EFEMÉRIDES: 29 DE ENERO DE 1981 COMBATE DE LA CORDILLERA DEL CÓNDOR – CONFLICTO CON ECUADOR

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LA DEFENSA DE LA SOBERANÍA NACIONAL

LAS OPERACIONES EN LA CORDILLERA DEL CÓNDOR CONTRA ECUADOR EN ENERO-FEBRERO DE 1981

El Perú posee una larga historia de enfrentamientos y conflictos fronterizos con sus países vecinos por  territorios no delimitados, siendo Ecuador el principal país que hemos enfrentado en el último siglo, ya  que, al no haber definido claramente nuestras fronteras, Ecuador siempre encontró el pretexto perfecto  para invadir suelo peruano.

“En ese sentido, el Ejército del Perú, en conjunto con las Fuerzas Armadas, siempre han estado prestos a resolver problemas que los políticos y diplomáticos no solucionaron”.  (Mercado, 1981).

En 1981, Ecuador volvía a protagonizar un problema limítrofe con el Perú, esta vez el escenario sería la  majestuosa e inhóspita selva de la Cordillera del Cóndor.

Algunos políticos, militares, académicos e  investigadores “han llamado a este acontecimiento Conflicto del Falso Paquisha por la falsa  denominación del territorio ocupado por los ecuatorianos” (Belaunde, 1981), y otros como “Conflicto de la Cordillera del Cóndor” por la geografía donde se realizaron las operaciones militares (Hidalgo,  1984).

Estas operaciones se desarrollan desde el 21 de enero al 20 de febrero de 1981 “dividida en dos fases  operativas: la primera fase del 22 de enero al 1 de febrero de 1981 y la segunda entre el 19 y 20 de  febrero de 1981”. (CPHE, 2005).

El 22 de enero de 1981, el gobierno peruano denunció el ataque a una de sus aeronaves cuando se  encontraba realizando una misión de abastecimiento en sus fronteras cerca a puestos de vigilancia en el  río Comaina.

Durante el vuelo se observó que tropas ecuatorianas habían tomado posición en territorio  peruano, luego de la inspección correspondiente se comprobó de la existencia de tres destacamentos  militares ecuatorianos con sus respectivas instalaciones en territorio peruano.

“La posición ecuatoriana correspondía a la base Paquisha, que según sus declaraciones estaba dentro del  territorio ecuatoriano, ellos utilizaron la doble toponimia como pretexto para ocupar territorios  peruanos, tal como lo manifiesta el presidente Belaúnde, describiéndolo como Falso Paquisha.  (Belaunde, 1981).

Ecuador instaló tres puestos militares en tres posiciones peruanas abandonadas, que le dieron acceso al  sector del Alto Comaina, las cuales denominó el Machinaza, el Paquisha y el Mayaico. “Dichos puestos  militares tenían iguales nombres de otros tres instalados en su territorio utilizando la estrategia de la doble toponimia para confundir a la opinión internacional.

Ecuador imaginó que sería fácil denunciar una agresión del Perú desde su “territorio”. (Ministerio de Defensa, 2015).

Los enfrentamientos en el plano militar y político pusieron en evidencia la estrategia que utilizaba el Ecuador para confundir a la comunidad internacional y poco a poco legitimar su intromisión en  territorio peruano, se construyeron diferentes campamentos militares ecuatorianos con nombre de poblaciones de su país en territorio peruano.

Ronald Jhon (1999), en su libro La política exterior del Perú señala que “Ecuador construyó un discurso histórico donde presentaba al Perú como vecino agresor y que a partir de ese discurso se desarrolló una visión nacionalista de su pasado colonial y republicano, lo que trajo como consecuencia que Perú  también responda con un discurso histórico de desconfianza permanente”.

Durante este conflicto se daría la primera operación helitransportada de América del Sur, hecho que  debemos resaltar en el campo militar donde las fuerzas peruanas pondrían a prueba su capacidad para  operar y combatir en territorios de selva inhóspita.

“Las operaciones helitransportadas (transporte y apoyo a las fuerzas terrestres en los combates librados  en el teatro de operaciones), fueron pieza fundamental del éxito y la victoria en este conflicto ya que  ayudaron a desarrollar múltiples acciones de armas para la recuperación y expulsión de los invasores en  todos los puestos de vigilancia tomados por el enemigo.

Una de las terribles consecuencias de este lamentable conflicto fue la pérdida de la vida del copiloto teniente del Ejército del Perú, Julio Ponce Antúnez de Mayolo, cuando en una de estas operaciones, el  20 de febrero, su helicóptero del Ejército EP-576 fue alcanzado por disparos del enemigo.

[…] el valor del soldado peruano se impuso una vez más […] el helicóptero jugó un papel trascendental y predominante en las operaciones junto a los pilotos y su tripulación que demostraron altísima  preparación y un alto grado de moral combativa […]”. (Basadre, 2005).

LA PRIMERA FASE DE LAS OPERACIONES: 22 DE ENERO AL 1 DE FEBRERO DE 1981

“La primera fase en este conflicto se inicia con la autorización del Comandante General del Teatro de Operaciones del Nororiente -TONO y posteriores acciones militares que se dieron en los días  sucesivos”.  (Hidalgo, 1984).

El 21 enero de 1981 dan la orden de usar los helicópteros empleados para el abastecimiento y reconocimiento de los sectores de responsabilidad en la Quinta Región Militar – QRM.

Tras el reconocimiento aéreo de los puestos de vigilancia se logra constatar la invasión del territorio  nacional por parte de tropas ecuatorianas, en ese momento se pone en ejecución el plan para expulsar a  los invasores.

La instalación de la base logística en Ciro Alegría para el abastecimiento en Comaina, Jiménez Banda y Chávez Valdivia termina el 27 de enero de 1981, con lo cual las operaciones de desalojo se iniciarían al  mando de los coroneles Salomón Delgado Málaga y Raúl Basadre Sáenz con personal del Batallón de  Infantería de Selva (BIS) N° 25. (CPHE, 2001).

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Personal de oficiales que participaron en acciones militares del conflicto de la Cordillera del Cóndor en 1981. Caretas.

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General de División EP Rafael Hoyos Rubio, Comandante General del Ejército, participando del planeamiento de las operaciones la cual fue de vital importancia para el éxito de la operación. Caretas.

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Abrazo entre los comandantes vencedores del conflicto de la Cordillera del Cóndor, en imagen los generales Rafael Hoyos Rubio y Jorge Montesinos Mendoza. IEHEP

El libro XXV Aniversario de las operaciones militares en la Cordillera del Cóndor de la Comisión  Permanente de Historia del Ejército (2005) menciona, “que el 30 de enero fueron transportados a  cumplir con la misión asignada en Comaina, el general de brigada y jefe de estado mayor de la Quinta Región Militar-QRM, Jorge Montesinos Mendoza, quien organizó el Destacamento Cóndor y procedió de inmediato a preparar el asalto helitransportado dispuesto por el comando del teatro”.

LA CONQUISTA DEL PV 22 O FALSO PAQUISHA (30 DE ENERO DE 1981)

El 30 de enero de 1981 se iniciaría la famosa primera operación helitransportada con caída vertical en Sudamérica con la conquista del puesto de vigilancia (PV) 22.

“El plan de operaciones contemplaba un ablandamiento de la posición enemiga con 2 helicópteros  artillados con cohetes, mientras otros dos transportaban 65 hombres hasta la playa ubicada a 1000  metros al sur del PV22, lanzando luego un ataque terrestre desde posiciones cercanas que la tropa debía  ocupar por infiltración. (CPHE,2005).

Aquí, las fuerzas operativas tuvieron cobertura aérea de aviones Mirage de la Fuerza Aérea del Perú,  sumados al coraje y garra del soldado peruano trajo como resultado el éxito de la misión.

Los informes oficiales detallan que la operación se inició a las 13:45 horas, cuando los helicópteros que debían ejecutar el ablandamiento partieron hacia el objetivo; luego que las patrullas 1 y 2 se lanzaron al  asalto; en una segunda ola fue lanzada la patrulla 3, la que llegó al objetivo a las 13:26 horas; a las 13:35 horas se alteró el clima, lo que demoró la entrada en acción de las patrullas 4 y 5, que cayeron sobre el  objetivo a las 14:30 horas. (Informe, general de brigada Jorge Montesinos Mendoza,1981).

El éxito de la conquista del PV 22 o falso Paquisha obedeció a un plan detallado de operaciones que incluía el empleo de helicópteros de observación, ataque y transporte, “donde el primer escalón de asalto lo conforman las patrullas de combate y grupos de protección antiaérea, comunicaciones, sanidad  y abastecimientos, el segundo escalón apoyaría con mayores medios necesarios para la conquista del  objetivo”. (CPHE, 2005).

El objetivo quedó consolidado a las 17:00 horas; ese mismo día la patrulla 1 comandada por el capitán EP Marco Yáñez Rubio izó el Pabellón Nacional a las 13:25 horas; esa bandera sería llevada a Lima por el presidente Belaúnde al día siguiente.

El Comandante del Grupo Aéreo No 3  Coronel FAP Mario Muñiz Ortega en Paquisha después de izar la Bandera Peruana (Miembro de Número y Primer Vicepresidente del Centro de Estudios Histórico Militares del Perú en la actualidad). 

Como consecuencia de la operación, resultaron heridos el SO2  Tomás Manco Gutiérrez, los sargentos 2° Juan Luis Cachique Chumbe, Américo Guevara Guerra y el cabo Jonan Chistama Bartra.

En el objetivo, los peruanos encontraron los cadáveres de dos soldados ecuatorianos, los que fueron enterrados con honores militares. (CPHE, 2005, p. 56).

En su huida, los soldados ecuatorianos abandonaron gran cantidad de armas y municiones, incluso 12 cohetes antitanques M72A2, tal como lo evidencia el presidente Belaunde en sus declaraciones a medios de prensa nacionales e internacionales, por suerte el material capturado no fue usado contra los  helicópteros peruanos.

Este mismo día a horas 17:15 horas se realizó un reconocimiento por el fuego sobre el PV 3 notándose  un pequeño fuego de fusilería enemiga.

LA RECUPERACIÓN DEL PV 3 (31 DE ENERO DE 1981)

El asalto al PV3 debía realizarse el mismo 30 de enero, pero faltaba combustible y municiones, que se  repusieron al atardecer, por lo que la operación fue postergada para el día siguiente.

A las 17:30 horas, un helicóptero piloteado por el mayor Roberto Arias Córdova efectuó un vuelo de reconocimiento sobre el PV3, llevando a algunos oficiales del Estado Mayor del destacamento.

Este aparato recibió fuego desde las partes altas que dominaban dicho PV. Con la información obtenida  sobre el terreno durante este vuelo, se planeó la operación.

Se ejecutaría el mismo plan que en el  anterior objetivo, con una variante impuesta por el terreno: la ruta de aproximación era muy estrecha, por lo que los helicópteros debían acercarse uno a uno; mientras cada uno de ellos desembarcaba a la tropa, los otros sobrevolarían prestando apoyo; se iba a solicitar  sombrilla aérea. (CPHE, 2001).

Las acciones empezarían muy temprano con el desplazamiento de la primera patrulla. Inicialmente se ejecutó el bombardeo de ablandamiento donde los 3 helicópteros MI-8 desataron su avance, ese día por  la mañana llegaría la primera patrulla, que desembarcó sobre el helipuerto para el empleo táctico de la  operación, al sur del objetivo a las 08:15 horas; después en la tarde llegó la segunda patrulla (18:00 horas), y a las 18:30 horas, la tercera. (Hidalgo, 1984).

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El presidente Fernando Belaunde Terry inspecciona el material capturado de las tropas ecuatorianas. Caretas

Con estas tres patrullas se inició el ataque al objetivo; mientras progresaban recibieron disparos desde la elevación ubicada al este del PV, los que cesaron cuando los peruanos hicieron fuego  con lanzacohetes RPG-7B.

Los ecuatorianos no defendieron esta posición. Después de 10 min a las 18:40 horas desembarcó la última patrulla que consolido la misión a las 18:50 horas.

“[…] Fue la conquista de PV3 la primera operación realizada por oficiales comandos  designados voluntariamente a cumplir su labor de defender la patria […]” (Robles del Castillo,  2005).

El 31 de enero, llegó a Falso Paquisha el Presidente Fernando Belaúnde, con los ministros de Guerra, General Jorge Muñiz Luna, y de Aeronáutica, General José Gagliardi Schiaffino, el Comandante General del Ejército, Hoyos Rubio, y otros personajes del Gobierno, en dos HELICÓPTEROS Bell212 escoltados por dos HELICÓPTEROS Mi8 y los aviones MIRAGE.

Presidente Fernando Belaunde Terry, Coronel Muñiz, Edecán Comandante FAP Granthon, Mayor FAP Domínguez y Teniente FAP Carlos Samam

LA CONQUISTA DEL PV 4 NUEVO O FALSO MAYAICO (01 DE FEBRERO DE 1981)

Después de realizar la conquista del PV 22 y PV 3, el 31 de enero el general Jorge Montesinos  comisionó al teniente coronel Julio Brun Delgado para organizar los equipos que asaltarían el PV 4 Nuevo.

El 1 de febrero se inició el planeamiento para la conquista de dicho PV; “tenía  que seguirse el mismo plan y la misma estrategia de las anteriores operaciones, pero esta vez sin apoyo aéreo ofensivo de la FAP”. (Hidalgo, 1984).

A las 14:05 horas se obtuvo sombrilla aérea a cargo de 2 Mirage, y bajo esta protección, se  ejecutó el ablandamiento de la posición enemiga con los helicópteros. Como no se disponía de  fotografías aéreas del objetivo, los jefes de patrulla que intervendrían en la acción  aprovecharon del ablandamiento para reconocer sus respectivos objetivos. (CPHE, 2005).

Más tarde se reanudaron las operaciones ya que inicialmente el área se cubrió de nubosidad,  por lo que se prolongó la operación.

Como lo mencionan los partes oficiales, por la tarde se  lanzó nuevamente un asalto helitransportado y conforme se había planeado las patrullas  desembarcaron y tomaron posición para el ataque cerca de una pendiente iniciando las actividades de operación, “[…] aquí tuvimos un soldado herido de nombre Víctor Tuanama  Canayo, que fue evacuado rápidamente para ser atendido en la base central de  Comaina”.  (CPHE, 2001).

Las patrullas 1 y 4 tomaron por asalto la posición central con el apoyo de las demás patrullas;  abrieron fuego mientras que las fuerzas enemigas se replegaban, los ecuatorianos confundidos corrían por todos lados, “se replegaban por nuestro avance, debilitando su defensa, tanto así  que a las 18:10 horas ya habíamos tomado el control del puesto”. (Hidalgo, 1984).

El 02 de febrero, los ecuatorianos intentaron recuperar su posición y desembarcaron cerca en  una zona denominada puerto intermedio, pero no tuvieron éxito.

Como parte de la operación debemos resaltar la participación de 28 valerosos jóvenes  licenciados del BIS 25, “quienes habían retornado al servicio ante el llamado de la patria, su aporte fue fundamental ya que ellos conocían muy bien el funcionamiento de las instalaciones,  su conocimiento del terreno fue fundamental para las operaciones”. (Hidalgo, 1984).

Una vez recuperado el control total del PV4 nuevo, el gobierno peruano consideró superado el  problema fronterizo, lo cual no fue así, ya que después de un corto período de negociaciones  diplomáticas las operaciones se reanudarían en una segunda fase de operaciones.

LA SEGUNDA FASE DE LAS OPERACIONES: 19 Y 20 DE FEBRERO DE 1981

Tras la recuperación de los PV 3 y PV 4, el gobierno peruano consideró superado el problema  fronterizo, luego de ello empezaría la batalla diplomática encabezada por el ministro de  Relaciones Exteriores con la intervención de los agregados militares de los países garantes, aceptada por ambos países.

Después de extender las acciones y no llegar a un acuerdo satisfactorio, el 18 de febrero de  1981 el Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas “dio la orden para reiniciar las operaciones militares para eliminar las infiltraciones descubiertas en los vuelos realizados por los agregados militares sobre la Cordillera del Cóndor: Jiménez Banda 2 y del PV 4 (A) y PV 4 Antiguo”.  (CPHE, 2005).

En consecuencia, el 19 de febrero se procede a la movilización del personal de las operaciones  a cargo del general de división Eduardo Salhuana.

LA CONQUISTA DEL PV JIMÉNEZ BANDA (JB-2) O FALSO MACHINAZA (19 DE FEBRERO DE 1981)

El 19 de febrero de 1981 continuaría la campaña para recuperar el “PV Jiménez Banda 2” (Falso Machinaza), para la conquista del objetivo la avanzada de helicópteros de la Aviación  del Ejército inicia una operación para recuperar dicha posición.

Se neutraliza al enemigo mediante el lanzamiento de cohetes hacia el objetivo ecuatoriano.

El planeamiento pondría a prueba nuevamente el asalto helitransportado en el PV Jiménez  Banda 2, se había contemplado el uso de 6 helicópteros para transportar a la tropa y conseguir  el objetivo, estaba basado en 2 escalones, el primero era para el primer asalto a cargo de las 6 primeras patrullas y el segundo con la reserva de las patrullas restantes, con un total de 8  patrullas.

Dos HELICOPTEROS  gigantes  MI-6 trasladaron desde Iquitos 800 kilómetros hasta Jiménez Banda 2  120 soldados con armamento  (60 hombres cada uno ) los que fueron trasladados por los Helicópteros MI-8  para la recuperación de Falso MACHINASA ( JB-2).

Por un tema logístico no se consideraba apoyo aéreo de la FAP en la primera fase, de modo que los mismos helicópteros de la primera ola debían realizar el ablandamiento de la posición, es  decir, iban a cumplir una doble misión. (Informe, capitán Luis Chavez Agusti, 1981).

“La operación se desarrolló el mismo 19 de febrero a partir de las 06:40 horas” (Hidalgo,  1984).

Cuando la patrulla sobrevoló el objetivo para ejecutar el ablandamiento, vio a 1.5 kilómetros  delante del PV, una chacra de regular importancia en la que trabajaban algunos colonos que corrieron a esconderse en el monte; luego, a unos 500 metros delante del objetivo, una chacra  de maíz, y en el objetivo, varios tambos.

“El helicóptero disparó sus rockets sobre el PV y recibió fuego de ametralladoras como  respuesta al ataque; los siguientes helicópteros ejecutaron el ablandamiento, pero ya no obtuvieron respuesta de los ecuatorianos, posiblemente porque estaban huyendo hacia la frontera”. (CPHE, 2001).

La primera patrulla, tomo la iniciativa del avance pues existía la posibilidad de recibir un  ataque sorpresa durante el desembarco de la tropas ya que los ecuatorianos conocían la  estrategia de ataque, en eso descendieron nuestras tropas cerca del río a unos 400 metros del PV en la posición central, desde ahí fuerzas peruanas se desplazaron a pie, “la patrulla 1 estaba bien preparada, al llegar a la zona de tambos con gran despliegue de fuegos y granadas de  mano, pero la zona y sus alrededores estaba desierta, en un radio de un kilómetro no se  encontró nada”. (CPHE, 2005).

Las tropas siguieron avanzando, en las primeras horas de la mañana, alrededor de la 07:00 horas, llegó el escalón de reserva, para tomar posición en actitud defensiva, ante la posibilidad de un ataque.

Vencimos rápidamente pues como en otras oportunidades los invasores habían salido huyendo dejando  atrás todo. A las 10:00 horas los peruanos habían tomado posición de victoria y conquistado el objetivo,  se procedió a hacer un recorrido del terreno en todas las direcciones, sin encontrar a los ecuatorianos.

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Bandera ecuatoriana capturada en 1981 por unidades de combate peruanas quienes realizaron la primera operación helitransportada de América de Sur. OIE.

Por la tarde, cerca de las 14:00 horas, llegó a JB 2 el general de división Eduardo Salhuana Mackee, Comandante General del Teatro de Operaciones del Nororiente (TONO), y mientras permanecía en ese lugar, los ecuatorianos lanzaron un débil contraataque, el que fue rechazado sin consecuencias.

Los peruanos encontraron indicios de que esta posición había sido ocupada por 60 soldados de las fuerzas especiales ecuatorianas, ya que el equipo hallado era típico de esta tropa de élite. A pesar de ello, JB 2 tampoco fue defendido como era de esperarse. (CPHE, 2005).

LA CONQUISTA DEL PV 4 (A) (20 DE FEBRERO DE 1981)

Para estas últimas acciones debía hacerse un planeamiento rápido y efectivo para consolidar el final de este conflicto. La cercanía del PV-4A al PV-4 Nuevo era muy importante para el asalto rápido de los  puestos de vigilancia, las operaciones debían ser ejecutadas cuidadosamente, el ataque de operación  terrestre debía ser el primer movimiento.

Luego el siguiente paso era la recuperación del PV-4 Antiguo donde sí se ejecutaría un asalto  helitransportado. “Estas operaciones se darían el 19 (planeamiento) y 20 (ejecución) de febrero con las diferentes fuerzas peruanas que estaba extendidas en los diferentes PPVV”. (Hidalgo, 1984).

Para la conquista del PV-4A no se contaría con apoyo aéreo de la FAP por temas logísticos y  condiciones meteorológicas adversas, de tal manera que se estableció una base de apoyo de fuegos  utilizando una ametralladora calibre 50 a cargo del SO3 Roger Mesones, dándole la misión de garantizar el éxito de la operación desde el PV-4 Nuevo.

“La composición de las fuerzas estaba conformada por una patrulla, comandada por el capitán Luis  Chávez Agusti e integrada por el teniente Carlos Arce Álvarez, el SO3 Jorge Meléndez y 30 clases y  soldados”. (CPHE, 2010, p. 356).

Las condiciones estaban listas para que el 20 de febrero se inicie la operación mediante un acercamiento inicial que tomaría unas horas por la mañana hasta aproximarse al objetivo, donde nuestras tropas  tomaran posición de ataque. “Las fuerzas peruanas avanzaron con el apoyo de los helicópteros que regresaban del PV-4 Antiguo, entonces atacaron las posiciones enemigas, facilitando la progresión de la patrulla Chávez, y nuevamente hicieron replegarse a los soldados ecuatorianos”. (Hidalgo, 1984).

Las tropas peruanas ingresaron al PV tomándolo, luego de izar la bandera peruana mientras que el  enemigo huía por el monte. Una vez consolidada la posición se procedió a una revisión de lo capturado  encontrándose material bélico y armamento de guerra, entre ellas una ametralladora MAG calibre 7.62  mm, bolsas de dormir (18), mochilas de oficiales (6), algunos puñales de comandos, granadas de mano y de morteros, algunos cohetes y alimentos de campaña, etc.

Se sabe que la tropa ecuatoriana tomó enlace con unidades de su territorio el día 24. (CPHE, 2005).

LA RECUPERACIÓN DE PV 4-B ANTIGUO (20 DE FEBRERO DE 1981)

“El mismo 20 de febrero se produjo el ablandamiento de este puesto de vigilancia” (Hidalgo, 1984). Durante la operación algunos ataques alcanzaron a los helicópteros sobre el helipuerto, poniendo en  alerta a todo el personal militar peruano.

La conquista más difícil y heroica fue la del PV-4-B Antiguo,  los ecuatorianos empezaron acciones sorpresivas con ataques antiaéreos donde las fuerzas peruanas  respondieron firmemente para consolidar el final de este conflicto.

El asalto empieza a las 10:00 horas con un ablandamiento de 15 minutos. Inicialmente el helicóptero  Mi-8T piloteado por el mayor EP Rubén Polanco Pacheco, que portaba tropas de asalto (18 hombres  entre tripulantes, oficiales y personal de suboficiales y de tropa), recibió el primer ataque antiaéreo  ecuatoriano que impactó en una de las hélices. (CPHE, 2005).

En esta acción murió el teniente EP Julio Ponce Antúnez de Mayolo, copiloto del helicóptero y el mayor Rubén Polanco quedó gravemente herido. Hidalgo (1984) señala que “detrás llegaba el capitán José  Graham quien llevó a la tropa para desembarcar en tierra.

El ataque era constante y hostigador ya que  los disparos no se detenían, el capitán Graham tuvo que salir de esa incómoda posición; al bajar del  helicóptero a 11 hombres, al mando del teniente Wilson González Ramírez, este emprendió el avance” (p.70).

El ataque hizo que el jefe de la patrulla recibiera un impacto de bala en la cadera, pese al daño recibido,  la tropa siguió con el plan y defendiendo la posición hicieron retroceder al enemigo garantizando el  éxito de la misión encomendada.

Esta fue una difícil situación ya que los pilotos continuaron sobrevolando el objetivo alertando al  enemigo, no pudiendo desembarcar más tropa a pesar de que la posición había sido tomada por las fuerzas peruanas; debido a las condiciones de enfrentamiento no pudieron descender en vista del fuego cruzado, después de unas horas regresaron a la base de Chávez Valdivia.

Los pilotos, entre ellos el capitán Graham, cuentan en una entrevista que lograron ver como los tripulantes del helicóptero caído  salían de él y ocupaban posiciones defensivas rápidamente.

Al llegar a la base de Chávez Valdivia se dio cuenta de los acontecimientos y “el general Salhuana  ordenó reforzar el ataque y que se organizara una salida al PV para apoyar a la patrulla del teniente González que se encontraba en posición defensiva, y evacuar al personal del helicóptero caído”  (Hidalgo, 1984).

Por la tarde se inició una nueva operación, con tres helicópteros del Ejército y dos Bell Twin de la FAP, todos al mando del capitán Graham, quien ya sabía de las ubicaciones exactas donde se encontraba el personal peruano.

Los informes oficiales que dieron cuenta de este triunfo manifiestan que cuando las patrullas llegaron el PV-4 Antiguo constataron que el teniente González y sus 11 hombres habían logrado el éxito de la  operación, siendo el jefe de patrulla evacuado rápidamente. Se rescató, entonces, al personal del helicóptero 576.

EL FIN DE LAS HOSTILIDADES (21-22 DE FEBRERO DE 1981)

El 21 de febrero de 1981, la Aviación del Ejército del Perú destruyó las últimas instalaciones militares  ecuatorianas que aún permanecían en territorio peruano, se empezó a transportar todo el material  incautado del enemigo como prueba de la victoria.

El 22 de febrero, el Consejo de Defensa Nacional  acordó que el Ministerio de Relaciones Exteriores comunique a los países garantes que las  conversaciones con el Ecuador se iniciarían cuando aseguren que las fuerzas ecuatorianas hayan  abandonado territorio peruano.

En base a la información revisada podemos señalar que todas las acciones realizadas durante este  conflicto fueron rápidas, dichas acciones garantizaron la efectividad del éxito y llevaron a cumplir los objetivos planteados, esto con un número reducido de bajas por parte de las fuerzas operativas peruanas, las operaciones se caracterizaron por tener la siguiente modalidad o estrategia de ataque: envolvimiento
vertical con helicópteros artillados y armados de cohetes, que facilitaron un rápido despliegue en terreno adverso contando además con el empleo de personal altamente preparado y con experiencia de combate, la infantería aerotransportada contaba con una alta preparación física y mental y una moral elevada que fue fundamental durante todas las acciones realizadas ya que supieron neutralizar a las fuerzas enemigas en el correcto empleo táctico que facilitó la conquista de todos los puestos de vigilancia.

Al estallar el conflicto, la decisión política privó a las Fuerzas Armadas peruanas de la oportunidad de  consolidar una conquista en la frontera norte luego de la expulsión de las tropas ecuatorianas, en  consecuencia, se realizó el correcto empleo de nuestras fuerzas para desalojar la invasión ecuatoriana de los puestos de vigilancia.

El Perú podía continuar con las operaciones e invadir el país del norte, pero no hizo más que defender su soberanía.

El gobierno ecuatoriano se mostró indiferente a algún tipo de negociación, por el contrario, siempre  manejó un discurso opuesto y nacionalista, encabezado por el presidente Jaime Roldós Aguilera, quien  desprestigiaba al Perú acusándolo de país invasor frente a la opinión pública internacional, expresando  abiertamente su posición ante la prensa nacional e internacional.

La estrategia de la campaña de 1981 cumplió con precisión y eficiencia los objetivos planteados, y tuvo una proyección y generó experiencia de combate, creó doctrina de guerra.

La victoria aseguró la  integridad del territorio frente a los invasores, tanto así que las acciones se ejecutaron con el correcto  empleo de las fuerzas, sin embargo, la efectividad militar se redujo solo a mantener el mismo orden y no tuvo un alcance efectivo para poner fin al problema limítrofe.

ÁREA DE PRENSA

Fuente Bibliográfica: Libro BICENTENARIO DEL EJÉRCITO DEL PERÚ REPUBLICANO 1821 – 2021
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EFEMÉRIDES: 29 DE ENERO DE 1942 FIRMA DEL TRATADO DE PAZ, AMISTAD Y LIMITES CON ECUADOR

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El Protocolo de Paz, Amistad y Límites, suscrito en Río de Janeiro el 29 de enero de 1942, fue un acuerdo que establecía la paz y los límites entre el Perú y Ecuador, buscando terminar con los problemas fronterizos que en 1941 habían alcanzado dimensión bélica y que se explicaban por la ausencia de un tratado bilateral de límites.

No obstante ese instrumento, la demarcación se suspendió en la región de la cordillera del Cóndor, en 1943, por diferencias manifestadas por la Comisión Demarcadora Ecuatoriana.

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Para superar este impasse, se recurrió al Arbitraje del capitán de mar y guerra Braz Dias de Aguiar, cuyo fallo, de 1945, confirmó lo establecido por el Protocolo de Río de Janeiro, es decir, el divortium acuarium entre los ríos  Zamora y Santiago, como sostenía la posición peruana.

Esta ausencia de demarcación en la región de la cordillera del Cóndor generó enfrentamientos militares focalizados que alcanzaron dimensiones considerables en 1981, 1991 y 1995; este último fue el más intenso, tanto por la movilización de tropas como por el uso de importante equipamiento militar y la lamentable pérdida de un número significativo de vidas.

En búsqueda de una alternativa de paz, el 17 de febrero de 1995, se firma la Declaración de Paz de Itamaraty, en Brasil, en donde el Perú y Ecuador confirman el “cese de hostilidades”.

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Se acepta el envío de la Misión de Observadores Militares Ecuador-Perú (MOMEP) por los países garantes y, entre otros puntos, acuerdan iniciar conversaciones para “encontrar una solución a los impasses subsistentes”, que desembocaría en el Acta Presidencial de Brasilia de octubre de ese año.

Llegar a la suscripción del Acta de Brasilia fue producto de un arduo trabajo y se fundó en el consenso de ambos países y de los garantes respecto a la necesidad de asegurar la paz impulsando el desarrollo del Perú y Ecuador.

Por ello, el acta incluyó varios instrumentos que buscaban “aterrizar” distintos aspectos de la relación que fueron surgiendo de forma natural al analizar las diversas posibilidades de integración.

Del mismo modo, a fin de asegurar su más pronta implementación, se dejó en claro el compromiso de impulsar la aprobación del acta y sus acuerdos complementarios por los congresos de ambos países.

Entre los puntos contemplados se encuentra el Acuerdo Amplio Peruano-Ecuatoriano de Integración Fronteriza, Desarrollo y Vecindad, un instrumento extenso que buscó abarcar los aspectos más dinámicos e importantes de la relación fronteriza, tales como la vecindad, el tránsito de personas, vehículos, embarcaciones y aeronaves o los comités de frontera o la Comisión de Vecindad para el seguimiento de la relación de vecindad, el libre comercio fronterizo, la interconexión eléctrica, entre otros temas.

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Conferencia “FUNDACIÓN DE LIMA, MITOS Y CONMEMORACIONES”, a cargo del Sr. Dr. Richard Cacchione Amendola, Segundo Vicepresidente del Centro de Estudios Histórico Militares del Perú

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Iniciando el rol de conferencias organizadas por el CEHMP para el presente año; el día  31 de enero a las 19:00 hrs; se realizará la Conferencia “FUNDACIÓN DE LIMA, MITOS Y CONMEMORACIONES” a cargo del Sr. Dr. RICHARD CACCHIONE AMENDOLA; Segundo Vicepresidente del Centro de Estudios Histórico Militares del Perú; la conferencia será transmitida vía la plataforma de ZOOM. Invitamos a la membresía y público en general a seguir la transmisión.

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Así mismo proporcionamos los accesos a la reunión para aquellos que nos sigan desde el exterior:

Aviso Zoom

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LAS BATALLAS DE SAN JUAN Y MIRAFLORES, DEL 13 Y 15 DE ENERO DE 1881

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Compartimos con nuestra membresía y público en general, la entrevista realizada por el Programa “Yo amo a mi Ejército” al Gral. Brig. EP JUAN URBANO REVILLA, Presidente del Centro de Estudios Histórico Militares del Perú, con motivo de las efemérides de las batallas de San Juan y Miraflores, del 13 y 15 de enero de 1881, difundida el 21 del presente.

El CEHMP agradece al Tte. Crl. EP José Bravo Mendoza, Director del Programa y los invitamos a visualizar el video en mención.

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EFEMÉRIDES: 23 DE ENERO DE 1826 TOMA DE LA FORTALEZA DEL REAL FELIPE – FUERZAS PATRIOTAS

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La toma del Real Felipe

Luego de la Segunda Capitulación en el Callao y la rendición del Brigadier Rodil, el jefe realista entrega la Fortaleza Real Felipe, al ejército patriota comandado por el General Bartolomé Salóm.

Emilio Mauri: Retrato del General Bartolomé Salom. (1780-1863) Oleo/tela colección del Palacio Federal Legislativo. Caracas  Venezuela

FORTALEZA PAG

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CONMEMORACIÓN DEL 42° ANIVERSARIO DEL CONFLICTO EN LA CORDILLERA DEL CÓNDOR.

CONMEMORACIÓN DEL 42° ANIVERSARIO DEL CONFLICTO EN LA CORDILLERA DEL CÓNDOR

Por el Teniente General FAP Mario Muñiz Ortega – Miembro de Número y Primer Vicepresidente del Centro de Estudios Histórico Militares del Perú

En este mes de enero del 2023 se cumplen 42 años del Conflicto del Perú con el Ecuador en la Cordillera del Cóndor.

El 22 de enero de 1981, la tripulación de un helicóptero de nuestro Ejército que efectuaba un vuelo de rutina detectó un Campamento Militar Ecuatoriano, en las nacientes del Río Comainas, en territorio peruano. Campamento con una construcción rústica, una ametralladora anti aérea de “Cuatro bocas”, dos helipuertos, tropa y la bandera ecuatoriana. El helicóptero Mi 8 fue impactado por un proyectil.Se comprobó que, desde el año 1977, el Gobierno del Ecuador y sus Fuerzas Armadas, aprovechando el acuerdo que tomaran los Comandantes Generales de los Ejércitos de Perú y Ecuador: retirar sus tropas 50 kilómetros a cada lado de la frontera, los ecuatorianos ocuparon clandestinamente los Puestos de Vigilancia desocupados por el Perú, construyendo cuarteles con material noble.

Utilizando la doble TOPONIMIA, a las instalaciones de las nacientes del Río Comainas la denominaron. “PAQUISHA”; a las del puesto de vigilancia PV 4, “MAYAYCU” y al campamento que construyeron en el río CENEPA “MACHINASA”, nombres de pueblos ecuatorianos. Motivo por el cual el Presidente Belaúnde lo llamó “FALSO PAQUISHA”.

Los invasores fueron expulsados violentamente por los valientes Soldados transportados en helicópteros del Ejército y del Glorioso Grupo Aéreo Nª 3 de la FAP, protegidos por los aviones MIRAGE, Sukoy 22 y A37, que desde un principio consiguieron la Superioridad Aérea.

Por las características del terreno de la Cordillera del Cóndor, extremadamente accidentado, con profundos desfiladeros y mal tiempo, la victoria fue posible gracias a la Extraordinaria experiencia y pericia de las tripulaciones de los helicópteros, especialmente de los 3 Mi 6 que transportaron 77 soldados equipados y 3 mil kilos de municiones en el momento y lugares más críticos. Operaciones únicas en el Mundo.

El 30 de enero, a medio día, se arrió la bandera ecuatoriana y se IZÓ LA BANDERA PERUANA EN EL LLAMADO FALSO PAQUISHA.

Paquisha después de izar la Bandera Peruana

El 31 de enero, llegó a Falso Paquisha el Presidente Fernando Belaúnde, con los ministros de Guerra, General Jorge Muñiz Luna, y de Aeronáutica, General José Gagliardi Schiaffino, el Comandante General del Ejército, Hoyos Rubio, y otros personajes del Gobierno, en dos HELICÓPTEROS Bell212 escoltados por dos HELICÓPTEROS Mi8 y los aviones MIRAGE.

Presidente Fernando Belaunde Terry, Coronel Muñiz, Edecán Comandante FAP Granthon, Mayor FAP Domínguez y Teniente FAP Carlos Samam

El 1 de febrero se recuperó el PV 4, “Falso MAYAYCU”, con la participación de 7 helicópteros FAP y 2 del Ejército. Se declaró el ALTO AL FUEGO para que puedan llegar los Agregados Aéreos de los 4 Países Garantes.

Los acontecimientos de estos 11 días, más los ocurridos durante la ausencia de los GARANTES en la recuperación de FALSO MACHINASA, en el río Cenepa desde el 17 de febrero al 7 de marzo, se encuentran minuciosamente detallados en los libros “La FUERZA AÉREA DEL PERÚ EN LA CORDILLERA DEL CÓNDOR” y “HOMENAJE A LA FUERZA AÉREA DEL PERÚ 1981”

Para cumplir con el compromiso de DIFUNDIR los acontecimientos históricos, en este caso el 40 aniversario del Conflicto con el Ecuador, se ha escrito este artículo que figurará en la página Web del CEHMP.  

Es importante tener en cuenta que varios miembros de Número y Correspondientes, así como distinguidos integrantes del consejo directivo han desarrollado interesantes trabajos de investigación relacionados con acontecimientos históricos, que las nuevas generaciones deben conocer para enriquecer su conciencia histórica. Para lo cual está a disposición de los lectores los libros relacionados a los conflictos del Perú con Ecuador. Es importante saber que desde la firma del Tratado de Paz Amistad y Límites, el Perú no ha perdido ni un milímetro de su frontera. Los libros informativos se encuentran en nuestra biblioteca.

Como representante del CEHMP, siento una enorme responsabilidad, ya que cada uno de estos aniversarios significan, la obligación de hacer un alto en el camino para entrar por la gran puerta de la historia y llegar a lo más profundo de nuestros ideales patrios, nuestras esperanzas, sentimientos, hechos, retos y logros. En fin, existe la imperiosa necesidad de conocer todo y, en esta búsqueda sincera, descubrir nuestra riqueza y engrandecer nuestro patriotismo, sintiéndonos orgullosos por la calidad de hombres que dan honor a nuestras instituciones de las Fuerzas Armadas y Policía Nacional. Teniendo en cuenta que siempre hay escollos que vencer para llegar a la gloria.

Es arduo el trabajo por mejorar las cosas, lo importante es que las metas están claras y se hace denodados esfuerzos por conseguirlas. Por lo que resulta imprescindible cultivar el intelecto, la sensibilidad y la práctica de los valores humanos. Estos ideales son la esperanza del Perú, el camino de aspirar a un pueblo con sus Fuerzas Armadas y Policiales educadas, cultas y bien informadas.

Cada Institución tiene sus metas definidas y hay hombres lúcidos en ellas que se proponen alcanzarlas. La sociedad debe comprender, en toda su dimensión, esta titánica tarea. Todos conocemos que es realmente titánica, en un país donde todavía no se ha erradicado él analfabetismo y donde los medios de comunicación familiarizan a los niños con la violencia en programas que traen mensajes subliminales perniciosos. El Internet está haciendo estragos en los jóvenes que carecen de una adecuada formación. El mal uso del Internet, perjudica aún más a  la juventud desorientada mientras que en los jóvenes cultos estos avances de la tecnología producen resultados asombrosos.

El Perú es un país con muchas heridas por curar. Nuestra historia es un libro que aún se está escribiendo. Somos herederos de un pueblo milenario. De la única cultura que floreció al sur de la línea Ecuatorial y ahora con múltiples contradictorias realidades, virtudes y defectos. Las virtudes nos auguran un futuro resplandeciente. Los defectos constituyen un gran desafío.

Tenemos dos caminos, el de la Gloria o el de la derrota, ser vencedores o vencidos. El Perú lleva en sus venas sangre heroica, la suficiente para encender nuestra esperanza. A nuestra diversidad cultural se suma la complejidad geográfica, nos hemos expandido desde las cumbres más altas hasta la orilla del mar. Tenemos casi todos los climas y una biodiversidad que maravilla al mundo. Nuestro territorio es complejo. Hecho más para separar que para unir a sus habitantes, el problema se duplica, Unir a los peruanos y dominar la agreste geografía. He allí un gran reto. ¿Cómo enfrentarlo? ¿Con qué recursos?

La historia nos demuestra que para una sociedad bien encausada no hay imposibles, cuando hay salud física, mental y moral en sus habitantes, todos los caminos son accesibles. Un excelente sistema educativo, la medicina preventiva y unas Fuerzas Armadas y Policiales bien preparadas son la garantía de nuestra sociedad.

Valga esta oportunidad para conmemorar los acontecimientos históricos como El cuarenta Aniversario del triunfo rotundo de nuestras Fuerzas Armadas al derrotar y expulsar a quienes osaron ocupar clandestinamente nuestro Territorio en la Cordillera del Cóndor el año 1981. Nuestro Ejército y nuestra Fuerza Aérea dieron una demostración de lo que es capaz una Fuerza Armada, bien preparada, unida y con la moral alta.

Estos acontecimientos históricos que rememoramos en el Centro de Estudios Históricos Militares durante todo el año, sirven para avivar la llama de la pasión qué necesitamos para llevar adelante esta gran empresa. Sean pues estos homenajes programados, las Antorchas Simbólicas que recorran por todos los rincones de nuestra Patria avivando la fuerza del entusiasmo, incentivando a los niños, a los jóvenes, a los hombres y mujeres de toda edad.

En esta oportunidad, por la pandemia, haremos uso al máximo de los adelantos de la ciencia y la tecnología para que en forma VIRTUAL lleguemos con nuestro mensaje al Perú.

Todas las realizaciones del hombre nacieron de unos sueños, concedámonos ese beneficio y empecemos a trabajar.

Para ser miembro de Número o Miembro Correspondiente del CEHMP, se tiene que trabajar y sustentar una tesis relacionada a la Defensa o al Desarrollo del Perú, lo que significa INVESTIGAR, ESTUDIAR Y DIFUNDIR los acontecimientos de carácter histórico militares.

En esta oportunidad que conmemoramos el 40 aniversario del conflicto en la Cordillera del Cóndor, destacamos los libros escritos por dos Miembros de Número y ex Vicepresidentes del CEHMP” :

“Homenaje a la Fuerza Aérea del Perú 1981”, que narra todos los acontecimientos relacionados a los conflictos del Perú con Ecuador en la Cordillera del Cóndor, cuyo texto será difundido por Internet junto con los siguientes libros:

Ingresé al link y descargue el libro

Homenaje a la Fuerza Aérea del Perú 1981

“La FAP en la Cordillera del Cóndor hasta la paz definitiva”,

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Libro La FAP en la Cordillera del Cóndor hasta paz definitiva

“De Chávez a Quiñones Espíritu Aeronáutico” 

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Libro – De Chávez a Quiñones Espiritu Aeronautico

y “Helicópteros en el Cielo de Quiñones”

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Libro Helicópteros en el cielo de Quiñones

Como nuestro ideal es tener un pueblo “EDUCADO, CULTO y BIEN INFORMADO”, estos libros de la biblioteca del CEHMP pueden ser descargados en forma gratuita.

Gloria eterna a los miembros de nuestras Fuerzas Armadas que viven, trabajan y actúan siguiendo el ejemplo de entrega total al PERÚ que nos legaron GRAU, BOLOGNESI , CÁCERES y QUIÑONES.

!!!Viva el Peru!!!

TTe Gral FAP Mario Muñiz Ortega                                                                                        Miembro de Número del Centro de Estudios Histórico Militares del Perú

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EFEMÉRIDES: 22 DE ENERO DE 1826 CAPITULACION DE RODIL – SITIO DEL REAL FELIPE POR PATRIOTAS

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LA CAPITULACIÓN DE LA FORTALEZA DEL REAL FELIPE.

Luego de la firma de la capitulación de Ayacucho hubo un grupo de españoles que no aceptaron la rendición. En el Callao el sargento Dámaso Moyano inició una sublevación y se acantonó la fortaleza del Callao en 1824, dentro del fortín el brigadier español José Ramón Rodil y Campillo, comandante militar de la fortaleza del Callao se negó a reconocer la capitulación de Ayacucho con la esperanza de que recibiría refuerzos de España y resistiría en el sitio por casi dos años, pero nunca llegó.

Brigadier José Ramón Rodil y Campillo, comandante militar de la fortaleza del Callao.

Su tropa estaba conformada por regimientos veteranos el Real de Lima y Arequipa, además de los soldados independentistas desertores y los millares de civiles españoles.

El había calculado que las provisiones le podrían durar un año.

Rodil resistió el asedio de los patriotas hasta casi el final, agoto todo tipo de provisión, sus soldados comieron todo tipo de animales -desde caballos-, incluidas ratas, lo que provoco gran mortandad y desató una epidemia de escorbuto.

Fue en ese escenario que sus propios hombres decidieron eliminarlo. A multas de 1825 el teniente coronel de ingenieros, Rafael Montero y los oficiales Nicolás Ponce de León y Sebastián Riera fueron los conspiradores.

La resistencia de Rodil estuvo plagada de conspiraciones que supo aplacar fieramente, por una de ellas fusilo 36 personas.

El primero fue descubierto, enjuiciado y ejecutado, pero los otros dos huyeron y se rindieron a los patriotas. El 8 de enero de 1826 la infantería de marina de los patriotas tomo el castillo de Santa Rosa. Estos dos hechos obligaron a Rodil a rendirse el 11 de enero.

El 22 de enero Rodil firmo la capitulación en que entregó la plaza al ver que la ayuda de España no llegaba.​ Esta acción fue el fin del Imperio español en América del Sur.

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Fuente Bibliográfica: Libro BICENTENARIO DEL EJÉRCITO DEL PERÚ REPUBLICANO 1821 – 2021
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BICENTENARIO DE LAS BATALLAS DE TORATA Y MOQUEGUA: VALOR Y SACRIFICIO DEL PERÚ

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La historiografía peruana merece dar el relieve al esfuerzo desplegado por obtener la independencia bajo la dirección político-militar de los propios peruanos.

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                                                                          Por: Gral. Brig. EP Juan Urbano Revilla                                                                   Presidente del Centro de Estudios Histórico Militares del Perú

En esa línea, a inicios de 1823 se sucedieron las sacrificadas batallas de Torata y Moquegua.

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Croquis de la batalla de Torata, Archivo General de Indias, Sevilla

El tiempo peruano de la guerra por la independencia

Luego del retiro de San Martín, la guerra por la independencia quedó en manos de los peruanos. El Congreso Constituyente emitió los decretos del 24 de octubre y 4 de noviembre de 1822, para “levantar cuerpos del Perú y reemplazar las bajas que estos tengan”, así como “que las clases militares del ejército y armada vacantes, o que vacaren, se provean en oficiales peruanos” (Gaceta del Gobierno, T.III, Nº 36, p.1 y Nº 42, p.1); es decir, tener oficiales y tropas peruanas.

Por su parte, la Junta Gubernativa -primer órgano de Poder Ejecutivo- tenía la tarea principal de terminar la guerra de la independencia y para ello decidió continuar con los planes que previamente venía elaborando el general San Martín.

La organización de la campaña militar

Entonces, la Junta Gubernativa decide emprender una pronta campaña militar contra las fuerzas realistas desplegadas en la sierra del centro y en el Alto Perú. El plan consistía en lanzar una expedición por mar en dirección al sur, desembarcar en los llamados puertos intermedios y, desde allí, insertarse en “cuña” entre las fuerzas realistas acantonadas en Arequipa y Oruro para batirlas una a una; mientras, se fijaba a los contingentes realistas del centro del país. Además, se esperaba contar con refuerzos desde Chile y el Río de la Plata, una difícil operación que se lanzó al combate.

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Ubicación de Puertos Intermedios, sobre mapa de Mariano F. Paz Soldán, 1865

El lanzamiento de la primera expedición a puertos intermedios

El 17 de octubre de 1822 partió del Callao el “Ejército Libertador del Sur”, al mando del general rioplatense Rudecindo Alvarado, en dirección a Iquique con un efectivo total de 3953 hombres. Esta primera expedición a puertos intermedios estuvo compuesta por las tropas del batallón N° 1 de la “Legión peruana”; los cuerpos rioplatenses batallón Nº 11, el regimiento “Río de la Plata” y el regimiento “Granaderos a caballo”; además, los batallones chilenos Nº 2 y Nº 5, más diez piezas de artillería.

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General Rudecindo Alvarado, al mando de las fuerzas patriotas en las batallas de Torata y Moquegua, 1823

El 3 de diciembre el convoy tocó Arica y desembarcó los cuerpos patriotas que se dirigieron muy lentamente hacia Tacna, llegando el 29 de diciembre, lo que afectó el factor sorpresa. Por su parte, las fuerzas realistas del sur estaban al mando del coronel Gerónimo Valdez, compuestas por unos 2522 hombres de infantería y caballería, entre los batallones “Gerona” en Torata, batallón “Centro” en Omate, tres escuadrones de “Cazadores”, un escuadrón de “Dragones de la Unión”, un escuadrón de “Dragones de Arequipa”, una compañía de “Zapadores” y dos piezas de artillería.

Es más, del núcleo realista de la sierra central se desprenden unidades al mando del brigadier José de Canterac, que raudamente se suman a las operaciones en el sur. Entonces, Canterac asumió como comandante general de las fuerzas en operaciones y se dirigió a Moquegua con los batallones “Burgos”, “Cantabria”, dos escuadrones “Dragones de la Unión” y dos escuadrones de “Granaderos de la Guardia”, más dos piezas de artillería (Dellepiane, 1964, p. 146).

En este escenario, en el mes de enero de 1823, las fuerzas realistas de Valdés se ubican en la zona de Yacango, entre Moquegua y Torata, en dirección al camino a Puno.

La batalla de Torata

El 19 de enero de 1823, en la mañana, las fuerzas patriotas del general Alvarado alcanzan la región Yacango y emprenden un brioso ataque contra los realistas, lo que suponía el éxito del combate; mientras las tropas de Valdez resisten y empiezan a retrogradar cediendo terreno hasta llegar a Torata, allí usan las ventajas del terreno y toman las elevaciones de Valdivia. La contienda se vuelve intensa durante el día, producto de la acción se contaron unas 250 bajas realistas, mientras que los patriotas dejaron más de 500 bajas, quedando sus soldados afectados en su moral.

Empero, a la par del talento militar de los jefes realistas Valdés y Canterac, se encuentra el valor de los patriotas como el Tte. Crl. Pedro La Rosa, comandante del batallón “Legión Peruana”, que derrochó bravura y gran resistencia frente a los ataques realistas, ante quienes no dudó en espetar: “¡Venid, españoles, venid y probad el valor de la Legión!”.

La batalla de Moquegua

Luego de Torata, el general Canterac, con los refuerzos completos llegados de Puno, decide retomar el contacto y reorganiza sus tropas en dos divisiones, una al mando del brigadier Manuel Monet y la otra al mando de Gerónimo Valdés; en tanto, las fuerzas del general Alvarado permanecían en Moquegua, con escasas municiones e inactivos. Entonces, el 21 de enero, llegó Canterac con el grueso de sus tropas avistando a los patriotas en la pampa de Tombolombo, aledaña al río Moquegua. A las 10 de la mañana las fuerzas quedaron frente a frente solo separadas por el río. Canterac decidió la ofensiva sobre las fuerzas patriotas, con un ataque frontal de Monet y un ataque envolvente de Valdés. Ante ello, la defensa patriota fue sobrepasada terminó cediendo el campo y en dispersión. Como resultado, quedaron unos 700 muertos, más 1000 prisioneros patriotas; de otra parte, las bajas realistas sumaron 150 muertos y 250 heridos.

Gerónimo Valdés

Gerónimo Valdés, jefe realista de decisiva actuación en las batallas de Torata y Moquegua. Dibujo de D. Valdiviezo. Colección de grabados Museo Nacional de AAH del Perú, Lima.

Corolario

En el tiempo peruano de la guerra de la independencia se aprecia las grandes dificultades políticas y militares de organizar y conducir la guerra. En ello, la primera campaña a puertos intermedios, con las batallas de Torata y Moquegua, son muestra del valor peruano de enfrentar a un enemigo fuerte y con jefes experimentados; aunque no alcanzaron los resultados esperados, es indubitable rescatar su sacrificio en el agreste derrotero de la independencia del Perú.

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EFEMÉRIDES: 21 DE ENERO DE 1823 BATALLA DE MOQUEGUA – CAMPAÑA A PUERTOS INTERMEDIOS

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Luego de la batalla de Torata el ejército unido se había retirado a la villa de Moquegua con la intención de reorganizar sus fuerzas, por el lado realista no se pensaba dejar escapar una victoria que se tenía como segura de tal manera que tras recibir los refuerzos de la división del general José de Canterac, el ejército realista pasó a la ofensiva.

Los Batallones 4 de Chile y 11 de los Andes, después de esforzada resistencia, se vieron arrollados y no  pudieron rehacerse, arrastrando en su derrota al Batallón Nº 5 que intentó apoyar la defensa.

Pero la Legión Peruana no retrocedió ante la carga del Batallón del Centro que debió recibir el apoyo de los Dragones de Arequipa y de los Cazadores Montados para doblegar una resistencia a todas luces  heroica.

Próxima a caer la noche los restos de la Legión Peruana aún resistían. Y solo al notar que había perdido gran parte de su Batallón, su comandante ordenó la retirada, conduciéndola con serenidad y destreza, en seguimiento de los restos de otros batallones que iban ya camino de Moquegua.

Esa retirada fue posible porque actuaron con oportunidad las dos piezas de artillería patriota situadas en  una altura, cuyo certero fuego detuvo la persecución realista.

El mayor elogio para la Legión Peruana lo  hizo Canterac, al decir que se retiró “a toque de corneta y en el mayor orden” (Vargas, 1906, t. II, p. 34).

El miliciano moqueguano Tomás de Lanza, que siguió la campaña, escribió: “La Legión Peruana mandada por el mayor La Rosa, se portó lo mejor que se esperaba, pues rechazó por tres veces a la caballería enemiga, con pérdida de caballos y jinetes” (Archivo San Martín, 1910, t. VIII, p. 146).

Las bajas patriotas sumaron 700 hombres y las de los realistas 250.

LA BATALLA DE MOQUEGUA

Esa noche, en Moquegua, Alvarado convocó una Junta de Guerra. Varios jefes exigieron la inmediata  retirada hacia Ilo o Arica, pero la mayoría se opuso. Alvarado se mantuvo a la espera, sin trazar plan  alguno.

A las tres de la tarde del 20, Valdez se situaba en Yacango, con los Batallones Gerona y del Centro, y dos piezas de artillería.

Tres horas después los Altos de Valdivia eran ocupados por batallones recién llegados de Puno. A las tres de la mañana del 21, los Escuadrones de Dragones de la Unión se unían a Valdez. Al amanecer lo hacía Canterac, con toda la caballería, dos piezas de artillería y los Batallones Burgos y Cantabria,  avanzando sobre Moquegua, con la División Valdez en vanguardia.

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Croquis del ataque de las dos columnas realistas a las posiciones patriotas apoyadas en su izquierda en la villa de Moquegua.

El Ejército Patriota, que había acampado en Samegua, tomó posiciones de combate en los altos del Chen Chen.

Teniendo a su izquierda el pueblo de Moquegua, Alvarado “extendió su línea en la prolongación de un barranco, a trechos profundo, escarpado y pedregoso” (García Camba, 1916, t. II, p. 66).

Debajo de ese barranco, un camino de herradura conducía a las posiciones peruanas, lo que se previno situando piezas de artillería sobre esa dirección.

Habría sido una buena posición defensiva, pero  Alvarado descuidó su derecha, por cuyas elevaciones podía descender el enemigo. A eso de las diez de la mañana los realistas avanzaron hasta cerca de la derecha del barranco y Canterac ordenó a Valdez cruzar el paso, apoderándose de las alturas que  Alvarado había descuidado.

Posesionado Valdez de esa llave de la posición patriota lanzó decidido  ataque, al tiempo que Canterac, con el resto del ejército, avanzaba en columnas paralelas.

Un Batallón patriota intentó contener a los de Valdez, pero fue arrollado por el enemigo. Canterac hizo cruzar el barranco a los Batallones Burgos y Cantabria, y adelantó a los Escuadrones de Granaderos de  la Guardia para que se abrieran paso por el camino de herradura. Respondió la fusilería y la artillería de los patriotas, causándoles muchas bajas, pero se acabaron las municiones y ya no pudo contenerse la ofensiva enemiga.

Pese a tan adversas circunstancias, hubo batallones peruanos que disputaron el terreno palmo a palmo,  “distinguiéndose por su bravura la Legión Peruana” (Paz Soldán, 1919, t. I, p. 58).

Destacó también el Regimiento de Granaderos a Caballo, cuyo jefe, el general Necochea, salió herido,  sucediéndole el coronel Lavalle que condujo con acierto la retirada de los suyos.

granaderos a caballo

El comandante La Rosa, con solo un centenar de guerreros, fue de los últimos en dejar el ensangrentado campo de batalla, a eso de la una de la tarde, cuando se había producido ya la dispersión en masa.

Cayeron en poder del enemigo mil prisioneros, fuera de caballos, cañones, banderas y todo lo que se  abandonó precipitadamente. Muertos quedaron 700 patriotas y 400 realistas.

La caballería realista  persiguió a los Granaderos de los Andes, que se batieron con furor hasta ser casi diezmados.

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Fuente Bibliográfica: Libro BICENTENARIO DEL EJÉRCITO DEL PERÚ REPUBLICANO 1821 – 2021
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EFEMÉRIDES: 20 DE ENERO DE 1839 BATALLA DE YUNGAY – FUERZAS RESTAURADORAS CONTRA CONFEDERADAS

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Antecedentes (1)

El Congreso de Chile desconoció el tratado suscrito en Paucarpata y su gobierno de inmediato dispuso la preparación de una nueva expedición, que contó con el apoyo del mariscal Gamarra.

La expedición zarpó de Valparaíso el 17 de julio de 1838, al mando del general Manuel Bulnes y con 5,400 efectivos. Los emigrados peruanos formaron un pequeño Ejército comandado por el mariscal Gamarra, que actuó como aliado de la expedición, ellos fue posible porque Portales había muerto.

La fuerza peruana se componía de 60 oficiales, entre los que destacaban los generales Gutiérrez de la Fuente y Castilla.

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General Antonio Gutiérrez de la Fuente

El Ejército Unido Restaurador logró el triunfo gracias a la valiente actuación de las tropas peruanas, que estaban conducidas por el general Ramón Castilla, las fuerzas chilenas pasaron a ser elemento auxiliares y el peso de la expedición lo asumió el Ejército del Perú.

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Ramón Castilla Marquesado

LA BATALLA DE YUNGAY

La Batalla de Yungay, estalló en el marco de la Guerra entre la Confederación Perú – Boliviana y el Ejército Unido Restaurador. Se desarrolló en Yungay, territorio del Estado Norperuano.

La acción final se llevó a cabo en Yungay, el 20 de enero de 1839, en donde Santa Cruz tenía 4052 hombres distribuidos en seis Batallones bolivianos y los Batallones peruanos Arequipa, Ayacucho, Cazadores del Centro y Pichincha; la caballería solo tenía cuatro compañías de Cazadores (Medina, 2001, p. 214).

El Ejército Restaurador constaba de poco más de cinco mil hombres, entre los cuales figuraba un  contingente peruano de cerca de ochocientos efectivos.

Basados en la detallada descripción del historiador Eduardo Arriagada Aljaro, mencionaremos que  cuando esta última fuerza militar apareció en el teatro de combate, el general Manuel Bulnes observó  que el primer paso para empeñar la batalla era atacar y tomar el cerro Pan de Azúcar.

Dispuso que las compañías de cazadores de los Batallones Carampangue, Santiago y Valparaíso, más la  sexta compañía del Batallón Cazadores del Perú, procedieran al asalto de dicho cerro.

El ascenso de sus  laderas fue muy dificultoso y los soldados llegaron muy diezmados hasta su cima; sin embargo, una vez  arriba, aquellos asaltaron las trincheras y aniquilaron las cinco compañías que estaban apostadas en  ellas.

El general Bulnes estimó que había llegado el momento de empeñar la batalla general y ordenó que los Batallones Colchagua y Valdivia atacaran la derecha del enemigo, mientras que el Batallón Portales debía dirigirse hacia el centro de las trincheras en las que aquél se defendía; a continuación, entraron en acción el batallón Cazadores del Perú y la mitad del Batallón Huaylas.

Como reserva quedaron la caballería chilena y el Batallón Santiago; por su parte, la artillería chilena fue convenientemente ubicada y dirigida por su comandante, Marcos Maturana.

También Bulnes optó por flanquear la izquierda de las tropas protectorales y hacia allí dirigió los Batallones Carampangue,  Santiago y la otra mitad del Batallón Huaylas. Pronto el fuego se hizo general en toda la línea de combate.

Asimismo, Arriagada Aljaro refiere que el jefe de Estado Mayor General del Ejército Restaurador, José María de la Cruz, ordenó que algunos cuerpos de caballería entraran en acción, la cual fue comandada por el coronel Fernando Baquedano, quien se lanzó contra la infantería enemiga con el Primer  Escuadrón del Regimiento Cazadores a Caballo; sin embargo, esta primera carga fue fallida, pero los jinetes se reordenaron y dicho coronel volvió a avanzar con el mismo escuadrón, más el Cuerpo de Lanceros, logró poner en fuga a los Lanceros de Bolivia; vino un segundo repliegue de parte de los  chilenos, seguido de una tercera acometida, arremetiendo nuevamente el coronel Baquedano con casi  toda la caballería chilena y logrando desalojar a su homóloga boliviana de sus posiciones.

Por su parte, la infantería chilena logró flanquear la izquierda del enemigo y junto con el Escuadrón de Granaderos a Caballo rompió las filas enemigas. La persecución que vino a continuación fue muy  violenta, quedando el campo de combate sembrado de cadáveres.

El Ejército Confederado tuvo más de 1400 soldados muertos, mientras que el Ejército Restaurador perdió 215 individuos de tropa, a los cuales se sumaron 407 heridos. La acción de guerra duró cerca de seis horas.

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Fuente Bibliográfica: Libro “BICENTENARIO DEL EJÉRCITO DEL PERÚ REPUBLICANO 1821 – 2021”
Antecedentes (1) Compendio de la Historia General del Ejército del Perú, Volumen 1 – Comisión Permanente de Historia del Ejército
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EFEMÉRIDES: 19 DE ENERO DE 1823 BATALLA DE TORATA – CAMPAÑA A PUERTOS INTERMEDIOS

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LA BATALLA DE TORATA

Durante la segunda campaña de intermedios, expedición militar que buscaba combatir al ejército realista en el sur del Perú y consolidar la independencia del Perú, se llevaron a cabo varias batallas. El 19 de enero de 1823 se enfrentaron en las alturas de Torata (Moquegua) el ejército libertador del sur al mando del general Rudecindo Alvarado contra el ejército realista comandado por el brigadier Jerónimo Valdés.

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General Rudecindo Alvarado, óleo en la Pinacoteca del Centro de Estudios Histórico Militares del Perú.

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Plano de la Batalla de Torata (Historia General del Perú. Rubén Vargas Ugarte. Tomo VI. Lima 1981)

Valdez distribuyó sus fuerzas entre Moquegua, Omate, Torata y otros pueblos cercanos, para poder  reconcentrarlos en poco tiempo.

Alvarado movió su ejército a Tacna solo “impelido de la necesidad de alimentar al ejército, y tratando de preservarlo de los estragos que habían comenzado a sentirse por la insalubridad del clima de Arica” (Odriozola, 1873, t. V, p. 231).

Llegó a Locumba la noche del 13 de enero; el 16 penetró en la quebrada de Moquegua y el 17 alcanzó La Rinconada, al tiempo que Valdez dejaba Moquegua y se replegaba a Torata, buscando atraerlo al interior.

El 18, luego de un tiroteo de avanzadas, el Ejército Patriota entraba en Moquegua. El 19, muy temprano, Alvarado dejaba esta posición moviéndose hacia Torata.

Viendo al enemigo concentrarse en Yacango, Alvarado ordenó romper los fuegos sobre esa posición.

Valdez, temiendo que una fuerza patriota amenazara su retaguardia, movió en esa dirección, a la columna del coronel García Camba.

Creyendo Alvarado tener cercano el triunfo, ordenó el avance de las Compañías de Cazadores y cuatro Batallones de Infantería, provocando el calculado repliegue de Valdez que se detuvo al llegar a los Altos de Torata. Habiendo recibido aviso de que Canterac estaba próximo, Valdez aceptaba la batalla, escalonado su ejército en las faldas del cerro Valdivia, dominando el camino a Puno.

Situó a su izquierda al Batallón del Centro y ocupando en los altos a una parte del Batallón Gerona y  dos mitades del Escuadrón Cazadores Montados; a la derecha, el resto del Batallón Gerona; y a  retaguardia los Escuadrones de Dragones de Arequipa.

En el lado patriota, la Legión Peruana, al mando del teniente coronel Pedro de La Rosa Alvarado, formó a la derecha, dando frente al pueblo de Torata; el Regimiento Río de la Plata, a las órdenes del coronel Correa, se situó en el centro, con barrancos profundos a los lados; y a la izquierda se colocaron el  Batallón Nº 4 de Chile, llevando por jefe al teniente coronel Sánchez y el Batallón Nº 11 de los Andes,  mandado por el teniente coronel Deza, quedando el Batallón Nº 5 de Chile a retaguardia, con la  caballería y dos piezas de artillería.

Avanzó la Legión Peruana en columnas paralelas sobre la izquierda,  y a riesgo de ser alcanzado por la fusilería enemiga se adelantó su jefe, para lanzar un reto al enemigo (Miller, 1829, t. II, p. 20).

Tamaña temeridad enardeció el valor de los peruanos, que plantándose a pie firme rechazaron las  sucesivas cargas de las veteranas tropas enemigas. Se desplegó parte del Batallón Gerona, que cargó haciendo fuego y ganando terreno.

En apoyo de la Legión Peruana, cuyos claros evidenciaban que empezaba a sufrir muchas bajas, entró en la lucha el Batallón Nº 4, “destrozando cuanto español se le presentaba, sin cuartel ni compasión” (Archivo San Martín, 1910, t. VIII., p. 148); era la furia de los negros peruanos que integraban ese cuerpo, contra los que cargó a la bayoneta otro Batallón enemigo.

Entretanto, los Batallones del Regimiento Río de la Plata eran acometidos desde la altura por los Escuadrones de Cazadores Montados, mientras los Escuadrones de Dragones cerraban el camino real.

En ese trance crucial, poco antes de las cuatro de la tarde, hizo su aparición Canterac, a quien Valdez cedió de inmediato el mando.

Entendiendo que era preciso reanimar a sus batallones que empezaban a ceder terreno, Canterac ordenó arremeter por derecha a tres compañías del Batallón Gerona que no habían entrado aún en combate; y  las eligió ex profeso, pues estaban integradas casi exclusivamente por españoles.

Viendo retroceder a los patriotas, Canterac creyó llegado el momento de arriesgarlo todo, y dispuso un ataque general en el resto de la línea, empleando toda la fuerza de infantería y caballería disponible.

Los Batallones 4 de Chile y 11 de los Andes, después de esforzada resistencia, se vieron arrollados y no pudieron rehacerse, arrastrando en su derrota al Batallón Nº 5 que intentó apoyar la defensa.

Pero la  Legión Peruana no retrocedió ante la carga del Batallón del Centro que debió recibir el apoyo de los Dragones de Arequipa y de los Cazadores Montados para doblegar una resistencia a todas luces heroica.

Próxima a caer la noche los restos de la Legión Peruana aún resistían. Y solo al notar que había perdido gran parte de su Batallón, su comandante ordenó la retirada, conduciéndola con serenidad y destreza, en seguimiento de los restos de otros batallones que iban ya camino de Moquegua.

Esa retirada fue posible porque actuaron con oportunidad las dos piezas de artillería patriota situadas en una altura, cuyo certero fuego detuvo la persecución realista.

El mayor elogio para la Legión Peruana lo hizo Canterac, al decir que se retiró “a toque de corneta y en el mayor orden” (Vargas, 1906, t. II, p. 34).

El miliciano moqueguano Tomás de Lanza, que siguió la campaña, escribió: “La Legión Peruana mandada por el mayor La Rosa, se portó lo mejor que se esperaba, pues rechazó por tres veces a la caballería enemiga, con pérdida de caballos y jinetes” (Archivo San Martín, 1910, t. VIII, p. 146).

Las bajas patriotas sumaron 700 hombres y las de los realistas 250.

Rudecindo_Alvarado_- BustooooBusto de Rudecindo Alvarado en el Panteón Nacional de los Próceres de la Independencia.

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Fuente Bibliográfica: Libro “BICENTENARIO DEL EJÉRCITO DEL PERÚ REPUBLICANO 1821 – 2021”
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EFEMÉRIDES: 18 DE ENERO DE 1535 FUNDACION DE LA CIUDAD DE LIMA

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La Fundación de Lima

La fundación de nuestra querida Lima fue realizada un 18 de enero de 1535 por orden del conquistador español Francisco Pizarro, quien escogió el lugar por su cercanía al mar, la gran cantidad de buenas tierras para labrar y la existencia de abundante leña.

En los meses de Setiembre y octubre de 1534, Francisco Pizarro estaba en busca de un lugar en la costa peruana para fundar la ciudad que con el tiempo sería la Ciudad de los Reyes.

La resolución de fundar la ciudad en los llanos fue adoptada en el Cabildo de Jauja el 4 de diciembre de ese año, quedando dicho que todos los vecinos se mudarían a la nueva ciudad.

El 8 de enero de 1535 en Pachacamac fueron nombrados tres comisionados: Ruiz Díaz, Juan Tello y Alonso Martín de don Benito, para que como personas antiguas y experimentadas escogieran el lugar más adecuado para asentar la nueva ciudad, que tuviera la calidad, las condiciones y que cumpliera con las leyes sobre fundación de ciudades. El 13 de enero regresaron a Pachacamac sosteniendo que el asiento de Lima era el más adecuado.

Luego de la declaración jurada de los comisionados, el gobernador con los oficiales reales y demás concursos de gente se trasladaron a la comarca de Lima para certificar las bondades del lugar y se procedió a fundar la ciudad.

Es así, que el 18 de enero de 1535, Francisco Pizarro fundó la nueva ciudad en nombre de sus majestades, el Emperador Carlos V y de su madre la reina Juana.

fundacion-de-la-ciudad-de-lima

En la ceremonia se encontraban presentes Alonso de Riquelme, García de Salcedo, Nicolás de Rivera el Viejo (primer alcalde y teniente gobernador), Nicolás de Rivera el Mozo, Rodrigo de Mazuelas, Juan Tello de Sotomayor, Ruiz Díaz, Alonso Martín de don Benito, Cristóbal de Peralta y Antonio Picado. También estuvieron dos frailes (un franciscano y un dominico), numerosos soldados a caballo y a pie, esclavos negros y una mujer, la morisca Beatriz.

Francisco Pizarro le puso por nombre “Ciudad de los Reyes”, por devoción y memoria a los Reyes Magos y por la cercanía de su fiesta la Epifanía. Sin embargo, otros refieren que el nombre fue en honor a los reyes de España de aquélla época, a pesar de ello uno de sus apelativos es la “tres veces coronada villa”.

Con el correr de los tiempos, el nombre de Ciudad de los Reyes se fue utilizando cada vez menos; adoptándose la designación de Lima, nombre que usaban los indígenas para designar el lugar donde los españoles se habían asentado. Si bien esto ocurría en la comunicación diaria o familiar, en los instrumentos públicos de contratos, en las escrituras públicas, etc., se seguía usando el nombre de Ciudad de los Reyes.

Según Garcilaso de la Vega, el topónimo Lima es una degeneración de la voz “Rimac”, que en castellano significa “el que habla”, en referencia a un oráculo muy venerado por los indígenas y que, por extensión, se llamó así a todo el valle y a su río

El Acta de Fundación ratifica la fecha de creación de Lima sobre el valle del Rímac.

000105528M

000105531M

Este documento se encuentra conservado en una bóveda del Archivo Histórico de la Municipalidad de Lima, en el palacio municipal.

Cuenta con medidas de seguridad, y se mantiene a temperatura y ambiente adecuados para que los documentos históricos de la ciudad se conserven en óptimas  condiciones y evitar, así, que se borren o maltraten.

El documento fundacional de la capital se ubica en el libro de Cabildo I, perteneciente a los años de 1534 a 1539. 

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Nuevo Consejo Directivo del Centro de Estudios Histórico Militares del Perú, para el período 2023 – 2025

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El 12 de enero del presente mes, se realizó la Juramentación del nuevo Consejo Directivo del Centro de Estudios Histórico Militares del Perú para el período 2023 – 2025 y que está presidido por el señor General de Brigada EP JUAN URBANO REVILLA en su calidad de Presidente, acompañado por el señor Teniente General FAP Mario Muñiz Ortega como Primer Vicepresidente y del señor Dr. Richard Davis Cacchione Améndola como Segundo Vicepresidente.

Como Secretario General el señor Dr. Miguel Arturo Seminario Ojeda, Prosecretario señor Coronel EP Ricardo Horacio Cáceres Seminario, Tesorera señora Contadora Shellash Vargas Quispe, Protesorero señor Coronel EP Víctor Roberto Andrade Valverde, Asesor Legal señor Abogado Ernesto Jorge Blume Rocha, Vocal EP señor General de División EP Luis Vicente Alcántara Vallejo, Vocal MGP señor Contralmirante MGP Fernando Guillermo Grau Umlauff, Vocal FAP señor Coronel FAP Jorge Luis Dávila Cabrejos, Vocal PNP señor Coronel PNP Edward Carlos Herrera Solano, Vocal Civil señor Comandante CBP Julio César Coz Vargas, Vocal Civil señora Natalia Lozada Dortrait.

La Comisión Revisora de Cuentas, está conformada por las siguientes personas; como Presidente el señor Coronel EP Elías Cáceres Vásquez, Vocal señor Contador Dr. Claudio Iván Zegarra Arellano, Vocal señora Ingeniero Rosario Isabel Díaz Ramírez.

Consejo Directivo 2023 - 2025 - CEHMP Prensa

Saludamos al nuevo Consejo Directivo y le auguramos éxitos en su gestión.

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EFEMÉRIDES: 15 DE ENERO DE 1881 BATALLA DE MIRAFLORES GUERRA CON CHILE

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LA BATALLA DE MIRAFLORES
En la línea de defensa instalada en Miraflores fue ubicada la reserva. Las fortificaciones construidas en ella tomaron el nombre de “Reductos” y fueron ubicadas en una línea cuya extensión era de 8 a 10 kilómetros, entre Monterrico Grande y el mar. Aquellos reductos estaban separados entre 600 y 1000 metros.

Estas defensas tuvieron como directores al ingeniero austriaco Máximo Gorbitz, quien decía haber construido las fortificaciones de Plevna que en 1877-78 contuvieron al ejército ruso, y al  ingeniero peruano Felipe Arancibia que participó en la defensa del Callao en 1866.

El_tercer_reducto

Óleo de Juan Lepiani (1864-1932) que representa una escena de la batalla de Miraflores, encuentro librado por la defensa de Lima, donde pelearon valerosamente civiles improvisados frente a fuerzas superiores en número y poderío bélico.

Para su edificación, se contrató una cuadrilla de peones asiáticos cuyos jornales se cubrieron con una suscripción hecha en el Club Nacional, pero esta suma apenas bastó para pocos días, pues hubo necesidad de comprar  herramientas y algunos cientos de sacos vacíos.

Fue entonces que el Batallón de Reserva Nº 4, compuesto en su mayoría por personas de la magistratura, la universidad, el periodismo, profesorado y comercio, emplearon el pico y la lampa durante varios días, integrándose a estos los estudiantes del colegio Nuestra Señora de Guadalupe.

La organización material de esta línea fue hecha con apresuramiento, disponiendo la construcción de parapetos:
[…] Comprendía una banqueta para que los tiradores alcanzaran la cresta de fuegos de la obra; un parapeto de tierra y de sacos llenos del mismo material, de dos metros de altura sobre el nivel del suelo y de cinco metros de espesor y, en fin, para cada uno, una zanja cavada en la dirección del enemigo  como foso de la obra, que tenía 7 metros de ancho y 2 metros y medio de profundidad; para llenar estos fosos se había pensado en acarrear agua en cubos. La pesada tarea que implicaba la construcción de estas obras, hizo que casi todas quedaran inconclusas por falta de tiempo y de elementos de trabajo. […] (Dellepiane, T. II, 1936, p. 384).

Estos bastiones aislados solo podían defenderse de frente, pues eran verdaderas lunetas que no contaban con obras intermedias, sin embargo, luego de la batalla de San Juan, la Reserva ocupó estos reductos y  los dispersos del Ejército de Línea se ubicaron entre ellos.

La línea de parapetos corría siguiendo en  parte el cauce del río Surco y numerados, a partir del más próximo al mar, se hallaban en los siguientes lugares: Reducto Nº 1, entre el pueblo de Miraflores y la quebrada de Armendáriz; Reducto Nº 2, al este de la línea férrea; Reducto Nº 3, entre el número 2 y la Hacienda La Palma; Reducto Nº 4, al este del  camino de Surco a La Palma; Reducto Nº 5, en el camino Real a Lurín; Reducto Nº 6, aprovechando el estanque de Valverde; Reducto Nº 7, entre Valverde y la Hacienda Mendoza; Reducto Nº 8, en la  Hacienda Mendoza; Reducto Nº 9, sobre el camino Matasango-Camacho y el Reducto Nº 10, en la  margen opuesta de la casa hacienda de Monterrico Grande.

Estos reductos fueron ocupados por la Reserva de Lima, en su mayoría civiles armados; prácticamente solo los cuatro primeros, soportaron el peso de la batalla. La responsabilidad de la defensa de la línea de Miraflores se había asignado a dicha Reserva, comandada por el coronel Juan Martín Echenique, pero además con los cuerpos del Ejército de Línea salvados de la Batalla de San Juan y algunos otros traídos del Callao. En total se pudo conformar una fuerza conformada por 10,000 hombres.

Respecto a la Reserva, el Primer Cuerpo de Ejército ocupó los reductos del 1 al 8 y el Segundo Cuerpo constituido por 11 batallones, se ubicaría entre los reductos 9 y 10, a la expectativa. Con las unidades de línea se formaron tres Cuerpos de Ejército, el primero de ellos bajo el mando de Cáceres; el Segundo, de Belisario Suárez; y el Tercero, de Justo Pastor Dávila.

EL PRIMER CUERPO DE EJÉRCITO
Estaba formado por los batallones “Jauja”, “Trujillo”, “Guardia Peruana”, “Callao”, “Guarnición de Marina”, “Guardia Chalaca”, “Celadores del Callao”, “Lima”, “Canta”, “28 de Julio”, “Concepción”, “Libertad” y “Paucarpata”; disponía de 15 cañones y 8 ametralladoras.
EL SEGUNDO CUERPO DE EJÉRCITO
Tenía los siguientes batallones: “Junín”, “Ica”, “Huánuco”, “Cazadores de Junín”, “Manco Cápac”, “La Mar” y “Pichincha”.
EL TERCER CUERPO DE EJÉRCITO
Se organizaba con los batallones “Unión”, “Piura”, “23 de diciembre” y “Cazadores de Cajamarca”. El Segundo y el Tercer Cuerpo de Ejército disponían de algunas piezas de artillería, por lo general dos por reducto. La distribución de la fuerza se hizo de tal manera que los cuerpos de reserva se encargaban de la defensa de los reductos, mientras que el Ejército de Línea cubría los espacios entre dichos reductos.

El Reducto N° 1 fue defendido por el Batallón de Reserva N° 2, el Reducto N° 2 estaba a cargo del Batallón de Reserva N° 4. El Reducto N° 3 fue asignado al Batallón de Reserva N° 6. En el N° 4 fue situado el Batallón de Reserva N° 8; en el Reducto N° 5, el Batallón de Reserva N° 10; en el Reducto Nº 6, el Batallón de Reserva Nº 12; el Reducto Nº 7 fue defendido por el Batallón de Reserva Nº 14; el Reducto Nº 8, por el Batallón Nº 16. Los reductos 9 y 10 estaban a cargo del Segundo Cuerpo de  Reserva.

El Primer Cuerpo del Ejército de Línea defendía los espacios comprendidos entre los Reductos 1, 2 e inclusive el 3. El Segundo Cuerpo ocupó el espacio entre los Reductos 3, 4 y 5.

El Tercer Cuerpo de Ejército defendía entre los Reductos 5 y 9. La reserva se ubicaba entre los reductos 9 y 10 al mando del coronel Echenique. Aunque los reductos a cargo de la Reserva se encontraban  dentro de los sectores de responsabilidad de los comandantes de los cuerpos de Ejército, estos  dependían de su propio comando, lo que dificultó la conducción de la batalla. (CPHEP, 2005, p. 261).

Los chilenos plantearon un armisticio luego de la Batalla de San Juan, con la intención de darse tiempo para reorganizar sus fuerzas, Piérola aceptó el armisticio y se iniciaron las tratativas, estableciéndose  que el cese al fuego duraría hasta la medianoche del día 15.

Sin embargo, este acuerdo no fue respetado por las fuerzas invasoras y a las 2:30 p.m. se desencadenó la batalla, orientando estos su acción principal sobre el flanco derecho peruano, entre los reductos 2 y 3,  consiguiendo romper la línea de defensa a pesar del potente contraataque de flanco del coronel Cáceres, que paralizó momentáneamente la embestida. Por su parte, la reserva peruana acantonada en el fundo  Vásquez, no acudió a reforzar los reductos, que fueron cayendo uno a uno.

[…] A las 16.00 horas y habiéndose desplegado en su línea de combate todo el ejército chileno, lanzó un ataque general y luego de una hora de tenaz combate y fuerte resistencia peruana, la superioridad del  atacante se impuso al defensor que dejó entre muertos y heridos más de la mitad de sus efectivos en el campo de batalla y a las 18.00 hrs. los chilenos ocuparon la línea de Miraflores y el pueblo […] (CPHEP, 1981, p. 174).

Este rasgo de patriotismo, dice Cáceres, lo convenció “que, a pesar de las desgracias sufridas, no se había quebrantado del todo el espíritu de las tropas y que aún era posible formar un nuevo Ejército y operar con él en la región del centro de la República […]”. (Cáceres, 1973, p. 86).

A manera de extraer lecciones de esta contienda armada, podemos observar que durante la campaña para la defensa de Lima y cuando las tropas invasoras desembarcaron en Curayacu, el dictador Nicolás de Piérola no dispuso alguna hostilidad contra el campamento del adversario.

Debemos agregar la falta de preparación militar por parte del entonces gobernante peruano, carencia que
no le permitió detectar y aprovechar las debilidades que presentaban las tropas chilenas, como fue la  falta de abastecimiento.

Además, Piérola tomó a sus comandantes del ejército como simples ayudantes, sin recurrir a las  recomendaciones y desechando los consejos de oficiales experimentados. Al fraccionar las fuerzas defensoras en dos grandes líneas, las hizo fácilmente vulnerables a un desbordamiento por cualquier punto. Aun así, Lima demostró que la defensa nacional es tarea de todos, tanto civiles como militares.

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Fuente: Libro BICENTENARIO DEL EJÉRCITO  DEL PERÚ REPUBLICANO 1821 – 2021
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EFEMÉRIDES: 13 DE ENERO DE 1881 BATALLA DE SAN JUAN Y DEFENSA DEL MORRO SOLAR DURANTE LA GUERRA CON CHILE

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El 13 de enero de 1881 se libró una gran batalla en el país, también conocida como la Campaña de Lima, tramo final de la Guerra del Pacífico

Morro solar

LA BATALLA DE SAN JUAN

La línea de San Juan fue establecida en base a una línea discontinua de colinas que corre entre el cerro San Francisco y el Morro Solar, organizada en un centro y dos alas que la noche del 12 de enero quedó conformada así:

EL PRIMER CUERPO
Dirigido por el coronel Iglesias, cubría las avenidas de Lurín proyectándose sobre Chorrillos, Villa y Santa Teresa y formando la derecha del dispositivo. Tenía 5200 hombres y lo formaban los batallones: “Guardia Peruana”, “Cajamarca” N° 15, “Libres de Cajamarca” N° 21, ¨Nueve de Diciembre¨, ¨Tacna¨, ¨Junín¨, ¨Ica¨, ¨Callao¨ y el “Escuadrón Lanceros de Torata”.

Miguel Iglesias

Coronel Miguel Iglesias Pino de Arce

EL SEGUNDO CUERPO
Constituía la reserva de la primera línea. Se ubicaba en la retaguardia de San Juan, a órdenes del coronel Belisario Suárez y tenía entre 2500 y 2800 hombres distribuidos en los batallones: Huánuco” N° 17,  “Paucarpata” N° 19, “Jauja” N° 23, “Ancash” N° 25, “Concepción” N° 27, “Zepita” N° 29 y un escuadrón de caballería.

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Coronel Belisario Suárez y Vargas

EL TERCER CUERPO
Ubicado a la izquierda de la primera línea, ocupaba las alturas de Pamplona hasta cerca de Monterrico  Chico bajo el comando del coronel Justo Pastor Dávila. Tenía un efectivo de 4300 hombres y los batallones: “Piura” N° 67, “23 de diciembre” N° 69, “Libertad” N° 74, “Cazadores de Cajamarca” N°  85, “Unión” N° 87, “Cazadores de Junín” N° 89, 5 Columnas de Guardia Civil de Lima, Batallón de “Reserva Movilizable” Nº 14, una columna de honor formada por oficiales de carrera al mando del  coronel Velarde.

Hotpot

Coronel Justo Pastor Dávila

EL CUARTO CUERPO
Ubicado al centro de la línea, desde el término de las alturas de Santa Teresa, siguiendo por las colinas de San Juan hasta las proximidades de los cerros de Pamplona. Lo dirigía el coronel Andrés A. Cáceres y su efectivo ascendía a 4500 hombres, distribuidos en los batallones: “Lima” N° 61, “Canta” N° 63,  “28 de Julio” N° 65, “Pichincha” N° 73, “Piérola” N° 75, “La Mar” N° 77, “Arica” N° 79, “Manco Cápac” N° 81 y “Ayacucho” N° 83.

Andrés Avelino Cáceres

Coronel Andrés A. Cáceres

La artillería se distribuía así:
El Primer Cuerpo estaba apoyado por las 9 baterías de Chorrillos. A lo largo de toda la línea había 20  ametralladoras, de las cuales el mayor número estaba colocado a la derecha.

En el cerro de Marcavilca y a inmediaciones de la Chira, dominando la playa de Conchán y sus  adyacentes, había 4 piezas del sistema Grieve. En la misma Villa de Chorrillos, 4 cañones Vavasseur.

A retaguardia de las baterías que apoyaban el primer cuerpo, fueron colocados 4 cañones Grieve  orientados hacia los cañaverales de Villa. A la derecha de las colinas de Santa Teresa: 15 cañones White, 4 Grieve, 1 Blakely, 1 Armstrong y 2 Vavasseur, uno de ellos de avancarga.

A la izquierda de los anteriores y en otra elevación: 4 piezas White, 2 Grieve y 2 pequeños cañones de acero Solsby de retrocarga, construidos en la factoría de Bellavista.

A la derecha de la cadena de cerros San Juan y cerca de Santa Teresa: 8 cañones White y 2 Grieve. En un cerrito avanzado, a la izquierda del anterior y al centro de San Juan: 11 cañones White y 2 Grieve.

A la izquierda de San Juan: 8 Grieve y 2 Blakely. Finalmente, a la derecha de la cadena de cerros de Pamplona: 4 Grieve; y cerrando a la izquierda: 4 Vavasseur.

Además, en Monterrico fueron colocados 8 cañones White que no funcionaron y cuatro quedaron en la Rinconada. Dellepiane acota que en el Morro fueron colocados 2 cañones Parrot, un Rodman de a 500, de ánima lisa y un Whitworth de 9  libras. (CPHEP, 2005, p. 256).

En la madrugada del 13 de enero de 1881 se inició la batalla de San Juan, el general Pedro Silva, en su parte sobre este acontecimiento relata:
[…] Eran próximamente las 4.30 a.m. del día 13 cuando comenzó la batalla. Inmediatamente me encaminé al cerro situado a la derecha del que servía de observatorio, con el objeto de ver los  movimientos del enemigo, impartiendo sobre la marcha órdenes al comandante en jefe del 4° Cuerpo de Ejército, a fin de que, colocado como se hallaba en el centro de la línea, sostuviese sus posiciones…  subí al Morro, notando que el claro entre la culata de los morros de San Juan y Pamplona podía ser forzado por fuerzas contrarias, previne al coronel Dávila hiciese desfilar dos batallones, momentos después ocupaba el punto determinado el Batallón ¨Libertad¨.

En tales circunstancias noté que el enemigo era impetuoso por el centro, ordenándole al coronel Suárez hiciera avanzar hacia esas posiciones al Batallón más inmediato que era el ¨Huánuco¨, así se hizo, pero asediado por el enemigo comenzó a desorganizarse […] (CPHEP, 1981, pp. 187-188).

Pese a la enérgica acción del general Silva, el ímpetu chileno abrió la brecha que hacía peligrar el flanco izquierdo de Cáceres y la derecha de Dávila.

En ese momento ya se había producido el repliegue de  Iglesias al Morro Solar y Silva había ordenado que Suárez se retirara a Chorrillos, más o menos a las 8:30 de la mañana.

En esas circunstancias, Cáceres se encontraba aislado en la defensa, con su izquierda desalojada y encuadrado por los fuegos enemigos, razón por la cual dio orden de repliegue hacia Chorrillos.

En el sector del morro, la División Lynch no lograba doblegar la resistencia peruana, habiendo sido rechazada hasta en tres oportunidades con fuertes bajas, así como contraatacadas eficientemente por el Batallón “Trujillo” a órdenes del coronel Borgoño.

Ante ello, las tropas de Lynch fueron reforzadas, rodeando el morro y desencadenando un agresivo cañoneo sobre este, para luego dar paso a la incursión de las tropas invasoras. Siendo las 12:30 horas del día, la lucha entre peruanos y chilenos se intensificó  en las cumbres, combatiéndose a bayoneta hasta aproximadamente las 14:30 horas, en que los últimos defensores peruanos fueron hechos prisioneros.

En Chorrillos, las dispersas tropas de Cáceres entablaron combate contra fuerzas enviadas por  Baquedano.

Los choques armados en las calles y estación del ferrocarril fueron de poca duración dada la diferencia en el número de efectivos. Por el lado de las fuerzas peruanas las bajas ascendieron a 6000 hombres,  gran parte de nuestra artillería se perdió y hubo 280 prisioneros, reflejando la forma esforzada y heroica en que los peruanos combatieron, aunque no faltaron los actos cuestionables cometidos por una parte de las tropas invasoras en contra de la población chorrillana. Por su parte, las fuerzas chilenas sumaron 4000 bajas.

En sus Memorias, el Mariscal Andrés Avelino Cáceres expresaba: […] el Ejército peruano, si bien experimentó una tremenda derrota en San Juan, no fue destruido, ni tampoco casi aniquilado, como sostienen algunos escritores. Porque el general vencedor no intentó lo que, en terminología militar clásica, se llama ejecutar la victoria, sino que quedó contento y satisfecho con la derrota y dispersión de su adversario […] (Cáceres, 1973, p. 78).

De ello estaba tan convencido Cáceres que reunió a los dispersos para realizar un ataque nocturno y sorpresivo contra los invasores, aprovechando que muchos de estos se habían embriagado tras la batalla y se entregaban al saqueo de la villa de Chorrillos. Sin embargo, el plan de Cáceres fue desechado por Piérola, quien lo consideró inútil.

[…] En fin, otros escritores quieren ver un triunfo decisivo si los peruanos hubieran atacado en la noche del 13 la población de Chorrillos, donde una tropa chilena se había entregado a los más tristes  desbordes.

Pero creemos que esas tropas desbandadas no llegarían a un par de miles de hombres que no restaban capacidad combativa a las divisiones invasoras […] (Dellepiane, T. II. 1936, p. 378).

Los oficiales encargados de la defensa de la capital, como fueron el general Pedro Silva y los coroneles Miguel Iglesias, Andrés A. Cáceres, Belisario Suárez y Justo Pastor Dávila, dieron muestras de iniciativa y de un ardiente deseo de cumplir con su deber. Pero las disposiciones generales emanadas por Piérola resultaron ser desastrosas y los medios para la defensa resultaban escasos, los que lindaban con la improvisación.

Los resultados, a pesar del valor de los jefes peruanos y del sacrifico de sus efectivos, fueron  desfavorables.

ÁREA DE PRENSA

Fuente: Libro BICENTENARIO DEL EJÉRCITO DEL PERÚ REPUBLICANO 1821 – 2021
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CEREMONIA DE JURAMENTACIÓN DEL NUEVO CONSEJO DIRECTIVO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICO MILITARES DEL PERÚ – PERÍODO 2023 2025

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El día de hoy 12 de enero al mediodía, se realizó la Asamblea General Ordinaria para la juramentación del nuevo consejo directivo del Centro de Estudios Histórico Militares del Perú, el acto se llevó en nuestro local institucional ubicado en el Paseo Colón 150, de la ciudad de Lima, y contó con la asistencia de miembros correspondientes, miembros de número, e invitados especiales que asistieron a la ceremonia.

El nuevo consejo directivo, esta presidido por el General de Brigada EP JUAN URBANO REVILLA, quien ha jurado como Presidente, para el período 2023-2025. Lo acompañan como primer vicepresidente el Teniente General FAP MARIO MUÑÍZ ORTEGA, y como segundo vicepresidente, el Doctor RICHARD DAVIS CACCHIONE AMÉNDOLA, como Secretario General, el historiador MIGUEL ARTURO SEMINARIO OJEDA.

1

La Mesa de Honor estuvo presidida por el Presidente del CEHMP Gral Brg. EP Herrmann Hamann Carrillo, acompañado por el Presidente electo Gral. Brig. EP Juan Urbano Revilla, el Gral. Div. EP Carlos Tafur Ganoza, Presidente de la Benemérita Sociedad Fundadores de la Independencia, Vencedores del 2 de mayo de 1866  y Defensores Calificados de la Patria, del representante del Comandante General del Ejército y del Comandante General de la Fuerza Aérea del Perú.

La apertura de la Asamblea General Ordinaria estuvo a cargo del Presidente del Centro de Estudios Histórico Militares del Perú, Gral. Brig. EP Herrmann Hamann Carrillo, quien hizo un recuento de su gestión durante el tiempo que estuvo a su cargo la dirección de nuestra institución, recibiendo al final un prolongado y caluroso aplauso en reconocimiento a su labor.

Gral. Hamann

Aplausos2

Aplausos

El Presidente del Centro de Estudios Histórico Militares del Perú, Gral. Brig EP Herrmann Hamann Carrillo, toma juramento al Gral. Brig. EP como nuevo Presidente de nuestra institución para el período 2023 – 2025.

2

3

Posteriormente, el Presidente del CEHMP Gral Brg EP Juan Urbano Revilla, tomó juramento a su Primer vicepresidente, Teniente General FAP Mario Muñíz Ortega.

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5

Acto seguido tomó juramento de los siguientes miembros: como Secretario General Dr. Miguel Arturo Seminario Ojeda, Pro-Secretario Sr. Crnl EP Ricardo Horacio Cáceres Seminario, Tesorera sra. Contadora Sra. Shellash Vargas Quispe, Pro-Tesorero Crnl EP Víctor Roberto Andrade Valverde y del Asesor Legal, Dr. Ernesto Blume Rocha.

7

16

A continuación juraron los Señores Vocales: Vocal EP Gral. Div. EP Luis Vicente Alcantara Vallejos, Vocal MGP  Contralmirante MGP  Fernando Guillermo Grau Umlauff , Vocal FAP Coronel FAP Jorge Luis Dávila Cabrejos, Vocal PNP Coronel PNP Edward Carlos Herrera Solano, Vocal Civil Sr. Comandante CBP Julio Coz Vargas, Vocal Civil Sra. Natalia Lozada Dortrait.

10

Seguidamente juraron los miembros del Comité Revisora de Cuentas: Vocal Civil Dr. CPC Claudio Iván Zegarra Arellano, Vocal Civil Sra. Ing. Rosario Isabel Díaz Ramírez.

12

A continuación el Presidente del Consejo Directivo para el Período 2023 – 2025, Gral. Brig. EP Juan Urbano Revilla, dirigió un mensaje a los presentes.

Gral. Urbano1

Posteriormente se procedió a la incorporación como Miembro de Número al sr. Dr. CPC Claudio Iván Zegarra Arellano, recibiendo las medalla y diploma que lo acredita como tal de manos del Gral. Brig. EP Herrmann Hamann Carrillo, Presidente saliente del CEHMP.

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Así mismo fue incorporado como Miembro Correspondiente, el sr. Mayor EP Roberto Joaquín Vivanco Burgos, recibiendo las distinciones que lo acreditan como tal.

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En el acto, se tributó un homenaje al Gral. Brig. EP Herrmann Fritz Hamann Carrillo, presidente saliente de la institución, quien ha desarrollado una extraordinaria labor, mientras dirigió los destinos de esta institución cívico patriótica.

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Consejo Directivo

Consejo Directivo6

El Presidente del CEHMP Gral. Brig. EP Juan Urbano Revilla posa con los miembros de su Consejo Directivo para el Período 2023 – 2025.

Culminada la presente ceremonia, los asistentes fueron invitados a pasar a los ambientes contiguos para el brindis de honor.

A continuación compartimos el video con nuestros asociados y público en general.

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Asamblea General Ordinaria para la Juramentación del nuevo Consejo Directivo del Centro de Estudios Histórico Militares del Perú y Comisión Revisora de Cuentas, período 2023 – 2025.

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Ponemos en conocimiento de nuestros asociados y público en general que el día 12 del presente mes, se realizará en el auditorio de nuestra institución; la Asamblea General Ordinaria para la Juramentación del nuevo Consejo Directivo del Centro de Estudios Histórico Militares del Perú y Comisión Revisora de Cuentas, período 2023 – 2025.

Saludamos al nuevo Consejo Directivo del CEHMP, deseándole éxitos en su gestión.

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EFEMÉRIDES: 9 DE ENERO DE 1881 COMBATE DE LA RINCONADA – GUERRA CON CHILE

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El combate de La Rinconada de Ate fue un enfrentamiento entre tropas peruanas y chilenas ocurrida el 9 de enero de 1881 durante un reconocimiento del terreno antes de la batalla de Chorrillos, dentro de la fase que se denomina campaña de Lima en el marco de la guerra del Pacífico.

Se cuenta de que en la Rinconada de Ate se encontraba desde el 4 de enero de 1881, el coronel peruano Mariano Vargas con una fuerza de 340 soldados, compuesta por los hacendados y pobladores de la zona armados con viejos rifles Minié y piezas de artillería. Vargas dispuso asimismo su artillería en el cerro Vásquez.

El 9 de enero de 1881, a las 7 y 45 a.m., la división chilena del coronel Orozimbo Barbosa llegó a Pampa Grande (hoy Musa y La Planicie) después de una marcha por la quebrada de Manchay desde Pachacámac (en este último se había instalado el campamento chileno) con una fuerza de más de 2,000 soldados aproximadamente, armados con modernos fusiles Grass de fabricación francesa y con 4 piezas de artillería de campaña. Su propósito era hacer creer a los peruanos que se intentaría flanquearlos por ese lado del dispositivo de defensa de Lima. Como se sabe, finalmente se atacó Lima por San Juan y Miraflores (los días 13 y 15 de enero de 1881), en forma paralela al mar y bajo el apoyo de la fuerza naval.

Estas fuerzas chilenas habían salido el día anterior de Pachacámac y llegado a través del angosto camino de la quebrada de Manchay (15 kms aproximadamente), sin encontrar ningún obstáculo en el mismo, fuera de las fallidas «bombas automáticas» o minas que Piérola había mandado sembrar y recién el día 6 de enero se habían terminado de instalar.

Las fuerzas peruanas en ese sector estaban —como se indicó— al mando del coronel Mariano Vargas, jefe superior militar de La Rinconada de Ate y constaban de la columna Pachacámac, al mando del coronel temporal Manuel Miranda quien era un hacendado de la zona, con aproximadamente 160 hombres de infantería cívica, un pelotón de algo más de 30 hombres llamado «compañía guerrillera», al mando del mayor temporal Francisco Vargas y montados, los llamados “aguilillos” o caballos de paso, 100 hombres de a pie de la primera brigada de caballería al mando del teniente coronel Gurmecindo Herrada de los cuales sólo 25 estaban armados y 50 montados de la tercera donde parece que sólo 25 al mando del mayor Arguedas entraron en acción.

A la retaguardia quedaba la batería del Cerro de Vásquez con piezas de grueso calibre.

Además, se contaba como obra defensiva con una línea de defensa tendida a 100 metros de la casa hacienda de Melgarejo (hoy la sede central del Banco de Crédito), que cerraba todo el acceso al valle de Ate, pues estaba flanqueada a ambos lados por sólidas prominencias donde se planeaba instalar artillería.

Vargas empezó la obra el 5 de enero y el 11 debía estar concluida; contó con la dirección del capitán de ingeniería Lucas Pedraza, quien usó a la tropa de la columna Pachacámac a falta de peones o unidades de ingeniería.

La línea consistía de una zanja de 2 metros de ancho por 1 y medio de profundidad, y de un parapeto de sólida piedra de cantería ubicado un metro detrás de la zanja, capaz de cubrir completamente a los soldados. Más o menos seguía una recta entre lo que hoy son el cementerio de La Planicie y el parque del cañón de La Rinconada.

El coronel Vargas solicitó al Estado Mayor en varios telegramas artillería, aparatos eléctricos, alambres y peones de construcción, para acelerar los trabajos y robustecer la defensa con piezas de artillería de montaña en las elevaciones y de campaña en el llano, tras la línea de defensa, y con una red de minas (más propiamente cargas de demolición, porque explotarían a voluntad); lamentablemente estos pedidos fueron desatendidos o llegaron a destiempo.

La historia cuenta que Vargas tuvo noticia de la venida de la división enemiga a eso de las 5 a.m. (más de 2 horas antes de que se trabase el combate), que confirmó por la detonación de algunas «bombas automáticas», y por más que pidió refuerzos a la Reserva, estos no se movilizaron sino hasta muy tarde. Mientras tanto los chilenos ganaron sin oposición las alturas de la línea de defensa, flanqueándola por derecha e izquierda (por donde hoy está el cementerio Jardines de la Paz). Iniciaron el ataque con fuego de artillería, y posteriormente la caballería abrió fuego desde las alturas. La columna Pachacámac resistió por 2 horas hasta que la caballería flanqueó por el cerro de Melgarejo (o Huaquerone) y amenazó con caer por la espalda de la línea peruana, con lo que Vargas, para impedir que su tropa fuera acuchillada sin misericordia, dio la orden de retirada.

Hizo su aparición en esas circunstancias la brigada de caballería del comandante Millán Murga, que participó así en la última media hora del combate. El enemigo se apoderó de la hacienda Melgarejo, del cerro de la hacienda la Molina (debe ser el que hoy divide los distritos de Surco y La Molina) y persiguió a los dispersos del Pachacámac y de los 50 hombres montados de la tercera brigada de caballería, operación en la que tomó varios prisioneros.

Como se recuerda, por el lado chileno, el coronel Barboza despachó a los «Granaderos» a determinar si existían minas frente a las posiciones peruanas; estos pronto volvieron trayendo la noticia de que la vía se encontraba limpia, desplegó entonces Barboza a la compañía del 1.° de Línea «Buin», fijándoles como objetivo tomar por asalto una quebrada entre dos cerros, ordenó emplazar dos piezas de artillería a fin de cubrir a la infantería y a tres compañías del 3.° de Línea tomar los cerros de los flancos de las posiciones que debían atacar los del «Buin», dejando a la demás tropa en reserva: Las tropas avanzaron contra las posiciones peruanas realizando «fuego en avance», es decir separados en dos líneas, la primera de ellas dispara rodilla en tierra, efectuada la descarga la línea completa se arroja al suelo, avanzando entonces la segunda línea que a unos metros de la primera realiza la misma operación.

Rápidamente y con pocas bajas las tropas chilenas desalojan las trincheras, uniéndose los del «Buin» y del 3.° en el llano, Barboza hace avanzar a sus reservas a los cerros desalojados; es en ese instante cuando aparecen refuerzos de caballería peruanos que se lanzan contra los chilenos a fin de proteger el repliegue de la infantería y darles tiempo de reagruparse, una compañía del 3.° abre fuego sobre ellos, pero el comandante de la compañía duda a la hora de atacar a los jinetes peruanos, es entonces que con gran iniciativa el alférez de «Granaderos» Vivanco ordena a sus hombres cargar, y con gran maestría los jinetes chilenos realizan la carga causando muchas bajas entre los peruanos que abandonan el combate replegándose con la protección de su artillería.

Los chilenos sufrieron la pérdida de once hombres, un muerto y diez heridos, las bajas peruanas a pesar de no estar del todo comprobadas, pueden fijarse en una veintena, caídos en su mayoría en la carga de Vivanco.

Se cuenta que, en algún punto del combate, el coronel Miranda hizo soltar a sus 300 toros de lidia, únicos en el Perú por entonces, con cuya estampida entraron en pavor los chilenos.

Al avanzar la división enemiga a la haciendas de La Molina y Melgarejo, penetró en el sector de tiro de las piezas de la batería de Vásquez, que inmediatamente rompió fuegos con todo éxito, pues la caballería enemiga volteó bridas. En Melgarejo el enemigo capturó al mayordomo inglés, ingeniero Murphy, quien había trabajado en el tendido de la línea del ferrocarril, por lo que tenía planos de toda la zona y dio datos precisos sobre la ubicación y número de las fuerzas peruanas.

Así, hacia la 1 p.m. del 9 de enero de 1881, el enemigo se retiró por la Pampa Grande. Del lado peruano hubo 7 muertos, incluso un oficial, y ocho heridos. Del chileno 1 muerto y 10 heridos.

En su parte de combate, Vargas destacó el valor de Miranda, Herrada, Murga, Arguedas, Pedraza y el mayor Vivanco y de todos los jefes y oficiales de la columna Pachacámac.

Vragas 1

Coronel Peruano Mariano Vargas

Carta del coronel Mariano Vargas a N. de Piérola (2)

“La Rinconada á 6 de Enero de 1881

Excmo Sr. Dr. D. Nicolás de Piérola

Chorrillos

Muy respetado Señor:

La primera diligencia que practiqué cuando llegué a este lugar, fué estudiar minuciosamente los diferentes puntos por donde puede atacar el enemigo, y aquellos que pueden servirnos de defensa. El portachuelo de Manchay puede considerare como punto estratégico, si hubiese una cantidad de fuerza suficiente para impedir que el enemigo aproveche de las muchas quebradas, que son otros tantos caminos que conducen á distintas direcciones por las cuales pueden hacer gran daño; se necesitaría, en fin, un poderoso ejército para dar un serio combate.

Pero impedir en ese punto la entrada del enemigo con escasas fuerzas y sin elementos de artillería y suficiente caballería, sería sacrificar inútilmente esas fuerzas, sin el mas insignificante resultado positivo, sin llevar al ánimo a los contrarios el temor que inspira la existencia de mayores fuerzas y de resistencia que en pocos instante podrían presentarse en combate. Inútil es, pues, pensar en la defensa de este lugar, aprovechándose del portachuelo.

No pudiendo disponerse de mayores fuerzas, solo queda un medio de defensa, y este no es otro que el concluirse la larga zanja que he principiado ayer, la colocación de cañones de gran calibre y de obuses en las eminencias que dominan una estensión de cuatro mil metros más o menos, es decir, hasta la base del portachuelo de Manchay, y la plantificación de minas en la pampa, que es el sitio hasta donde deberá dejarse llegar al enemigo. Por este medio se salva el gran obstáculo de falta de gente bastante para defender este lado de la línea; y con dos ó tres batallones de reserva y el del Coronel Miranda, cuyo servicios son a cada instante mas útiles y necesarios. La defensa de esta parte, Excmo Sr, es la defensa del Ejército entero, es la defensa de la Capital, porque si en las condiciones en que estamos nos invade el enemigo con fuerzas poderosas, estoy seguro que penetrará fácilmente y lucharía después en contra nuestra con gran ventaja y aprovechándose de nuestros naturales parapetos. No insisto sobre esto, porque V.E, no necesita de muchas indicaciones para comprender la magnitud de este asunto.

Probable es que después del gran reconocimiento que el enemigo ha hecho hoy, quiera hacerlo mañana ó pasado por este lugar. Creo, pues, muy necesario que V.E. mande que en el día se remitan aquí tres cañones de grueso calibre y dos ó tres baterías de obuses; así como también se coloquen las minas. Cuarenta y horas me bastan para dejas espeditas las fortificaciones.

Indicaré a V.E. que hoy he mandado al Guia experto D. Manuel Gutiérrez con doce hombres perfectamente bien armados y montados, para que, á manera de descubierta, avancen lo más cerca del enemigo. Confío en que nos traerán importantes datos que se los comunicaré  á V.E. inmediatamente.

Dígnese V.E. considerarme siempre como su verdadero y leal amigo.

S.S.

Mariano Vargas.”

1mvargas
Imagen, firma del coronel Mariano Vargas en la carta dirigida a Nicolás de Piérola, original se encuentra en la BNP, archivo Piérola.

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Fuente: FRANCISCO PANTIGOSO VELLOSO DA SILVEIRA Profesor de la Universidad del Pacífico. Director del Instituto de Estudios Históricos del Pacífico (INEHPA)
(2) Texto tomado del blog de Jonatan Saona: https://gdp1879.blogspot.com/2017/01/carta-de-vargas4.html#ixzz7prVXJPJj

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EFEMÉRIDES: 8 DE ENERO DE 1821 PROCLAMACIÓN DE LA INDEPENDENCIA DE CAJAMARCA

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Cajamarca se liberó del yugo español un 8 de enero de 1821, al jurar, en la plaza principal y mediante cabildo abierto, su adhesión a la causa libertaria que inició don José de San Martín.

Asimismo, como parte del proceso de independencia, diversas provincias del actual territorio de Cajamarca como Celendín (6 enero), San Pablo (7 de enero), Chota (12 de enero), Bambamarca (15 de enero), Jaén y San Ignacio (4 de junio), Contumazá y Cajabamba se proclamaron independientes de la corona española.

F Delamare - Santa Catalina church Cajamarca illustration from Geografia del Peru by Mariano Felipe Paz Soldan (1821-86) plate IX 1863 - (MeisterDrucke-192153)

(Santa Catalina church, Cajamarca, illustration from ‘Geografia del Peru’ by Mariano, Felipe Paz Soldan (1821-86) plate IX, 1863 )

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EFEMÉRIDES: 7 DE ENERO DE 1860 OCUPACION PACIFICA DE GUAYAQUIL – GUERRA CON ECUADOR

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Ramón Castilla invitó al Jefe Supremo de Guayas, general Guillermo Franco, a conferenciar a bordo del buque de guerra Amazonas. Allí acordaron suspender las operaciones de guerra y convocar a los cuatro gobiernos del Ecuador establecidos durante su guerra civil, para elegir un gobierno general, que se entendiera con Castilla y firmara la paz.

Mariscal Ramón Castilla Marquesado

Fragata BAP Amazonas, a bordo de la cual viajó el presidente peruano mariscal Ramón Castilla, durante la campaña del Ecuador

El 1 de enero de 1860 se verificó en Guayaquil la reunión de los ocho representantes de los cuatro gobiernos. Acordaron estas autorizaciones al general Guillermo Franco para reunirse con el mariscal Ramón Castilla, sin alterar en forma alguna los límites de los dos países. Pero Franco rechazó aceptar condiciones y el 3 de enero probablemente arrestar a los representantes de Quito y luego los expulsó. Con ello quedó declarada la guerra entre Quito, gobernada por García Moreno y Guayaquil, gobernada por Guillermo Franco.

El presidente peruano se entendió, pues, con la facción ecuatoriana entonces más importante, la que encabezaba al general Guillermo Franco, que había establecido un gobierno de  facto  en Guayaquil, que dominaba gran parte de la costa ecuatoriana. Castilla solicitó a Franco que se le dieran cuarteles en la misma Guayaquil, pedido que le fue concedido, en la parte norte de la ciudad.

Fue así como el ejército peruano llegó a Guayaquil, el 7 de enero de 1860 .

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EFEMÉRIDES: 7 DE ENERO DE 1821 PROCLAMACIÓN DE LA INDEPENDENCIA DE TUMBES

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El 7 de enero de cada año se conmemora el día en que se llevó a cabo la Declaración de la Independencia de Tumbes.

Tumbes

Tumbes es una de las ciudades más conocidas en el Perú por ser la primera en lograr la independencia del yugo español. El 7 de enero de 1821 se llevó a cabo un Ayuntamiento donde se concretó concretamente el fin de la atadura con la corono española, luego a raíz de ello surgieron en el país unas series de batallas y levantamientos en pro del desligue e independencia española.

Previo al evento, el Comisionado Personal del Militar de la Guarnición Jerónimo Seminario acudió al que para el entonces era alcalde de Tumbes, José Jiménez para presentarle un paquete de correspondencia la cual debía ser abierta hasta no estar presente todos los miembros del Ayuntamiento y personas notables de la ciudad, para que de esta manera se diera procedencia con la firma del Acta correspondiente.

En la del 7 de enero de 1821 cerca de las diez de la mañana, el Ayuntamiento constituido por don José Jiménez como Alcalde y don Antonio Abad Puell, Juan Francisco Feijóo, Juan de Dios García y Francisco Ibáñez como Regidores y actuar como Secretario José Francisco Navarrete, obtuvo a dar lectura a la correspondencia recibida oficial de Piura el día anterior.

Fue a partir de la lectura de la correspondencia oficial que Tumbes se adhirió a la causa emancipadora liderada por el Generalísimo Don José de San Martín.

FERIADO

Según la Ley N° 14105 promulgada por el entonces Presidente de la República Manuel Prado Ugarteche, en su artículo 1° dice “Declárese día feriado en el departamento de Tumbes la fecha 7 de enero, celebrando el aniversario del grito de independencia proclamado por los habitantes del pueblo de San Nicolas de Tumbes el 7 de enero de 1821.”

 

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EFEMÉRIDES: 6 DE ENERO DE 1839 COMBATE DE BUIN – FUERZAS RESTAURADORAS CONTRA CONFEDERADAS

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La batalla de Buin, llamada también batalla del río Buin o batalla del puente de Buin, fue un hecho de armas ocurrido el 6 de enero de 1839, durante la segunda expedición restauradora chileno-peruana en el marco de la Guerra contra la Confederación Peruana – Boliviana.

En este enfrentamiento, la retaguardia del Ejército Unido Restaurador, comandada por el general Manuel Bulnes y el mariscal Augustín Gamarra, se enfrentó a la vanguardia del ejército confederado bajo las órdenes del mariscal Andrés de Santa Cruz, en el puente del río Buin, ubicado en la ciudad de Tinco, provincia de Huaylas, territorio del norte peruano.

Gamarra

Mariscal Agustín Gamarra

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EFEMÉRIDES: 5 DE ENERO DE 1842 COMBATE DE TARAPACA GUERRA CON BOLIVIA

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El 5 de enero de 1842, se inicia el combate de Tarapacá fue un enfrentamiento entre fuerzas de ocupación bolivianas al mando del coronel José María García y milicias peruanas a las órdenes del mayor Juan Buendía en el marco de la Guerra entre Perú y Bolivia.

La victoria peruana permitió recuperar el poblado de San Lorenzo de Tarapacá que había sido capturado por las tropas bolivianas días antes.

Plaza principal del poblado de San Lorenzo de Tarapacá

Antecedentes

A fines de 1841, después de la batalla de Ingavi, tropas de la Segunda División boliviana al mando del general José Ballivián ocupan el Perú desde Moquegua hasta Tarapacá.

Se abren entonces diversos frentes de lucha en el sur peruano.

El 9 de diciembre de 1841, un regimiento al mando del coronel Rodríguez Magariños ocupa Tacna, otro al mando del coronel Bernardo Rojas ocupan Arica, y otra al mando del coronel José María García ocupan Tarapacá, mientras las fuerzas de José Ballivián ocupan Moquegua y Puno.

General José Balliván y Segurola

Resistencia y contraataque Peruano

El coronel Manuel de Mendiburu, quien era comandante militar del Sur, retorna de Lima para organizar la resistencia peruana.

Los bolivianos invadieron Puno, Tacna, Arica, Tarapacá y por muy corto tiempo, Moquegua. El Presidente Menéndez optó por el camino de proseguir la guerra y no escuchó los consejos pacifistas de Mendiburu.

Hubo un instante en que creyó Ballivián que Vivanco, basado en la adhesión de Arequipa, se iba a proclamar dictador de la República sud-peruana independiente, para dividir el Perú sin vínculo federal y dejar a Bolivia en rehenes Arica, hasta que se ajustara el tratado definitivo de paz. Vivanco rehusó tomar tan vedado camino para satisfacer su ambición.

EL COMBATE DE TARAPACÁ Y LAS BALAS DEL NIÑO DIOS

Un destacamento boliviano llegó a Tarapacá, capital de la provincia del mismo nombre, el 2 de enero de 1842.

Estaba a las órdenes del coronel José María García. Bajo el comando del mayor Juan Buendía salió de Iquique una columna de voluntarios a combatirlo. La integraban ciudadanos del vecindario y emigrados de Tacna. En el ataque al cuartel boliviano se unieron a Buendía muchos vecinos de Tarapacá.

Los bolivianos invadieron Puno, Tacna, Arica, Tarapacá y por muy corto tiempo, Moquegua. El Presidente Menéndez optó por el camino de proseguir la guerra y no escuchó los consejos pacifistas de Mendiburu.

Hubo un instante en que creyó Ballivián que Vivanco, basado en la adhesión de Arequipa, se iba a proclamar dictador de la República sud-peruana independiente, para dividir el Perú sin vínculo federal y dejar a Bolivia en rehenes Arica, hasta que se ajustara el tratado definitivo de paz. Vivanco rehusó tomar tan vedado camino para satisfacer su ambición.

EL COMBATE DE TARAPACÁ Y LAS BALAS DEL NIÑO DIOS

Un destacamento boliviano llegó a Tarapacá, capital de la provincia del mismo nombre, el 2 de enero de 1842.

Estaba a las órdenes del coronel José María García. Bajo el comando del mayor Juan Buendía salió de Iquique una columna de voluntarios a combatirlo. La integraban ciudadanos del vecindario y emigrados de Tacna. En el ataque al cuartel boliviano se unieron a Buendía muchos vecinos de Tarapacá.

Mayor Juan Domingo Buendía y Noriega (1879)

La lucha duró de las once de la noche del 6 de enero a las siete de la mañana del día siguiente. Las municiones de los peruanos llegaron a agotarse. “Pero los entusiastas ciudadanos (expresó Buendía en el parte que hizo sobre esta jornada) con el resto del vecindario, no dieron lugar a que se experimentara esta necesidad, pues ellos mismos durante el combate se ocupaban en construir los paquetes municionados”.

Según se dijo, la imagen venerada de la iglesia llegó a ser fundida y de ella provinieron las llamadas “balas del niño Dios” que inspiraron una de las tradiciones de Ricardo Palma.

El coronel García pereció en la lucha. Quedaron prisioneros algunos jefes y oficiales y unos cuarenta soldados.

El armamento capturado fue repartido entre los vecinos. Los bolivianos no intentaron avanzar nuevamente sobre Tarapacá

El Ejército boliviano no contaba con tropas suficientes para mantener la ocupación.

En la batalla de Tarapacá, montoneros peruanos formados por el mayor Juan Buendía, provenientes de Iquique, derrotaron el 7 de enero de 1842 al destacamento dirigido por el coronel José María García, quien muere en el enfrentamiento. Así, las tropas bolivianas desocupan Tacna, Arica y Tarapacá en febrero de 1842, replegándose hacia Moquegua y Puno.

Los combates de Motoni y Orurillo desalojan e inician posteriormente la retirada de las fuerzas bolivianas que ocuparon territorio peruano, amenazando nuevamente a Bolivia de sufrir una invasión.

Área de Prensa

Fuente: Basadre: Historia de la República del Perú – Tomo 2 – pág 187
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EFEMÉRIDES: 4 DE ENERO DE 1821 PROCLAMACIÓN DE LA INDEPENDENCIA DE PIURA

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Como se sabe, cada 4 de enero, la ciudad de Piura conmemora el aniversario del Grito Libertario de su Independencia, gesto patriótico que los piuranos llevaron a cabo en el año 1821, en la iglesia San Francisco

El 4 de enero de 1821; indios, mestizos, criollos y negros libertos participaron de forma masiva, en un acto público donde se declaró y proclamó la independencia de Piura.

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La gran región se había consolidado desde el siglo XVI, y se fortaleció en el XVIII, gracias a las redes y fuertes vínculos comerciales con el sur de la audiencia de Quito, además de los nexos de sangre que hoy permiten recrear la historia de la localidad y de la región, al hurgar en los fondos documentales, tal como lo demuestran trabajos de la historiadora Susana Aldana Rivera y la genealogista Isabel Ramos Seminario.

Los protagonistas

Desde la segunda mitad del XVIII, la familia Seminario sentó raíces en Piura, luego de la llegada de Manuel Seminario Saldívar, quien se entroncó con familias vinculadas a los fundadores de Piura en el siglo XVI, lejos estaba de imaginar el genearca de esta familia que dos de sus hijos se convertirían en los protagonistas de la independencia de Piura, décadas después.

Se ha identificado a varios piuranos como lectores del Mercurio Peruano, publicación periódica que fomentaba la idea de la patria, por medio de sus ediciones. El Mercurio mostró a los piuranos y al país el potencial económico, geográfico, histórico, religioso, social, que contribuyeron a alimentar los sentimientos de patria.

Se trataba de un tema que, en los años previos a la independencia, ya resultaba inevitable, inclusive para los más reacios a la causa de la libertad.

Hoy se puede manifestar que la independencia fue lograda por los peruanos, que no fue concedida, pese a que hubo necesidad del apoyo del Ejército Libertador del general José de San Martín y de Simón Bolívar.

Desde 1811

Y la mejor evidencia de esta afirmación fueron las sucesivas proclamaciones de la independencia. Luego del grito de Tacna, en 1811, la idea de independencia se hizo más fuerte.

Tres años después, en 1814, se proclamó la independencia en Moquegua, tal como lo reconoció el gobierno de turno en 1823, al referirse a ese suceso ocurrido mucho antes de la proclamación nacional de julio de 1821, y de las epopeyas de Junín y Ayacucho.

División política

Al suprimirse los corregimientos, el virreinato del Perú quedó dividido en intendencias, y estas, a su vez, en partidos o provincias, compuestos por parroquias y receptorías subalternas, como se puede ver, en la Piura de comienzos del siglo XIX.

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Hasta Piura llegaron noticias de la gran rebelión de Túpac Amaru, en 1780, y noticias de la identificación del cacique Temoche, lambayecano de orígenes sechuranos, quien abiertamente proclamó su rechazo al sistema español, en busca del reconocimiento del mando que le correspondía, por descender de los antiguos señores de Sechura y Ayabaca.

Distintas voces

La independencia de Piura, cuyo bicentenario se celebraría el 4 de enero de 2021, es el gran suceso recreado a partir de veinte versiones que cuentan sobre este hecho histórico, son complementarias una de la otra.

Todas juntas reflejan lo que se vivió en la ciudad, desde días antes de la llegada de los pliegos del intendente de Trujillo, José Bernardo Tagle, marqués de Torre Tagle, son versiones que proyectan lo que se vivió en la ciudad de Piura, entre el 4 y el 6 de enero de 1821, y en los días siguientes, en otros pueblos del partido de Piura.

Arellano y de Rivera

Lo sucedido el 4 de enero de 1821, se conocía por la versión de José María Arellano, el amanuense de correos de Piura. Luego se difundiría la de Gabino de Rivera, que aportó información complementaria. Con ella se recreó con mayor precisión lo sucedido, ya que, pese a ser protagonistas de los hechos, los dos narradores, objetivamente, no se presentan como el centro de lo relatado.

En la gesta de la independencia de Piura no hubo solo un proyecto criollo. En los actos de declaración, proclamación y jura, participó todo el pueblo: el clero, los zapateros, los carpinteros, los sastres, los empleados públicos, los militares y civiles, vecinos y avecindados. Las mujeres entendieron el propósito de sus padres, hermanos o esposos, participando decididamente en esta página de la historia.

Miguel Jerónimo

El 4 de enero de 1821, se destacó el papel de un líder, Miguel Jerónimo Seminario y Jaime. No era un caudillo. Ese día, con valentía tomó decisiones que llevaron al desarme de los realistas y a la conversión de las tropas en ciudadanos deliberantes.

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Durante el cabildo abierto de ese día, dijeron sí al llamado de la patria, en medio de los vítores y gritos de victoria de los civiles.

La iglesia de San Francisco, el local del cabildo, el cuartel y la iglesia del Carmen fueron escenarios de los hechos. Los patriotas dijeron no al gobierno represivo que representaban los hispanos, que obstinadamente se mantenían, apoyados por realistas en cada localidad.

Curiosamente, uno de los más reacios a la causa de la libertad en Piura fue don Fernando Torcuato Seminario y Jaime, hermano de Miguel Jerónimo, quien ese 4 de enero de hace 201 años sería el encargado en proclamar la independencia en Piura.

Miguel Seminario Ojeda, Miembro del Consejo Directivo del Centro de Estudios Histórico Militares del Perú y Director del Museo Electoral y de la Democracia del Jurado Nacional de Elecciones.

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EFEMÉRIDES: 2 DE ENERO DE 1819 EJECUCION DE PRECURSORES NICOLÁS ALCAZAR, CASIMIRO ESPEJO Y JOSE GOMEZ EN LIMA.

A finales de 1817 José Gómez, uno de los líderes del segundo grito de Tacna, organizó una rebelión junto a otros conspiradores patriotas, los mulatos Nicolás Alcázar y José Casimiro Espejo, motivado por el ambiente de conspiración en Lima y por las noticias de que San Martín se encontraba en Chile  preparando su expedición al Perú.

José Gómez

La rebelión se fijó para el 21 de Julio de 1818, con el objetivo de apoderarse de la Fortaleza Real Felipe del Callao y desde allí iban animar a la población de el Callao  a alzarse, además de tomar las embarcaciones realistas que estaban en el puerto; a su vez solicitar ayuda a los patriotas rioplatenses y chilenos, que poco antes habían logrado una decisiva victoria en Maipú, contaron también con el apoyo de los prisioneros de la cárcel Casa Matas, que estaba ubicada en los sótanos de la fortaleza y eran liderados por José Gómez; pero fue delatada por el traidor Juan Escobar; éste había denunciado a los conjurados ante el gobernador del Callao.

De esta manera; Gómez, Alcázar y Espejo fueron cogidos con las manos en la masa y condenados a muerte, con lo cual terminaba esta nueva rebelión.

RECORDANDO A NICOLÁS ALCÁZAR.

Nacido en Moquegua en 1795. Viajó a Lima para estudiar medicina en San Fernando.

Durante su carrera como cirujano sirvió como médico del ejército. En 1815 ejerció la medicina en el Hospital Espíritu Santo del Callao. Alcázar vio con simpatía la presencia del general San Martín en Chile. La victoria de Maipú en 1818 le hizo creer que había llegado el momento de apoyar al ejército libertador del sur.

Se unió a José Gómez, José Casimiro Espejo y otros personajes para realizar un motín y capturar el Castillo del Real Felipe del Callao.

El plan era capturar el castillo con ayuda de los patriotas prisioneros y apoderarse de la fragata “Venganza” que estaba atracada en el puerto. Con este barco planeaban abastecerse por mar de los suministros y mandar una expedición para pedir ayuda al general San Martín. El 21 de julio de 1818 se inició el plan, pero ya los esperaban. Habían sido delatados por un traidor y las autoridades realistas ya los esperaban. Nicolas Alcázar se escondió en la casa de su hermana, pero nuevamente traicionado, fue puesto en prisión, donde luego de un juicio fue condenado a morir ahorcado en la plaza Mayor de Lima. Era el 2 de enero de 1819, faltaba tan poco para que San Martín llegara al Perú con su ejercito.

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EFEMÉRIDES: 1 DE ENERO DE 1823 COMBATE DE TACNA CAMPAÑA A PUERTOS INTERMEDIOS

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LA PRIMERA CAMPAÑA A LOS PUERTOS INTERMEDIOS

Ocupando los realistas la cordillera central desde Pasco hasta Potosí, y dueños los patriotas del mar, proyectó San Martín atacar los puntos más débiles del enemigo y batir en detalle sus divisiones fraccionadas, impidiendo que pudiesen reconcentrarlas. Para el efecto, el general Rudecindo Alvarado, comandando el Ejército del Sur, se dirigiría por mar a los puertos intermedios, desembarcaría en el sur para reforzarse con una División que Chile prometía junto con un buen número de caballos, y marcharía sobre Arequipa, Cuzco y el Alto Perú, donde recibiría el  apoyo de una División que proporcionarían las Provincias Unidas del Río de la Plata y que entraría al  Perú por Salta, actuando en coordinación con las guerrillas del líder altoperuano José Miguel Lanza.

Puertos_Intermedios

Detalle del mapa de 1839 publicado por Samuel Augustus Mitchell en el que se aprecia los llamados “puertos intermedios”, en aquel entonces dentro del Estado Sud Peruano que integraba la Confederación Perú-Boliviana (1836-1839)

Al mismo tiempo, el general Arenales, al mando del Ejército del Centro, se internaría a la sierra de Jauja para atraer o destruir a las fuerzas realistas allí existentes, sublevando a las poblaciones indígenas de toda la región.

El éxito del plan dependía de que actuasen coordinada y simultáneamente todos sus ejecutores; algo bastante difícil por la vastedad del teatro de operaciones, pero al menos prometía éxitos parciales si concurrían todos los que se comprometieron a hacerlo.

Entre los factores que se coligaron contra ese plan estuvo la oposición de Bolívar a través de los hombres que tenía en el Perú, al mando del general Juan Paz del Castillo. A él se dirigió el general Alvarado el 12 de setiembre previniéndole que tuviera lista su División para entrar en campaña. La respuesta fue inmediata y negativa, reiterándola en vísperas de la renuncia de San Martín.

Según Mitre, San Martín obró erradamente al dejar el país “en verdadera acefalía, ejército y gobierno, sin rumbo y sin coherencia” (Mitre, 1940, t. IV, p. 19).

El Congreso Constituyente, que lo sucedió desde el 20 de setiembre de 1822, absorbió todo el poder, nombrando una Junta Gubernativa que integraron el general José de La Mar, en calidad de presidente, Felipe Antonio Alvarado y Manuel Salazar y Baquíjano.

Bolívar ordenó a Paz del Castillo no comprometer a su División y en caso necesario replegarse a Colombia. Pese a tan malos auspicios, el gobierno ordenó la Campaña a Intermedios.

Se embarcó la expedición en el Callao entre el 1 y el 17 de octubre. Marchaban el Batallón Nº 1 de la Legión Peruana, al mando de Miller; el Batallón Nº 4 de Chile, a órdenes del teniente coronel Sánchez, el Batallón Nº 5 y una Sección de Artillería, también de Chile; el Regimiento Río de la Plata, compuesto por los Batallones 1, 7 y 8 de los Andes, refundidos en dos batallones, a las órdenes del coronel Correa; el Batallón Nº 11, comandado por el teniente coronel Deza y el Regimiento de Granaderos a Caballo de los Andes.

En total 3859 efectivos, en gran parte peruanos, pues no solo los había en la Legión, sino en varios cuerpos con bandera extranjera. El mando de ese ejército fue asumido por el general Alvarado y la jefatura de estado mayor fue confiada al general Francisco Antonio Pinto.

Dirigió el convoy el almirante Blanco Encalada, a bordo de la fragata O’Higgins, con los transportes Independencia, Perla, Nancy, Dardo, Ramo de Oliva y Mackenna. A bordo de estos, además de las tropas, se embarcaron 20 cañones de montaña, 2560 tiros de cañón, 510 de metralla, 2000 fusiles de repuesto, 370,000 cartuchos a bala, herramientas para la maestranza y toda suerte de pertrechos.

En Lima quedó Arenales, a la espera de órdenes para movilizarse al centro. Solo después de 53 días de navegación se avistaron los puertos del sur.

En Iquique desembarcó el Batallón Nº 2 de Chile, con la misión de lograr el apoyo de las poblaciones vecinas, proveerse de caballada y buscar comunicación con las guerrillas altoperuanas de Miguel Lanza. El 6 de diciembre, el convoy pasó a Arica, donde llegó tres días después. Aquí Alvarado permaneció dos meses a la espera de los caballos que se había contratado con empresarios chilenos.

Miller insistió en la necesidad de abrir de inmediato ofensiva sobre Arequipa, La Paz o Potosí, aprovechando que las divisiones realistas se hallaban esparcidas.

Pero en vez de mover a todo el ejército, Alvarado ordenó marchar algo al norte con una Compañía de Cazadores, incursionar por Camaná y llamar la atención del enemigo.

Al momento de partir Alvarado, en todos los puertos intermedios, desde Quilca a Iquique, solo había algunos destacamentos realistas en observación. Entre Pisco e Ica estaba una División, al mando del brigadier general Rodil.

El grueso del ejército realista ocupaba la sierra central hasta Huancayo, al mando del general Canterac. En Arequipa, con menos fuerzas, se hallaba el brigadier general La Hera.

En el Cuzco tenía el general La Serna su Cuartel General. Tropas de reserva guarnecían Puno, y en el Alto Perú estaban las  divisiones de los generales Olañeta y Valdez. Entre esas divisiones “mediaban centenares de kilómetros de caminos escabrosos y desiertos a través de la montaña” (Mitre, 1940, t. IV, p. 20). Alvarado  desaprovechó la ocasión de batirlos y les dio el tiempo que requerían para reconcentrarse.

La Serna conoció su salida por avisos que recibió de sus partidarios en Lima, y su reacción inmediata fue ordenar a Canterac replegarse al Cuzco con parte de su ejército; que Carratalá marchase en apoyo de Arequipa, punto hacia el cual debería también dirigirse Valdez; y que Olañeta bajase del Alto Perú sobre Azapa y Tarapacá.

Dejando a Loriga en Jauja, Canterac se movió hacia el Cuzco con 2400 hombres; y Valdez, con otros 2500, bajó de La Paz por las alturas de Moquegua, siendo el primero en llegar al teatro de operaciones.

Canterac se entrevistó con el virrey en el Cuzco y entró en Puno el 1 de enero de 1823; hizo allí un alto prolongado, y el 15 empezó el avance a marchas forzadas sobre Moquegua.

LA BATALLA DE TORATA

Valdez distribuyó sus fuerzas entre Moquegua, Omate, Torata y otros pueblos cercanos, para poder reconcentrarlos en poco tiempo. Alvarado movió su ejército a Tacna solo “impelido de la necesidad de alimentar al ejército, y tratando de preservarlo de los estragos que habían comenzado a sentirse por la insalubridad del clima de Arica” (Odriozola, 1873, t. V, p. 231).

Llegó a Locumba la noche del 13 de enero; el 16 penetró en la quebrada de Moquegua y el 17 alcanzó La Rinconada, al tiempo que Valdez dejaba Moquegua y se replegaba a Torata, buscando atraerlo al interior. El 18, luego de un tiroteo de avanzadas, el Ejército Patriota entraba en Moquegua. El 19, muy temprano, Alvarado dejaba esta posición moviéndose hacia Torata. Viendo al enemigo concentrarse en Yacango, Alvarado ordenó romper los fuegos sobre esa posición.

Valdez, temiendo que una fuerza patriota amenazara su retaguardia, movió en esa dirección, a la columna del coronel García Camba. Creyendo Alvarado tener cercano el triunfo, ordenó el avance de las Compañías de Cazadores y cuatro Batallones de Infantería, provocando el calculado repliegue de Valdez que se detuvo al llegar a los Altos de Torata. Habiendo recibido aviso de que Canterac estaba próximo, Valdez aceptaba la batalla, escalonado su ejército en las faldas del cerro Valdivia, dominando el camino a Puno.

Situó a su izquierda al Batallón del Centro y ocupando en los altos a una parte del Batallón Gerona y dos mitades del Escuadrón Cazadores Montados; a la derecha, el resto del Batallón Gerona; y a retaguardia los Escuadrones de Dragones de Arequipa.

En el lado patriota, la Legión Peruana, al mando del teniente coronel Pedro de La Rosa Alvarado, formó a la derecha, dando frente al pueblo de Torata; el Regimiento Río de la Plata, a las órdenes del coronel Correa, se situó en el centro, con barrancos profundos a los lados; y a la izquierda se colocaron el Batallón Nº 4 de Chile, llevando por jefe al teniente coronel Sánchez y el Batallón Nº 11 de los Andes, mandado por el teniente coronel Deza, quedando el Batallón Nº 5 de Chile a retaguardia, con la caballería y dos piezas de artillería.

Avanzó la Legión Peruana en columnas paralelas sobre la izquierda, y a riesgo de ser alcanzado por la fusilería enemiga se adelantó su jefe, para lanzar un reto al enemigo (Miller, 1829, t. II, p. 20).

Tamaña temeridad enardeció el valor de los peruanos, que plantándose a pie firme rechazaron las sucesivas cargas de las veteranas tropas enemigas. Se desplegó parte del Batallón Gerona, que cargó haciendo fuego y ganando terreno. En apoyo de la Legión Peruana, cuyos claros evidenciaban que empezaba a sufrir muchas bajas, entró en la lucha el Batallón Nº 4, “destrozando cuanto español se le presentaba, sin cuartel ni compasión” (Archivo San Martín, 1910, t. VIII., p. 148); era la furia de los negros peruanos que integraban ese cuerpo, contra los que cargó a la bayoneta otro Batallón enemigo.

Entretanto, los Batallones del Regimiento Río de la Plata eran acometidos desde la altura por los Escuadrones de Cazadores Montados, mientras los Escuadrones de Dragones cerraban el camino real.

En ese trance crucial, poco antes de las cuatro de la tarde, hizo su aparición Canterac, a quien Valdez cedió de inmediato el mando. Entendiendo que era preciso reanimar a sus batallones que empezaban a ceder terreno, Canterac ordenó arremeter por derecha a tres compañías del Batallón Gerona que no habían entrado aún en combate; y las eligió ex profeso, pues estaban integradas casi exclusivamente por españoles.

Viendo retroceder a los patriotas, Canterac creyó llegado el momento de arriesgarlo todo, y dispuso un ataque general en el resto de la línea, empleando toda la fuerza de infantería y caballería disponible.

Los Batallones 4 de Chile y 11 de los Andes, después de esforzada resistencia, se vieron arrollados y no pudieron rehacerse, arrastrando en su derrota al Batallón Nº 5 que intentó apoyar la defensa.

Pero la Legión Peruana no retrocedió ante la carga del Batallón del Centro que debió recibir el apoyo de los Dragones de Arequipa y de los Cazadores Montados para doblegar una resistencia a todas luces heroica. Próxima a caer la noche los restos de la Legión Peruana aún resistían.

Y solo al notar que había perdido gran parte de su Batallón, su comandante ordenó la retirada,  conduciéndola con serenidad y destreza, en seguimiento de los restos de otros batallones que iban ya camino de Moquegua.

Esa retirada fue posible porque actuaron con oportunidad las dos piezas de artillería patriota situadas en una altura, cuyo certero fuego detuvo la persecución realista.

El mayor elogio para la Legión Peruana lo hizo Canterac, al decir que se retiró “a toque de corneta y en el mayor orden” (Vargas, 1906, t. II, p. 34).

El miliciano moqueguano Tomás de Lanza, que siguió la campaña, escribió: “La Legión Peruana mandada por el mayor La Rosa, se portó lo mejor que se esperaba, pues rechazó por tres veces a la caballería enemiga, con pérdida de caballos y jinetes” (Archivo San Martín, 1910, t. VIII, p. 146).

Las bajas patriotas sumaron 700 hombres y las de los realistas 250.

LA BATALLA DE MOQUEGUA

Esa noche, en Moquegua, Alvarado convocó una Junta de Guerra. Varios jefes exigieron la inmediata retirada hacia Ilo o Arica, pero la mayoría se opuso. Alvarado se mantuvo a la espera, sin trazar plan alguno. A las tres de la tarde del 20, Valdez se situaba en Yacango, con los Batallones Gerona y del Centro, y dos piezas de artillería.

Tres horas después los Altos de Valdivia eran ocupados por batallones recién llegados de Puno. A las tres de la mañana del 21, los Escuadrones de Dragones de la Unión se unían a Valdez. Al amanecer lo hacía Canterac, con toda la caballería, dos piezas de artillería y los Batallones Burgos y Cantabria, avanzando sobre Moquegua, con la División Valdez en vanguardia.

El Ejército Patriota, que había acampado en Samegua, tomó posiciones de combate en los altos del Chen Chen.

Teniendo a su izquierda el pueblo de Moquegua, Alvarado “extendió su línea en la prolongación de un barranco, a trechos profundo, escarpado y pedregoso” (García Camba, 1916, t. II, p. 66).

Debajo de ese barranco, un camino de herradura conducía a las posiciones peruanas, lo que se previno situando piezas de artillería sobre esa dirección. Habría sido una buena posición defensiva, pero Alvarado descuidó su derecha, por cuyas elevaciones podía descender el enemigo.

A eso de las diez de la mañana los realistas avanzaron hasta cerca de la derecha del barranco y Canterac ordenó a Valdez cruzar el paso, apoderándose de las alturas que Alvarado había descuidado.

Posesionado Valdez de esa llave de la posición patriota lanzó decidido ataque, al tiempo que Canterac, con el resto del ejército, avanzaba en columnas paralelas. Un Batallón patriota intentó contener a los de Valdez, pero fue arrollado por el enemigo.

Canterac hizo cruzar el barranco a los Batallones Burgos y Cantabria, y adelantó a los Escuadrones de Granaderos de la Guardia para que se abrieran paso por el camino de herradura. Respondió la fusilería y la artillería de los patriotas, causándoles muchas bajas, pero se acabaron las municiones y ya no pudo contenerse la ofensiva enemiga.

Pese a tan adversas circunstancias, hubo batallones peruanos que disputaron el terreno palmo a palmo, “distinguiéndose por su bravura la Legión Peruana” (Paz Soldán, 1919, t. I, p. 58). Destacó también el Regimiento de Granaderos a Caballo, cuyo jefe, el general Necochea, salió herido, sucediéndole el coronel Lavalle que condujo con acierto la retirada de los suyos.

El comandante La Rosa, con solo un centenar de guerreros, fue de los últimos en dejar el ensangrentado campo de batalla, a eso de la una de la tarde, cuando se había producido ya la dispersión en masa.

Cayeron en poder del enemigo mil prisioneros, fuera de caballos, cañones, banderas y todo lo que se abandonó precipitadamente. Muertos quedaron 700 patriotas y 400 realistas. La caballería realista persiguió a los Granaderos de los Andes, que se batieron con furor hasta ser casi diezmados.

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EFEMÉRIDES: 30 DE DICIEMBRE DE 1841 INVASIÓN ECUATORIANA A TUMBES EXPEDICIÓN “HERCELLES”

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El 30 de diciembre de 1841, se produjo otra expedición desde Guayaquil hacia el Perú, apoyada por autoridades ecuatorianas. Esta vez estuvo al mando de Justo Hercelles, quien al mando de más de 20 oficiales y unos cien hombres, desembarcó en Tumbes.

Hercelles se proclamó “Jefe Supremo del Norte”, pero fue acorralado por tropas peruanas superiores en número, al mando del coronel Juan José Arrieta.

Hercelles capituló y junto con sus hombres aceptó unirse al gobierno, entregando sus armas a cambio de la promesa de un pago en dinero (enero de 1842).

El gobierno peruano desconoció sin embargo este pacto y sometió a Arrieta a consejo de guerra por haber mostrado una actitud benigna con los rebeldes.

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EFEMÉRIDES: 29 DE DICIEMBRE DE 1820 COMBATE DE HUANCAYO – PATRIOTAS CONTRA REALISTAS

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Cuando el 20 de noviembre de 1820, Marcelo Granados, desde un tabladillo levantando en la Calle Real, acompañado por José Antonio Álvarez de Arenales, el párroco Estanislao Márquez y el escribano Juan de Dios Marticorena, proclamó la Independencia de Huancayo y el pueblo después del Te Déum juró solemnemente, aún a costa de sus vidas defender la libertad conquistada.

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Retrato de Juan Antonio Álvarez de Arenales (1770-1831). Autor y fecha desconocidos. Posible ubicacion “Museo del Ejército Fortaleza del Real Felipe”

Las autoridades realistas movían la cabeza sorprendidos. No creían que tres siglos de señorío español se había derrumbado en un acto audaz y corajudo de un puñado de hombres que lucharon por su libertad desde el mismo instante de la muerte de Atahualpa.

En la batalla de Azapampa, los pobladores wankas resistieron ante el ejército español y no dejaron que dominen la ciudad de Huancayo.

El 29 de diciembre de 1820, en un contexto en que las expediciones libertadoras del norte y del sur encabezadas por Simón Bolívar y Don José de San Martín, respectivamente, habían llegado al Perú para consolidar su independencia del yugo español.

La expedición libertadora del sur, una vez que logró la independencia de Chile en la Batalla de Maipú, decidió marchar al Perú, llegando a la Bahía de Paracas el 7 de setiembre de 1820, donde el general San Martín establece su cuartel general; desde ese lugar envía una expedición libertadora al mando de José Antonio Álvarez de Arenales, con la misión de organizar a los pueblos de la Sierra Central del Perú a favor de la causa emancipadora.

El ejército español al enterarse de la proclamación de la independencia de Huancayo, desde el Cusco marcha hacia el centro del Perú al mando del Brigadier Ricafort, buscando apresar a Álvarez de Arenales y castigar a los pueblos rebeldes.

Ricafort, llegó a Huayucachi el 28 de diciembre, donde incendió el pueblo luego de hacer lo mismo con las comunidades de Cangallo e Izcuchaca.

Desde Huancán, el ejército español integrado por soldados armados inician el ataque contra el pueblo wanka que se encontraba en Azapampa, dispuestos a resistir y defender su independencia proclamada.

Cuenta la historia que la batalla de Azapampa  se inició a las 3 de la tarde del 29 de diciembre de 1820. Los comuneros dirigidos por Ascencio Aldao, se enfrentaron contra los soldados españoles, pero a diferencia de sus rivales, estaban armados de picos, azadones, palos, huaracas y pocos con armas de fuego.

La batalla fue desigual, la masacre terminó con 500 campesinos acuchillados.

Los españoles tomaron el control de la ciudad y de casi todo el Valle del Mantaro, sin embargo, la resistencia wanka hizo que esta no sea un plaza realista ya que se daban maña para dar muerte a los invasores cada vez que podían. Nunca se rindieron.

Estas acciones de los pobladores de huancaínos hicieron que un 19 de marzo de 1822, ya con la independencia declarada en el Perú, el general Torre Tagle, le confiriera a Huancayo el título de Ciudad Incontrastable (ciudad que no puede ser conquistada), ratificado por el gobierno provisorio de José La Mar el 5 de febrero de 1828.

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EFEMÉRIDES: 29 DE DICIEMBRE DE 1820 PROCLAMACIÓN DE LA INDEPENDENCIA DE TRUJILLO

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Un día como hoy de 1820, el cabildo de notables que presidió José Bernardo de Tagle y Portocarrero proclamó la independencia de la entonces Intendencia de Trujillo, acto clave para la independencia del país. Los restos del prócer y su esposa fueron llevados a la cripta de la catedral de esta ciudad.

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“Pueblo mío. Acabamos de proclamar y jurar la independencia de Trujillo. Desde este momento y por la voluntad unánime del pueblo, Trujillo es libre… pongo vuestro destino y el del pueblo bajo la protección del cielo. ¡Viva la patria ¡Viva la independencia!”

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Con estas emotivas palabras, José Bernardo de Tagle, intendente de la ciudad de Trujillo, proclamó la independencia de su pueblo. Era el viernes 29 de diciembre de 1820 y así, Trujillo se convirtió en la primera ciudad del Perú en concluir el proceso de independencia para desligarse de la soberanía de la corona española.

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Firma de José Bernardo de Torre Tagle y Portocarrero.

El proceso no fue fácil. Hubo que completar una serie de diligencias con el general Don José de San Martín; conseguir apoyo estratégico, económico y político para la ciudad trujillana en plena guerra por la independencia.

“Si no se levanta Trujillo, hubiera tenido que reembarcarme a Chile sin saber cuáles habrían sido las consecuencias para los patriotas y la independencia del Perú”… comentó alguna vez el mismísimo libertador, mostrando su gratitud al concejo de líderes trujillanos. El general argentino brindó todo su apoyo para acelerar los trámites de independización que concluyeron en enero de 1821.

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EFEMÉRIDES: 27 DE DICIEMBRE DE 1880 ENCUENTRO DEL MANZANO, GUERRA CON CHILE

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Cuando a finales de ese año se supo en Lima que los chilenos habían desembarcado en Pisco, Piérola ordenó trazar en las afueras de la capital dos líneas de defensa casi paralelas: una en San Juan, en base a los cerros y colinas y otra en Miraflores, conformada por reductos o zanjas cavadas a manera de trincheras.

La primera línea estaría ocupada por el Ejército de Línea y la segunda por el de Reserva.

El día 3 de diciembre, se convocó a la reserva, que fueron acuartelados en los locales de la Universidad Nacional de San Marcos, Cuartel Santa Catalina y Fortaleza del Real Felipe. La concentración final fue en el Parque de la Exposición (hoy de La Reserva) a donde concurrieron miles de ciudadanos de diversas edades y sin distingo social. (CPHEP, 198, p. 18).

El Regimiento de Caballería ¨Cazadores del Rímac¨, que se encontraba al sur de la capital peruana, recibió la orden de trasladarse a Calango. El coronel Pedro Sevilla, jefe de la Unidad, disponía de 250 efectivos, 150 con lanza y sable y 100 con carabinas, al conocer que parte del enemigo se encontraba en Lurín, decidió replegarse a Lima por las alturas de Mala y Lurín, alcanzando este último punto en las inmediaciones de Cieneguilla, para continuar por Manchay

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Coronel Pedro José Sevilla Iturralde

El día 27, llegó a Pueblo Viejo en Lurín, enviando un mensajero a Lima comunicando el itinerario por el que se replegaba; este correo cayó en manos de los chilenos de la brigada Barboza, que se encontraban en esa región. Este oficial dispuso que dos regimientos, un Batallón y parte de su artillería, se  escalonaran estrechamente enlazados en el lugar denominado Lomas del Manzano, punto por donde
debían pasar los peruanos.

Lomas de Manzano

 

Sevilla resolvió efectuar un acto arriesgado, único que salvaría el honor de su regimiento, reunió a sus hombres y los arengó patrióticamente antes de entrar a batalla. A las 7 de la noche de ese 27 de diciembre de 1880, los ¨Cazadores del Rímac¨ penetraron en la quebrada del Manzano, que se halla dominada a la derecha por un barranco y a la izquierda por numerosos cerros; los enemigos que se encontraban ocultos entre las lomas, al suponer que todos los peruanos estaban dentro de la quebrada, rompieron sus fuegos de fusilería.

A pesar de la desproporción de efectivos, Sevilla y sus soldados se defendieron toda la noche, hasta que al amanecer del día siguiente fueron hechos  prisioneros. Este hecho resultó heroico por el valor demostrado por los jefes, oficiales y soldados peruanos a pesar de su inferioridad numérica frente al adversario. Paradójicamente, pocos de ellos murieron durante aquel enfrentamiento, sino al momento de ser hechos prisioneros y luego fusilados (Mendoza, 2009, p. 38).

El 8 de enero de 1881, el coronel chileno Barboza al mando de 2500 hombres, efectuó un reconocimiento frente al portachuelo de La Rinconada. Al día siguiente chocaron con las fuerzas peruanas, que en número de 350 efectivos bajo el mando del coronel Vargas los enfrentaron enérgicamente. Las bajas peruanas fueron 1 oficial, 6 soldados muertos y 8 heridos.

Las bajas chilenas sumaron 2 oficiales, 1 soldado muerto y 15 heridos. El plan de ataque chileno fue escueto y simple, transmitido verbalmente el 12 de enero y donde se disponía que a las 6 de la tarde marchara todo el ejército para caer sobre los peruanos antes de aclarar.

La Primera División, con el capitán de navío Patricio Lynch, apoyada por la escuadra atacaría la derecha. La Segunda División del general Sotomayor tendría como misión romper el centro de las defensas. La Tercera División del coronel Lagos atacaría los cerros Pamplona y la División Reserva, al mando del coronel Martínez, estaría en el intervalo de la Primera y Segunda. (CPHEP, 1981, p. 157).

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Fuente: Libro BICENTENARIO DEL EJÈRCITO DEL PERÚ REPUBLICANO 1821 – 2021
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EFEMÉRIDES: 27 DE DICIEMBRE DE 1820 PROCLAMACIÓN DE LA INDEPENDENCIA DE LAMBAYEQUE

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Un 27 de diciembre de 1820 la región norteña de Lambayeque se libera del yugo español para proclamar su libertad como zona independiente de la monarquía extranjera.

Acto verificado en casa donde residía el alcalde de segunda nominación don Melchor Sevilla, ubicada a espaldas de la Iglesia San Pedro de esta ciudad, vieja mansión, hoy desaparecida, conocida como la “Casa Grande” o “Casa de Los Salcedo”, el motivo principal: “eludir el continuo espionaje y las trabas que por ser español europeo el Subdelegado Presidente podría oponer a las miras beneficiosas de esta corporación, si se reuniese en la sala consistorial”, tal y como consta en el acta respectiva.

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La Casa “Iturregui”. Al costado derecho, la Casa “Leguía” (Bachmann 1921)

Durante las primeras décadas del siglo XIX, la ciudad de Lambayeque era la princial ciudad de la región del mismo nombre, seguida por Chiclayo, Chepén y Pacasmayo, que formaban en conjunto el Partido de Zaña.

La actividad intelectual en Lambayeque era fuerte, como consecuencia de la alta presencia de la población española, que se asentó en ese territorio desde 1762, año en que Zaña fue destruída por la inundación que provocó el río del mismo nombre.

En la hoy, llamada Ciudad Evocadora, se formó un núcleo revolucionario, siendo las principales figuras los hermanos Itúrregui, Leguía, Saco, Casós, entre otros, quienes tuvieron destacada participación en los días previos al 27 de diciembre de 1820, fecha  en que Lambayeque proclamó su independencia.

Según los historiadores, el cabildo de Chiclayo proclamó la independencia el 31 de diciembre de 1820, encabezado por el alcalde Santiago Burga y el gobernador José Leonardo Ortiz; mientras que en Ferreñafe, el cura Mariano Bonifaz logró que el cabildo de dicha ciudad declarase la independencia el 10 de enero de 1821 y Motupe lo hiciera en los primeros días de enero.

Los motupanos armaron un batallón que estaba encabezado por Juan José del Castillo, José Orozco, Nicanor Falla, Andrés Obando, Juan M. Luna, José Saavedra, entre otros, que se pusieron a las órdenes de los hermanos Iturrégui y marcharon a unirse el ejército de don José de San Martín.

Sabemos que Lambayeque comparte esta primacía con otros pueblos del Perú, como con la otrora humilde caleta de pescadores de Supe, actual Puerto Supe situado a 190 kilómetros al norte de Lima, en el distrito del mismo nombre, provincia de Barranca, primero en proclamar la independencia el 5 de octubre de 1819, según el historiador coronel Manuel Bonilla Castro, natural del distrito norteño de Reque (Chiclayo).

Bonilla Castro, nos dice que para llevar a cabo tan temeraria acción, los pobladores de Supe aprovecharon la presencia, en su seno, de la expedición marítima del almirante Lord Cochrane, a la cual también, con mucho sacrificio, brindaron su total apoyo. Tesis sustentada, por el mencionado historiador, producto de una prolija investigación en la papelería del virrey Joaquín de la Pezuela, y que diera a conocer en su ensayo titulado: Fecha y Primer lugar del Perú donde se Proclamó la Independencia, aparecido, en 1948, en la Revista del Centro de Estudios Históricos Militares del Perú (Izquierdo Castañeda, 2005: s/n).

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PROCLAMACIÓN DE LA LISTA ÚNICA COMPLETA A CANDIDATOS, ELEGIDA POR EL COMITÉ DE NÚMERO EN ASAMBLEA GENERAL ORDINARIA

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Se realizó con fecha 19 de Diciembre del 2022 en segunda convocatoria a las 11.30 am; la Sesión General Ordinaria correspondiente al Proceso Electoral para elegir al nuevo Consejo Directivo y Comisión Revisora de Cuentas para el Período 2023 – 2025 en el CEHMP.

El Presidente del CEHMP Gral de Brig. EP Herrmann Hamann Carrillo; da inicio a la Sesión General Ordinaria, saludando a los asistentes y realizando una explicación del artículo del Estatuto del CEHMP sobre el proceso electoral realizado.

Estuvo acompañado en la Mesa de Honor por el Primer Vicepresidente del Centro de Estudios Histórico Militares del Perú, Gral. Brig. EP Juan Urbano Revilla, del sr. Licenciado Juan San Martín Vásquez en su calidad de Presidente y del sr. Dr. Jorge Ortiz Sotelo; Miembros del Comité Electoral.

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invitados

A continuación cedió el uso de la palabra; al Presidente del Comité Electoral sr. Licenciado Juan San Martín Vásquez, para que presente el informe de gestión del Proceso Electoral que le fuera encargado al Comité Electoral.

Juan San Martín

El Presidente del Comité Electoral, agradeció en primer término la encargatura que le confió el CEHMP para la realización del Proceso Electoral, como también a sus colaboradores y personal administrativo del CEHMP para el desarrollo del mismo.

Hizo un detalle pormenorizado de todo el trabajo y la transparencia con el cual se llevó a cabo el Proceso Electoral. Se mencionó que de acuerdo al Estatuto del CEHMP en caso de existir una sola Lista ó Lista Única, se convocará al Consejo Directivo a través de una Asamblea General Ordinaria para emitir el respectivo informe para proclamar al nuevo Consejo Directivo.

El Presidente del Comité Electoral presentó a los miembros que conforman el Consejo Directivo para el Período 2023 – 2025.

A continuación el Presidente del Centro de Estudios Histórico Militares del Perú; agradeció la labor del Comité Electoral y saludó al Gral. Brig. EP Juan Urbano Revilla, como nuevo Presidente de nuestra institución para el período 2023 – 2025 saludando su designación y deseándole parabienes en su gestión.

Urbano 1

Urbano3

El Gral. de Brig. EP Juan Urbano Revilla, dirigiendo unas palabras a los asistentes 

El Secretario General del CEHMP; Dr. Miguel Arturo Seminario Ojeda, leyó las Resoluciones de las incorporaciones a nuestra institución de nuevos Miembros de Número y Miembros Correspondientes respectivamente.

Seminario

Santiago Lizardo Valero Alamo Miembro de Número Coronel PNP Santiago Lizandro Valero Alamo

Dr. Manuel Enrtique Nolte Maldonado

Miembro de Número Capitán del Cuerpo General de Bomberos Voluntarios del Perú, Dr. Manuel Enrique Nolte Maldonado

Ing. Rosario Isabel Díaz Ramírez

Miembro de Número Ingeniero Rosario Isabel Díaz Ramírez

Gral. Brig. EP José Antonio Galindo Heredia

Miembro Correspondiente Gral. Brig. EP José Antonio Galindo Heredia

Tte. FAP Jorge Luis Llosa Delgado

Miembro Correspondiente Teniente FAP Jorge Luis Llosa Delgado

Historiadora Yolanda Patricia Mejía Carrillo

Miembro Correspondiente Historiadora Yolanda Patricia Mejía Carrillo

Licenciada en Biología Eddy Soledad Osorio Alva

Miembro Correspondiente Licenciada en Biología Eddy Soledad Osorio Alva

Terminada la ceremonia de incorporaciones se procedió a la firma del Convenio entre el Centro de Estudios Histórico Militares del Perú y la Escuela Superior de Guerra  del Ejército.

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El Gral. Brig. EP José Antonio Galindo Heredia, hizo uso de la palabra en representación del Director de la Escuela Superior de Guerra del Ejército; explicando los alcances del Convenio a firmarse entre ambas instituciones.

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Al finalizar la Asamblea General Ordinaria, el Presidente del Centro de Estudios Histórico Militares del Perú; Gral. Brig. EP Herrmann Hamann Carrillo recibió un caluroso aplauso de los asistentes en reconocimiento a su gestión al mando de nuestra institución.

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Compartimos con nuestros asociados y publico en general, el video de la Asamblea General Ordinaria 

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Conferencia – Bicentenario – “La instauración de la República del Perú″, a cargo del Sr. Dr. Ernesto Jorge Blume Rocha, Asesor Legal del Centro de Estudios Histórico Militares del Perú

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En el marco del rol de conferencias organizadas por el CEHMP para el presente año; se realizó el 15 de diciembre a las 19:00 hrs; la Conferencia – Bicentenario – “La instauración de la República del Perú” a cargo del Sr. Dr. Ernesto Jorge Blume Rocha, Asesor Legal del Centro de Estudios Histórico Militares del Perú, la presentación estuvo a cargo del Gral. Brig EP Juan Urbano Revilla, Primer Vicepresidente de nuestra institución y transmitida por la plataforma de ZOOM.

A continuación compartimos con nuestros asociados y público en general el video de la conferencia.

Así mismo, agradecemos a las personas que nos siguieron durante las transmisiones en este año; a seguir las próximas Conferencias organizadas por el CEHMP para el 2023, que se darán a conocer con anticipación.

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EFEMÉRIDES: 10 DE DICIEMBRE DE 1924 INAUGURACIÓN DEL PANTEÓN NACIONAL DE LOS PRÓCERES

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El 10 de diciembre de 1924 por la mañana se inauguró el Panteón de los Próceres (o quienes consagraron su vida por la independencia nacional) y se puso en exhibición al público la espada de Bolívar, que el gobierno de Venezuela prestó para las fiestas. Han pasado 97 años desde su inauguración de este imponente santuario cívico y religioso.

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Las actividades protocolares y oficiales en torno al Panteón de los Próceres de la Nación continuaron el 22 de diciembre de 1924. En esa fecha se produjo un acto muy importante: la “apoteosis invertida”.

Cobijada por la estructura de una armoniosa y fina arquitectura religiosa colonial del siglo XVIII se guardan los restos y efigies de destacados peruanos y extranjeros que lucharon por la independencia de nuestro país. 

“La inauguración del panteón fue un acto apoteósico”, cuando se inauguró el panteón llegó el primer cuerpo: el de Simón Rodríguez (1769-1854), el mítico maestro de Simón Bolívar, el cual fue trasladado desde la iglesia del pueblo de Amotape (Piura), donde estaba sepultado.

“Los restos fueron traídos en barco hasta el Callao y luego trasladados en tren hacia la Estación de Desamparados. Después fueron llevados en procesión hasta el Parque Universitario, donde se encuentra el panteón”. La inauguración contó con la presencia del presidente de ese entonces Augusto B. Leguía y varias delegaciones internacionales que habían llegado a Lima para celebrar el centenario de la Batalla de Ayacucho, gesta heroica que significó el final definitivo del dominio colonial español en América del Sur.

HONORABLE PANTEÓN

“Libertadores de América, son los héroes del continente. Quien quisiera proclamarlos héroes exclusivos de patrias egoístas, rebajaría el sentido humano de vuestra gloria. Por eso esta tumba no está destinada solo a los héroes del Perú, sino a los héroes de América”, dijo Leguía durante la inauguración, según publicó El Comercio el 11 de diciembre de 1924. Por ello en el Panteón de los Próceres no solo se guardan los restos de personajes peruanos, sino también extranjeros.

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De los primeros destacan Ramón Castilla, Hipólito Unanue, Pascual Saco Oliveros y Andrés Rázuri, quien hizo caso omiso a la orden de retirada en la Batalla de Junín y lanzó a los húsares sobre la caballería realista. También están los restos de José Bernardo Alcedo y José de la Torre Ugarte, autores del himno nacional, y de la chorrillana que crio a José Olaya, Juana de Dios Manrique de Luna, la única mujer del panteón.

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Entre los extranjeros figuran el vicealmirante Martin George Guisse y el gran mariscal William Miller, ingleses claves en la lucha contra los realistas; el uruguayo Juan Espinosa de los Monteros, que empezó a luchar por la independencia a los 12 años, y el argentino Mariano Necochea, quien recibió siete heridas de sable en la Batalla de Junín.

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En total, el panteón guarda los restos de 24 personas y 41 efigies. De estas últimas destacan las de don José de San Martín, Simón Bolívar, Túpac Amaru, José Olaya y Micaela Bastidas.

El general de brigada EP Herrmann Hamann, presidente del Centro de Estudios Histórico Militares del Perú, entidad que desde 1953 tiene el encargo de preservar el Panteón de los Próceres, destaca que en el lugar también se hace un repaso de toda la campaña de próceres y precursores para conseguir la independencia nacional y su posterior consolidación. “Este lugar es muy ilustrativo. La gente viene acá y hace una revisión de todo lo que constituye nuestra independencia, desde antes y después”, al señalar una de las placas donde se mencionan nombres y fechas de las batallas libradas por la independencia.

“Este es el esfuerzo peruano desde la época del Virreinato para recuperar la libertad rechazando la presencia monárquica en nuestro país”, finaliza.

PARA RECORDAR

Más de 400 años de historia

El Panteón de los Próceres se encuentra en el Parque Universitario, en la esquina con el Jr. Azángaro. Primero fue capilla de los novicios jesuitas, desde 1606, y al ser expulsados, en 1767, se convirtió en la iglesia del Real Colegio de San Carlos.

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El terremoto de 1746 modificó gran parte de su estructura original. En 1876 pasó a ser capilla de la Universidad de San Marcos y luego, el 29 de junio de 1921, se convirtió en el Panteón de los Próceres, pero recién fue inaugurado el 10 de diciembre de 1924.

El recordado historiador Gustavo Pons Muzzo calificó como joya arquitectónica el bello altar mayor del panteón en el cual se celebraban, hasta hace algunos años, oficios conmemorativos de la independencia nacional.

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EFEMÉRIDES: 9 DE DICIEMBRE DE 1824 BATALLA DE AYACUCHO, CONSOLIDACIÓN DE LA INDEPENDENCIA DEL PERÚ Y AMÉRICA

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LA BATALLA DE AYACUCHO

Tras breve permanencia en Tarma, según explica Burdett O’Connor (1916, pp. 121-143), el ejército  patriota empezó su marcha escalonadamente, por el valle de Jauja. Descansó dos días en Huancayo y siguió a Pucará, donde pudo proveerse de abundante forraje y los necesarios bastimentos. Todo el 30 de agosto fue empleado en el cruce del Mantaro, por Mayocc, atravesando los hombres un puente de  bejuco, las mulas a nado y las cargas en hombros.

Se plantó campamento a media legua del río y el 31 se pasó a Huanta, para entrar en Huamanga el 1 de setiembre. Una quincena descansó el ejército en esta ciudad, a la que llegó Sucre, después de  inspeccionar los hospitales de retaguardia.

El 14 reanudó la marcha en vanguardia el Escuadrón Granaderos de la Guardia y el 15 salió todo el ejército, movilizándose hacia Challhuanca y los pueblos inmediatos.

En Samaica, Bolívar convocó a Sucre para comunicarle que pasaba a Lima; el gobierno colombiano le quitaba el mando, pero dijo que iba a encargarse del sitio del Callao y a recibir el préstamo que llegaba del extranjero. Sucre asumió el mando y ordenó en Challhuanca reconocimientos en varias direcciones; Bolívar le dejó orden de mantenerse a la expectativa y de ser necesario retroceder incluso hasta Jauja, a donde él podría acudir con las fuerzas colombianas recién llegadas a Lima.

Por esos días el ejército realista sumaba 12,600 hombres, tras reunírsele la División Valdez en  Limatambo. Confiado en esta superioridad numérica, La Serna abrió ofensiva, dejándole Sucre la posesión de Challhuanca para pasar a la margen opuesta y ocupar Casichinga, el 4 de noviembre.

Aquí desplegó Sucre sus fuerzas formando un triángulo. La caballería y la Tercera División al mando del general Lara permanecieron en Casichinga; la Segunda División, a órdenes del mariscal La Mar, pasó a situarse en Challhuani; y la Primera División, al mando del general Córdova, ocupó Pichirhua, sitio escogido como cuartel general.

O’Connor, en uno de sus reconocimientos, dio en medio del triángulo con una posición ofensiva y defensiva a la vez, que le pareció propicia para dar batalla.

Pero el enemigo no tomó esta dirección y se movió a Pampachiri, con lo que Sucre decidió pasar a Andahuaylas, fijando allí el 14 su cuartel general. Con él se estacionó la Primera División, la Segunda División en San Jerónimo y la Tercera División en Talavera.

La Serna adelantó exploradores hasta Huamanga, dejando ver su intento de amenazar la retaguardia  patriota. Sucre decidió llegar primero a Huamanga y el 18 su ejército reanudó la marcha por  Mozobamba hacia Uripa, cuyos altos alcanzó el 19. El ejército realista, que iba camino a Chincheros, se replegó sobre Concepción, colocándose en una posición elevada e inexpugnable.

Sucre destacó exploradores hacia Cocharcas para saber si el enemigo intentaba hacer un movimiento de flanco. Varios días permanecieron ambos ejércitos en espera, hasta que el 25 el patriota pasó a situarse en los altos de Bombón, al tiempo que el enemigo salía de Concepción para intentar una maniobra envolvente.

En este trance, Sucre ordenó que quedasen a retaguardia todas las mujeres que marchaban acompañando al ejército.

El 30 dejó las alturas de Bombón, cruzó el Pampas y se dirigió a Ocros, mientras La Serna cruzaba también el Pampas con dirección a Bombón, adelantando su vanguardia por el camino de Vilcashuamán.

El 2 de diciembre, la vanguardia patriota, conducida por Córdova, pasó por los altos de Ocros y bajó a la pampa de Matará. El resto del ejército acampó también en este punto, ordenando Sucre el  reconocimiento de los lugares próximos, Corpahuaico, Acocro, Huaichao y Acos Vinchos.

Teniendo a la vista al ejército realista, Sucre movió al suyo en la mañana del 3 hacia la quebrada de Corpahuaico. A poco de iniciada la marcha dejó de ser visible el enemigo, por lo que Sucre destacó exploradores a las alturas, que nada vieron.

Se continuó entonces la marcha, llevando a retaguardia las dos únicas piezas de artillería con que se contaba, las cajas de municiones y bagajes, que iban protegidas por la Tercera División del general Lara, compuesta por los Batallones Rifles, Vencedor y Vargas.

Poco antes de entrar en la quebrada, Sucre, alertado por O’Connor, subió a una altura con el objeto de divisar al enemigo. Su sorpresa fue tremenda al ver que los realistas acechaban en las alturas, dispuestos a caer sobre la retaguardia patriota.

Bajó Sucre a toda prisa, ordenó a O’Connor avisar a Lara y partió a reunirse con el grueso del ejército que se había adelantado. Antes de que le llegara el aviso, advirtió la División Lara que se le iba a atacar y una gran confusión se produjo en la quebrada.

Miller que estaba allí se mantuvo impertérrito y organizó la defensa, formando al Batallón Vargas sobre la orilla de la quebrada para contener con fuego graneado al enemigo que descendía a toda furia.

Entretanto, los otros batallones se atropellaban tratando de trepar la larga cuesta que conducía a las cumbres de la derecha. El Batallón Vargas supo cumplir con su deber, resistiendo a pesar de sus considerables pérdidas, hasta que cayó la noche y cesaron los disparos.

Quedó el Batallón Vargas en esqueleto, contándose entre sus muertos al mayor Duxbury; pero este sacrificio posibilitó la salvación de los Batallones Vencedor y Rifles, perdiéndose una pieza de artillería y todas las cajas que contenían municiones de reserva. Al amanecer del 4, los realistas asomaron por las alturas, al tiempo que los patriotas se movían hacia Tambo Cangallo.

Acampando esa noche al raso,  Córdova solicitó permiso para marchar con su División y la División del Perú a comprometer la batalla, petición que fue denegada. La posición que ocupaban los patriotas en un llano era peligrosa y no se entiende cómo teniendo una aplastante superioridad en número y quince cañones contra solo uno, no se atreviera el virrey a dar batalla. O’Connor recomendó emprender de inmediato la marcha hacia la quebrada de Acocro, cruzarla y ocupar Huaichao.

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Batalla de Ayacucho. Oleo de Martin Tovar y Tovar (1886)

Esto fue lo que se hizo, dejando las fogatas  encendidas para que el enemigo no advirtiese este movimiento.

En Huaichao se recuperaron los patriotas y siguieron luego a Acos Vinchos, mientras el enemigo se quedaba al lado opuesto de la quebrada de Acocro.

El 6, Sucre ordenó salir en plan de reconocimiento a O’Connor con la misión de buscar una posición aparente para dar batalla, pues consideraba llegado el momento de poner término a la campaña.

O’Connor ubicó una planicie con quebradas a ambos flancos y con bastante agua, teniendo cerca el pueblo de Quinua; inspeccionó Sucre el lugar y aprobándolo ordenó que el ejército tomara posiciones en esa llanura, de unos 1200 kilómetros de largo por 1000 de ancho, en las faldas del Condorcunca.

El ejército realista, que había acampado el 7 entre Quinua y Huamanguilla, pasó a ocupar las alturas del Condorcunca en la mañana del 8, sorprendiendo a los restos de la guerrilla del ilustre coronel peruano Marcelino Carreño, que ofrendó la vida heroicamente.

Los realistas situaron cuatro piezas de su  artillería en las faldas del Condorcunca, iniciándose un tiroteo que dejó algunos muertos y heridos.

El 9, muy de mañana, ambos ejércitos formaron en orden de batalla. La versión española señala que eran 8000 realistas contra solo 5780 o a lo sumo 7000 patriotas (Torrente, 1830, 28 t. III, pp. 488-489).

En el lado patriota, a la derecha se situaron los batallones Bogotá, Voltígeros, Pichincha y Caracas, de la Segunda División de Colombia, al mando del general Córdova.

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Batalla de Ayacucho, Teófilo Castillo. Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del Perú.

A la izquierda, los Batallones Legión Peruana y los números 1, 2 y 3 de Infantería, flanqueados por los Húsares de Junín, todos a órdenes del mariscal La Mar.

Al centro formaron los Granaderos y Húsares de Colombia, esta vez bajo el mando de Miller. Quedando como reserva los Batallones Rifles, Vencedor y Vargas de la Primera División de Colombia, a órdenes del general Lara. Sucre recorrió toda la línea arengando a sus tropas, escuchando de ellas estruendosas vivas a Bolívar, al Perú y a Colombia.

El entusiasmo era desbordante, pese a saberse que el ejército realista era superior en número y que los patriotas tenían una sola pieza de artillería contra dieciséis del adversario. El ejército realista formó en tres columnas casi paralelas.

A la derecha, la División Vanguardia al mando del general Valdez, con cuatro batallones, dos escuadrones y dos piezas de artillería; en el centro la Primera División al mando del general Monet, con cinco batallones; y a la izquierda la Segunda División, con cinco Batallones, al mando del general Villalobos.

A retaguardia se colocó la División de Caballería a órdenes del brigadier Ferraz. Dominando  perfectamente la llanura de Ayacucho, y con fuerzas numéricamente superiores, daban por descontada su victoria.

Pero la posición patriota, aunque dominada, tenía sus flancos apoyados sobre fuertes barrancas, y por el frente no podía obrar la caballería enemiga de un modo simultáneo y completo. A las diez de la mañana empezó la batalla, al emprender ataque la División Valdez sobre la izquierda patriota defendida por los batallones peruanos.

Pese a presentar tenaz resistencia, dichos batallones empezaron a ser arrollados, por lo que Sucre ordenó que entrara en combate la División Córdova, apoyada por la caballería de Miller. En apoyo de La Mar se movieron también algunos batallones de la División Lara.

En esta parte de la batalla brilló el joven general Córdova, que bajándose de su corcel y empuñando su sable arengó a sus infantes con la célebre frase: “Soldados, armas a discreción, paso de vencedores”, para contener el avance enemigo, rechazarlo y despedazarlo, con el apoyo de la caballería.

Los realistas trataron de interponerse entre las tropas de los generales Córdova y La Mar, pero fueron doblegados por el Batallón Vargas que les hizo frente y los Húsares de Junín que los flanquearon.

Tras esto, cargaron los batallones peruanos contra los de Valdez que lograron rehacerse y continuaron en combate hasta el final.

En el centro, Monet entró en desesperación viendo al Batallón Imperial  dispersarse, y sin esperar a que formase su caballería en el llano y con las piezas de artillería aún a lomo de mulas, avanzó antes de lo previsto. Córdova no le permitió desplegarse, lo envolvió con toda su  fuerza y lo puso en completa derrota.

Esto fue determinante, pues la División Monet era la más importante por su número y por el punto que ocupaba en la línea de batalla. La caballería de reserva realista fue enviada entonces al combate, siendo rechazada por los escuadrones patriotas que le produjeron grandes pérdidas, ultimando los fusileros a los que fugaban del campo.

Viendo casi perdida la batalla, Canterac entró a la pampa a la cabeza del resto de la reserva, tratando de contener la dispersión de los batallones que ya no obedecían las órdenes de Villalobos, Carratalá y otros jefes realistas.

El virrey, herido, había sido hecho prisionero. Solo Valdez, ignorando lo que sucedía en los demás frentes, resistió hasta que fue envuelto por todas las fuerzas patriotas. Entonces buscó la muerte, pero fue sacado del campo por la caballería que  acompañaba a Canterac, quien con solo 200 hombres alcanzó las alturas de retaguardia, reconociendo la derrota.

Todo lo habían perdido: 1400 muertos y 700 heridos, un inmenso número de prisioneros, el resto  dispersos; 2500 fusiles, 16 piezas de artillería y cuantiosos pertrechos de guerra que pertenecieron a un ejército que por muchos años fue el más poderoso de esta parte del mundo.

Un ayudante del mariscal La Mar se presentó ante Canterac esa noche para proponerle en nombre de Sucre una capitulación honrosa.

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Consultada la junta de los jefes realistas fue aceptado el ofrecimiento y a las 2 de la tarde del 10 de  diciembre se suscribió el trascendental documento, por el cual cesó para siempre la autoridad del rey de España en el Perú.

En el lado patriota se lamentó la muerte de más de 300 combatientes, habiendo quedado 670 heridos.

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Fuente: Libro BICENTENARIO DEL EJÈRCITO DEL PERÚ REPUBLICANO 1821 – 2021
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PUBLICACIÓN DEL AVISO DE LA ASAMBLEA GENERAL ORDINARIA PARA EL PROCESO ELECTORAL 2023- 2025

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A continuación participamos de la publicación del aviso de la ASAMBLEA GENERAL ORDINARIA PARA EL PROCESO ELECTORAL 2023 – 2025

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EFEMÉRIDES: 7 DE DICIEMBRE DE 1820 PROCLAMACIÓN DE LA INDEPENDENCIA DE CERRO DE PASCO

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Consumada la derrota realista, Álvarez de Arenales ordena la jura de la independencia de la patria.

Aquella mañana del 7 de diciembre de 1820, amaneció radiante. La nieve que alfombrara de albura la tierra minera dos días antes, había desaparecido. Majestuoso brillaba el sol en lo alto bajo un imponente fondo azul.

Gentes de toda condición venidas de lugares aledaños iban tomando sus ubicaciones en los linderos de la plaza Chaupimarca.

A un costado de la iglesia, en el lugar donde hasta el día anterior había permanecido un gigantesco cadalso donde se habían ajusticiado a muchísimos facinerosos, se levantaba un entarimado de madera adornado con banderines, quitasueños y cadenetas.

En la parte central, el altar; a un costado la bandera nacional recientemente creada por el General José de San Martín el 21 de octubre último en la localidad de Pisco.

La primera bandera peruana, dividida por líneas diagonales en cuatro campos, blancos de los extremos superior e inferior y rojos los laterales con una corona ovalada de laureles y dentro de ella, un sol saliendo detrás de las sierras escarpadas que se elevan sobre un mar tranquilo.

En la parte baja se mostraban los trofeos de armas arrancados de los realistas: tres banderas y dos estandartes aurirrojos, a espada del prófugo brigadier Diego O´Reilly; armamentos completos de dos batallones de infantería y un escuadrón de carabineros, dos cañones, la caja militar y el parque de repuesto.

A las diez de la mañana aparecieron por una de las calles adyacentes, los bravos soldados que nos dieron  la libertad; delante iba el General Álvarez de Arenales, lo seguía el Comandante chileno Santiago Aldunate al mando del Batallón Nº 2 con sus 300 granaderos, el Sargento Mayor, el argentino Ramón Antonio Deheza, veterano oficial de la campaña de Chile delante del Batallón Nº 11, el Jefe del Estado Mayor, Teniente Coronel Manuel Rojas, flanqueado por el Sargento Mayor. Juan Lavalle, al  mando del escuadrón de Caballería; los capitanes Federico Brandsen, José Videla del Castillo y Rufino Guido.

Cientos de hombres, mujeres y niños los aplauden y vitorean.

Luego irrumpió un grupo de cerreños notables presididos por don Ramón de Arias, Alcalde y Juez Mayor de la Patria, don Francisco Quirós, notable político cerreño, nombrado Gobernador General del Cerro de Pasco; Manuel de Arias, delegado minero que más tarde firmaría el Acta de Independencia del Perú el 28 de julio de 1821, el ex-marqués de la real Confianza Joseph Maíz y Malpartida.

Detrás de todos, un grupo de hombres demacrados, pero con mirada alta y orgullosa; eran los bravos sobrevivientes huanuqueños de la revolución de Crespo y Castillo que, cumpliendo sentencia del Tribunal de Lima, efectuaban trabajos dentro de las minas de la Corona en nuestra ciudad.

Fueron liberados por especial disposición del General Arenales.

Una vez que hubieron tomado sus emplazamientos en el estrado, el cura huanuqueño y párroco de Yanhunaca, Reverendo Padre don Manuel Sáenz, celebró la misa y en su corta alocución se refirió al significado que el acto encerraba para la historia de América y pidió que se orase por los patriotas muertos en el campo de batalla el día anterior.

Para terminar, bendijo el estandarte de Guerra del Batallón CONCORDIA DE PASCO, formado por patriotas cerreños que en el futuro velarían por el mantenimiento de la libertad conseguida.

El momento más emocionante ocurrió cuando el general Arenales invitó al patriota cerreño don Manuel de Arias, Alcalde mayor, a que jurara la independencia de nuestra ciudad. El momento era solemne. Un silencio sobrecogedor se adueñó de todos los ámbitos de la vieja Plaza Chaupimarca cuando el Alcalde tomó en la mano derecha la bandera nacional y en la izquierda el crucifijo de plata.

Al borde del estrado miró a todos los rincones de la plaza y con voz potente y emocionada, pronunció estas palabras:

– ¡Cerreños: ¡¿Juráis por Dios y la señal de la Santa Cruz, el ser independientes de la Corona y el Gobierno del Rey de España y ser fieles a la Patria…?!

Mil voces quebradas de emoción respondieron al unísono: ¡¡Sí juramos!!

En ese instante, los noveles soldados del batallón Concordia de Pasco, efectuaron disparos de fusilería en homenaje al histórico momento.

Lo que ocurrió después fue indescriptible. La emoción se apoderó de todos los hombres, mujeres y niños que estaban en la plaza. Se gritaban vivas a la patria, a San Martín, a Arenales. Muchos lloraban, otros cantaban, ero todos emocionados, se abrazaban. Los imbatibles soldados patriotas venidos de todos los confines de América rompieron filas y se confundieron en emocionados abrazos con los cerreños que los vitoreaban.

Entretanto, todos los hombres libres rubricaban el Acta que habían levantado el escribano del Cabildo de Huánuco, don Ascencio Talancha. El Cerro de Pasco había jurado la independencia después de la Batalla de Pasco, la primera y más importante victoria de las armas patriotas en su lucha por la libertad.

El sol brillaba majestuoso en medio de un cielo azul aquella mañana del 7 de diciembre de 1820.

Reconocimiento y premiación a los vencedores

San Martín al recibir el parte de la batalla del 6 de diciembre, consideró que la división libertadora de la sierra, superando los peligros y las dificultades había desafiado la porfía de la invencibilidad de los realistas llenando los anhelos de los pueblos que lo esperaban.

En mérito a este destacado desempeño mandó publicar el decreto expedido el 13 de diciembre, para reconocer y premiar a los valerosos miembros del ejército libertador con una medalla que represente las armas del Perú, que en el anverso y el reverso llevará la inscripción A LOS VENCEDORES DE PASCO, ordenándose para que, El general y los jefes la traerán de oro, y los oficiales de plata, pendiente de una cinta blanca y encarnada; y los sargentos, cabos y soldados, usarán al costado izquierdo del pecho un escudo bordado sobre el fondo encarnado con la leyenda: YO SOY DE LOS VENCEDORES DE PASCO.

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EA - Conmemorativo - Escudo a los vencedores de la batalla de Pasco (1820)

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Fuente: Medallas BCRP https://www.bcrp.gob.pe/docs/Publicaciones/Seminarios/2012/numismatica/numismatica-5-dargent.pdf
 
 
 
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PRESENTACIÓN DE LA LISTA COMPLETA DE CANDIDATOS AL CONSEJO DIRECTIVO Y COMISIÓN REVISORA DE CUENTAS DEL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICO MILITARES DEL PERÚ PARA EL PROCESO ELECTORAL 2023 – 2025

Ponemos en conocimiento de nuestros asociados y público en general de la Lista Única para el Proceso Electoral con los candidatos al Consejo Directivo y Comisión Revisora de Cuentas para el período 2023 – 2025.

 

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EFEMÉRIDES: 6 DE DICIEMBRE DE 1944 RECONOCIMIENTO AL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICO MILITARES DEL PERÚ MEDIANTE DECRETO SUPREMO

El Centro de Estudios Histórico Militares del Perú, nace como culminación de una feliz iniciativa del que fuera renombrado historiador militar, coronel Manuel C. Bonilla, durante el gobierno del doctor Manuel Prado Ugarteche, por Resolución Suprema del ramo de Guerra.

El 6 de diciembre de 1944 por Decreto Supremo, se reconoce oficialmente como Centro de Estudios Histórico Militares y el 2 de diciembre de 1949 es declarado oficialmente por el Estado Peruano mediante Decreto Ley 11216 como “CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICO MILITARES DEL PERU” una institución oficial autónoma destinada a investigar, estudiar y difundir los acontecimientos de carácter histórico-militar nacionales, disponiendo para este fin del Archivo Histórico-Militar nacional creado en 1946 mediante el Decreto Ley 10395 cuya documentación corresponde a los siglos XIX y XX respectivamente, de esta manera el CEHMP es la institución encargada de reunir, clasificar y conservar los documentos de contenido militar existentes en los Ministerios de la Fuerza Armada, del Interior y otras dependencias del Estado.

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SALUDO POR EL 34° ANIVERSARIO DE LA CREACIÓN INSTITUCIONAL DE LA POLICÍA NACIONAL DEL PERÚ

El Centro de Estudios Histórico Militares del Perú, a través de la Presidencia y su Consejo Directivo hace llegar su saludo; a la Policía Nacional del Perú al cumplirse el 34° aniversario de su creación.

La Policía Nacional del Perú, es una institución del Estado que tiene por misión garantizar, mantener y restablecer el orden interno, prestar protección y ayuda a las personas y a la comunidad, garantizar el cumplimiento de las leyes y la seguridad del patrimonio público y privado, prevenir, investigar y combatir la delincuencia; vigilar y controlar las fronteras; con el propósito de defender a la sociedad y a las personas, a fin de permitir su pleno desarrollo, en el marco de una cultura de paz.

Es en este sentido, que expresamos nuestro reconocimiento a la labor que desempeñan en favor de la comunidad y de nuestra patria.

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EFEMÉRIDES: 6 DE DICIEMBRE DE 1820 BATALLA DE CERRO DE PASCO EXPEDICIÓN ARENALES VENCE A REALISTAS

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EL PRIMER TRIUNFO PATRIOTA: DICIEMBRE DE 1820

El estado de ánimo de los propios españoles a inicios de diciembre fue de pesar. Su poderosa fuerza militar se debilitó cuando el batallón Numancia se pasó al lado de los patriotas. Duro golpe a la soberbia española. Fueron 654 plazas las que se presentaron ante el coronel Rudecindo Alvarado el 3 de diciembre.

En realidad constantemente se desertaban desde el ejército del bando realista (1). Un caso ejemplar es el de Salaverry que contaba con doce años de edad.

Francisco de Paula Otero, el 5 de diciembre de 1820, se comunicó desde Tarma con el teniente gobernador del partido de Jauja, donde le da informe de los movimientos de la tropa comandada por O’Reilly en Cerro. En parte de la comunicación refiere que «Mañana en todo el dia espero aviso del Cerro, pues el Comandante Roxas, en la que me escribe me dice que hoy á la madrugada visitaría á Orrely (sic) que se havia retirado ál Cerro, y los tarmeños ivan á ocupar la Pampa de San Juan; tambien me dice, que se le tomó la correspondencia de Orrely (sic) ál Virrey en que le pedia 500 hombres de refuerzo. Sin duda vendrán estos despues de la derrota, como vienen los de Gimenez. En fin la  Providencia parece, que les há negado (Testado: el modo de discurrir hasta el discurso, para que las glorias de la Patria sean sin intermicion, y la conclucion del año 20 de completa Livertad, para la afligida Lima, que se halla en estado de perecer. (Testado: Progresivamente comunicaré á U. lo demas que ocurra, conforme á los Partes que reciba de las abansadas; y espero lo haga U. del mismo modo, para que obremos de acuerdo.» (2).

Efectivamente, la coordinación de los jefes guerrilleros, en la Sierra central, fue extraordinaria. 

La comunicación llegaba a su destino en el momento preciso pues el golpe infligido a los realistas cada vez los desmoralizaba y solo atinaban a masacrar a la población indefensa. Se les interceptaba la correspondencia con Lima.

Es el caso de O’Reilly quien trataba a los tarmeños «de infernales, y canalla por haver engrosado con sus Tropas una parte de nuestro Exercito: dice ignora de nuestra fuerza, de nuestra situación, ni de lo que tratamos hacer; lo que es prueba bien cierta de que todas las gentes del País están con nosotros» (3).

Así, el pueblo peruano demostraba que sí quería la independencia.

Otro cantar era en los grupos encumbrados en el poder desde Lima y los poderosos señores de la tierra en las provincias que se inclinaron por el boicot a favor de los realistas.

En Cerro de Pasco, el 6 de diciembre de 1820, el general Juan Antonio de Arenales infligió una contundente derrota a las tropas realistas comandadas por O’Reilly, que había salido de Lima por la ruta de Canta con el objetivo de golpear a la avanzada de Arenales.

Al respecto, Francisco de Paula Otero, desde Tarma, se comunicaba con Arenales, la misma fecha del 06 considerando destruida la división de O’Reilly.

La respuesta de Arenales al jefe guerrillero decía «El gracias al Dios de los Exercitos ha sido el mas completo que podamos desear, como la significarán los portadores de este, pues no puedo en estos momentos dilatarme a mas que decirle tambien, que he dispuesto que se llenen las disposiciones de V.S. en quanto a las milicias que vinieron al punto del Diezmo» (4).

                     Óleo del Brigadier General Juan Antonio Álvarez de Arenales en el Centro de Estudios Histórico Militares del Perú

Cerro de Pasco se encontraba despoblado de vecinos para el sostenimiento político, incluso desde antes de la victoria del día 6 de diciembre del año 20. Desde el día del triunfo Arenales tomó el mando, nombrando provisionalmente un alcalde para que, con arreglo a un Bando, se sujete el pueblo.

Dicha medida era para contrarrestar los saqueos que se efectuaban, incluso —dice Arenales— mis tropas habrían avanzado en los crímenes de saqueos y robos que empezó a ejecutar [el pueblo] aún antes de finalizada dicha acción militar.

Por estas justificaciones nombró un subdelegado con una partida respetable para que imponga orden sabiendo que armas enemigas se encontraban en poder de los hombres de la zona.

Estas disposiciones fueron tomadas con urgencia porque Álvarez de Arenales, se había informado que una división de 400 hombres llegaba a reunirse con la tropa que estaba al mando de O’Reilly Tropa que estaba en las inmediaciones del Diezmo, y voy para ella a destruirla, concluía.

Dos días después del triunfo, Álvarez de Arenales ampliaba la información y se justificaba. Decía haber escrito al gobernador intendente de Tarma oficialmente el 7 de los corrientes, después de la acción.

Dicho informe no lo amplió por haber rodado del caballo en dicho evento y estar enfermo de un pie. Esta victoria ha sido completa en todo. Los enemigos han perdido pues tienen 41 muertos y 320 prisioneros, incluso 26 oficiales de la mayor graduación, excepto el jefe O’Reilly, único que por una rara coincidencia escapó. Entre los prisioneros se encontraba Andrés de Santa Cruz, comandante de la caballería. Cuando era conducido con sus hombres en dirección de Huaura, para encontrarse con San Martín, la caballería realista se pasó al bando patriota el 8 de enero de 1821.

Estandarte capturado a los realistas

Fue tal la relevancia de este hecho histórico de carácter latinoamericano, que el mismo general José de San Martín dispuso se le otorgue una condecoración a la división libertadora de la sierra, liderada por Álvarez de Arenales, con una medalla que llevaba la inscripción: “A los vencedores de Pasco”.

Medalla: “A los vencedores de Pasco”

ÁREA DE PRENSA

Fuente:
Raúl Adanaqué Velásquez – Investigaciones Sociales – Universidad Nacional Mayor de San Marcos Cerro de Pasco en el proceso de la Independencia (1819-1824) 
Colección Documental de la Independencia del Perú (CDIP) 1971-75 Tomo V. La acción patriótica del pueblo en la Emancipación. 
(1) Llontop Sánchez Carrión 1969-71, Nº8:317-362.Llontop Sánchez Cerro, Susana. (1969-71). Las deserciones en el ejército realista (1810- 1821). En Boletín del Instituto Riva-Agüero. Lima, PUCP. Nº8:317-362.
(2) CDIP. T. V, vol. 1:103.
(3) CDIP. T. V, vol. 1:99. 
(4) CDIP. T. V, vol.1:106-107.

 

 
 
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INCORPORACIÓN COMO MIEMBRO CORRESPONDIENTE DEL SEÑOR BRIGADIER CBP LUIS ALBERTO ORMEÑO RILL; MIEMBRO DEL CUERPO DE BOMBEROS VOLUNTARIOS DEL PERÚ

 

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El Centro de Estudios Histórico Miitares del Perú; de conformidad a lo estipulado en su Estatuto y atendiendo los méritos que distingue al señor Brigadier CBP del Cuerpo de Bomberos Voluntarios del Perú, Luis Alberto Ormeño Rill; fue incorporado como Miembro Correspondiente a nuestra institución el 22 de enero del 2020; debido a la pandemia del COVID-19 la entrega de sus credenciales se realizó el día de hoy.

Nuestro flamante asociado recibió las acreditaciones como son Diploma y Medalla para que sea reconocido como tal.

Brigadier CBP

El Centro de Estudios Histórico Militares del Perú, saluda su incorporación a nuestra institución dándole la bienvenida.

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5 DE DICIEMBRE SE CELEBRA EL DÍA DEL BOMBERO VOLUNTARIO DEL PERÚ

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Por el (*) Comandante CBP (r) Julio César Coz Vargas – Miembro de Número del Centro de Estudios Histórico Militares del Perú

En esta importante fecha, hacemos extensivo el reconocimiento especial, al BOMBERO VOLUNTARIO DEL PERÚ, por la esforzada y sacrificada labor, llena del más puro sentimiento: amor al prójimo.

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A continuación compartimos con nuestros asociados y público en general, un artículo preparado por el Sr. Brigadier CBP (r) Julio César Coz Vargas, Bombero Emérito del Perú, Miembro de Número y Vocal Civil del Consejo Directivo del Centro de Estudios Histórico Militares del Perú, con motivo de esta especial fecha conmemorativa.

CEHMP – Discurso Comandante Julio Coz. 05.12.22

ÁREA DE PRENSA

 

 

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EFEMÉRIDES: 5 DE DICIEMBRE DE 1805 EJECUCIÓN DE LOS PRÓCERES AGUILAR Y UBALDE EN CUSCO

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Los Próceres Gabriel Aguilar y Manuel Ubalde fueron ejecutados por organizar, en 1805, una insurrección contra el poder español

El primer Congreso peruano, por ley del 6 de junio de 1823, declaró a los próceres Gabriel Aguilar y Manuel Ubalde como “Beneméritos de la Patria”, por el servicio que prestaron al Perú a costa de sus vidas y ser ejemplo para quienes lucharon por nuestra emancipación.

Sus bustos, símbolo del patriotismo, están en el Panteón Nacional de los Próceres inaugurado el 16 de abril de 1962.

José Gabriel Aguilar y Narvarte fue hijo del minero Salvador Aguilar, español natural de Jerez de la Frontera, y de Clara Narvarte, hija del capitán Juan Ignacio Narvarte, que fue Corregidor de Huánuco. Poco es lo que se conoce sobre su infancia; se presume que recibió una buena educación y que fue alumno en el Real Convictorio de San Carlos. A temprana edad recorrió el inmenso territorio del virreinato peruano, observando el trato inhumano dado a los indios mitayos, que laboraban en la extracción de la plata de los profundos socavones. En sus viajes llegó a la región minera de Chile, pasando luego a la provincia de Mendoza, perteneciente al Virreinato del Río de la Plata, donde fue recibido muy bien por los pobladores, quienes creyeron que era un nuevo Gabriel Túpac Amaru II y le solicitaron ser el líder de una revolución.

Llegó a Buenos Aires y, a fines del siglo XVIII, se embarcó para España, donde comprobó la corrupción del sistema de gobierno absolutista. Asimismo, se empapó de las ideas liberales que por entonces estaban en boga en Europa. Luego volvió a Perú y reanudó sus actividades mineras. Se dirigió a Recuay (Áncash), donde años atrás había descubierto unas minas, pero encontró que ahora ya tenían otro propietario, por lo que viajó a Lima en busca de un abogado. De esta manera conoció al arequipeño Manuel Ubalde, de quien se hizo amigo.

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José Gabriel Aguilar y Narvarte

José Manuel Ubalde y Zevallos nació en Moquegua en 1740, estudió derecho en la Universidad Mayor de San Marcos de Lima y se trasladó a la ciudad del Cusco, donde ejerció su profesión y compartió sus ideas y sentimientos independentistas con el prócer nacional Gabriel Aguilar.

Con cooperación de vecinos notables del Cusco, Ubalde y Aguilar, en 1805, conspiraron contra el poderío español del Virreinato del Perú. El plan era apoderarse de los cuarteles con la ayuda de contingentes indígenas que proporcionaría el cacique Cusihuamán y asumir el mando no solo de esa intendencia sino también de todo el Virreinato.

El 25 de junio de 1805, el teniente de granaderos del Regimiento Paucartambo, Mariano Lechuga, amigo íntimo de Ubalde y partícipe en las reuniones de los conspiradores, se presentó ante el oidor Manuel P. Berriozabal para delatar el plan.

A Ubalde y Aguilar se les condenó a la horca por los delitos de: Organizar una conspiración para asaltar el cuartel, posesionarse de la ciudad e iniciar un proceso que debería culminar con expulsar a los españoles. Fueron ejecutados el 5 de diciembre de 1805.

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José Manuel Ubalde y Zevallos

CONSPIRACIÓN

La conspiración a cargo de Ubalde se anticipó por cinco años a los movimientos libertarios de la América española, así nos lo recuerda la Benemérita Sociedad Fundadores de la Independencia. Ubalde y Aguilar colocaron al Perú entre los primeros países del Nuevo Mundo y de habla española que abrigaron sentimientos separatistas de la metrópoli y lucharon por su tan anhelada independencia.

Área de Prensa

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EFEMÉRIDES: 3 DE DICIEMBRE DE 1824 SORPRESA DE CORPAHUAICO EJÉRCITO UNIDO LIBERTADOR

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El 2 de diciembre, la vanguardia patriota, conducida por Córdova, pasó por los altos de Ocros y bajó a la pampa de Matará. El resto del ejército acampó también en este punto, ordenando Sucre el conocimiento de los lugares próximos, Corpahuaico, Acocro, Huaichao y Acos Vinchos.

Teniendo a la vista al ejército realista, Sucre movió al suyo en la mañana del 3 hacia la quebrada de Corpahuaico.

A poco de iniciada la marcha dejó de ser visible el enemigo, por lo que Sucre destacó exploradores a las alturas, que nada vieron. Se continuó entonces la marcha, llevando a retaguardia las dos únicas piezas de artillería con que se contaba, las cajas de municiones y bagajes, que iban protegidas por la Tercera División del general Lara, compuesta por los Batallones Rifles, Vencedor y Vargas.

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Óleo del General Antonio José de Sucre en el Centro de Estudios Histórico Militares del Perú

Poco antes de entrar en la quebrada, Sucre, alertado por O’Connor, subió a una altura con el objeto de divisar al enemigo. Su sorpresa fue tremenda al ver que los realistas acechaban en las alturas, dispuestos a caer sobre la retaguardia patriota. Bajó Sucre a toda prisa, ordenó a O’Connor avisar a Lara y partió a reunirse con el grueso del ejército que se había adelantado. Antes de que le llegara el aviso, advirtió la División Lara que se le iba a atacar y una gran confusión se produjo en la quebrada.

Miller que estaba allí se mantuvo impertérrito y organizó la defensa, formando al Batallón Vargas sobre la orilla de la quebrada para contener con fuego graneado al enemigo que descendía a toda furia.

Entretanto, los otros batallones se atropellaban tratando de trepar la larga cuesta que conducía  a las cumbres de la derecha. El Batallón Vargas supo cumplir con su deber, resistiendo a pesar de sus considerables pérdidas, hasta que cayó la noche y cesaron los disparos.

Quedó el Batallón Vargas en esqueleto, contándose entre sus muertos al mayor Duxbury; pero este  sacrificio posibilitó la salvación de los Batallones Vencedor y Rifles, perdiéndose una pieza de artillería y todas las cajas que contenían municiones de reserva. Al amanecer del 4, los realistas asomaron por las alturas, al tiempo que los patriotas se movían hacia Tambo Cangallo. Acampando esa noche al raso, Córdova solicitó permiso para marchar con su División y la División del Perú a comprometer la batalla,
petición que fue denegada.

La posición que ocupaban los patriotas en un llano era peligrosa y no se entiende cómo teniendo una aplastante superioridad en número y quince cañones contra solo uno, no se atreviera el virrey a dar batalla. O’Connor recomendó emprender de inmediato la marcha hacia la quebrada de Acocro, cruzarla y ocupar Huaichao. Esto fue lo que se hizo, dejando las fogatas encendidas para que el enemigo no
advirtiese este movimiento.

En Huaichao se recuperaron los patriotas y siguieron luego a Acos Vinchos, mientras el enemigo se quedaba al lado opuesto de la quebrada de Acocro.

ÁREA DE PRENSA

Fuente: Libro BICENTENARIO DEL EJÉRCITO DEL PERÚ REPUBLICANO 1821 – 2021
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116° AÑOS DE CREACIÓN DE LA CRIPTA DE LOS HEROES DE LA GUERRA DE 1879

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Colaboración: Sr. Guillermo Sánchez Ortiz – Historiador del Ejército del Perú

La Cripta de los Héroes de la Guerra de 1879, ubicada en el Cementerio Presbítero Maestro de Lima, fue creada por Ley N° 398 del 3 de diciembre de 1906, con la finalidad de inhumar los restos de los defensores de la patria que sucumbieron en aquella infausta guerra. Posteriormente la Ley N° 728 del 22 de agosto de 1908 dispuso que los nombres de los que se distinguieron en dicha conflagración, cuyos restos no fueron hallados, figuren en placas murales colocadas en los muros interiores.

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La construcción de este templo de patriotismo duró año y medio, siendo inaugurada en solemne ceremonia y con multitudinaria concurrencia el 8 de setiembre de 1908.

Años más tarde, por Decreto Supremo N° 13 -GM- del 1° de octubre de 1953, dado por el gobierno del general Manuel A. Odría, se dispuso integrarla bajo la custodia del Centro de Estudios Histórico Militares del Perú.

Fue ampliada a efecto de que acogiera los restos mortales de un mayor número de combatientes que no se hallaban en ella y cuyos restos fueron habidos. La ampliación se inauguró el 25 de julio de 1986. En la Capilla Necrópolis o Nave Central se encuentran los sarcófagos conteniendo los restos del almirante Miguel Grau Seminario y el coronel Francisco Bolognesi Cervantes; en el Primer Nivel Inferior se muestra el sarcófago del mariscal Andrés Avelino Cáceres, 246 nichos y cinco osarios con los restos de combatientes anónimos hallados en los campos de batalla de Tarapacá y Angamos, Tacna y Arica, San Juan, Chorrillos y Miraflores, Huamachuco y San Pablo; en el Segundo Nivel Inferior existen 27 sarcófagos y 40 nichos, 32 de ellos ocupados.

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IMG_3813En total el Santuario contiene los restos de 308 defensores de la patria, 30 de ellos en sarcófagos y 278 en nichos; además medallones, placas de mármol y murales donde figuran los nombres de 2065 participantes que entregaron su vida en defensa del suelo peruano.

 

El año 2002 la Cripta de los Héroes de la Guerra de 1879 fue restaurada para recuperar su estructura y diseño original.  

Guillermo Sánchez Ortiz                                                                                       Historiador del Ejército del Perú

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EFEMÉRIDES: 3 DE DICIEMBRE DE 1820 BATALLÓN REALISTA “NUMANCIA” SE INCORPORA A EJÉRCITO LIBERTADOR

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CRISIS EN LAS FILAS REALISTAS: DEFECCIÓN DEL NUMANCIA
Jorge G. Paredes M.

El Numancia era “el cuerpo más florido que había traído Morillo al Virreinato de Santa Fe. Sus muchas campañas le habían reducido a poco más de un tercio, completándose las bajas con jóvenes, muchos de ellos, decentes, de la provincia de Barinas, Venezuela. Mandado a Nueva Granada, ocupó Popayán, y después de ocho meses de refriegas, entró triunfante y orgullosos en Santa Fe.

Movido al Perú por las expediciones de Cochrane, recibió orden de partir a Lima, y del 4 de febrero al 6 de julio, por Popayán, Quito, Loja, Trujillo, recorrió más de 1500 leguas en marchas y contramarchas, dejando en todas partes, mucho dinero por su número y esplendidez, respeto al monarca por su denuedo y gratos recuerdos por su disciplina”. (1)

En la madrugada del 3 de diciembre de 1820 el batallón Numancia se pasó íntegro a las filas patriotas. Los líderes que hicieron posible esta defección fueron los capitanes Tomás Heres y Ramón Herrera y los tenientes Pedro Guash y Pedro Izquierdo, oficiales del citado batallón. Estos y otros jefes habían sido seducidos por la propaganda patriota y con ello se hizo posible tan gran suceso.

Se sabe que en esta labor de seducción tuvieron destacada actuación varias damas peruanas, sobre todo Carmen Noriega, Gertrudis Coello, Carmen Guzmán, Hermenegilda y María Simona Guilsa y Rosa Campuzano. Carmen Guzmán era la propietaria de una fonda donde alojábanse y comían los oficiales del Numancia. Este hecho facilitó la labor de ganar a la causa patriota a los oficiales de Numancia, que con frecuencia se encontraban en la mencionada fonda. (2)

También tiene que destacarse en la labor de persuasión, para la ocurrencia de este celebre acontecimiento, a los sacerdotes del Oratorio San Felipe Neri, D. Joaquín Paredes y Mariano José de Arce. El primero de los mencionados era visitado, en el convento de San Pedro de Lima, con relativa frecuencia por Tomás Heres. Se sabe que fue este sacerdote quien conversó y convenció a Heres para que se decidiese por su pase a las filas patriotas. (3)

Debemos señalar que en este sorpresivo acontecimiento también intervino en algo, y tal vez no poco, el deseo de ganarse unas cuantas onzas de oro, más exactamente un total de ciento cincuenta, que según propias declaraciones de Heres se distribuyeron entre ciento treinta hombres, entre soldados y oficiales del afamado batallón. (4)

Asimismo en algo debió pesar el anhelo de regresar a Venezuela, el suelo natal del cual procedía la mayor parte de los integrantes del Numancia, pues sabemos, por un oficio dirigido por los oficiales del Numancia a Sucre, de fecha 30 de octubre de 1821, que ellos le habían manifestado al General San Martín, cuando se pasaron a sus filas, sus deseos de regresar a la patria, consiguiendo que San Martín les prometiese acceder a ello apenas se tomase la capital del Perú. (5)

No todos, por supuesto, se plegaron a la defección. Entre estos opositores destacaba el Teniente Coronel Ruperto Delgado, jefe del Numancia. Delgado, que era peninsular, fue apresado por los conjurados y gracias a la intersección de su íntimo amigo Tomás Heres, pudo vivir tranquilamente en el pueblito de Supe y luego pasar a Chile y de allí viajar a Europa. (6)

Algunos pocos soldados lograron huir, fieles a la causa realista, en el mismo momento que se produjo la defección, siendo ellos los que informaron a Valdés, quien por Trapiche se replegaba sobre Lima.

Los efectivos del Numancia aprovecharon la oscuridad para abandonar las filas realistas y pasarse al bando patriota. Se unieron a la división patriota que se encontraba al mando del General Alvarado. San Martín la había destacado hacia Chancay para apoyar el pase del Numancia. Realizada la acción, desde Chancay se le enviaron partes a San Martín dándole cuenta de la buena nueva.

En Chancay se embarcaron los patriotas y enrumbaron hacia Huacho, llegando al cuartel general de Huaura el 11 de diciembre. San Martín en premio a la labor directriz de Heres lo ascendió al grado de Coronel.

Al batallón Numancia le encargó la honrosa misión de recibir en custodia la bandera del Ejército Libertador.

Por otra parte, mandó que agregase a su nombre el sugestivo título de “Leal a la Patria”. El batallón Numancia conservó este nombre hasta que en 1823 Bolívar lo cambió por el de Voltígeros de la Guardia.

Este acontecimiento tuvo para la causa patriota gran importancia, no tanto por lo que podía significar numéricamente la pérdida de seiscientos cincuenta efectivos para los realistas, sino por el impacto sicológico dentro de dicho ejército.

Es el propio San Martín quien se dio cuenta de ello y en carta a Torre Tagle le expresa al respecto lo siguiente: “El batallón Numancia ha dado a la causa de la tiranía un golpe mortal, abandonándola, todo él, la noche del 2 de corriente, para incorporarse a mis filas, y aunque las ventajas físicas que me proporcionan este suceso memorable son ciertamente de mucha magnitud, sin embargo pierden mucho de su importancia al lado de las ventajas morales que me resultan de este ejemplo dado a las tropas del virrey…” (7)

La actitud pasiva que tomara el virrey Pezuela ante la invasión del ejército patriota comandado por San Martín, así como también los continuos fracasos del ejército realista y la cada vez más desesperada situación debido a los progresos de los planes de San Martín, fue creando un ambiente hostil contra el Virrey, sobre todo en el círculo de jefes militares peninsulares. Como bien dice Nemesio Vargas: “En el espacio de cuatro meses, Pezuela había perdido 400 hombres de Quimper, 200 en Izcuchaca, 200 en Jauja, 80 en Tarma, 100 de tropas y 200 mineros armados en el Cerro de Pasco; el batallón Victoria, el escuadrón Carabayllo, 3000 de la división de Ricafort, 600 en Trujillo, 1500 en Guayaquil; la fragata Esmeralda, la goleta Aranzaza; los partidos de Ica, Córdova, Yauyos, Huarochirí, Canta, Chancay; las provincias de Huamanga, Huancavelica, Tarma, Trujillo, Guayaquil; y la estimación de su teniente, La Serna, Canterac, Valdés, Loriga, Ameller, Villalobos, Ferraz, García Camba y otros, resueltos ya a hacerse dueños del país y de la situación”. (8)

El 16 de diciembre de 1820 ocurre un hecho que nuevamente puso en serios aprietos, ante sus gobernados, al virrey don Joaquín de la Pezuela. Aquel día el cabildo de Lima le elevó un informe comunicándole que los vecinos estaban porque el Ayuntamiento gestionase la celebración de un armisticio con el ejército patriota.

Los más fervorosos realistas del regimiento Concordia no tardaron en repudiar semejante actitud y solicitaron se expulsase del regimiento a los firmantes de semejante petición.

El virrey Pezuela ante tan opuestas actitudes no supo que determinación tomar y ello sería otro de los motivos que impulsó a un grupo de militares la decisión de llevar a cabo su deposición, como una medida necesaria para poder intentar salvar la suerte del virreinato. (9)

La defección del Numancia provocaría el motín de Aznapuquio contra Pezuela.

ÁREA DE PRENSA

Fuentes:
(1) Vargas, Nemesio. “Historia del Perú independiente”
(2) San Cristóbal, Evaristo. “La mujer peruana en la independencia” (En: El Comercio –Lima- 06-8-1965)
(3) Paz Soldán, M. F. Historia del Perú independiente”
(4) O’Leary, D. F. “Historia de la independencia americana: la emancipación del Perú según la correspondencia del general Heres con el Libertador. 1821-1830”
(5) Boletín de la Academia Nacional de la Historia, Caracas, enero-marzo, 1949, n° 125, tomo XXXII, pp. 32-33.
(6) O’Leary, D. F. Op. cit.
(7) San Martín a Torre Tagle, Huaura, 12-12-1820, en: -Correspondencia entre San Martín y Torre Tagle. Prólogo, recopilación y ordenamiento de Javier Ortiz de Zevallos, Lima, Editorial Juan Mejía Baca, 1963, pp. 16-17. Sobre el pase del batallón Numancia a las filas patriotas, aparte de las obras de Nemesio Vargas, Rubén Vargas Ugarte, Mariano Felipe Paz Soldán, puede leerse una obra relativamente reciente: -Gameros Castillo, Wilfredo. “Semblanzas biográficas y episodios de la independencia”, capítulo V “Dos triunfos y dos derrotas”, Lima, Editorial San Marcos, 2000, pp. 124-130
(8) Vargas, Nemesio. Op. cit.
(9) Puente Candamo, J.A. de la. “San Martín y el Perú”, Lima, 1948.
*Jorge G. Paredes M. “San Martín, la expedición libertadora del sur y la independencia de los pueblos del Perú (1819 – 1821)”. Capítulo1, Segunda Parte.
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EFEMÉRIDES: 2 DE DICIEMBRE DE 1949 DL Nº 11216 DECLARA INSTITUCIÓN NACIONAL AL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICO MILITARES DEL PERÚ

El Centro de Estudios Histórico Militares, se funda el 24 de mayo de 1944 a iniciativa del Coronel EP Manuel Bonilla Castro, el General Felipe de la Barra Ugarte, General Carlos Dellepiane y el General Oscar N. Torres.

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Óleo del Coronel EP Manuel Bonilla Castro en el Centro de Estudios Histórico Militares del Perú

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Óleo del General EP Felipe de la Barra Ugarte en el Centro de Estudios Histórico Militares del Perú

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Óleo del General EP Carlos Dellepiane en el Centro de Estudios Histórico Militares del Perú

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Óleo del General EP Oscar N. Torres en el Centro de Estudios Histórico Militares del Perú

El 6 de diciembre de 1944 por Decreto Supremo, se reconoce oficialmente como Centro de Estudios Histórico Militares y el 2 de diciembre de 1949 es declarado oficialmente por el Estado Peruano mediante Decreto Ley 11216 como “CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICO MILITARES DEL PERU” una institución oficial autónoma destinada a investigar, estudiar y difundir los acontecimientos de carácter histórico-militar nacionales, disponiendo para este fin del Archivo Histórico-Militar nacional creado en 1946 mediante el Decreto Ley 10395 cuya documentación corresponde a los siglos XIX y XX respectivamente, de esta manera el CEHMP es la institución encargada de reunir, clasificar y conservar los documentos de contenido militar existentes en los Ministerios de la Fuerza Armada, del Interior y otras dependencias del Estado.

Decreto Ley Nº 11216

Archivo Congreso de la República – Decretos leyes

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RESEÑA HISTÓRICA

FUNDACIÓN DEL CENTRO

En el ánimo de un pundonoroso y reputado militar, dedicado al estudio de la historia patria, hombre convencido de que la verdadera historia es realmente objetiva; que ella no puede alterar la verdad porque es ajena a toda pasión, surgió un día la feliz idea de fundar el Centro de Estudios Histórico-Militares. Firmemente convencido de que los hechos militares ocurridos en nuestro pasado deben relatarse tal como sucedieron, sin agregarles ni suprimirles nada, a fin de que sean apreciados en su plena autenticidad, dio curso a su vehemente deseo invitando a tres estudiosos y distinguidos Generales de nuestro Ejército a cambiar ideas sobre la formación del Centro, tal como él lo había concebido. Este militar de intachable conducta, ética, cívica y castrense, fue el coronel de nuestro Ejército, don Manuel C. Bonilla, de muy grato recuerdo en el Centro de Estudios Histórico-Militares del Perú.

La histórica carta que el coronel Bonilla envió a los generales Felipe de la Barra, Carlos Dellepiane y Oscar N. Torres, transmitiéndoles su anhelo de fundar el Centro, la fechó el 24 de mayo de 1944. La respuesta, llena de elogios al autor de la brillante iniciativa no se hizo esperar y al mes siguiente, el 17 de junio, se celebró la primera reunión de estos 4 eminentes miembros de nuestro Ejército, en el Círculo Militar del Perú de la Plaza San Martín. Ese mismo día se aprobaron las Bases del nuevo Instituto, sugeridas por el coronel Bonilla, acordándose, también, convocar para organizar el Centro a miembros de las Fuerzas Armadas que se hubieran distinguido en estudios de la Historia Nacional. Nació así el Centro de Estudios Histórico-Militares.

Organizada la patriótica Institución, en Asamblea del 18 de agosto de 1944, fue elegido Presidente, por aclamación, su verdadero creador, el coronel Manuel C. Bonilla. Pocos meses después el 6 de diciembre de ese año se expidió la Resolución Suprema que reconoció oficialmente la existencia del Centro y se aprobaron los primeros estatutos. Su inauguración oficial tuvo lugar el 11 de enero de 1945, teniendo como miembros fundadores, además del Coronel Bonilla a los generales Felipe de la Barra, Oscar N. Torres y Carlos Dellepiane, elite a la cual pronto se incorporaron eminentes historiadores militares y civiles.

Fue en cumplimiento de la Ley 11216, expedida el 2 de diciembre de 1949 por la Junta Militar de Gobierno presidida por el general Manuel A. Odría, que se declaró: “Artículo 1.- Declárase al Centro de Estudios Histórico-Militares, Institución Nacional, bajo los auspicios de los Ministerios de Guerra, Marina, Aeronáutica y Gobierno y Policía, debiendo denominarse en adelante CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICO – MILITARES DEL PERÚ”. Encomendándosele la dirección de la Biblioteca Histórico Militar, del Museo Histórico Militar y del Archivo Histórico Militar y asignándole en propiedad la parte central del inmueble que era sede del Hospital Militar de San Bartolomé, local que no llegó a ocupar.

El 29 de mayo de 1962 a los 17 años de su fundación, el CEHMP pudo alcanzar uno de sus más caros anhelos con la inauguración de su sede central en el paseo Colón, local que hoy ocupa en plena propiedad. Ello pudo lograrse merced a los esfuerzos de su presidente, el notable historiador y brillante militar general Felipe de la Barra Ugarte, y gracias a la comprensión del Supremo Gobierno que presidia por segunda vez el doctor Manuel Prado Ugarteche y del Concejo Provincial de Lima, dirigido por el señor Héctor García Ribeyro.

El Monumento Histórico que hoy ocupa el CEHMP, tiene también una historia interesante. Fue diseñado con una estructura de acero por el arquitecto francés Henry Gaillard, para el pabellón del Perú en la Exposición Universal de París en 1900, siendo presidente el Ingeniero Eduardo López de la Romaña. Clausurada la exposición fue desmontado y conducido a Lima y ensamblado bajo la dirección del notable sabio peruano ingeniero Pedro Paulet. En este local funcionó el Instituto Nacional de Higiene, posteriormente la 30a. Comandancia de Tránsito entre 1949 y hasta 1962, en que pasó a ser sede del CEHMP.

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ÁREA DE PRENSA

Fuente Bibliográfica: Reminiscencias del CEHMP Adquisición de su local en 1980 – Geraldo Arosemena   Garland – Lima Mayo, 1983. / 54 años por la Historia – Armando Chávez Valenzuela* (*General de Brigada EP Presidente del Centro de Estudios Histórico militares del Perú) – Diario El Comercio – Lima, 1998.
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EFEMÉRIDES: 2 DE DICIEMBRE DE 1820 COMBATE DE CANGALLO – PATRIOTAS CONTRA REALISTAS

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Parte de Guerra: Sangrienta contraofensiva realista en Ayacucho. Patriotas son derrotados en Cangallo

Un humilde balcón en el poblado costeño de Huaura es hoy el símbolo de la independencia del Perú: el general San Martín ha proclamado la libertad desde ahí, el 26 de noviembre de 1820. Pero en la sierra central los realistas despliegan una contraofensiva, a la caza de la división patriota de Álvarez de Arenales.

El 29 de noviembre, las tropas al mando del oficial español Ricafort se aproximan a Huamanga. Con muy pocas armas, los defensores de la causa patriota intentan defenderse. La ciudad ha proclamado su independencia hace un mes.

El 31 de octubre, el coronel mayor Juan Antonio Álvarez de Arenales entró a la ciudad de Huamanga, eligió a nuevas autoridades y declaró la independencia. Al tener conocimiento de la llegada de los patriotas, autoridades como el obispo Pedro Gutiérrez de Cos y el intendente Francisco Recabarren fugaron a Huancayo y Cusco, respectivamente.

Sin embargo, Álvarez de Arenales no podía detenerse, y el 6 de noviembre continuó su marcha hacia el norte, rumbo a Huanta, para después pasar a la intendencia de Tarma. Dejó una pequeña compañía de milicias cívicas al mando del sargento mayor Pedro José Palomino, dueño de la estancia pampina de Sachabamba. La respuesta realista no se hizo esperar, brutal y sangrienta.

El brigadier español Mariano Ricafort, con la división de reserva que se encontraba acuartelada en Arequipa, salió en persecución de las tropas de Álvarez de Arenales.

En Andahuaylas se unió a la tropa enviada desde el Cusco y, autorizado por el virrey Joaquín de la Pezuela para tomar el mando del ejército reunido, se dirigió a Huamanga, Huancavelica y Jauja con el objetivo de restablecer el orden en los pueblos y ciudades por donde había pasado Arenales.

En Huamanga, avisados de la pronta llegada de Ricafort, varios grupos, en su mayoría indios, se prepararon para la resistencia con unos cuantos cañones que no sabían manejar, con unos pocos fusiles y armados casi todos con piedras, hondas y palos.

De esta manera, el 29 de noviembre, al acercarse a la ciudad, Ricafort se vio rodeado por grupos de insurrectos que estaban determinados a impedirle la entrada. No obstante, el oficial realista, confiado en la calidad de sus soldados, mandó una carga de 60 tropas regulares al mando del coronel Antonio Seoane, la cual bastó para romper y desorganizar a los rebeldes, que, tras dejar cerca de doscientos muertos en el campo de batalla, huyeron y se replegaron al sur, en el pueblo de Cangallo.

Para acabar con la resistencia formada en Cangallo, Ricafort organizó una fuerza conformada por 480 hombres de infantería, 160 de caballería y una pieza de artillería. Por su parte, pese a encontrarse sin organización y con poco armamento, los rebeldes, liderados por el capitán Barrera, confiaban en su superioridad numérica –eran cerca de 4000 hombres– y en las posiciones ventajosas que les ofrecían los cerros por donde debían pasar los enemigos. Estas fueron las fuerzas que se enfrentaron el 2 de diciembre.

Según fuentes realistas, la batalla duró poco, pero tuvo un resultado sangriento: los patriotas perdieron 300 hombres y decenas de prisioneros fueron pasados por las armas. Lo peor vino después, ya que, tras esta victoria, Ricafort saqueó, durante dos días consecutivos, el pueblo de Cangallo, por lo que sus habitantes tuvieron que buscar refugio en los cerros. Tras esta corta campaña, los realistas se retiraron a Huamanga, y desde ahí, organizaron otra expedición para pacificar Huancavelica.

VALIENTES MOROCHUCOS. Los morochucos de Cangallo son eximios jinetes desde tiempos coloniales, y durante la guerra de la independencia muchos fueron infatigables montoneros, y otros integraron los regimientos de caballería que asombraron al general Miller. Pero el 3 de diciembre de 1820 serían batidos ferozmente por una división del ejército realista comandada por Ricafort.

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El fotógrafo Antonio Martínez los ha inmortalizado prepandemia en un extraordinario registro fotográfico.

Cronología de la Independencia del Perú 1820

7-8 Set. San Martín desembarca en la bahía de Paracas.

21 Oct. San Martín, en Pisco, establece la primera bandera nacional del Perú

28 Oct. San Martín parte al norte con su ejército.

1 Nov. En Huamanga se jura la independencia.

6 Nov. Captura de la fragata realista “Esmeralda”.

9 Nov. La escuadra libertadora llega a Huacho.

11 Nov. Victoria patriota en Mayoc.

17 Nov. El ejército libertador ocupa el valle de Huaura.

20 Nov. Victoria patriota en Jauja. Huancayo proclama la independencia.

23 Nov. Combate y ocupación de Jauja por el general Arenales.

26 Nov. San Martín proclama la libertad en Huaura.

27 Nov. Enfrentamiento con los realistas en la playa Pescadores.

28 Nov. Proclamación y jura de la independencia en Tarma por el general Arenales.

29 Nov. Combate de Huamanga.

2 Dic. Las fuerzas del general Álvarez de Arenales son derrotadas en Cangallo por el jefe realista Ricafort.

ÁREA DE PRENSA

Fuente: Christopher Cornelio (*) Licenciado en Historia por la PUCP, trabaja como docente y asistente de docencia en la PUCP, UTP y UPC. Es uno de los administradores de El Reportero de la Historia, plataforma de difusión histórica. Es autor del artículo “Los pacificadores de ultramar. La oficialidad expedicionaria durante las guerras de independencia en el Perú, 1816-1821” (en El Perú en revolución, 2019).
Fuente: M. Guerra, coord., Cronología de la independencia del Perú, 2016.
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CRONOGRAMA PROCESO ELECTORAL 2023 – 2025 ELECCIONES CONSEJO DIRECTIVO Y COMISIÓN REVISIÓN DE CUENTAS

Se comunica a los señores asociados del Centro de Estudios Histórico Militares del Perú el CRONOGRAMA DEL PROCESO ELECTORAL – 2023 – 2025 para elegir al nuevo Consejo Directivo y Comisión Revisora de Cuentas.

Crono2

Agradeceremos a nuestros asociados hábiles, a participar en este proceso electoral para la elección del nuevo Consejo Directivo de nuestra institución.

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