EFEMÉRIDES: 21 DE MAYO DE 1879 COMBATE NAVAL DE IQUIQUE – GUERRA CON CHILE

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Combate Naval de Iquique

En abril de 1879, tras recibir la declaratoria de guerra por parte de Chile, el gobierno peruano adoptó todas las providencias necesarias para organizar los buques de su escuadra, formar y adiestrar a las tripulaciones, así como para apresurar las reparaciones de los buques de guerra y luego pertrecharlos.

Una vez concluidos todos estos preparativos, se dispuso el zarpe de la Escuadra Peruana con dirección a Arica. El 16 de mayo partió desde el puerto del Callao la Primera División Naval Peruana al mando del Capitán de Navío Miguel Grau compuesta por la fragata Independencia y el monitor Huáscar, acompañada por los transportes ChalacoLimeña y Oroya. A bordo de este último, viajaba el presidente de la República y Director de la Guerra, general Mariano Ignacio Prado, juntamente con su Estado Mayor.

Miguel Grau y Prado

Coincidentemente, ese mismo día salió de Iquique la escuadra chilena al mando del contralmirante Juan Williams Rebolledo, con dirección al Callao. Su plan consistía en abatir a los buques peruanos por sorpresa en el propio puerto del Callao, mientras se quedaban en Iquique las corbetas Esmeralda y Covadonga sosteniendo el bloqueo de dicho puerto peruano.

Ambas escuadras se cruzaron sin avistarse aproximadamente a la altura de Atico, ya que las naves peruanas navegaban cerca de la costa, mientras que las chilenas hacían lo propio mar adentro.

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El día 19 de mayo, las naves peruanas fondearon en Mollendo a las 1700 horas, para continuar viaje hacia Arica unas horas más tarde, llegando a su destino a las 0200 horas del día siguiente. Durante la travesía habían recibido la noticia que la Escuadra chilena había dejado Iquique con dirección al norte y que el bloqueo en dicho puerto había quedado a cargo de la Esmeralda y la Covadonga, información que fue confirmada en Arica. Sin duda, era una noticia importante. De inmediato, el presidente Prado reunió en consejo de guerra a los comandantes de los buques peruanos, para adoptar la estrategia a seguir ante los nuevos acontecimientos, decidiéndose por unanimidad que los blindados Independencia Huáscar se dirigieran esa misma noche a Iquique para enfrentar a las naves bloqueadoras.

De acuerdo con lo planeado, los buques peruanos dejaron Arica la noche del día 20 con dirección a Iquique, donde arribaron a las 0800 horas del día 21, decididos a librar el primer combate naval de la Guerra del Pacífico. Al notar la presencia de las naves peruanas en el puerto, la Covadonga emprendió la huida, más no así la Esmeralda, ya que por la rotura de una de sus calderas su andar había quedado reducido a sólo tres millas, debiendo permanecer en el puerto por esa razón.

El 21 de mayo de 1879 fue el día en que la guerra se hizo realidad. El capitán de navío Grau, antes de romper fuegos arengó a la tripulación formada en cubiertas con estas palabras: “Tripulantes del Huáscar, ha llegado la hora de castigar a los enemigos de la patria y espero que los sabréis hacer, cosechando nuevos laureles y nuevas glorias dignas de brillar al lado de Junín, Ayacucho, Abtao y 2 de mayo. ¡Viva el Perú!”. La banda de guerra dejó oír el toque de zafarrancho y enseguida el monitor rompió fuego.

Una granada hizo impacto sobre la Covadonga que intentaba huir, logrando perforar su casco. Grau ordenó entonces al capitán de navío Guillermo More, al mando de la Independencia, que vaya tras ella, mientras él mismo se encargaba de batir a la Esmeralda, que permaneció en el puerto.

La intención inicial de Grau era capturar a la corbeta, pero viendo que esta se empeñaba en combatir, decidió atacarla. El buque chileno se encontraba cercano a la costa, y temiendo el Grau que sus disparos pudieran hacer impacto en la población, así como lo impreciso de sus tiros por falta de práctica de los artilleros del Huáscar, tomó la decisión de espolonear a la Esmeralda, y lanzó audazmente a su buque sobre ella. El primer espolonazo la tocó en el costado de babor y luego recibió otro en la amura de estribor que le abrió un gran boquete. Ambas embestidas dejaron seriamente dañada a la corbeta.

En el momento en que el Huáscar impactó al buque enemigo, el comandante de la Esmeralda, capitán de fragata Arturo Prat, cayó sobre la cubierta del Huáscar, hallando una pronta muerte. Mientras tanto, su buque recibió un tercer espolonazo en el centro que lo partió en dos, hundiéndose la Esmeralda de inmediato.

Fue esta la primera ocasión en que Grau mostró su gran sensibilidad humana, ya que no sólo evitó dañar a la población civil, sino que, en un magnánimo gesto que lo enaltece, hizo cuanto estuvo a su alcance para salvar a los náufragos de la Esmeralda.

Los botes del  Huáscar recogieron así a 62 sobrevivientes de una tripulación de 198 hombres, que sobre la cubierta del buque lanzaron un estentóreo grito: ¡Viva el Perú generoso! A bordo del Huáscar hubo de lamentarse la muerte de un oficial valeroso y competente, el teniente segundo Jorge Velarde, quien cayó batido por las balas enemigas, demostrando hasta sus últimos momentos un gran sentido del cumplimiento del deber.

Pero mientras el Huáscar se había encargado de la Esmeralda con éxito, la caza de la Covadonga por parte de la Independencia no tendría iguales resultados. Cuando la fragata blindada peruana intentaba dar alcance a la Covadonga que huía pegada a la costa, encalló en un lugar llamado Punta Gruesa. Un arrecife que no estaba señalado en las cartas náuticas abrió la quilla de nuestra mejor fragata en momentos en que se preparaba para espolonear a la nave enemiga. El buque, dañado irremediablemente, se inclinó sobre su costado de estribor, empezando a hundirse.

La Covadonga, al percatarse de lo ocurrido a la fragata, detuvo su huida, dio media vuelta y regresó a atacar al buque peruano, que se defendió hasta que el agua inundó las cubiertas y ya no le fue posible combatir. Entonces, se arrojaron al agua las embarcaciones para salvar a los sobrevivientes, que fueron recogidos tres horas más tarde, cuando el monitor Huáscar llegó al lugar del siniestro.

Es importante resaltar el profesionalismo y persistencia del capitán de navío Miguel Grau, quien no dudó en emplear todos los recursos disponibles de la nave de su mando, para cumplir el objetivo de hundir al enemigo, así como su actitud magnánima de rescatar a los náufragos y sus dotes de caballero al haber enviado días después del combate las prendas personales del comandante Prat a su viuda, que él habría podido conservar como trofeo de guerra.

Por su parte, el comandante More no perdió a la Independencia por falta de capacidad marinera ni abatido por el enemigo. Fue un caso fortuito. Lamentablemente, en aquel entonces no se contaba con cartas de navegación precisas. Nada pudo hacer por sus hombres, que fueron atacados por la nave chilena. More perdió su buque, pero meses más tarde, moriría en defensa del Morro de Arica acompañando a Bolognesi y a su valiente guarnición. 

Iquique representó el inicio de la guerra, cuyo escenario inicial seria principalmente el mar. En Iquique los marinos peruanos demostraron las cualidades que los acompañarían en su participación tanto en la Campaña Naval como en la Campaña Terrestre, gran capacidad marinera unida a la firme convicción que defender a la patria es el más alto honor que puede tener un marino.

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Fuente: Marina de Guerra del Perú

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EFEMÉRIDES: 21 DE MAYO DE 1823 COMBATE EN MOQUEGUA – PATRIOTAS CONTRA REALISTAS

 

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LA BATALLA DE MOQUEGUA
Esa noche, en Moquegua, Alvarado convocó una Junta de Guerra. Varios jefes exigieron la inmediata retirada hacia Ilo o Arica, pero la mayoría se opuso. Alvarado se mantuvo a la espera, sin trazar plan alguno. A las tres de la tarde del 20, Valdez se situaba en Yacango, con los Batallones Gerona y del Centro, y dos piezas de artillería.

Tres horas después los Altos de Valdivia eran ocupados por batallones recién llegados de Puno.

A las tres de la mañana del 21, los Escuadrones de Dragones de la Unión se unían a Valdez. Al amanecer lo hacía Canterac, con toda la caballería, dos piezas de artillería y los Batallones Burgos y Cantabria,  avanzando sobre Moquegua, con la División Valdez en vanguardia.

El Ejército Patriota, que había acampado en Samegua, tomó posiciones de combate en los altos del Chen Chen.

Teniendo a su izquierda el pueblo de Moquegua, Alvarado “extendió su línea en la prolongación de un barranco, a trechos profundo, escarpado y pedregoso” (García Camba, 1916, t. II, p. 66).

Debajo de ese barranco, un camino de herradura conducía a las posiciones peruanas, lo que se previno situando piezas de artillería sobre esa dirección. Habría sido una buena posición defensiva, pero  Alvarado descuidó su derecha, por cuyas elevaciones podía descender el enemigo.

A eso de las diez de la mañana los realistas avanzaron hasta cerca de la derecha del barranco y Canterac ordenó a Valdez cruzar el paso, apoderándose de las alturas que Alvarado había descuidado.

Posesionado Valdez de esa llave de la posición patriota lanzó decidido ataque, al tiempo que Canterac, con el resto del ejército, avanzaba en columnas paralelas.

Un Batallón patriota intentó contener a los de Valdez, pero fue arrollado por el enemigo. Canterac hizo cruzar el barranco a los Batallones Burgos y Cantabria, y adelantó a los Escuadrones de Granaderos de la Guardia para que se abrieran paso por el camino de herradura. Respondió la fusilería y la artillería de los patriotas, causándoles muchas bajas, pero se acabaron las municiones y ya no pudo contenerse la ofensiva enemiga.

Pese a tan adversas circunstancias, hubo batallones peruanos que disputaron el terreno palmo a palmo, “distinguiéndose por su bravura la Legión Peruana” (Paz Soldán, 1919, t. I, p. 58).

Destacó también el Regimiento de Granaderos a Caballo, cuyo jefe, el general Necochea, salió herido, sucediéndole el  coronel Lavalle que condujo con acierto la retirada de los suyos.

El comandante La Rosa, con solo un centenar de guerreros, fue de los últimos en dejar el ensangrentado campo de batalla, a eso de la una de la tarde, cuando se había producido ya la dispersión en masa.

Cayeron en poder del enemigo mil prisioneros, fuera de caballos, cañones, banderas y todo lo que se abandonó precipitadamente. Muertos quedaron 700 patriotas y 400 realistas.

La caballería realista persiguió a los Granaderos de los Andes, que se batieron con furor hasta ser casi diezmados.

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Fuente: Libro del BICENTENARIO del Ejército del Perú Republicano 1821 – 2021

 

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CONFERENCIA  – BICENTENARIO – “El Perú en las victorias de Ríobamba y Pichincha, 1822” a cargo del Sr. Gral. Brig. EP JUAN URBANO REVILLA, Primer Vice Presidente del Centro de Estudios Histórico Militares del Perú

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En el marco del rol de conferencias organizadas por el CEHMP para el presente año; se realizó el 19 de mayo a las 19:00 hrs; la Conferencia  – BICENTENARIO – “El Perú en las victorias de Ríobamba y Pichincha, 1822” a cargo del Sr. Gral. Brig. EP JUAN URBANO REVILLA, Primer Vice Presidente del Centro de Estudios Histórico Militares del Perú,  la presentación estuvo a cargo del Dr. Miguel Artuto Seminario Ojeda, Secretario General de nuestra institución y transmitida por la plataforma de ZOOM

A continuación compartimos con nuestros asociados y público en general el video de la conferencia.

Así mismo, agradecemos a las personas que nos siguieron durante la transmisión a seguir las próximas Conferencias organizadas por el CEHMP para el presente año.

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EFEMÉRIDES: EJECUCIÓN DE THUPA AMARO II Y MICAELA BASTIDAS CUZCO

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EJECUCIÓN DE THUPA AMARO II Y MICAELA BASTIDAS CUZCO

Para TAMAYO (2013: Pág. 236 – 237). Sostiene que Túpac Amaru fue llevado con su familia íntima y sus principales jefes, y puesto en prisión en el antiguo convento de los jesuitas (actual Local Central de la Universidad San Antonio de Abad del Cusco), junto con su esposa, hijos y colaboradores. Juzgado inhumanamente, en medio de indecibles torturas por el juez y oidor Benito de Matta Linares, fue condenado a muerte, junto con su estado mayor, su esposa y su hijo Hipólito.

Inca Tupac Amaru - CEHMP

Busto en el Centro de Estudios Histórico Militares del Perú

El 18 de mayo de 1781, en la Plaza de Armas del Cusco, en un día lluvioso y tormentoso, fue ejecutado mediante la bárbara pena de descuartizamiento, por medio de cuatro caballos, pena que solo se aplicaba en Europa a los regicidas. Antes de su terrible muerte, su hijo Hipólito, su esposa Micaela Bastidas y sus colaboradores: Andrés Castelo, José Berdejo, Antonio Oblitas, Tomasa Tito Condemayta fueron también ejecutados por los españoles en forma inhumana.

Con la muerte del caudillo, cuyos restos fueron descuartizados, quemados y esparcidos al viento, los españoles pensaron que habían terminado con la sangrienta rebelión.
Según MACERA. (1985: Pág. 104). Manifiesta que el viernes el 18 de mayo de 1781, después de haber cercado la plaza salieron los prisioneros, uno tras otro venían con sus grillos y esposas; y arrastrados a la cola de un caballo.

A Francisco Túpac Amaru, tío del insurgente, y a su hijo Hipólito, se les cortó la lengua antes de arrojarlos de la escalera de la horca; y a la india Condemaita se le dio garrote en un tabladillo, que estaba dispuesto con torno de fierro que a este fin se había hecho, luego subió la india Micaela al tablado, donde asimismo a presencia de su marido, se le corto la lengua y se le dio el garrote, en que padeció infinito porque, teniendo el cuello muy delicado, no podía el torno ahogarla, y fue menester que los verdugos echándole lazos al cuello, tirando de una y otra parte, y dándole patadas en el estómago y pechos, la acabasen de matar.

Cerro la función José Gabriel Túpac Amaru, a quién se le sacó a media plaza; allí se le cortó la lengua al verdugo y despojado de los grillos y esposas, lo pusieron en el suelo; atándole las manos y pies cuatro lazos, y asidos estos a la cincha de cuatro caballos, tiraban cuatro mestizos a cuatro distintas partes: espectáculo que jamas se había visto en esta ciudad. Después de mucho tiempo no pudieron dividir sus partes, por lo que el visitador dio la orden de cortarle la cabeza y posteriormente sus partes.

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De este modo acabaron con José Gabriel Túpac Amaru y Micaela Bastidas.
En base a ROEL (1981: Pág. 44). Acota que los cuerpos del indio y de su mujer se llevaron a Picchu donde se había formado una hoguera en las que fueron arrojados y reducidos a cenizas, las que arrojaron al aire y al riachuelo. De este modo acabaron con Túpac Amaru y Micaela Bastidas; cuya soberbia y arrogancia llegó a tanta, que se nombraron reyes del Perú y Chile, Quito, Tucumán hasta concluir con el Gran Paitití con locuras de ese trono.

Por otro lado, BONILLA (1971: Pág. 170). Señala que el 19 de abril de 1781, el auditor de guerra Benito de la Mata Linares a órdenes del carnicero Areche apertura un grotesco juicio contra los prisioneros. Los infortunados peruanos, luego de haber sido cruelmente torturados fueron asesinados horrorosamente.

El viernes 18 de mayo de 1781, después de haber cercado la plaza del Cusco con las milicias y preparado el sitio de ajusticiamiento, los diez condenados salieron juntos de su prisión con rumbo al patíbulo de la muerte.
A José Verdejo, Andrés Castelo, Antonio Oblitas y Antonio Bastidas se les ahorcó corrientemente, es decir, lanzándolos desde el alto de una escalera. A Francisco Túpac Amaru y a Hipólito, hijo mayor del líder revolucionario, se les cortó la lengua antes de ahorcarlos.

La curaca Tomasa Tito Condemayta sufrió la pena del garrote en un tabladillo dispuesto con torno de fierro, hecho para este fin y que nunca antes había sido utilizado no visto en la ciudad cusqueña.

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“Estas ejecuciones fueron contempladas por José Gabriel Túpac Amaru II, su mujer y Fernando hijo menor. Acto seguido subió Micaela Bastidas al tablado, quien por tener el cuello muy fino imposibilito al torno realizar su misión. Los verdugos le echaron lazos al cuello y tiraron de una y otra parte. Además para acabarla de matar, le dieron patadas en el estómago y en los senos. Hasta el último instante de su vida, esta mujer noble dio muestras de entereza y gallardía”

Cerró la función Túpac Amaru II, a quien se le sacó a media plaza. El verdugo le cortó la lengua y le despojo de los grilletes y esposas, lo tiraron al suelo y le ataron las manos y los pies en cuatro lazos que ya estaban unidos a las cintas de cuatros caballos montados por los mestizos que tiraban en distintas direcciones. Sin embargo, no lograron su propósito. La extraordinaria fuerza Túpac Amaru II resistió a la de los caballos, que no pudieron seccionarlo.

Era medio día cuando en el centro de la plaza los caballos luchaban contra la robustez del curaca, se levantó un fuerte viento y se desencadenó un aguacero. La gente se retiró e incluso muchos guardias abandonaron sus puestos. Los pocos indios que presenciaban la escena decían que el cielo y los elementos sintieron la muerte que los inhumanos españoles estaban dando con tanta crueldad al inca.

Entonces el cuerpo del curaca Túpac Amaru II, fue llevado a la horca, luego, seccionado. Fernando fue obligado a pasar delante de la horca, después fue desterrado al África. Falleció en 1798 inundado por la nostalgia, enfermedad e impotencia.

El cuerpo de Micaela Bastidas fue descuartizado. A los demás se les cortó la cabeza, distribuyéndolas en diferentes pueblos como escarmiento público. Los cuerpos del caudillo y de su mujer fueron llevados al cerro de Picchu y reducidos a cenizas, siendo arrojados al aire y al rio Huatanay.

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Micaela bastidas – Óleo Centro de Estudios Histórico Militares del Perú

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Fuente: “IMPACTO DE LA REBELIÓN DE TÚPAC AMARÚ II A FINALES DEL SIGLO XVIIITRABAJO MONOGRÁFICO PARA OBTENER EL TÍTULO DE LICENCIADO EN EDUCACIÓN ESPECIALIDAD HISTORIA Y GEOGRAFÍA – Bachiller: MOSTACERO SILUPÚ NÉSTOR JOSÉ
TAMAYO HERRERA, José. (2013). “NUEVO COMPENDIO DE HISTORIA DEL PERÚ”. Quinta Edición. Editorial Universitaria. Lima – Perú.
MACERA, P. (1985). “HISTORIA DEL PERÚ 2 / LA COLONIA”. Primera Edición. Editorial Labrusa. Lima – Perú.
ROEL, V. (1981). “HISTORIA DEL PERÚ / PERÚ REPUBLICANO TOMO VI”. Quinta Edición. Editorial Mejía Baca. Lima – Perú.
BONILLA. A. (1971). “LA REVOLUCIÓN DE TÚPAC AMARÚ”. Primera Edición Ediciones Nuevo Mundo. Lima – Perú.
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Condecoración “Gral. Div. José del Carmen Marín Arista”

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La Asociación de Ingenieros Militares “Gral. Div. José del Carmen Marín Arista”, durante la Gala de Honor a la Ingeniería Militar, realizada el 23 de abril del 2022 en el Salón “Bolognesi” del Círculo Militar del Perú, condecoró al Gral. Brig. EP Juan Urbano Revilla, actual Primer Vicepresidente del Centro de Estudios Histórico Militares del Perú, con la medalla Orden de Ingeniería Militar “Gral. Div. José del Carmen Marín Arista”, en el grado de “Gran Cruz”. Dicha presea le fue entregada en reconocimiento a la labor efectuada en la elaboración de la Historia del Arma de Ingeniería del Ejército del Perú y su contribución al Desarrollo y Defensa Nacional, así como por las investigaciones y divulgación de la Historia General y Militar del Perú, en Publicaciones escritas y Conferencias impartidas, a nivel nacional y en el exterior.

IMG-20220502-WA0013IMG-20220502-WA0022IMG-20220502-WA0018Ceremonia de Condecoración:

 

 

 

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Nombramiento de Primer Vicepresidente del Centro de Estudios Histórico Militares del Perú

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El Centro de Estudios Histórico Militares del Perú, comunica a sus asociados y público en general que, en Sesión Extraordinaria del Consejo Directivo realizada en el mes de marzo pasado, se efectuó el nombramiento del señor Gral. Brig. EP Juan Urbano Revilla, como Primer Vicepresidente de nuestra institución, en reemplazo por fallecimiento de quien fuera nuestro anterior Primer Vicepresidente Gral. Div. EP Francisco Antonio Vargas Vaca.

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Saludamos su nombramiento que continuará con los lineamientos y principios de nuestra Institución.

El Consejo Directivo

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Conferencia – BICENTENARIO – “El Perú en las victorias de Ríobamba y Pichincha, 1822” a cargo del Sr. Gral. Brig. EP JUAN URBANO REVILLA, Primer Vice Presidente del Centro de Estudios Histórico Militares del Perú

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Continuando con el rol de conferencias organizadas por el CEHMP para el presente año; el día 19 de mayo a las 19:00 hrs; se realizará la Conferencia – BICENTENARIO“El Perú en las victorias de Ríobamba y Pichincha, 1822” a cargo del Sr. Gral. Brig. EP JUAN URBANO REVILLA, Primer Vice Presidente del Centro de Estudios Histórico Militares del Perú; la conferencia será transmitida vía la plataforma de ZOOM. Invitamos a nuestros asociados y público en general a seguir la transmisión. 

Así mismo proporcionamos los accesos a la reunión para aquellos que nos sigan desde el exterior: 

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EFEMÉRIDES: 10 DE MAYO DE 1823 COMBATE EN TACNA – 14 DE MAYO COMBATE DE LOCUMBA – 19 DE MAYO COMBATE DE TORATA Y 19 DE MAYO COMBATE DE MOQUEGUA – PATRIOTAS CONTRA REALISTAS

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SEGUNDA CAMPAÑA DE PUERTOS INTERMEDIOS

El Combate en Tacna, entre patriotas y realistas forma parte de lo que llamamos Segunda Campaña de Puertos Intermedios en la cual también se sucedieron en el transcurso del mes de mayo de 1823; los combates de Locumba el día 14; Combate de Torata el 19 y el combate de Moquegua el 21 de mayo.

La  Segunda Campaña de Intermedios fue una fase de la Independencia del Perú. Tras el pedido de ayuda solicitado por el gobierno peruano al general Simón Bolívar los primeros meses de 1823, este envió al Perú una división grancolombiana de 3.000 soldados al mando del general Sucre (a la que se sumaría después otra división de la misma fuerza). 

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General Antonio José Francisco de Sucre y Álcala. Óleo Pinacoteca del Centro de Estudios Histórico Militares de Perú

Tras ser proclamado por el congreso peruano como Jefe Supremo Militar Sucre expedicionó al sur en apoyo de las fuerzas peruanas del general Andrés de Santa Cruz que operaban contra los realistas en la que se conoce como Segunda Campaña de Intermedios. La expedición al mando de Sucre se compuso de aproximadamente 3.000 hombres, en su mayoría colombianos a excepción de la caballería.

Retomando el plan de la Primera Campaña de Intermedios, el ejército peruano, bajo el mando del general Andrés de Santa Cruz, desembarcó en los «puertos intermedios» del sur del Perú y se adentró hasta el Alto Perú (actual Bolivia), región dominada por las fuerzas realistas al mando del virrey José de la Serna. Tras la indecisa batalla de Zepita, el 25 de Agosto de 1823 los patriotas se vieron abrumados por el masivo ataque realista y retrocedieron a la costa, logrando que los sobrevivientes embarcaran a duras penas.

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General Andrés Santa Cruz. Óleo Pinacoteca del Centro de Estudios Histórico Militares de Perú

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GLORIOSO COMBATE DEL CALLAO CONTRA LA ESCUADRA ESPAÑOLA

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Colaboración: Sr. Guillermo Sánchez Ortiz – Historiador del Ejército del Perú

 

EL COMBATE DEL 2 DE MAYO DE 1866              

El 2 de Mayo de 1866 alcanzó el Perú la gloria de consolidar la independencia de América, obra exclusiva del esfuerzo de los peruanos. Aquel día el país de puso de pie para coronar aquella magna empresa.

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Oleo: Pinacoteca del Centro de Estudios Histórico Militares del Perú

No hubo diferencias ni enemistades, todos se unificaron en el sentimiento patriótico de rechazo enérgico a la ocupación española de las islas guaneras de Chincha y al pago de una inexplicable indemnización de “tres millones de pesos fuertes”, pactado en el lesivo tratado Vivanco-Pareja. Los mismos generales y jefes que habían servido desde el inicio del conflicto en el gobierno del presidente Juan Antonio Pezet, se presentaron a las baterías construidas en la playa del Callao a pedir un puesto, sin consideración a su clase y condición. Presos políticos encerrados en las cárceles solicitaron y obtuvieron, bajo palabra de honor, permiso para combatir y cumplieron su palabra. Hombres y mujeres de toda edad y condición, comerciantes, médicos, sacerdotes, se mezclaron en el pronunciamiento y se presentaron a los sitios de mayor peligro.

LAS FUERZAS CONTENDIENTES

Los patriotas disponían de escasos 57 cañones. No tenían una escuadra propiamente dicha, sino tres barcos de madera. Eran: el “Tumbes”, comandado por el Capitán de Corbeta Juan José Raygada, el Loa, al mando del Capitán de Corbeta Camilo Carrillo y el “Victoria”, a las órdenes del Capitán de Corbeta Juan Antonio Valdivieso. Existían también dos pequeños barcos: el “Sachaca”, al mando del Capitán de Corbeta Toribio Raygada y el “Colón”, comandado por el Teniente Primero José Patricio Iriarte. Los otros buques de la escuadra, “Apurímac,” América” y la “Unión”, no habían vuelto de Chile luego de derrotar a la escuadra española en el combate naval de Abtao el 7 de febrero de 1866.

La pequeña flota tomó posiciones de combate en el centro de la formación peruana, protegida por las baterías de tierra que se repartieron al norte y al sur del Callao. Los batallones del ejército se situaron en el lugar denominado “Las Chacaritas” en previsión de un posible desembarco enemigo, los mandaba el General Juan Buendía. La caballería se situó en la zona de Bellavista.

El sector norte a órdenes del coronel José Joaquín Inclán, comprendía la Batería Independencia, al mando del Coronel Mariano Delgado de la Flor; la Torre de Junín, comandada por el Sargento Mayor Tomás Iglesias; la Batería Pichincha, al mando del Teniente Coronel Melchor Delgado de la Flor; el Fuerte Ayacucho, bajo la responsabilidad del Teniente Coronel Andrés Avelino Cáceres Dorregaray.

      Coronel José Joaquín Inclán – Patrono del Arma de Artillería del Ejército del Perú  –  Óleo: Pinacoteca Centro de Estudios Histórico Militares del Perú

El sector sur estaba bajo el mando del Coronel Manuel Gonzáles de la Cotera, tenía las siguientes baterías : el  Cañón del Pueblo, a órdenes del Capitán de Fragata Hermilio Cabieses; la Batería Provisional, comandada por el Capitán de Corbeta José Sánchez Lagomarsino, la Batería Maipú, comandada por el Coronel Ruperto Delfín; la Batería Chacabuco, a órdenes del Teniente Coronel Miguel Rodríguez; la Batería Abtao, al mando del Teniente Coronel Benito del Valle; la Batería Zepita, mandada por el Coronel José Antonio Morón; el Fuerte Santa Rosa, jefaturado por el Capitán de Fragata Guillermo Jhones; y la Torre Blindada La Merced, a órdenes del Coronel Enrique Montes.

La escuadra española, jefaturada por el Almirante Casto Méndez Núñez, estuvo compuesta por once buques: seis fragatas, una goleta y cuatro transportes. En total tenían 275 cañones.

EL COMBATE.

Con la fuerza mencionada, a las 11.45 de la mañana del 2 de mayo de 1866 la escuadra española rompió los fuegos contra el puerto y baterías del Callao. Nuestros artilleros respondieron de inmediato con notable energía y eficacia, calculándose, que se dispararon un total de ocho mil proyectiles por ambas partes. No faltaron esfuerzos individuales de civiles como el protagonizado por la señora Carmen Reyes, viuda de cincuenta años, que corría de una batería a otra animando a los combatientes, transportaba heridos y los auxiliaba, y cuando sentía junto a su cuerpo las balas españolas, exclamaba ¡Viva el Perú!; también como no destacar el esfuerzo del ciudadano francés Hughes, quien recorría las baterías terrestres repartiendo coñac sin importarle el fuego enemigo.

 A las 17.00 horas fuertes gritos de ¡Viva el Perú! y ¡Viva América! resonaron a lo largo de la playa del Callao.  La escuadra extranjera se retiraba a la isla San Lorenzo con sus naves seriamente averiadas, hasta que el 10 de mayo regresó definitivamente a España.  57 cañones peruanos que defendían el honor y la integridad nacional acababan de acallar 275 bocas de fuego de las naves enemigas. Mención especial aquí para el heroico Secretario de Guerra y Marina Coronel José Gálvez Egúsquiza, quien dirigía el combate y que murió al producirse una explosión en la Torre la Merced; para el Coronel Enrique Montes, el ingeniero colombiano Coronel Cornelio Borda, y para todos los jefes, oficiales y soldados que perdieron la vida.    

José Gabriel Gálvez Egúsquiza (Courret)

José Gálvez Egúsquiza, Secretario de Guerra y Marina; Héroe del Dos de Mayo de 1866. Murió en combate defendiendo el Callao y vengando el bombardeo de Valparaíso por la escuadra española(Fotografía de Courret Hermanos)

 Lo que se conquistó en las pampas de Ayacucho el 9 de Diciembre de 1824 se defendió 42 años después con el mismo comportamiento heroico de aquella jornada.  El glorioso Combate del 2 de Mayo de 1866 constituye pues la ratificación definitiva de la victoria de Ayacucho y de la libertad del Perú y América.

Guillermo Sánchez Ortiz                                                                                       Historiador del Ejército del Perú

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BIBLIOGRAFIA

Luis Humberto Delgado – Guerra entre el Perú y España-1866. Lima, 1965.
Juan Gualberto Valdivia – Memoria sobre el Combate y Victoria del 2 de Mayo de 1866 contra la Escuadra Española en el Callao. En: Las Revoluciones en Arequipa. Arequipa-Perú, 1956.
 Juan José Vega – 2 de Mayo La Artillería y una Escuadra diminuta forjaron la Victoria.         En: diario “La República” (Suplemento) Lima, 1° de Mayo de 1984.
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EFEMÉRIDES: 29 DE ABRIL DE 1532 DESEMBARCO DE PIZARRO EN LA CALETA LA CRUZ

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CALETA LA CRUZ

En épocas prehispánicas se establecieron en la región diversos grupos humanos dedicados a la agricultura, la caza y el comercio, entre ellos destacaron los tumpis (S.XV), grandes navegantes de la costa peruana y hábiles maestros en el arte del tallado y la creación de diversas piezas elaboradas con Spondylus (Spondyillus princeps) (molusco de valvas muy apreciadas en la región andina), pata de burro (Concholapas peruviana) y otros moluscos. Según la historia, los tumpis fueron anexados al Tahuantisuyo durante el gobierno de Huayna Cápac.

En 1532, cuando los españoles al mando de Francisco Pizarro desembarcaron por primera vez en el puerto La Leña – Estero La Chepa (hoy Playa Hermosa), se encontraron con una fuerte resistencia por parte de los tumpis en el combate de los Manglares. Antes de partir, Francisco Pizarro colocó una cruz como símbolo del cristianismo, hecho que dio el nombre a la actual caleta La Cruz.

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La auténtica Cruz de la Conquista hecha con madera de cocobolo  estuvo fuera de la caleta desde 1842 y estuvo en el Bautisterio de la Iglesia de la Merced en Piura y en el Museo Nacional de Historia en Pueblo Libre en Lima, llevada por el Presidente José Pardo. El 18 de agosto de 1990 se conmemora el retorno de la Cruz de la Conquista a su localidad.

La Cruz de la Conquista es un símbolo traído por el conquistador español Francisco Pizarro en 1532. Durante el siglo XVI, Tumbes fue el principal puerto naval del Imperio Incaico, y desde allí se operaba una gran flota de balsas a vela que recorrían las costas desde la Punta Mal Pelo hasta Centroamérica. 

Aunque se desconocen detalles de cómo fue colocada la cruz, llamada “La Cruz de Tumbes”, “Cruz de Pizarro” o “Cruz de la Evangelización” según los historiadores, fue en 1532, cuando Francisco Pizarro llegó a Tumbes que ordenó colocar la Cruz de la Conquista en el cerro de Buena Ventura frente a sus costas como símbolo de cristiandad.

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Ubicación del Distrito de La Cruz  en Tumbes

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EFEMÉRIDES: 24 DE ABRIL DE 1880 MUERTE DEL MÁRTIR “TENIENTE CORONEL PEDRO RUIZ GALLO”, PATRONO DE LA INGENIERÍA

El 24 de abril de cada año los peruanos recordamos el fallecimiento del teniente coronel Pedro Ruiz Gallo. Esta fecha tiene el objetivo conmemorar a quien fue un inventor peruano, considerado como uno de los precursores de la aeronáutica moderna y a su vez patrono del arma de ingeniería del Ejército peruano. 

Nació el 24 de junio de 1838 en el distrito de Eten, Chiclayo.  Fue hijo del coronel español, Pedro Manuel Ruiz y de Doña Julia Gallo. Realizó sus estudios escolares en su ciudad natal. Desde muy pequeño iba mostrando grandes condiciones para las artes manuales, como también demostrando destreza para la música, donde llegó a dar solventar sus gastos y así pagar sus estudios.

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Con apenas 18 años trabajó como relojero, luego viajaría a la ciudad de Lima. Dos años después, a la edad de 20 años ingresó al Ejército, donde realizaría una estupenda carrera. En 1856 ocupó el cargo de capitán ayudante de la Prefectura de Amazonas construye dos relojes para las ciudades de Lomud y Chachapoyas.

A causa de la epidemia de la viruela incursiona en la medicina en el año de 1856. En aquella labor consigue descubrir una vacuna que salvaba la vida de miles de personas, siendo considerado como el médico militar salvador. En 1866 participo en el combate 2 de mayo bajo las órdenes General Prado.

El 6 de diciembre de 1870 a las 12 de la noche inaugura el reloj del Parque de la Exposición monumental obra del inventor e ingeniero peruano, cuya construcción le tomo cuatro años y tuvo un costo de mas de 31 mil soles de plata de 9/10 financiado en parte por el Estado y Pedro Ruiz Gallo. 

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En lo alto de todo el reloj había un asta de bandera y la estructura estaba pintada de color marfil y sus partes más saltantes estaban doradas a fuego. Debe consignarse que todos los cuadros también habían sido pintados por el mismo Ruiz Gallo.

La descripción que hace de esta maravilla de la ingeniería el historiador Jorge Basadre nos dice mucho de la calidad de esta obra:

“El reloj estaba constituido por cinco cuerpos. El primero, que era el central, comunicaba el movimiento a todos los demás y daba las ho­ras. El segundo marcaba los cuartos de hora, las medias ho­ras, los minutos y segundos. El tercero señalaba los días, los meses, las cuatro estaciones, los años, los siglos, las fases de la luna y el curso del sol. En el cuarto cuerpo, mediante un engranaje que ponía en movimiento a doce cilindros de cinco metros de largo por dos de ancho, se presentaba —cumplida cada hora del día— un cuadro de la historia del Perú. Finalmente, el quinto cuerpo movía un mecanismo para reproducir dos escenas fundamentales: la primera, a las cinco de la mañana, en que se izaba el pabellón nacional; la segunda, a las cinco de la tarde, en que era arriado. En ambas, dos centine­las en miniatura ponían las armas al hombro, mientras un en­granaje de campanas dejaba escuchar, con gran sonoridad, el Himno Nacional.

El frontis del reloj medía once metros de altura por die­ciséis de ancho, con un espesor de cinco metros. La obra des­cansaba sobre doce columnas de madera tallada acompañadas por igual número de soportes de hierro y de madera, que ha­cían de ella un edificio muy sólido.

En los diferentes mecanismos que tenía el reloj, se con­taban 5,198 piezas y en el frontis y en los aparatos anexos a las máquinas habían 5,578. La construcción duró cerca de seis años y en ella se gas­taron 31,334 soles; Ruiz Gallo recibió del Estado solamente la suma de 21,000.

Una balanza reemplaza al péndulo de que hasta hoy se ha­ce uso en la relojería. Dicha balanza, con un registro para re­gular el movimiento y una compensación para evitar el efecto de los cambios de temperatura, tenía la ventaja de no ocupar el espacio que necesitaría la amplitud de la oscilación de un péndulo. La balanza en vez del péndulo fue invención exclu­siva de Ruiz Gallo.

Pero lo más sorprendente en el reloj era el funcionamiento del tambor de la quinta máquina. Cuando marcaba en la es­fera horaria las cinco de la tarde, veíase arriar, (como ya se ha indicado), en la parte superior del reloj, el pabellón nacional e inmediatamente presentábanse dos centinelas que hacían con sus armas los honores de ordenanza, al mismo tiempo que el órgano —que era uno de sus mejores ornamentos— dejaba oír el Himno peruano. Al terminar la segunda estrofa, se arria­ba automáticamente la enseña, desaparecían los centinelas y el aparato quedaba preparado para repetir sus funciones al día siguiente. 

Atrayentes eran también los doce cuadros históricos pin­tados por el autor para evocar hechos saltantes de la historia patria. Hallaba en ellos el pueblo —en cada hora— la presen­tación de una escena memorable. El primer cuadro evocaba la fundación del imperio de los Incas. Veíase a Manco Capac y Mama Ocllo en el cerro de Huanacaure. A la derecha se contemplaba el lago Titicaca de donde vino Manco. A la iz­quierda se divisaban las montañas y la llanura inculta en que se fundó el Cuzco. En la parte inferior estaban los secuaces y prosélitos del Inca y su ayllu, en el acto de presentarlo como hijo del Sol a la crédula multitud. El segundo cuadro simbo­liza la grandeza del imperio incaico: Huayna Capac y el tem­plo del Sol. El tercero evocaba la llegada de los españoles y la expedición hasta Cajamarca. En el cuarto cuadro se podía ver la prisión del Inca Atahualpa y las fuerzas de Pizarro aco­metiendo a los indios en la plaza de Cajamarca. El quinto cuadro se refería al sitio del Cuzco y a los esfuerzos de Cahuide para defender la fortaleza de Sacsahuamán. Los cuadros 6, 7, 8, 9, 10 y 11 representaban el sacrificio de Túpac Amaru en la plaza del Cuzco, la captura de la Esmeralda, la jura de la Independencia del Perú en Lima el 28 de julio de 1821 y las jornadas de Junín, Ayacucho y del 2 de mayo de 1866 en el Callao. El duodécimo y último cuadro estaba dedicado a la administración de Balta. Aparecía allí el Presidente teniendo ante sí el mapa del Perú para decretar obras públicas y mejoras en todos los departamentos. Habían en la misma escena varias alusiones a las artes, las industrias, los caminos y la navegación. Todos estos doce cuadros verificaban una revolución completa durante las veinticuatro horas del día.

Un periódico limeño de la época decía lo siguiente: “Para llevar el señor Ruiz a cabo esa obra necesitaba ser mucho más que un relojero. De lo que menos hay en esa maravilla es de reloj. Allí el hombre ha debido ser astrónomo; músico, cons­tructor de instrumentos musicales, pintor de historia, automatista. No se puede formar una idea sin estar delante de esa inimitable creación del genio de un solo hombre”.

Cerca de diez años permaneció el reloj a la vista del pú­blico en la Exposición, entonces el lugar más concurrido de Lima.” (Basadre, Jorge. 1968-70. Historia de la República del Perú. 6ta. ed. Lima: Editorial Universitaria.)

Dos años después publica el folleto que llevaba por título “Estudios Generales sobre la navegación aérea y resolución de este importante problema”. Este escrito trata de los globos aerostáticos, durante aquella época diseña un aparato llamado “El Ornitóptero”, que tenía forma de ave y funcionaba como un motor.

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La escuadra chilena bloqueó el puerto del Callao y el Gobierno lo comisionó cuando decidió ofrecer servicios para la construcción de torpedos que tenía dispositivos mecánicos que sería estallado al contacto con los barcos contrarios.

El 24 de abril de 1880 la obra estaba muy avanzada, casi terminada, cuando de pronto en un descuido, uno de sus torpedos explota matando a este gran inventor.

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EFEMÉRIDES: 24 DE ABRIL DE 1834 ABRAZO DE MAQUINHUAYO – ENTRE FUERZAS REVOLUCIONARIAS PERUANAS

Nuevo Logo del CEHMPEl abrazo de Maquinhuayo

Es un acontecimiento que marca fin a la guerra civil entre los generales José Luis de Orbegoso y el general Pedro Bermúdez, ocurrió en la pampa de Maquinhuayo en Jauja el 24 de abril del año 1834. Este momento significó la aceptación del gobierno del general José Luis de Orbegoso por parte de los generales de Pedro Bermúdez, los cuales depusieron las armas y se unieron al ejército de Orbegozo en aras de una pacificación nacional. El general Pedro Bermúdez huiría del país rumbo a Costa Rica y Agustín Gamarra se exiliaría en Bolivia. En la pampa de Maquinhuayo se colocó un letrero que dice: “El amor a la Patria unió aquí, en el mismo sitio y en la misma hora, a quienes se iban a batir; y convirtió en campo de amistad el que iba a serlo en sangre.”

Antecedentes: Fin del gobierno de Agustín Gamarra

Agustín Gamarra terminaba su mandato presidencial en el año 1833, así que se le encomendó a la Convención Nacional, que se había instalado para reformar la constitución de 1828, que nombrara un presidente provisional hasta la reanudación de los Colegios Electorales. Gamarra deseaba colocar en el cargo de Jefe Supremo a su fiel seguidor el general Pedro Bermúdez, sin embargo la Convención Nacional de mayoría liberal decidió elegir al general Luis José de Orbegoso e investirlo el 21 de diciembre de 1833.

Golpe de Estado del general Pedro Bermúdez y Guerra Civil

El general Pedro Bermúdez se subleva y se proclama Jefe Supremo en alianza con Agustín Gamarra y la esposa de aquel Francisca Zubiaga “la Mariscala”.

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Francisca Zubiaga y Bernales “la Mariscala”

El golpe de estado fue apoyada por la guarnición de Lima, disolvieron la Convención Nacional y persiguieron a las fuerzas del general Luis José de Orgeboso quien decía representar el poder legítimo y ostentaba gran popularidad en la capital, aunque los rebeldes, con gran apoyo en el Sur del Perú, decían que era un presidente ilegítimo debido a que fue investido por la Convención Nacional, la cual no tenía esa potestad

El general Pedro Bermúdez decide salir de la capital debido al apoyo que poseía el general José Luis de Orbegoso entre la gente de la ciudad. El general Bermúdez se establece en Jauja con su tropas el 28 de enero. 

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Abrazo de Maquinhuayo: Los generales Pedro Bermúdez (izq.) y José Luis de Orbegoso (der.)

Se enfrentaron en la batalla de Huaylacucho el 17 de abril del año 1834, con una victoria para las fuerzas bermudistas comandadas por el general José Rufino Echenique sobre las tropas de el general Guillermo Miller y sus oficiales José de la Riva Agüero, Felipe Salaverry, Mariano Necochea, Antonio Gutiérrez de la Fuente, entre otros destacados militares. Sin embargo esta victoria se vio ensombrecida por las negociaciones de los generales bermudistas que viéndose desalentados por la falta de recursos para continuar la guerra y poco contentos con el liderazgo de Pedro Bermúdez deciden traicionarlo y unirse a las tropas del general José Luis de Orbegoso para la pacificación del país, momento conocido como el abrazo de Maquinhuayo. Este momento se selló con una desfile de ambas tropas frente a frente de ambas tropas que finalizó con un abrazo de unión.

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José Rufino Echenique – Guillermo Miller – José de la Riva Agüero – Felipe S. Salaverry – Mariano Necochea – Antonio Gutiérrez de la Fuente

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Fuente: 
Basadre Grohmann, Jorge: Historia de la República del Perú (1822 – 1933)
Vargas Ugarte, Rubén: Historia General del Perú. La República (1833-1843)
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EFEMÉRIDES: 23 DE ABRIL DE 1616 – MUERE EN ESPAÑA EL INCA GARCILASO DE LA VEGA

Un día como hoy, 23 de abril de 1616, muere Gómez Suárez de Figueroa, apodado Inca Garcilaso de la Vega, escritor e historiador peruano de ascendencia inca y española.

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Se le considera como el «primer mestizo biológico y espiritual de América», o en otras palabras, el primer mestizo racial y cultural de América que supo asumir y conciliar sus dos herencias culturales: la indígena americana y la europea, alcanzando al mismo tiempo gran renombre intelectual.

Era hijo del conquistador español Sebastián Garcilaso de la Vega y de la princesa incaica Isabel Chimpo Ocllo. Gracias a la privilegiada posición de su padre, que perteneció a la facción de Francisco Pizarro hasta que se pasó al bando del virrey La Gasca, el Inca Garcilaso de la Vega recibió en Cuzco una esmerada educación al lado de los hijos de Francisco y Gonzalo Pizarro, mestizos e ilegítimos como él.

A los veintiún años se trasladó a España, donde siguió la carrera militar. Con el grado de capitán, participó en la represión de los moriscos de Granada, y más tarde combatió también en Italia, donde conoció al filósofo neoplatónico León Hebreo.

En 1590, muy probablemente dolido por la poca consideración en que se le tenía en el ejército por su condición de mestizo, dejó las armas y entró en religión. Frecuentó los círculos humanísticos de Sevilla, Montilla y Córdoba y se volcó en el estudio de la historia y en la lectura de los poetas clásicos y renacentistas. Fruto de esas lecturas fue la traducción del italiano que el Inca Garcilaso hizo de los Diálogos de amor, de León Hebreo, que dio a conocer en Madrid el mismo año de su retiro.

Siguiendo las corrientes humanistas en boga, Garcilaso el Inca inició un ambicioso y original proyecto historiográfico centrado en el pasado americano, y en especial en el del Perú. Considerado como el padre de las letras del continente, en 1605 dio a conocer en Lisboa su Historia de la Florida y jornada que a ella hizo el gobernador Hernando de Soto, título que quedó sintetizado en La Florida del Inca. La obra contiene la crónica de la expedición de aquel conquistador, de acuerdo con los relatos que recogió él mismo durante años, y defiende la legitimidad de imponer en aquellos territorios la soberanía española para someterlos a la jurisdicción cristiana.

Por el heroísmo allí desplegado y las penalidades sufridas, la historia tenía harto aliciente para tentar a un escritor. Sorprende, no obstante, que Garcilaso lo eligiese, él que desconocía en absoluto aquel territorio y poseía en cambio tan directa información de su país natal, como mostraría después. El mismo Garcilaso se adelantó a explicarlo: la empresa de Soto le fue referida tan repetidamente por uno de sus participantes, que decidió exponerla por escrito, para lo que usó, además, de datos aportados por otros dos testigos. Lo hizo con bastante extensión (un libro por cada año) y mostró, sobre todo, sus dotes literarias acertando a reflejar la trágica belleza de aquel heroico intento.

El título más célebre de Garcilaso el Inca, sin embargo, fueron los Comentarios reales. La primera parte de esta obra se publicó en la ciudad de Lisboa en 1609 y la segunda, que llevó el título puesto por los editores de Historia general del Perú, fue editada póstumamente en Córdoba (1617). Los Comentarios del Inca son una mezcla de autobiografía, reivindicación de su glorioso linaje e intento de dar una visión histórica del imperio incaico y su conquista por parte de los españoles. Esta conjunción de argumentos de diverso interés ha originado una larga polémica acerca de la verosimilitud histórica de los datos aportados por el Inca Garcilaso en sus escritos. En cambio, desde el punto de vista meramente literario, su prosa está considerada como una de las más elevadas manifestaciones de la lengua castellana y como una referencia inexcusable en la formación de una tradición literaria latinoamericana.

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Fachada actual de la Casa del Inca Garcilaso de la Vega en Cuzco, hoy sede del Museo Histórico Regional – Foto: Cortesía del Museo Histórico Regional / Instituto Nacional de Cultura Cuzco

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EFEMÉRIDES: 21 DE ABRIL DE 1822 COMBATE DE RIOBAMBA ECUADOR – PATRIOTAS CONTRA REALISTAS

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El 11 de febrero 1822, el Ejército Unido se puso en camino a Tarqui, con la División Peruana en vanguardia. Sabiendo esto, el general realista Tolrá evacuó Cuenca el día 20, tomando el camino a Quito. Los patriotas ocuparon Cuenca el 21 y el 22 se adelantó a Cañar una fuerza conjunta de peruanos, argentinos y colombianos, siguiéndolos el 23 el Batallón Trujillo.

Entretanto, el Ejército Realista acampado en Riobamba recibía refuerzos, alcanzando 1500 efectivos. Los patriotas sumaban 1466 combatientes, sin contar un centenar de reclutas, que completaron su instrucción en Cuenca.

El 14 de abril de 1822, el Ejército Patriota emprendió la marcha de Cuenca a Alausí, camino de Riobamba. En la mañana del 19 tenían a la vista esa ciudad, hacia la cual retrocedían los realistas, sin presentar resistencia. El 21, en San Luis, el Ejército Patriota formó en orden de batalla.

El enemigo no aceptó el reto y favorecido más bien por una lluvia torrencial continuó su retirada.

Pero como cesara repentinamente la tempestad, Sucre ordenó darles alcance. Emprendieron el ataque los escuadrones de caballería, cuyo ímpetu tuvo que aminorar al entrar en la ciudad.

Una compañía del Regimiento de Granaderos fue más audaz que las otras y alcanzando la llanura comenzó a sablear a los rezagados, situándose cerca de la caballería enemiga.

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Notando esta el poco número de sus perseguidores, volvió caras y aceptaron el combate, batiéndose los Granaderos en retirada hasta que recibieron el apoyo de todo su Escuadrón que lo había seguido, cuyo jefe, el sargento mayor Juan Lavalle, ordenó ataque y degüello, siguiéndolo luego el Escuadrón de Guías, que decidió la victoria patriota.

Los realistas se retiraron por Ambato, con orden de unirse en Quito al brigadier general Aymerich, para una resistencia final.

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Escudo honorífico otorgado a los oficiales presentes en el combate

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Fuente: Libro BICENTENARIO  Ejército del Perú Republicano 1821 – 2021
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EFEMÉRIDES: 20 DE ABRIL DE 1586 NACE EN LIMA SANTA ROSA DE LIMA, COMO “ISABEL FLORES DE OLIVA”

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Santa Rosa de Lima, Patrona del Perú

(Isabel Flores de Oliva; Lima, 1586 – 1617) Religiosa peruana de la orden de los dominicos que fue la primera santa de América. Tras haber dado signos de una intensa precocidad espiritual, a los veinte años tomó el hábito de terciaria dominica, y consagró su vida a la atención de los enfermos y niños y a las prácticas ascéticas, extendiéndose pronto la fama de su santidad.

Venerada ya en vida por sus visiones místicas y por los milagros que se le atribuyeron, en poco más de medio siglo fue canonizada por la Iglesia católica, que la declaró patrona de Lima y Perú, y poco después de América, Filipinas e Indias Orientales.

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Santa Rosa de Lima (óleo de Murillo, c. 1670)

Biografía

Santa Rosa de Lima nació el 20 de abril de 1586 en la vecindad del hospital del Espíritu Santo de la ciudad de Lima, entonces capital del virreinato del Perú. Era hija de Gaspar Flores (un arcabucero de la guardia virreinal natural de San Juan de Puerto Rico) y de la limeña María de Oliva, que en el curso de su matrimonio dio a su marido otros doce hijos. Recibió bautismo en la parroquia de San Sebastián de Lima, siendo sus padrinos Hernando de Valdés y María Orozco.

En compañía de sus numerosos hermanos, la niña Rosa se trasladó al pueblo serrano de Quives (localidad andina de la cuenca del Chillón, cercana a Lima) cuando su padre asumió el empleo de administrador de un obraje donde se refinaba mineral de plata. Las biografías de Santa Rosa de Lima han retenido vivamente el hecho de que en Quives, que era doctrina de frailes mercedarios, la futura santa recibió en 1597 el sacramento de la confirmación de manos del arzobispo de Lima, Santo Toribio Alfonso de Mogrovejo, quien efectuaba una visita pastoral en la jurisdicción.

Aunque había sido bautizada como Isabel Flores de Oliva, en la confirmación recibió el nombre de Rosa, apelativo que sus familiares empleaban prácticamente desde su nacimiento por su belleza y por una visión que tuvo su madre, en la que el rostro de la niña se convirtió en una rosa. Santa Rosa asumiría definitivamente tal nombre más tarde, cuando entendió que era “rosa del jardín de Cristo” y adoptó la denominación religiosa de Rosa de Santa María.

Ocupándose de la “etapa oscura” en la biografía de Santa Rosa de Lima, que corresponde precisamente a sus años de infancia y primera adolescencia en Quives, Luis Millones ha procurado arrojar nueva luz mediante la interpretación de algunos sueños que recogen los biógrafos de la santa. Opina Millones que ésa pudo ser la etapa más importante para la formación de su personalidad, no obstante el hecho de que los autores han preferido hacer abstracción del entorno económico y de las experiencias culturales que condicionaron la vida de la familia Flores-Oliva en la sierra, en un asiento minero vinculado al meollo de la producción colonial. Probablemente esa vivencia (la visión cotidiana de los sufrimientos que padecían los trabajadores indios) pudo ser la que dio a Rosa la preocupación por remediar las enfermedades y miserias de quienes creerían luego en su virtud.

En Lima

Ya desde su infancia se había manifestado en la futura santa su vocación religiosa y una singular elevación espiritual. Había aprendido música, canto y poesía de la mano de su madre, que se dedicaba a instruir a las hijas de la nobleza. Se afirma que estaba bien dotada para las labores de costura, con las cuales ayudaría a sostener el presupuesto familiar. Con el regreso de la familia a la capital peruana, pronto destacaría por su abnegada entrega a los demás y por sus extraordinarios dones místicos.

Por aquel entonces, Lima vivía un ambiente de efervescencia religiosa al que no fue ajeno Santa Rosa: era una época en que abundaban las atribuciones de milagros, curaciones y todo tipo de maravillas por parte de una población que ponía gran énfasis en las virtudes y el ideal de vida cristiano. Alrededor de sesenta personas fallecieron en “olor de santidad” en la capital peruana entre finales del siglo XVI y mediados del XVIII. Ello originó una larga serie de biografías de santos, beatos y siervos de Dios, obras muy parecidas en su contenido, regidas por las mismas estructuras formales y por análogas categorías de pensamiento.

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Santa Rosa de Lima (detalle de un óleo de Claudio Coello, 1683)

En la adolescencia, Santa Rosa se sintió atraída con singular fuerza por el modelo de la dominica Santa Catalina de Siena (mística toscana del siglo XIV); siguiendo su ejemplo, se despojó de su atractiva cabellera e hizo voto de castidad perpetua, contrariando los planes de su padres, cuya idea era casarla. Tras mucha insistencia, los padres desistieron de sus propósitos y le permitieron seguir su vida espiritual. Quiso ingresar en la orden dominica, pero al no haber ningún convento de la orden en la ciudad, en 1606 tomó el hábito de terciaria dominica en la iglesia limeña de Santo Domingo.

Nunca llegaría a recluirse en un convento; Rosa siguió viviendo con sus familiares, ayudando en las tareas de la casa y preocupándose por las personas necesitadas. Bien pronto tuvo gran fama por sus virtudes, que explayó a lo largo de una vida dedicada a la educación cristiana de los niños y al cuidado de los enfermos; llegó a instalar cerca de su casa un hospital para poder asistirlos mejor. En estos menesteres ayudó al parecer a un fraile mulato que, como ella, estaba destinado a ser elevado a los altares: San Martín de Porres.

Fueron muy contadas las personas con quienes Rosa llegó a tener alguna intimidad. En su círculo más estrecho se hallaban mujeres virtuosas como doña Luisa Melgarejo y su grupo de “beatas”, junto con amigos de la casa paterna y allegados al hogar del contador Gonzalo de la Maza. Los confesores de Santa Rosa de Lima fueron mayormente sacerdotes de la congregación dominica. También tuvo trato espiritual con religiosos de la Compañía de Jesús. Es asimismo importante el contacto que desarrolló con el doctor Juan del Castillo, médico extremeño muy versado en asuntos de espiritualidad, con quien compartió las más secretas minucias de su relación con Dios. Dichos consejeros espirituales ejercieron profunda influencia sobre Rosa.

No sorprende desde luego que su madre, María de Oliva, abominase de la cohorte de sacerdotes que rodeaban a su piadosa hija, porque estaba segura de que los rigores ascéticos que ella misma se imponía eran “por ser de este parecer, ignorante credulidad y juicio de algunos confesores”, según recuerda un contemporáneo. La conducta estereotipada de Santa Rosa de Lima se hace más evidente aún cuando se repara en que, por orden de sus confesores, anotó las diversas mercedes que había recibido del Cielo, componiendo así el panel titulado Escala espiritual. No se conoce mucho acerca de las lecturas de Santa Rosa, aunque es sabido que encontró inspiración en las obras teológicas de Fray Luis de Granada.

Últimos años

Hacia 1615, y con la ayuda de su hermano favorito, Hernando Flores de Herrera, construyó una pequeña celda o ermita en el jardín de la casa de sus padres. Allí, en un espacio de poco más de dos metros cuadrados (que todavía hoy es posible apreciar), Santa Rosa de Lima se recogía con fruición a orar y a hacer penitencia, practicando un severísimo ascetismo, con corona de espinas bajo el velo, cabellos clavados a la pared para no quedarse dormida, hiel como bebida, ayunos rigurosos y disciplinas constantes.

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Los desposorios místicos de Santa Rosa de Lima (1691), de Nicolás Correa

Sus biógrafos cuentan que sus experiencias místicas y estados de éxtasis eran muy frecuentes. Según parece, semanalmente experimentaba un éxtasis parecido al de Santa Catalina de Ricci, su coetánea y hermana de hábito; se dice que cada jueves por la mañana se encerraba en su oratorio y no volvía en sí hasta el sábado por la mañana. Se le atribuyeron asimismo varios dones, como el de la profecía (según la tradición, profetizó su muerte un año antes); la leyenda sostiene que incluso salvó a la capital peruana de una incursión de los piratas.

Santa Rosa de Lima sufrió en ese tiempo la incomprensión de familiares y amigos y padeció etapas de hondo vacío, pero todo ello fructificó en una intensa experiencia espiritual, llena de éxtasis y prodigios, como la comunicación con plantas y animales, sin perder jamás la alegría de su espíritu (aficionado a componer canciones de amor con simbolismo místico) y la belleza de su rostro. Llegó así a alcanzar el grado más alto de la escala mística, el matrimonio espiritual: la tradición cuenta que, en la iglesia de Santo Domingo, vio a Jesucristo, y éste le pidió que fuera su esposa. El 26 de marzo de 1617 se celebró en la iglesia de Santo Domingo de Lima su místico desposorio con Cristo, siendo Fray Alonso Velásquez (uno de sus confesores) quien puso en sus dedos el anillo simbólico en señal de unión perpetua.

Con todo acierto, Rosa había predicho que su vida terminaría en la casa de su bienhechor y confidente Gonzalo de la Maza (contador del tribunal de la Santa Cruzada), en la que residió en estos últimos años. Pocos meses después de aquel místico desposorio, Santa Rosa de Lima cayó gravemente enferma y quedó afectada por una aguda hemiplejía. Doña María de Uzátegui, la madrileña esposa del contador, la admiraba; antes de morir, Santa Rosa solicitó que fuese ella quien la amortajase. En torno a su lecho de agonía se hallaba el matrimonio de la Maza-Uzátegui con sus dos hijas, doña Micaela y doña Andrea, y una de sus discípulas más próximas, Luisa Daza, a quien Santa Rosa de Lima pidió que entonase una canción con acompañamiento de vihuela. La virgen limeña entregó así su alma a Dios, el 24 de agosto de 1617, en las primeras horas de la madrugada; tenía sólo 31 años.

El mismo día de su muerte, por la tarde, se efectuó el traslado del cadáver de Santa Rosa al convento grande de los dominicos, llamado de Nuestra Señora del Rosario. Sus exequias fueron imponentes por su resonancia entre la población capitalina. Una abigarrada muchedumbre colmó las calzadas, balcones y azoteas en las nueve cuadras que separaban la calle del Capón (donde se encontraba la residencia de Gonzalo de la Maza) de dicho templo. Al día siguiente, 25 de agosto, hubo una misa de cuerpo presente oficiada por don Pedro de Valencia, obispo electo de La Paz, y luego se procedió sigilosamente a enterrar los restos de la santa en una sala del convento, sin toque de campanas ni ceremonia alguna, para evitar la aglomeración de fieles y curiosos.

El proceso que condujo a la beatificación y canonización de Rosa de Lima empezó casi de inmediato, con la información de testigos promovida en 1617-1618 por el arzobispo de Lima, Bartolomé Lobo Guerrero. Tras cinco décadas de procedimiento, el papa Clemente IX la beatificó en 1668, y un año después la declaró patrona de Lima y de Perú. Su sucesor, Clemente X, la canonizó en 1671; un año antes la había declarado además patrona principal de América, Filipinas y las Indias Orientales. La festividad de Santa Rosa de Lima se celebra el 30 de agosto en la mayor parte de los países, pese a que el Concilio Vaticano II la trasladó al 23 de agosto.

ÁREA DE PRENSA

Ruiza, M., Fernández, T. y Tamaro, E. (2004). Biografia de Santa Rosa de Lima. En Biografías y Vidas. La enciclopedia biográfica en línea. Barcelona (España)
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EFEMÉRIDES: 18 DE ABRIL DE 1879 INTENTO DE DESEMBARCO CHILENO EN PISAGUA RECHAZADO POR EL BATALLÓN AYACUCHO N°3

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Aquella mañana del 18 de abril, el blindado chileno Blanco Encalada y la corbeta Chacabuco, se presentaron en Pisagua a las 9 am y la segunda destacó sus botes con el objetivo de tomar las lanchas surtas en el puerto, pero la guarnición peruana les hizo fuego de fusilería desde tierra, haciendo retroceder a los marinos chilenos.

La Chacabuco estaba al mando del capitán de navío Óscar Viel y Toro, mientras en el Blanco Encalada se encontraba el contralmirante Juan Williams Rebolledo, jefe de la escuadra chilena. Las fuerzas peruanas estaban distribuidas de la siguiente manera: la columna Ayacucho, al mando del coronel Antonio Moreno, se encontraba en el sur; los gendarmes al mando del sargento mayor Benigno F. Maldonado, al norte, y los nacionales, al mando de Gaspar Ureta, en la plaza de la Aduana. El capitán de puerto era José Becerra.

Los disparos de la columna Ayacucho fueron respondidos por cañonazos de los buques chilenos. El fuego chileno ocasionó el incendio de la casa de Manuel F. Zavala, que tenía izada la insignia de la Pacífic Steam Navigation Company, y la casa de capitanía del puerto.

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Tentativa de desembarco chileno en Pisagua, defendido por el batallón Ayacucho. Grabado de Scott en base al croquis de Henry Michel. Le Monde Illustré, 26 de julio de 1879.

Los chilenos intentaron un nuevo desembarco por el norte, pero fueron rechazados después de media hora de combate. Esta vez, los disparos ocasionaron el incendio general del puerto. Los buques chilenos se retiraron a la 1 pm.

Producto de este enfrentamiento, los chilenos tuvieron 5 heridos y un muerto, el capitán de altos Francisco Manser. – (Ref. Pascual Ahumada Moreno (1884). Guerra del Pacífico, recopilación completa de todos los documentos oficiales, correspondencias y demás publicaciones referente a la guerra que ha dado a la luz la prensa de Chile, Perú y Bolivia, conteniendo documentos inéditos de importancia, tomo I, pp. 232-233. Oficio de Eulojio Altamirano al ministro de Guerra i Marina; Valparaíso, Abril 27 de 1879).

Por el bando peruano, resultaron heridos 6 soldados del batallón Ayacucho y murieron 5 mujeres, un asiático y 2 niños. –  (Ref. Ahumada, Op. Cit., p. 236. Parte oficial de Francisco Javier Guevara al alcalde del consejo provincial de Iquique; Pisagua, Abril 25 de 1879).

Pisagua quedó en un estado lamentable. “… todos los habitantes de este puerto se encuentran desnudos, sin víveres, con poca agua potable i sin los fondos necesarios para proporcionarse lo indispensable i urjente para salvar su desastrosa situación”. – (Ref. Ahumada, Op. Cit., pp. 235-236. Parte oficial de Benigno F. Maldonado al subprefecto de la provincia; Abril 19 de 1879).

La misma noche del 18 de abril, llegó la noticia a Lima del bombardeo mediante los siguientes telegramas que fueron publicados en los diarios de la capital

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Periódico La Patria. Lima, sábado 19 de abril de 1879

Tal vez fue una exageración hablar de un intento de desembarque chileno, pero este combate tuvo cierta importancia en su momento. La noticia del combate de Pisagua fue bien recibida en Lima.

Anoche se reunieron en la plaza Principal mas de cuatro mil ciudadanos dando vivas al Perú y al Jefe del Estado; en el mayor órden se dirijieron al cuartel donde se encontraba el glorioso batallón “Ayacucho” y solicitaron al coronel Prado, les proporcionase la banda de música; este jefe con la sagacidad que lo distingue se la concedió.-Con ella pues, y quemando cohetes recorrieron los entusiastas promotores del meeting las principales calles de la ciudad; disolviéndose la reunion en el mayor órden como á las 10 de la noche”. – Periódico La Patria. Lima, sábado 19 de abril de 1879.

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EFEMÉRIDES: 272° ANIVERSARIO DEL NACIMIENTO DEL IDEÓLOGO Y PRECURSOR TORIBIO RODRÍGUEZ DE MENDOZA

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Colaboración: Sr. Guillermo Sánchez Ortiz – Historiador del Ejército del Perú

Nació en Chachapoyas el 17 de abril de 1750. Hijo del maestre de campo Santiago Rodríguez de Mendoza y de María Josefa Collantes, quienes se esmeraron en instruir y educar, desde muy tierno a su hijo.

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Óleo en el Centro de Estudios Histórico Militares del Perú

Luego de seguir sus estudios religiosos se ordenó de sacerdote encargándose del curato de Marcabal en la provincia de Huamachuco. Su vocación académica lo llevó a Lima, donde continuó sus estudios en el Seminario de Santo Toribio.

En la capital pronto se hizo conocido por su vasta cultura y notable inteligencia en los círculos liberales y literarios de fines del siglo XVIII, figurando al lado de los hombres de mayor ilustración de su tiempo como Manuel Villalta, el padre Diego Cisneros, Manuel Salazar y Baquíjano, Hipólito Unanue, y José Baquíjano y Carrillo, con los que colaboró en el “Mercurio Peruano” (1791-1795) y en la “Sociedad Amantes del País”, donde se reunían los más importantes miembros de la intelectualidad criolla.

En 1770, contando con veinte años, recibió el grado de doctor en Teología en la Universidad de San Marcos, y en 1779 el título de Abogado. Ejerció la docencia en el Real Convictorio de San Carlos, desempeñando en 1785 el vicerrectorado y a partir de 1788 el alto cargo de rector, en el que se mantuvo por espacio de treinta años.

En San Carlos, “adelantó con sus innovaciones, consideradas entonces como temerarias, y a pasos de gigante, el movimiento que aquella organización joven iba a recibir y a comunicar, y así puede decirse que la revolución peruana, que desde 1810 tuvo su foco en el Colegio de San Carlos, nació en las manos de aquel eminente americano”.  

En las aulas de San Carlos enseñó e inculcó en sus jóvenes discípulos, el ideal de la libertad de la patria, y cuando esta libertad se materializó con el Acta de la Independencia, estuvo entre los primeros en estampar su firma en ella. Durante el gobierno del Protectorado, fue presidente de la Junta Eclesiástica de Purificación.

En 1822 presidió las sesiones preparatorias del Primer Congreso Constituyente, “en aquel solemne día en que el Perú se llamó a legislar como nación, y cuando el ilustre anciano tomaba su puesto para presidir la Primera Asamblea de la Patria, estaban a su lado, en los bancos de la representación nacional, treinta y cinco de sus discípulos … El los contó y lo dijo a sus amigos, asomando a sus ojos, prontos a cerrarse a la luz de la tierra, una lágrima de santo regocijo. Todos eran patriotas, todos republicanos, todos hijos del Perú”.

En 1825 fue elegido decano del Ilustre Colegio de Abogados de Lima y Rector de la Universidad de San Marcos (1824 – 1825). Falleció el 10 de junio de 1825, a los 75 años de edad, rodeado de sus acongojados discípulos a quienes había formado y educado en los principios de la libertad y soberanía del pueblo.

En el Panteón Nacional de los Próceres, un busto y un cenotafio con su nombre honra su memoria.

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Busto en el Panteón de los Próceres

Guillermo Sánchez Ortiz                                                                                       Historiador del Ejército del Perú

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Referencias.
  • Leguía, Jorge Guillermo (1922).  El Precursor.   Lima-Perú.
  • Instituto “Libertador Ramón Castilla”- Centro de Estudios Histórico-Militares del Perú (1970). El Perú y su Independencia (Antología), Volumen I. Lima-Perú.
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EFEMÉRIDES: 17 DE ABRIL DE 1492 CAPITULACIÓN DE SANTA FE – COLÓN CON LA REINA DE ESPAÑA

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Las Capitulaciones de Santa Fe son los documentos de la Real Cancillería en los que se consignan los acuerdos que Cristóbal Colón suscribió con el rey Fernando II de Aragón y la reina Isabel I de Castilla el 17 de abril de 1492 en la localidad de Santa Fe de la Vega, pocos meses después de la toma de Granada. En las Capitulaciones se establecen las condiciones del primer viaje de Colón, que condujo al descubrimiento de América en ese mismo año.

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Cristóbal Colon antes los Reyes Católicos

En este documento se le otorgan los títulos de almirante, virrey y gobernador general de todos los territorios que descubriera o ganase durante su vida, así como la décima parte de todos los beneficios obtenidos, nombrando como herederos a sus sucesores de forma vitalicia. También se le concedió un diezmo de todas las mercaderías que hallase, ganase y hubiese en los lugares conquistados. Están firmadas por el secretario Juan de Coloma.

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Registro de las Capitulaciones de Santa Fe (Granada) de Cristóbal Colón con los Reyes Católicos, conservado en el Archivo de la Corona de Aragón (anteriormente denominado Archivo Real de Barcelona).
 
El original de las Capitulaciones no se conserva, lo que se conserva en la actualidad, en el Archivo General de Indias, es un testimonio autorizado dentro de la unidad Patronato con la signatura PATRONATO,295,N.2, y un asiento en un registro cedulario en la unidad Indiferente General con la signatura INDIFERENTE,418,L.1,F.1R-1V, y en el Archivo de la Corona de Aragón, un registro de Cancillería dentro de la unidad Archivo Real (Real Cancillería), con la signatura ARCHIVO DE LA CORONA DE ARAGÓN, REAL CANCILLERÍA, REGISTROS, NÚM.3569, en los folios 135v-136v.
 
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El Archivo de Indias de Sevilla conserva dos transcripciones del original de las Capitulaciones de Santa Fe.
Son bien conocidas las vicisitudes que pasó Cristóbal Colón, primero en Lisboa, donde vivió diez años, y luego en España, tratando de vender su proyecto de que navegando hacia el Oeste por la Mar Oceánica (hoy Océano Atlántico) podía llegarse a la India, dada su creencia de que la tierra era redonda como una bola. Los reyes portugueses y españoles no hacían caso a las ideas del navegante genovés, hasta que Luis de Santángel y otros comerciantes que financiarían el primer viaje de Colón, convencieron a la reina Isabel de las ventajas de la “Empresa de Indias”.
 
Después de largas negociaciones entre Colón y los Reyes Católicos, se firmó un documento en la Villa de Santa Fe de la Vega de Granada. Santa Fe era la ciudad fundada sobre el campamento que Isabel la Católica estableció como cuartel general para la conquista de Granada. Las capitulaciones se firmaron ya finalizada la conquista de Granada, en abril de 1492, meses antes de la partida del primer viaje.
 
En aquellos años se llamaba Capitulaciones al contrato firmado entre los monarcas con particulares para emprender determinadas acciones. De esa manera, la conquista de los nuevos territorios se haría con particulares, no con ejércitos de Estado. Con el correr de los años América se convertía en el nido de los aventureros europeos que deseaban emprender viajes en busca de riquezas.
 
-CONTENIDO-
En las Capitulaciones de Santa Fe se le otorgaba a Colón lo siguiente:
*El título vitalicio y hereditario de Almirante de la mar oceánica;
*El título de Virrey y Gobernador de las tierras que descubriera;
*El derecho a recibir la décima parte de todas las riquezas y mercancías obtenidas en la empresa;
*La autoridad para lidiar en los problemas que se originasen en cuestiones de riquezas;
*El derecho a contribuir con la octava parte de los gastos de la expedición, a cambio de recibir luego una parte similar de los beneficios obtenidos.
 
Con esos beneficios, Colón logró un rápido ascenso social, al pasar a formar parte de la nobleza cortesana.
Las Capitulaciones de Santa Fe significaron un reparto anticipado entre Colón y los Reyes Católicos sobre los enormes beneficios que reportaría la conquista de América.
 
—-(…) Primeramente que Vuestras Altezas como Señores que son de las dichas Mares Oceanas fasen donde agora al dicho don Cristóbal Colon su almirante en todas aquellas islas y tierras firmes que por su mano o industria se descubrirán o ganaran en las dichas Mares Oceanas para durante su vida, y después del muerto, a sus herederos e successores de uno en otro perpetualmente con todas aquellas preheminencias e prerrogativas pertenecientes al tal officio, e segundo que don Alfonso Enríquez, conde, Almirante Mayor de Castilla, e los otros sus predecessores en el dicho officio, lo tenían en sus districtos.

Otro sí que Vuestras Altezas fasen al dicho don Cristóbal su Visrey e Gobernador General en todas las dichas tierras firmes e islas que como dicho el descubrirá o ganara en las dichas mares, e que para regimiento de cada una e cualquiera de ellas, haga el elección de tres personas para cada oficio, e que Vuestras Altezas tomen y escojan uno el que mas fuera a su servicio, e así serán mejor regidas las tierras que Nuestro Señor le dejara fallar e ganar a servicio de Vuestras Altezas Corona Española.—–

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EFEMÉRIDES: 15 DE ABRIL DE 1924 DECRETO CREANDO LA AVIACIÓN MILITAR EN EL PERÚ

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Tras la muerte de Jorge Chávez en 1910 en Europa, Perú cobró entusiasmo por la aviación. Aparecen personajes como Carlos Tenaud y el Teniente Juan O´Connor. Se crea la Liga Pro-Aviación cuyo presidente y promotor era el General Pedro Muñiz.

“El 15 de enero de 1911, Juan Bielovucic voló el primer avión en Perú. Esto último ocurrió durante el primer gobierno del presidente Augusto B. Leguía.”

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15 enero de 1911. Juan Bielovucic subiendo a su Voisin para el 1er. vuelo en el Perú

Una década después, en el año 1924, con fecha 12 de febrero se autoriza la creación y reglamentación del Arma de Aviación del Ejército y se cambia el nombre de Servicio de Aviación Militar por el de Servicio Aeronáutico del Ejército, reglamentándose más adelante, el 15 de abril, el Arma de Aviación del Ejército.

El primer antecedente de la aviación en el Ejército del Perú lo encontramos a mediados de la primera década del siglo pasado, exactamente el 02 de diciembre del año 1915, cuando se registró la primera misión militar aérea en el Perú a cargo del Capitán del Ejército Juan O´Connor, quien, a bordo de su aeronave Bleriot, salió de Conchán realizando tres vuelos sobre San Juan y Cerro Santa Teresa, de 10, 30 y 45 minutos; y 60, 100 y 150 metros de altura, cada uno respectivamente; para desarrollar el trabajo de observación aérea de maniobras militares que por esa época realizaba el Ejército.

Tras esta acción, los tenientes del ejército Enrique Ruíz Eldredge y Guillermo Protzel, junto a los tenientes de marina Roberto Velazco e Ismael Montoya, viajaron a la escuela de aviación de El Palomar, en Buenos Aires, Argentina.

El Teniente Ruíz Eldredge, del arma de infantería y espada de honor de su promoción, perdió la vida en un accidente de aviación, el 2 de marzo de 1918, convirtiéndose en la primera víctima de la aviación militar en el Perú. En tanto su compañero Protzel concluyó sus estudios en Buenos Aíres, al igual que los marinos, y recibió como obsequio de la colonia peruana en esa ciudad un avión tipo Farman, al cual le puso el nombre de su compañero de armas fallecido Enrique Ruíz.

Aviadores peruanos que participaron en Primera Guerra Mundial

En este párrafo dirigiremos nuestra vista a los peruanos que acudieron al llamado de la Primera Guerra Mundial o Gran Guerra como la denominaron. Uno de ellos fue José García Calderón, literato, ingeniero y aviador. Se alistó en las filas de los aliados. Su arrojo y labor le hicieron merecedor de tres citaciones en la Orden del Día y la condecoración de la Cruz de Honor por acciones heroicas en favor de Francia, país por el que murió en 1918 cuando su globo observador fue derribado por el enemigo.

Juan Bielovucic es el nombre de otro valiente piloto que luchó al lado de la aviación francesa. Asimismo lo hizo Luis Segalá. Juan Leguía (hijo del presidente Augusto B. Leguía) y Enrique Revett estuvieron al servicio del Real Cuerpo de Aviación Británico. Así lo señala el entonces Teniente Comandante de la Aviación, Carlos A. de la Jara en su libro Historia de la Aviación en el Perú. 

28 de enero de 1919, se crea el Servicio de Aviación Militar del Ejército

En 1919, en el Perú se veía la factibilidad de desarrollar una fuerza aérea que respondiera a sus necesidades militares y comerciales. En cuanto al aspecto militar, la misión de esta fuerza aérea era, como lo es hoy, para el uso de la defensa nacional.

Es así que el servicio de aviación militar se creó el 28 de enero de 1919, mediante Decreto Supremo firmado por el presidente de la República, José Pardo.

Asimismo, el jefe de Estado gestiona ante el gobierno francés el envío al Perú de una misión militar de aviación para organizar la primera escuela de aviación militar en el Perú.

Coincidiendo con la misión francesa, llegó al Perú el piloto norteamericano Walter Pack, representante de la fábrica de aeroplanos Curtiss, y luego el piloto inglés Arthur Lee, representante de la fábrica Handley Page. Ellos buscaban que sus firmas establecieran servicios aéreos comerciales en nuestra costa.

También llegó Juan Leguía Swayne, piloto peruano licenciado y con servicio en Inglaterra. Todos tenían diferentes objetivos, pero un mismo ideal: fomentar y desarrollar la aviación en el Perú.

En ese momento la situación era la siguiente: la escuela de aviación militar tenía su aeródromo en Maranga bajo la responsabilidad de la Misión Francesa de Aviación. La marina, el 9 de diciembre de 1919, crea su unidad de hidroaviación a fin de estudiar las condiciones que se dan en la bahía de Ancón para establecer su escuela. En Bellavista, Callao, se ubicó el aeródromo de la escuela de aviación civil.

Departamentos, provincias y distritos del Perú hacían colectas para comprar aviones en su afán de alcanzar el progreso aéreo en beneficio de sus localidades.

En ese momento, la actividad en favor de la aeronáutica nacional era intensa.
En el campo militar, nacionales y extranjeros consolidaban el avance de esta tecnología como una nueva arma, elemento de defensa y desarrollo del Perú.

La Misión Francesa de Aviación permaneció dos años en Lima. Cuando se retiraron, quedó como director de la escuela de aviación militar el Mayor J. Sisson, piloto inglés, y como instructor de vuelo el norteamericano W. Bradley. Estaban también los pilotos peruanos O´Connor y Protzel.

Se crea la Dirección General de Aeronáutica/la Escuela de Aviación Militar se traslada a Las Palmas.
En enero de 1921, se creó la Dirección General de Aeronáutica, entidad que tendría la representación oficial de la aviación militar y establecería una doctrina del arma aérea. Su primer director fue el Capitán de Fragata asimilado, Juan Leguía (hijo del presidente Leguía), entonces jefe de la Escuela de Hidroaviación de Ancón, formada un año antes.

Nombraron como director de la escuela de Maranga al comandante Juan O´Connor y subdirector al Mayor Recavarren. Es en esa época cuando la escuela militar se traslada a Las Palmas, lugar próximo a Barranco, lugar donde hoy se ubica la II Región Aérea Territorial FAP en el actual distrito limeño de Surco.

Inaguración de la escuela Jorge Chávez

El 23 de julio de 1922, se inaguró la escuela Jorge Chávez, piloto peruano nacido en Francia, símbolo heroico, pionero de la aviación universal. En esta escuela se fusionó la organización aérea militar francesa y los principios y doctrina de la organización norteamericana. Contaba con 20 aviones de diversos tipos. Hacían vuelos a escala de Lima a Pisco-Cusco-Puno y vuelos directos Lima-ArequipaLima. Sus primeros pilotos fueron: el Alférez Alejandro Velasco Astete y los mayores Baltazar Montoya, Carlos Gilardi y Carlos Alvarillo. El 11 de abril de 1926 falleció en un accidente aéreo, el Mayor Protzel y su copiloto el Alférez Podestá.

Se crea la unidad de Hidroaviación de la Marina de Guerra El 9 de diciembre de 1919 se creó el servicio de hidroaviación de la marina y el 26 de enero de 1920, la Escuela de Hidroaviación de Ancón como dependencia de la marina.

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En 1920 llegaron al Perú los primeros aviones de mar (bote-volador) traídos por la Peruvian Corp. en representación de la firma comercial Handley Page. Estos fueron armados en Ancón por mecánicos y pilotos enviados por dicha casa.

Las máquinas fueron bautizadas con los nombres Huanay y Patillo y su primera demostración la hicieron el 8 de febrero de 1920. El “Huanay” llevaba como pasajero al presidente Leguía y el Patillo tenía como pasajera a la señora Cooper, primera mujer que se hizo a los aires en el Perú en un bote-volador.

Esta escuela tiene dos etapas bien marcadas, la primera abarca de 1920 a 1923 y la segunda de 1924 a 1929. En 1924, para reorganizar y refundar el servicio de hidroaviación de la marina contrataron, a través del gobierno norteamericano, al Capitán de Corbeta Harold B. Grow, miembro de la misión naval norteamericana establecida en el Perú. Él asumió la dirección de la escuela de Ancón a principios de 1924, y encontró dos hangares y siete botes-voladores desgastados. Inició un programa de reconstrucción y reorganización total. Esta situación la enfrentó con reducido presupuesto y una fe inquebrantable. Todo el personal de oficiales y plana menor trabajó codo a codo con él a la cabeza.

Grow solicitó al ministerio de marina el envío de tres oficiales y le enviaron tres guardiamarinas: Leonardo Alvariño Herr, Carlos A. de la Jara y Luis Luego. Los 50 suboficiales iniciales llegaron a sobrepasar 150. Grow logró mandar a construir a Estados Unidos tres aviones de instrucción Boeing con motores Wright de 200 caballos de fuerza (HP, por sus siglas en inglés). Como instructor de los mismos llegó al 2do Teniente L. Moore.

Entre 1926-27 este servicio estudió e implementó una red de comunicaciones y de comercio aéreo de la costa hacia las apartadas regiones de nuestra Amazonía.

En octubre de 1926 el Comandante Grow y el Teniente Alvariño recorrieron la selvática de San Ramón, Masisea, Contamana e Iquitos. El 20 de setiembre de ese año ya se había creado el Servicio Aéreo de Oriente, el cual hizo mapas de la hoya amazónica y ofreció transporte de pasajeros y correo. El otro punto a cubrir con este servicio fue el aspecto militar, con el cual se pudo utilizar la aviación como arma de defensa del territorio amazónico.

El 20 de mayo de 1929 se crea el Cuerpo de Aviación del Perú. En el Perú, la Constitución Política de 1920 señalaba que las fuerzas armadas estaban conformadas por el ejército y la armada. Es entonces que, ante el creciente avance de la aviación militar mundial, el 20 de mayo de 1929, el gobierno crea mediante el Decreto Supremo N° 17, el tercer instituto armado: el, Cuerpo de Aviación del Perú (CAP). Este, en 1936, cambia su denominación a Cuerpo Aeronáutico del Perú (CAP).

Taller

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Mercedes Baca Gálvez – Orígenes de la Fuerza Aérea del Perú
Bibliografía
*Historia de la Aviación del Perú- 1935 escrita por el Teniente Comandante de Aviación Carlos de la Jara Loret de Mola.
*Historia Aeronáutica del Perú- 1975, 1977 escrita por el COR FAP Carlos de la Jara Loret de Mola.
*Historia Aeronáutica del Perú- escrita por el Instituto de Estudios Históricos Aeroespaciales.
*Revistas “Aviación” de las décadas del 40 y 50 editadas por la FAP.
*100° Años de la Escuela Militar de Chorrillos.- Editada por la Escuela Militar de Chorrillos.
*50° Aniversario de la Escuela de Oficiales de la Fuerza Aérea del Perú- Editada por la Escuela de Oficiales FAP (EOFAP).
*Consultas a oficiales generales y coroneles FAP conocedores de la historia FAP, entre ellos, al Gral. FAP Mario Villar Córdova Ferraroni
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EFEMÉRIDES: 14 DE ABRIL 1931 DÍA DE LAS AMÉRICAS

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El Día Mundial de la Américas, se celebra el 14 de abril y tiene como objetivo dar a conocer la soberanía, así como la unión existente entre las Repúblicas Americanas de forma voluntaria, dentro de una Comunidad Continental, para alcanzar la paz y la solidaridad de los pueblos.

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Este importante día, tuvo su primera celebración en el año 1931, donde fue decretado el 14 de abril como la fecha de la creación de las Repúblicas Americanas. La cual dio lugar a lo que hoy se conoce como la Unión de los Estados Americanos, que se fundó en el año 1948.

El verdadero propósito para la creación del Día de las Américas es buscar la vía más idónea para crear entre los países que conforman el Continente Americano, un clima de hermandad, justicia social, solidaridad y paz.

Es en el año 1948, cuando en Colombia, se llevó a cabo el encuentro entre veintiún países, y donde se establecieron acuerdos dirigidos a afianzar la paz y la seguridad del Continente Americano, así como trabajar mancomunadamente para consolidad la democracia de los pueblos y la no intervención en los asuntos internos de cada nación.

Por otro lado, se estableció el firme propósito de buscar una solución pacífica a cualquier tipo conflicto que se llevará a cabo entre los Estados Miembros.

La lucha del pueblo americano ha sido ancestral. En el pasado el Continente Americano fue llamado Amaruka y de acuerdo a las tribus indígenas de esa época, ese nombre representaba la “Tierra Fecunda”.

Hoy más que nunca, es necesario reivindicar a todos los habitantes de esta parte del mundo que perdieron sus riquezas y que fueron víctimas de saqueos, violaciones de sus derechos, y lo más importante, la pérdida de su verdadera identidad.

Por eso, tratar de rescatar la historia y cultura de estos pueblos originarios, es una responsabilidad de los gobiernos que hoy manejan el mundo, pero siempre desde el respeto y evitando repetir los mismos errores, por los cuales la humanidad ha tenido que pagar un alto precio.

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EFEMÉRIDES: 14 DE ABRIL DE 1864 INVASIÓN DE LAS ISLAS DE CHINCHA POR LA ESCUADRA ESPAÑOLA

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El 14 abril de 1864, una escuadra española ocupó las islas hasta el 10 de mayo de 1866, durante el conflicto diplomático que desembocaría en la guerra hispano-sudamericana (1865-1866). 

El detonador fue una reyerta entre civiles peruanos y españoles que no fue resuelta satisfactoriamente y escaló a nivel internacional. Cuando el gobierno peruano de Pezet se negó a aceptar las condiciones españolas para la solución del impasse, las islas de Chincha, fuente principal de las recaudaciones fiscales, fueron ocupadas el 14 de abril de 1864 por los marinos españoles.

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El Perú, sin poder naval suficiente para desalojarlos, debió aceptar en el Tratado de Vivanco – Pareja las condiciones exigidas por la antigua potencia imperial, lo que causó su derrocamiento y reemplazo por Mariano Ignacio Prado. Chile intervino en el conflicto negándose a abastecer a los buques españoles primero y declarando la guerra a España el 25 de septiembre de 1865 tras un ultimátum español, Perú lo hizo el 14 de enero de 1866.

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EFEMÉRIDES: 14 DE ABRIL DE 1814 CONSPIRACIÓN EN EL REAL FELIPE; QUIROZ, PARDO, VÁSQUEZ DE ACUÑA CONDE DE LA VEGA DEL REN

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Movimiento de Quiroz, o del Número, en el Callao, abril de 1814

Fue dirigido por el abogado Francisco de Paula Quiroz, que había sido apresado en Arequipa y confinado en el Real Felipe. Estando en la prisión trabo conocimiento con D. Juan Pardo de Zela, Tnte. Corl. en el ejército patriota, hecho prisionero en la derrota de Ayohuma y trasladado al Callao.

Otro comprometido era D. José Matías Vásquez de Acuña, Conde de la Vega del Ren, Captn. de milicias del Batallón , titulado en lenguaje de la época, del Número que estaba formado por 800 artesanos.

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José Matías Vázquez de Acuña , VII conde de la Vega del Ren

Precisamente el plan consistía en obtener la sublevación de ese cuerpo, que hacía la guardia de los prisioneros del Callao, y contando con el apoyo de unos 600 de estos detenidos. El Conde de la Vega del Ren sería el Jefe Supremo en el caso de que el movimiento triunfara.

La sublevación no llegó a estallar, porque la fecha convenida coincidió con la llegada del después famoso Batallón español Talavera, que arribó al Callao en la fragata Asia. Enterado el virrey Abascal de lo planeado, disolvió el Batallón del Número .

FELIPE REAL

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Milicias o mas propiamente milicias cívicas, eran unidades miltares o navales formadas por todos los ciudadanos; más tarde se le dio el nombre de Guardia Nacional. Estaban dedicados a un servicio menos activo que el del ejército o de la armada.
El Batallón del Número , que había sido creado por el virrey Amat era, precisamente un cuerpo de milicias disciplinadas.
Fuente: Historia del Real Felipe (1746 – 1900) – Alberto Regal, Ing. Civil – Miembro del CEHMP – Callao 1961
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EFEMÉRIDES: 12 DE ABRIL DE 1879 COMBATE NAVAL DE CHIPANA – GUERRA CON CHILE.

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Combate naval de Chipana

Al iniciarse la guerra con Chile, los buques peruanos tuvieron que ser reparados. El 7 de abril zarparon del Callao las corbetas “Unión” y “Pilcomayo”.

El 12 de abril se encontraron con la corbeta chilena “Magallanes” a la altura de Punta Chipana a la que se acercaron.

A las 11.15 horas al estar cerca los buques, se izaron los pabellones de combate. La “Unión”, para no perder distancia al blanco, ordenó a la “Pilcomayo” que rompiera los fuegos.

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Corbeta “Unión”

De esta amanera, el buque más pequeño de nuestra armada fue quien disparó el primer cañonazo de la campaña naval.

Un disparo desde la “Unión” destrozó el bote que la “Magallanes” tenía al costado. El comandante chileno La Torre, al verse amenazado decide romper la correspondencia secreta que llevaba para su Ministro de Guerra y Marina.

Desde las 2:40 p.m. Los buques peruanos empiezan a perder distancia debido al mal estado de sus viejas calderas. En total se dispararon 226 cañonazos, de ellos 184 fueron peruanos.

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EFEMÉRIDES:12 DE ABRIL DE 1671 CANONIZACIÓN DE SANTA ROSA DE LIMA POR EL PAPA CLEMENTE X

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Un día como hoy y hace 351 años; el 12 de abril del año 1671, Isabel Flores de Oliva fue declarada declaraba como “Santa Rosa de Lima” y Patrona no sólo del Perú, sino de toda la América, Indias y Filipinas. Todo esto se dio por el papa Clemente X estableciendo su día el 30 de agosto, siendo la primera santa de América. A pocos días de la muerte de Isabel Flores de Oliva, el 24 de agosto de 1617, se recogieron numerosos testimonios sobre su vida y virtudes. Luego, en 1634, se presentó en Roma la causa de su beatificación, la cual se realizó en 1668, en el Convento Dominico de Santa Sabina en Roma.

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Según testigos de esta santificación aseguran que Clemente X incrédulo de la santidad de Rosa de Lima se refirió a ella diciendo “Limeña, bonita y santa, ni aunque llovieran rosas”y enseguida pétalos de rosas cayeron sobre su escritorio. Un año más tarde, después de haberse aprobado por la Sagrada Congregación de Ritos cuatro milagros obrados por su intercesión y debidamente comprobados, resolvió proceder a su canonización.

Un año más tarde, después de haberse aprobado por la Sagrada Congregación de Ritos cuatro milagros obrados por su intercesión y debidamente comprobados, resolvió proceder a su canonización. Señalóse el día 12 de abril para la augusta ceremonia. Fue voluntad del Papa que revistiera el acto inusitada pompa pues al lado de Rosa iban a ser elevados al honor máximo que la iglesia concede a sus hijos, otros cuatro luminares de su cielo: Cayetano de Tiene, Luis Beltrán, Felipe Benicio y Francisco de Borja, Sólo habían transcurrido 54 años de su feliz tránsito y ya corría por todo el mundo su nombre auroleado por celestiales luces. Un mundo, o mejor diré, una gran parte de él aclamaba por su Patrona y su Gloria, siguiendo al sol en su carrera no podía eclipsarse, pues le servirían de escabel dos continentes.

No nos han dejado los contemporáneos una relación tan sucinta de ellas como ocurrió en su beatificación. Pero la supliremos citando las palabras que D. Pedro Peralta Barnuevo le dedica en una nota de su prensa Lima fundada dice: “Celebró el Conde las canonizaciones de Santa Rosa y San Francisco de Borja, hechas por Clemente X en el año de 1671, con la más magnífica pompa que parece ser capaz la tierra. Las comparsas a caballo, las procesiones numerosas, los carros y los arcos triunfales, los suntuosos altares, enriquecidos de piedras preciosas y los adornos y colgaduras de las calles (de que algunas se empedraron en barras de plata y otras se colgaron de costosas alhajas)… se añadió el ingenioso aplauso de un certamen poético con singulares premios en este último, excedieron cuanto supieron ostentar la devoción y la grandeza y pudieron expresar la historia y la elocuencia”.

Según la leyenda, a los tres meses de nacida, una india fue a velar el sueño de la niña y pudo comprobar que su rostro se había convertido en una rosa. éste es considerado su primer milagro. En su jardín brotó espontáneamente un rosal, siendo éstas las primeras rosas que se produjeron en Lima.

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Fuente: De “Vida de Santa Rosa de Santa María”, por el R. P. Rubén Vargas Ugarte S. J.
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EFEMÉRIDES: 12 DE ABRIL DE 1539 NACE EN EL CUZCO EL INCA GARCILASO DE LA VEGA.

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Inca Garcilazo de la Vega, bautizado con los nombres de algunos de sus antepasados como Gómez Suárez de Figueroa, nació en Cuzco, capital del Incario, el 12 de abril de 1539, apenas siete años después de haber sido derrotado Atahualpa y conquistado el imperio inca por Francisco Pizarro.

Garcilazo de la Vega coloreado

Su nacimiento, como el de su hermana Isabel un año después, es una consecuencia del ‘encuentro’ de dos culturas a partir de esa derrota, pero además de ese elemento común a toda la conquista de América, en su caso hay otros excepcionales, pues al origen ‘natural’ o ‘ilegítimo’ del Inca Garcilaso, que tendrá largas consecuencias en su vida y se reflejará en su obra, se une el hecho de que las sangres que en él se funden son nobles por ambas partes: su padre fue el capitán Sebastián Garcilaso de la Vega y Vargas, un extremeño descendiente de una ilustre familia de escritores -estaba emparentado con el Marqués de Santillana, con Garcilaso de la Vega, con Garci Sánchez de Badajoz, con Jorge Manrique-, y su madre, la Palla («mujer de sangre real») Isabel Chimpu Ocllo, hija del Infante Huallpa Túpac, nieta del Inca Túpac Yupanqui, antepenúltimo gobernante de la dinastía imperial, y sobrina de Huayna Cápac, el último gran emperador del Incario.

La infancia y la juventud del futuro historiador transcurren en Cuzco en estrecho contacto con su madre y sus parientes maternos, tenidos y reputados por Panakas (lo más selecto de la nobleza incaica), a la vez que en el hogar paterno conoce a «los señores principales de la ciudad» y a numerosos invitados españoles que proceden de distintos lugares de América o relatan sus experiencias de conquista en el recién nacido Perú, estremecido entonces por las cruentas guerras civiles entre los conquistadores, pizarristas y almagristas.

El capitán Sebastián Garcilaso se ganaría en ellas un sobrenombre cruel pero preciso, «El leal de las tres horas», por sus astutas fidelidades sucesivas a líderes amigos convertidos en adversarios y viceversa, lo que le valdría ejemplares castigos impuestos por traición que habría de sufrir con él su familia ‘natural’ cuzqueña, aunque también ser nombrado Corregidor y Justicia Mayor de Cuzco.

Ya desde entonces, y aunque en 1550 se viera obligado a tomar una esposa española y a sacar de su vida y su casa a Chimpu Ocllo y su hija, reteniendo con él a su hijo varón, los dos universos del mestizaje habían confluido en la formación bilingüe y bicultural de aquel joven Gómez Suárez de Figueroa: al aprendizaje del quechua como lengua materna y vehículo para el acopio de la tradición viva entre los parientes de esa rama se sumarían los estudios en el Colegio de Indios Nobles de Cuzco, su adiestramiento por los Quipucamayos locales en la lectura de quipus, la instrucción de  los Amautas versados en la mitología y la cultura incas, y, paralelamente, de la mano de preceptores como Juan de Alcobaza o Juan de Cuéllar, recibiría la educación formal de un hijo de español, con gramática, latín, retórica, doctrina cristiana, buenas costumbres y juegos ecuestres.

Toda esa rica y doble índole es parte de su formación como hombre pero también como escritor, porque Garcilaso estaría toda su vida tironeado por lealtades opuestas y contradictorias, y porque esos ‘recuerdos mestizos’ cobrarían vida mucho después en una obra que, precisamente por ser tardía (comienza tímida y discretamente cuando el autor ya tenía 51 años), tiene un marcado carácter retrospectivo y conservador, afanado en salvar del olvido lo perdido en el tiempo o distante en el espacio, y empeñado en mostrar a los incas ante los españoles a la luz de una buena doctrina y mejor filosofía.

Esa etapa cuzqueña, decisiva porque configura el mundo esencial del Inca Garcilaso, se cierra en 1560: el año anterior el padre había muerto y había legado a su hijo 4000 pesos de oro para que fuera a estudiar a España. Garcilaso, con poco más de veinte años entonces, decide realizar ese largo viaje.

Parte de Cuzco el 20 de enero de 1560, pasa por Anta, Apurímac, Pachacámac, Lima, Cartagena, Panamá, las Azores, Lisboa, Sevilla, Badajoz y finalmente se instala en Montilla (Córdoba), bajo la protección de sus tíos Alonso de Vargas y Luisa Ponce de León. Viaja frecuentemente a Madrid para obtener de la Corte una pensión en razón de los méritos de su padre, pero los trámites son inútiles, el Consejo de Indias rechaza su demanda (los cronistas habían denunciado la connivencia del capitán Garcilaso con los enemigos del régimen durante las guerras civiles) y no puede conseguir renta alguna. Irritado ante ese fracaso, solicita y obtiene el permiso para regresar a Perú, pero pospone el viaje una y otra vez, e indefinidamente tras el nacimiento de su único hijo conocido, llamado Diego de Vargas, fruto de su relación con Beatriz de Vega.

Entre 1568 y 1570 participa en los combates contra el levantamiento de los moriscos en Las Alpujarras de Granada, primero en el ejército regular al mando de Juan de Austria y luego en la mesnada señorial del Marqués de Priego, y llega a obtener el grado de Capitán de su Majestad.

Pero pronto abandonará las armas para refugiarse de nuevo en Montilla y sustituirlas por las letras: su tío ha muerto, ha dejado varios privilegios y una situación económica desahogada que, junto a la venta de sus últimas posesiones peruanas (en 1571 muere su madre en Cuzco), le permiten disfrutar de su retiro y de una vida en la que va a prevalecer desde entonces su condición de estudioso y su vocación de escritor que culminará al fin el proyecto cronístico acariciado largamente, quizá impulsado por la conciencia de que nunca regresará a su tierra natal, por el recuerdo nostálgico de esa realidad que ve desvanecerse y por la necesidad de preservar de la extinción y el olvido un mundo del que se siente parte.

La lentitud de ese proceso que lleva a la escritura, lleno de demoras y vacilaciones, ha sido explicado no sólo como una prueba del rigor y paciente cuidado con que el Inca encaraba su tarea de historiador, sino como el reflejo de una personalidad tímida e insegura en un medio ajeno y por completo distinto del Cuzco natal, causa a su vez del velo de nostalgia y melancolía que algunos estudiosos identifican como rasgos propios de su visión histórica.

También resulta significativo al respecto que el hijo del capitán Garcilaso de la Vega luchara primero por ganar el derecho a usar ese nombre ilustre y luego, como escritor, le añadiera el  apelativo Inca (desde 1563 firmará como Inca Garcilaso de la Vega) que, además de fundir en su nombre de autor las ‘dos mitades’ que lo constituyen sin renegar de ninguna de sus almas, es indicio también de la inquietud que lo atormentó en España por su nacimiento ultramarino y su condición de mestizo, pues subrayando inconfundiblemente su calidad personal hereditaria de noble autóctono, legítimo descendiente del antiguo Tahuantinsuyu, ese apodo constituía una plataforma de prestigio individual y social a la que Garcilaso no podía renunciar como carta de presentación en el mundo de la cultura peninsular.

Así llegará a ser, finalmente, él mismo: una afirmación voluntariosa del hecho de ser un mestizo (proclama serlo «a boca llena» y asegura honrarse con esa denominación, «aunque en Indias si a uno le dicen que es un mestizo lo toman por menosprecio»), rasgo que hay que considerar como fundamento de su obra y de sus aspectos más originales, porque el Inca Garcilaso es el sutil narrador del proceso de su propia historia dentro de la Historia, como fenómenos íntimamente relacionados.

Ese Garcilaso comienza su obra como traductor e intérprete. En 1590, aparece en Madrid su versión -la traduzión del Indio, hecha de Italiano en Español por Garcilaso Inca de la Vega, natural de la gran ciudad del Cuzco, cabeza de los Reinos y Provincias del Perú– de los Dialoghi d’Amore del humanista sefardí León Hebreo (Yehudah Abarbanel), prototipo de tema y fondo del Humanismo de la época, que desde su publicación en 1535 gozaron de gran popularidad en la Europa del siglo XVI y tuvieron enorme resonancia en géneros tan dispares como la lírica, la novela pastoril, el teatro y el diálogo por sus delicados razonamientos neoplatónicos.

Sin duda fue esa «dulcísima filosofía» de los Diálogos de Amor lo que sedujo a Garcilaso: en la Dedicatoria al Rey de su traducción dice que toma de la excelencia de quien los compuso «su discreción, ingenio y sabiduría», y con ello la armonía, el orden, las simetrías y las poéticas analogías filosóficas de su tejido intelectual, que luego adoptará para estructurar su obra de historiador.

El trabajo sirve, sobre todo -tanto a Garcilaso como a sus exégetas-, para probar la elegancia de su prosa, su honda inmersión en la cultura humanística y la profunda asimilación de sus valores filosóficos, pues la obra de León Hebreo constituía una especie de gran enciclopedia que recogía lo mejor del neoplatonismo renacentista («espléndido alcázar de la Filografía» la llamó Menéndez Pelayo), lo renovaba armonizándolo con otros saberes y tradiciones (aristotelismo, mística árabe, mitología, astrología, cábala, teología y mística judaicas), y lo dotaba de una trascendencia ontológica y un interés alegórico considerables a través de la elaboración de una visión del mundo presidida por «los efectos universales del Amor» por la que se establece que ésa es la «fuerza unificadora» que moviliza y mantiene unido al Todo, poniendo justicia y armonía, y enlazando en orden todas las cosas, corpóreas o incorpóreas, del universo.

Quizá es esa idea central lo que motiva íntimamente a Garcilaso para llevar a cabo su propia traducción, cuando ya existían otras varias y pese a que la obra había sido incluida en el Index de libros prohibidos por la Inquisición por sus rasgos de cabalismo, panenteísmo y teosofía: recordemos que el ejemplo de León Hebreo es el de un hombre y un texto entre dos mundos (un judío español expulso en la Italia renacentista que se dirige al mundo humanista cristiano, pero como representante de la tradición sefardí y de la fe judía presentadas de manera inteligible a los lectores del siglo XVI, respaldándose en una cultura humanística y bíblica sincrética, común a todos los artífices del ideario del Renacimiento), y que precisamente en una conciliación similar de elementos dispares, de esas dos mitades en conflicto que lo constituyen como individuo, radica el proyecto obsesivo del Inca Garcilaso, cuyo trasfondo era, ante todo, un acto de afirmación personal y un arduo intento intelectual por dotar a su vida de solvencia histórica y legitimidad cultural.

En el neoplatonismo de León Hebreo, en su armonioso despliegue metafísico y en esa fusión por amor de las dos partes separadas del ser, que tiene su expresión mejor en el Diálogo Tercero, pudo encontrar Garcilaso la estructura intelectual básica de su obra, además de una respuesta para su problemática personal: es la tensión interna que provoca su condición de mestizo frente a la conquista lo que probablemente los Diálogos de Amor le ayudan a resolver con el equilibrio neoplatónico, modelo perfecto para sus intentos por explicar (y equilibrar) un proceso histórico altamente problemático que sintió como parte integrante de su identidad.

Con esa traducción, Garcilaso estaba reconstruyendo un sentido intelectual para la Historia y para su propia historia por el que la teoría del amor como fuerza cósmica unitiva permite configurar una reinterpretación neoplatónica de la conquista del Perú en términos que rebasan ampliamente lo histórico y se acercan a lo mítico: el descubrimiento y la conquista de América son para él la realización, en el amplio panorama de la Historia, de una unión amorosa entre el Nuevo y el Viejo Mundo; una muestra más del poder reconciliador del amor como fuerza universal, del que el mestizaje resultante (él mismo, por tanto) sería producto natural y muestra evidente.

Nada impedía al Inca reconocer que la conquista fue en realidad una tragedia, y así lo declaró al final de su obra, pero quizá por ser parte directamente implicada prefirió quedarse con una visión idealizada de la historia, en la que la nota predominante es la unión de dos culturas diversas por un lazo de amor: algo así como un mestizaje universal previsto desde siempre.

Por otra parte, desde el espíritu humanista que ha cristalizando en su formación intelectual, el Inca imagina que la revalorización de la cultura incaica podría ser semejante, en sus manos, a la revalorización que el humanismo renacentista estaba llevando a cabo del mundo antiguo griego, tal como evidencian los Dialoghi, pues no hay duda tampoco de que otro de sus atractivos a ojos de Garcilaso consiste en la integración filosófica y la fusión de ámbitos culturales (cristianismo, judaísmo, paganismo) que León Hebreo llevaba a cabo sin los prejuicios de otros momentos de la historia cultural; una integración susceptible de ser aplicada a un rescate de la cultura incaica que permitiera integrarla con plena soberanía y originalidad en la cultura cristiana que los españoles llevaron a América.

En todo caso, la filografía de los Diálogos de Amor, que propone el amor como pedagogía del bien, de la belleza, de la verdad y, consiguientemente, de la civilización, configura los modelos garcilasianos de comprensión mítica de la realidad y la historia incaicas y americanas, y será inspiradora fundamental de su proyecto historiográfico, que sigue madurando durante esos años montillanos.

En 1591, tras la muerte de su tía Luisa Ponce de León, Garcilaso se traslada a vivir a Córdoba, entra con órdenes menores al servicio de la Iglesia y toma contacto con los círculos del humanismo cordobés. Completa entonces una ya bien nutrida biblioteca personal que, aunque con la cultura europea y la española como referentes, revela también a un curioso indagador en la historia de América en general y del Perú en particular que, por ejemplo, anota la Historia General de las Indias de Francisco López de Gómara, discutiendo el rigor del cronista español, y que acomete con la misma determinación la escritura de la que será su primera obra como cronista.

Aún sin relación directa con su circunstancia autobiográfica y, al parecer, siendo para él sólo una preparación o acercamiento a su verdadero objetivo como autor, escribir sobre el Perú, La Florida del Inca (1605) -crónica de la aventura del Adelantado Hernando de Soto y sus hombres a la conquista de esa península, en busca de la fortuna que otros ya habían encontrado y también en busca de la mítica fuente de la eterna juventud- fue el ingreso de Garcilaso en la historiografía, en el controvertido tema de la conquista de América y en la conciencia de escritor.

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Dividida en seis libros, en consonancia con los seis años que duró la expedición relatada, La Florida es una típica crónica ‘de oídas’ (sus informantes son Gonzalo Silvestre, Juan Coles y Alonso de Carmona, participantes en la expedición) que permitió al Inca probar sus dotes como cronista sin comprometerse como testigo directo, y es también un tapiz donde se entrecruzan todas las hibrideces genológicas características del discurso cronístico, además de todas las paradojas y contradicciones de la conquista, épicas, religiosas, éticas, utópicas, políticas y personales, de indígenas y de españoles.

A propósito de La Florida se ha subrayado también el estilo peculiar del Inca Garcilaso, que distingue las suyas de las restantes crónicas de la época y las convierte en textos artísticos minuciosamente elaborados y obligados tanto a manejar la fundamentación providencialista de la historiografía medieval, aún vigente, como a activar el ideal artístico que postulaba la historiografía renacentista.

Ello trasluce una más de las ‘dualidades’ del autor, un hombre de transición entre épocas y formas culturales (Garcilaso está considerado un renacentista tardío en el período historiográfico que conocemos como Barroco), y de escritor a horcajadas entre dos géneros (literatura e historiografía).

Parece que la duplicidad no antitética sino armónica fue su destino, y la seducción que La Florida ejerce en sus lectores y críticos hasta hoy se debe en buena parte a esa armonización de componentes ideológicos y discursivos, aunque también son decisivos la ‘filosofía de la conquista’ que revelan sus páginas en un intento de equilibrar la visión de conquistadores y conquistados, y el estilo evocativo y depurado con el que su narrador reinventa la historia; una belleza del texto (de delicadas texturas y amplio registro de resonancias y alusiones) que llegó a verse como una suerte de estigma desde las perspectivas historiográficas positivistas, particularmente inoperantes sobre la historiografía americana, donde coexisten con sorprendente libertad la pureza descriptiva y la interpretación imaginativa de los hechos que habían glorificado sucesivamente la historiografía clásica, la imaginación medieval y el humanismo renacentista, cuya retórica exigía del discurso de la Historia las mismas cualidades que ostentaba la prosa de ficción.

Como consecuencia de todo ello, La Florida del Inca no sólo es la más completa y cuidada relación de aquella expedición (Garcilaso integró en su narración casi todo lo que hasta entonces se sabía sobre ella), sino además la que mejor adapta su disposición formal a los hechos que relata. Cabe suponer que así debió reconocerlo el autor, pero lo que él no sospechaba entonces es que con los años su libro se distinguiría como una de las narraciones más hermosas que nos ha legado la historiografía de Indias.

La intención que tuvo el Inca al preparar los Comentarios reales (1609) -un proyecto que ya anunciaba desde 1586- fue seguramente muy distinta: quería escribir la historia del Incario hasta la llegada de los españoles articulando en esa historia una reivindicación del pasado de su pueblo, construida desde la idea neoplatónica de fusión con el pueblo conquistador.

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Y tenía que hacerlo trabajando con recuerdos personales, algunos dolorosos, guardados largo tiempo en la memoria y complementados con gran acopio de fuentes escritas y orales sobre su tierra natal. Si ser mestizo de india y español significaba plantearse la cuestión de ser a la vez dos cosas opuestas y en conflicto e intentar resolver esa ambivalencia en una visión integradora y equilibrada, los Comentarios reales son una buena puesta en práctica de ello.

Quizá por eso el plan de la obra la concebía en dos partes: la primera, esos Comentarios reales que tratan del origen de los Incas, reyes que fueron del Perú, de su idolatría, leyes y gobierno, en paz y en guerra; de sus vidas y conquistas y de todo lo que fue aquel Imperio y su República, antes que los españoles pasaran a él, con que Garcilaso cumplía «la obligación que a la patria y a los parientes maternos se les debía»; y la segunda parte, titulada Historia General del Perú, en que hace «larga relación de las hazañas y valentías que los bravos y valerosos españoles hizieron en ganar aquel riquíssimo Imperio, con que assimismo he cumplido (aunque no por entero) con la obligación paterna, que a mi padre y a sus ilustres y generosos compañeros devo», todo ello volcado en los moldes de un discurso que el propio Garcilaso calificó como «tragedia» y que lo es no sólo por la esencia trágica de la materia (en el repertorio de los posibles argumentos de las tragedias ya Aristóteles prefiere el paso de la prosperidad a la adversidad; en este caso la destrucción del imperio incaico), sino también por la perspectiva que adopta el cronista y que consigue transmitir una vivencia trágica general que unifica y da sentido a los hechos narrados desde la primera parte, pues la desaparición física y el consecuente destierro de su linaje significan para Garcilaso el final de una dinastía, de un imperio y de toda una civilización.

Aunque la carga emocional que determina estructuras y perspectivas como ésas permita afirmar que la obra inaugura el motivo del desgarramiento cultural que ha inquietado a tantos escritores hispanoamericanos desde entonces, el Inca escribía con ánimo apacible y equilibrado, aunque reivindicativo y esperanzado en una restauración de la verdad y la justicia, como si la herida hubiese cicatrizado ya, de donde se deriva otro rasgo característico de esa escritura: el esfuerzo por someter al filtro de la reflexión serena -que reafirmó y refinó con sus lecturas de filósofos e historiadores clásicos y humanistas- las pasiones desatadas por el trauma de la conquista.

Por otra parte, el título mismo de Comentarios reales es también revelador del cuidado y el rigor con que el Inca encaraba su tarea de historiador, porque si «comentarios» remite a una de las formas o subgéneros de la historiografía que supone la glosa de una obra anterior con el propósito de rectificarla o ampliarla, también el adjetivo «reales» admite interpretaciones significativas: son comentarios reales en el sentido de «verdaderos» y por lo tanto fieles a los hechos de que se trata; y también son reales en el sentido de propios de la realeza incaica, de la que Garcilaso se presenta como heredero directo y como narrador privilegiado.

En el famoso «Proemio al lector» el autor deja bien claros sus capacidades y sus propósitos: aunque no es el primer cronista que escribe sobre las cosas del Perú, es el primero que intenta dar «la relación entera dellas», porque algunos las escribieron «tan cortamente» que las entendieron y dieron a entender mal. Con el ánimo de corregir esos defectos, confusiones y falsedades, y «forzado del amor natural a la patria», promete escribir «clara y distintamente» no sólo sobre «lo que en mis niñeces oí muchas veces a mi madre y a sus hermanos y tíos y a otros sus mayores», sino además sobre lo que él sabe mejor que otros, entre otras razones porque el quechua fue su lengua materna y puede señalar cuándo los cronistas la «interpretaron fuera de la propiedad della» para esclarecer, corregir y restaurar lo que esos cronistas confundieron o dejaron sin decir.

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La idea clave parece la de ser (de nuevo) un intérprete, y serlo en varios niveles: lingüístico, intelectual, cultural, espiritual e histórico, pues no cabe duda de que el Inca tuvo un conocimiento profundo y extenso del pasado incaico, según el estado de la historiografía en su época, y de que como historiador fue todo lo riguroso y metódico que podía ser -leía atentamente sus fuentes, las anotaba, las cotejaba con otras, las citaba continuamente (en especial la Historia de los Incas del jesuita Blas Valera, cuya aparición en los Comentarios reales es todo lo que queda de una obra perdida), solicitaba testimonios orales o escritos siempre que le era posible-, aunque finalmente volcaba todo eso en el caudal autobiográfico de lo aprendido, guardado en el recuerdo y elaborado por la imaginación de escritor, en un proceso que le permite dirigir sus enfoques tanto al dato y el detalle como a la visión de conjunto.

Él mismo dirá que «conservar algo en el corazón es frase de indios por decir en la memoria», tal vez para explicar esa selección emocional aunque no del todo inconsciente de lo recordable por la que, como se ha dicho, el Inca escribió como escribió Homero, desde donde nacen las mitologías y se asienta la historia de los hombres que llamamos Cultura.

Así, aunque no es exacto concluir que peca contra la verdad de los hechos para servir a su causa, sí es cierto que a menudo los depura, idealiza o embellece evocándolos entre los vuelos poéticos de una prosa afanada en ofrecer una imagen del Incario como el mejor estado de civilización imaginable para una cultura pagana, en coherencia con la visión histórica providencialista a la que es fiel su proyecto y probablemente como consecuencia de sus lecturas de interpretaciones utópicas sobre el proceso histórico, lo que supo conjugar armoniosamente con el riguroso esquema que la Historia (programática, ética y ejemplar) tenía en la cultura europea de su tiempo, con las órbitas y categorías de la filografía neoplatónica, y hasta con su propio proyecto de legitimación personal.

Porque el Inca se incorpora a sí mismo en el cauce de la Historia y hace constantes acotaciones autobiográficas que revelan los hondos motivos personales que subyacen a su empresa historiográfica. Quizá por eso nos parece hoy un historiador más cercano a nuestra sensibilidad que muchos de sus contemporáneos, y más atractivo también, por la calidad literaria de su prosa y por la relación que evidencian sus páginas con ese motivo omnicultural y recurrente que pudiéramos llamar la nostalgia de algo idealizado, perdido y recuperado por la imaginación y la escritura.

Aquella Historia General del Perú o segunda parte de los Comentarios reales, con que Garcilaso concluye su recorrido por el Incario con la ejecución pública del último inca, Túpac Amaru, aunque terminada hacia 1612, sólo se publicaría ya póstumamente en 1617: un año antes, probablemente el 23 de abril, el autor había muerto en Córdoba tras una larga enfermedad que dejó inacabado su proyecto de «volver a su sentido espiritual» las polémicas (y prohibidas por la Inquisición) Liçiones de Job apropiadas a las pasiones de amor, de su antepasado Garci Sánchez de Badajoz.

Sobre su tumba, que quiso instalar en la Capilla de las Ánimas de la catedral cordobesa, fue inscrito el epitafio que él mismo redactara recordando una vez más las múltiples dualidades con que el destino quiso adornarle y que quizá sólo por la escritura consiguió armonizar:

«El Inca Garcilaso de la Vega, varón insigne, digno de perpetua memoria, ilustre de sangre, perito en letras, valiente en armas, hijo de Garcilaso de la Vega de las casas ducales de Feria e Infantado, y de Isabel Palla, sobrina de Huayna Cápac, último Emperador de Indias. Comentó La Florida, tradujo a León Hebreo y compuso los Comentarios Reales. Vivió en Córdoba con mucha religión, murió ejemplar; dotó esta capilla, enterróse en ella; vinculó sus bienes al sufragio de las ánimas del Purgatorio».

Tumba del Inca

El 25 de noviembre de 1978, una parte de sus cenizas fueron entregadas por el rey de España al presidente Francisco Morales Bermúdez para ser llevadas al Perú, los restos fueron colocados en la cripta del templo del Triunfo, al costado de la Basílica Catedral del Cusco.

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Iglesia del triunfo

Desde el 11 de enero de 1945, el Centro de Estudios Histórico Militares del Perú considera al Inca Garcilaso de la Vega Chimpu Ocllo como su Patrono, asimismo ha incorporado en su estatuto el lema que consta en su escudo nobiliario: “Con la Espada y con la Pluma”, agregándole “Con la Espada y con la Pluma  se defiende a la Patria y no sólo en los campos de batalla”.

Inca Garcilaso de la vega - CEHMP

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EFEMÉRIDES: 9 DE ABRIL DE 1822 HAZAÑA DE LAS HERMANAS TOLEDO EN CONCEPCIÓN JUNÍN

 

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Entre el 3 de marzo o de 10 de abril de 1821  es recordado por el pueblo de Concepción -a pocos kilómetros de la ciudad de Huancayo, en Junín- como una de las fechas más importantes de su calendario, ya que ese día pasó a la historia como pueblo heroico gracias a la valiente y decidida defensa patriota comandada por Cleofé Ramos de Toledo y sus hijas María e Higinia.

El impacto que tuvo la expedición libertadora en la sierra central es el gran tema del diario del militar tucumano José Segundo Roca, quien quedó muy impresionado por el fervor patriótico que mostró buena parte de su población ante la llegada de la columna militar, comandada por el general Álvarez de Arenales.

Roca señalaba que desde que pisaron suelo peruano se dedicaron a observar “la estructura de las poblaciones, el aspecto de los campos, las costumbres de los habitantes”, así como “las efusiones de adhesión y entusiamo” con que eran recibidos “por los vecinos de los pueblos” y “las palabras mismas de cariño” que les dirigían. “Todo era nuevo” y muy distinto a los “usos argentinos y chilenos”.

El apoyo que tanto conmovió a Roca no era solo de meras palabras: “los indios” y “las indias” ofrecían espontáneamente “sus vaquitas, ovejas, papas, quesos y cuanto tenían para mantener a los expedicionarios, a quienes llamaban “patrianos”, patriarcas, que sin duda creían sinónimos de patriotas”.

Es en ese contexto que deben entenderse tanto el acto heroico de las Toledo como también el sacrificio supremo de María Parado de Bellido. Respecto a las primeras, es importante anotar que las hermanas María e Higinia Toledo y la madre, Cleofé Ramos de Toledo, eran habitantes de Concepción, un pueblo cerca de Huancayo.

Las tres mujeres provenían de una familia de buena posición que defendió, desde sus inicios, la causa independentista. Ciertamente, las Toledo apoyaron abiertamente acciones en contra del avance realista sobre la sierra central.

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Madre e hijas Toledo (1966). Etna Velarde. Óleo sobre lienzo.
Colección del Centro de Estudios Histórico Militares del Perú

Durante las luchas por la independencia, la región de Huancavelica, Concepción, Huancayo, Jauja, Tarma y Cerro de Pasco se convirtió en una zona estratégica. Ello debido a su geografía, recursos naturales y el coraje de una población con una memoria de movilización rebelde.

En efecto, la llegada de la expedición del general Arenales estimuló la organización de “guerrillas” y “montoneras”, un hecho que causó enorme preocupación entre los realistas, quienes enviaron, entre 1820 y 1821, una serie de columnas para contener el avance patriota.

El objetivo era justamente destruir los focos guerrilleros favorables a la independencia.

Entre los jefes realistas se encontraba el coronel Jerónimo Valdés y sus tropas, que obedecían órdenes del general José Canterac.

Para contrarrestar su presencia, las Toledo idearon un proyecto sumamente temerario: cortar la comunicación de Concepción con el exterior.

”Hermanos concepcioninos, los enemigos se acercan para cruzar por el puente Balsas. Toquen las campanas, vamos todos a defender nuestra tierra, por nuestros hijos, por nuestros  hermanos, por todos los que murieron luchando por defender nuestro pueblo. Vamos al puente a luchar, lleven hachas, machetes, piedras. Vamos a impedir que crucen”.

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Con esta memorable arenga, Cleofé expresó el sentimiento libertario que embargó a buena parte de los pobladores de la sierra central en los años que precedieron y sucedieron a la independencia.

Para la matriarca de la familia Toledo, a quien el general José de San Martín otorgó la Medalla de Vencedoras, la lucha contra los españoles era por la tierra, pero también por el legado de las generaciones por venir.

Era por ello que se debía evitar, incluso a costa de la propia vida, que los realistas cruzaran el puente que llevaba a su querida Concepción. De las palabras de Cleofé se deduce, también, que no había solo que preservar la integridad del pueblo, sino vengar a los que murieron en manos de los españoles. “Hoy lucharemos por nuestra tierra, herencia de nuestros hijos.

El lugar donde vivimos lo defenderemos, si es posible con nuestras vidas. No tengan miedo, Dios está con nosotros. Vengaremos a nuestros hermanos que murieron; no permitiremos que los españoles crucen este puente, cortemos las amarras, cortemos cuando estén cruzando”.

La exhibición de coraje y valentía de las Toledo y el pueblo de Concepción ocurrió entre marzo y abril de 1821; la fecha no está del todo corroborada. Después de varias cargas de fusilería, de una orilla a la otra, y ante el avance de las fuerzas españolas, bajo el comando de Valdés y que iniciaban ya el cruce del río Mantaro, las Toledo, encabezando a los defensores de Concepción, lograron cortar las amarras del puente colgante.

Este acto temerario fue ejecutado en medio del fuego enemigo, y con una rapidez que hasta hoy sorprende. Los soldados realistas que temerariamente avanzaban ya por el puente se hundieron y algunos probablemente se  ahogaron en las tumultuosas aguas del Mantaro.

Con esta notable acción de la sociedad civil, los patriotas ganaron un precioso tiempo para huir y ponerse a buen recaudo, mientras que Valdés tuvo que buscar un camino alternativo para cruzar el río. Cuando ello ocurrió y los realistas finalmente entraron a Concepción, la encontraron abandonada. El incendio de la ciudad que se opuso a los españoles —arriesgando incluso la vida— fue la venganza final de Valdés.

Los pobladores de Concepción se retiraron hacia la selva y las tres heroínas Toledo sobrevivieron escondidas hasta que, junto con el resto de personas, retornaron a su ciudad, que fue reconstruida luego de la derrota de los realistas.

En cuanto a Valdés, el militar prosiguió su avance hacia Jauja, pero en Ataura se encontró con centenares de montoneros que le cerraban el paso. En la zona se produjo un sangriento enfrentamiento y, si bien los patriotas fueron derrotados, los realistas sufrieron severas bajas.

Valdés se reunió con Ricafort en Jauja y ambos decidieron retornar a Lima, pues era imposible someter a la guerrilla  indígena que amenazaba constantemente la sobrevivencia del ejército realista.-

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Conjunto escultórico alusivo a la hazaña de las heroínas Toledo. Concepción, Junín

Reconocimiento y gloria

Esta gesta heroica le valió a las Toledo la “Medalla de Vencedoras” conferida por el general San Martín, quien además les dio el grado de Capitán “con el goce del sueldo respectivo”, según señala Judith Prieto de Zegarra en su libro “Así hicieron las mujeres el Perú” (1965). Asimismo, el pueblo de Concepción recibió el título de “Pueblo Heroico”.

Las heroínas Toledo forman parte de la serie numismática “La mujer en el proceso de independencia del Perú”, puestas en circulación por el BCR en diciembre de 2020.

CIIZDSOMSVFIVAZUKZ3BL5RYIQ

Denominación: S/ 1,00
Aleación: Alpaca
Peso: 7,32 g
Diámetro: 25,50 mm
Canto: Estriado
Año de acuñación: 2020
Emisión máxima: 10 000 000
Grabador: Felipe Escalante Chuñocca

Video – Bicentenario de la hazaña de las Hermanas Toledo

https://fb.watch/4L8babVYhJ/

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EFEMÉRIDES: 6 DE ABRIL DE 1781 TUPAC AMARU II ES DERROTADO EN LA BATALLA DE CHECACUPE

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La rebelión de Túpac Amaru no fue ni la primera ni la última, de toda una serie de revueltas en la que los indígenas ejercieron un indiscutible protagonismo. Pero desde luego se puede afirmar que fue la mas importante de todas y la que provoco mayores repercusiones, pues sus consecuencias que se extendieron por todo el virreinato Peruano e incluso traspasaron sus limites.

Tupac Amaru

Ilustración de Túpac Amaru II por Mechaín

Al finalizar el Sitio del Cusco, Túpac Amaru II se replegó hacia Tungasuca llegando el 13 de enero de 1781. Aquí reorganizó sus fuerzas y envió tropas al mando de Ramón Ponce hacia Paruro y Tomás Parvina hacia Urubamba. Poco después el Inca encabezó una campaña hacia Cotabambas (Apurímac).

Avanzó por Acos, Pillpinto, Accha, Omacha, Piti, Maras, Chuquibambilla y llegó a Cotabambas. A su paso reclutó hombres y acopió provisiones. Al saber que se acercaba el mariscal José del Valle al mando de un ejército formado en Lima, el Inca regresó a Tungasuca a mediados de febrero de 1781. Del Valle llegó al Cusco el 24 de febrero de 1781. Lo acompañaba el visitador Antonio de Areche.

En el Cusco, los realistas organizaron su gran ofensiva con gran rapidez y el 4 de marzo de 1781 salieron las primeras columnas rumbo a Tungasuca. Mientras tanto Túpac Amaru II cometió el error de no convocar a las tropas que actuaban en diversos frentes; es decir, no reforzó sus posiciones. El 22 de marzo, el avance realista sufrió un golpe al pasar por Pucacasa, donde recibieron una gran descarga de fuego y piedras que los obligó a retroceder hasta Quiquijana. En su retirada, muchos hombres desertaron.

Creyendo, que la campaña de Del Valle había terminado, el Inca cometió otro error: envió parte de su ejército a reforzar a los que combatían en Chumbivilcas, Caylloma y Urubamba. Pero los realistas se reorganizaron rápidamente y retomaron su ofensiva. El 6 de abril llegaron al llano de Checacupe, donde encontraron al ejército tupacamarista y lo rodearon. La columna indígena del realista Mateo Pumacahua inició el ataque, siendo seguidos por la vanguardia del ejército virreinal. Los rebeldes acudieron al choque, pero el fuego de los mosquetes y las embestidas de la caballería realista los arrasó completamente. Muchos tupacamaristas fueron muertos en el campo de batalla y los sobrevivientes huyeron dejando sus armas y municiones.

El mismo Túpac Amaru II estuvo cerca de ser capturado, pero su habilidad de jinete y la destreza de su caballo lo puso a salvo. Al llegar al río Vilcanota, el Inca se arrojó a las aguas y la cruzó nadando. Pudo haber muerto arrastrado, pero logró salvarse y buscó refugio en el pueblo de Langui donde fue traicionado por dos partidarios suyos, el mestizo Francisco Santa Cruz y el español Ventura Landaeta, siendo capturado el mismo día 6 de abril de 1781.

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EFEMÉRIDES: 5 DE ABRIL DE 1879 CHILE DECLARA LA GUERRA AL PERÚ

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La guerra con Chile o del Pacífico fue un conflicto armado en el cual se enfrentaron los países de Perú, Chile y Bolivia. En la década de 1870, las relaciones diplomáticas entre Perú, Bolivia y Chile atravesaron un momento de tensión. Al conflicto generado por la ansiada expansión territorial de Chile y la evidente actitud defensiva del Perú y Bolivia, se sumaron intereses económicos.

El salitre demostró ser aun mejor fertilizante que el guano y su explotación se convirtió en la nueva solución a la crisis económica. Los principales yacimientos de la época estaban en Tarapacá (Perú) y Antofagasta (Bolivia). Perú concentraba más del cincuenta por ciento del salitre extraído.

Salitre

Trabajadores salitreros en sus viviendas ubicadas cerca de Iquique, Tarapacá, Perú, 1863. Foto de William Letts Oliver. Colecciones Fotográfícas de la Familia Oliver, Colección Keystone-Mast, UCR / Museo de Fotografía de California, Universidad de California en Riverside

Por su parte, Bolivia decidió ofertar parte de la explotación a otros países, entre ellos Chile. Desde 1866 Bolivia se había comprometido con Chile a no aumentar los impuestos durante 25 años. Sin embargo, en 1878, el presidente boliviano Hilarión Daza aumentó el impuesto al quintal de salitre a diez centavos.

Inmediatamente las empresas salitreras se quejaron ante su gobierno, el cual reclamó por lo que consideraba una violación a los acuerdos pactados con Bolivia.

La negativa boliviana a retirar el impuesto precipitó la ocupación de Antofagasta por las milicias chilenas. Bolivia exigió al Perú el cumplimiento del tratado secreto de 1873. El gobierno peruano envió a Chile a José Antonio de Lavalle como mediador, sin embargo los intentos por encontrar la solución fracasaron. Pretextando la vinculación diplomática de Perú y Bolivia, el gobierno chilena se dispuso declararle la guerra. El 5 de abril de 1879 el gobierno chileno anunció la declaratoria de guerra al Perú. La guerra debía tener como primer escenario el mar, lo que dio origen a la campaña marítima.

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EFEMÉRIDES: 5 DE ABRIL DE 1849 FALLECE EN MIRAFLORES EL PRÓCER MARIANO NECOCHEA

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General Mariano Necochea

Mariano Necochea estaba hecho para el bronce. Oficial carismático, soldado temerario, caballero en el más profundo sentido de la palabra, fue héroe de tres naciones y murió como Mariscal del Perú, testigo de sus hazañas. Un 5 de abril de 1849 Mariano Necochea ingresaba al podio de los valientes que pelearon por la libertad de América.

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En 1802 fue enviado a Sevilla, donde estudió Matemáticas, Humanidades e Idioma. Regresó a Buenos Aires el 14 de noviembre de 1809, cuando se estaba gestando la Revolución de Mayo, de la cual no participó. Continuó, en cambio, ligado al comercio que había dejado su padre.

Sin embargo, en 1812, sorpresivamente se incorporó al Regimiento de Granaderos a Caballo.

Con el grado de Alférez participó en el Combate de San Lorenzo el 3 de febrero de 1813. Por su actuación fue promovido al grado de Ayudante Mayor.

Estuvo en Tucumán, incorporado al Ejército del Norte cuando se hizo cargo San Martín.

Luego formó parte de la vanguardia del ejército a las órdenes de Rondeau y se destacó en la batalla del Tejar el 26 de enero de 1815 por su coraje se salvó de caer prisionero. Al encontrarse acorralado junto a veinticinco granaderos y al ver que sus esfuerzos iban a ser inútiles, montó un caballo en pelo y se lanzó como un rayo contra la caballería realista que lo hostigaba, partió en dos la cabeza de un soldado enemigo que lo tenía a mal traer y, con su sable ensangrentado, tirando sablazos a dos lados, se abrió camino y escapó gracias a su temerario arrojo.

Combatió en Venta y Media y en Sipe-Sipe. Se destacó en la lucha y fue herido cuando el ejército patriota se retiraba vencido; fue salvado en esa ocasión por Hilarión de la Quintana.

Se incorporó al Ejército de los Andes. En el cruce de las cordilleras estuvo en la columna comandada por O’Higgins cuando tuvo los primeros enfrentamientos con los realistas. Se distinguió en la batalla de Chacabuco y posteriormente participó en el asalto a la plaza de Talcahuano el 6 de diciembre de 1817.

Peleó en Cancha Rayada y en Maipú, donde fue herido de consideración en su mano derecha.

En 1818 fue promovido a Coronel Graduado y distinguido con la medalla de la Orden del Mérito. Continuó con San Martín la campaña al Perú, y en 1821 fue ascendido a General de Brigada en reconocimiento de su acción en la toma de Lima y del Callao.

Poco tiempo después del encuentro de San Martín con Bolívar en Guayaquil, nuestro Libertador dejó el cargo del ejército. Necochea continuó a las órdenes de Bolívar, quien, en febrero de 1824, lo designó Gobernador de Lima; Tomás Guido fue su Secretario General de Gobierno.

El 6 de agosto de 1824 en la batalla de Junín cayó en mano de los españoles con siete heridas de lanza y fue rescatado por Manuel Isidro Suárez. En su parte de batalla, Bolívar recomendó a Necochea a “la admiración de América” y lo ascendió a General de División.

Luego de Ayacucho en 1826 vivió una serie de situaciones y desempeñó distintos cargos en Lima y en Buenos Aires.

En 1828 fue sancionado por el gobernador Dorrego por defender la causa unitaria, aunque no participó en la guerra civil. Apoyó a Lavalle, pero cuando este fue derrocado regresó al Perú. Fue deportado a Bolivia y en 1831, gracias a una ley de amnistía, retornó al Perú, donde volvió a ocupar la Dirección de la Casa de la Moneda, cargo que había ocupado a fines de 1824.

Al estallar en ese país la guerra civil en 1831, estaba al mando del ejército y marchó sobre Lima, donde se encontraba el presidente Obregoso. En 1834 se le confirió la más alta distinción peruana: el grado de Gran Mariscal.

Víctima por tercera vez de la proscripción por cambios políticos, se vio obligado a refugiarse en Chile, donde pasó serias necesidades y sufrimientos hasta que Perú lo repuso en sus grados y honores y volvió a ocupar la Dirección de la Casa de la Moneda.

A fines de 1845, a Necochea se le agravó la enfermedad pulmonar que lo aquejaba como consecuencia de las heridas sufridas en Junín, donde uno de los lanzazos recibidos le había perforado el pulmón izquierdo.

En la primavera de 1848 se estableció en su casa del entonces caserío de Miraflores, donde murió el 5 de abril de 1849.

Al conmemorarse el centenario de su muerte, la hermana República del Perú lo declaró prócer nacional. Sus restos descansan en Lima, en la iglesia de San Carlos, en el Panteón Nacional de los Próceres considerados “Héroes de la Independencia”.

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Restos del  General Mariano Necochea en el Panteón de los Próceres

Ese 5 de abril de 1949, el presidente argentino Juan Domingo Perón solicitó al gobierno del Perú la restitución de sus restos. La respuesta del gobierno peruano fue que el General Mariano Necochea había vivido más años en el Perú que en la Argentina, que se había transformado en ciudadano del Perú por voluntad propia, que el pueblo del Perú lo amaba y que había sido Mariscal de sus Ejércitos, por lo que no aceptó el traslado propuesto por nuestro país.

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Estatua de Mariano Necochea en el distrito de San Isidro en Lima – Perú

Sin duda, Mariano Necochea fue un patriota en todo su esplendor. Sus heridas de batalla fueron las marcas que por la patria llevó, demostrando así que fue un digno hijo de la gloria.

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Bibl.: J. R. Yaben, Biografías Argentinas y Sudamericanas, Buenos Aires, Editorial Metrópolis, 1938; E. F. Sánchez Zinny, Historia del general Mariano Necochea, La Plata, 1939; R. Pérez del Viso, General don Mariano Necochea. Síntesis biográfica, Santa Fe, 1949; G. Martínez Zuviría, Los tiempos de Mariano Necochea, Buenos Aires, Círculo Militar, 1961; V. Cutolo, Nuevo diccionario biográfico argentino, Buenos Aires, Editorial Elche, 1978; Buenos Aires: Historia de las calles y sus nombres, Buenos Aires, Editorial Elche, 1994; P. Pascuali, San Martín. La fuerza de la misión y la soledad de la gloria, Buenos Aires, Planeta, 1999.
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MISA DE HONRAS INMEMORIAM DEL GENERAL DE DIVISIÓN EP FRANCISCO ANTONIO VARGAS VACA

El Centro de Estudios Histórico Militares del Perú, comparte con nuestros asociados y público en general; la Misa de Honras en Homenaje al señor Gral Div. EP Francisco Antonio Vargas Vaca; quien fuera nuestro Primer Vicepresidente de nuestra institución, al cumplirse el primer mes de su partida a la Casa del Señor.

Así mismo también el video In Memoriam, preparado por el señor Gral. Brig. EP Juan Urbano Revilla como homenaje a su trayectoria impecable profesional y personal.

Honor y Gloria en su recuerdo General de División EP FRANCISCO ANTONIO VARGAS VACA.

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MISA DE HONRAS IN MEMORIAM DEL SEÑOR GENERAL DE DIVISIÓN EP FRANCISCO ANTONIO VARGAS VACA, PRIMER VICEPRESIDENTE DEL CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICO MILITARES DEL PERÚ

El Centro de Estudios Histórico Militares del Perú, invita a nuestros asociados y público en general a la Misa de Honras presencial y virtual, en memoria de quien fuera nuestro Primer Vicepresidente del Centro de Estudios Histórico Militares del Perú, Señor General de División EP Francisco Antonio Vargas Vaca.

Gral. Vargas - Misa 2

Así mismo proporcionamos los accesos a la reunión para aquellos que nos sigan desde el exterior: 

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EFEMÉRIDES: 29 DE MARZO DE 1815 FUSILAMIENTO DE EN EL CUZCO DE LOS PATRIOTAS VICENTE ANGULO Y GABRIEL BÉJAR

Después de varios movimientos de las tropas, el 11 de marzo de 1815 se llevó a cabo la batalla final cerca de Umachiri en la que los revolucionarios fueron derrotados. Tras la derrota, Pumacahua y Angulo se fugaron al Cuzco, siendo ambos apresados semanas después. El primero fue detenido gracias a una delación de uno de sus servidores en Maranaganí, y fusilado por órdenes de Ramírez. Entre tanto, los Angulo huyeron del Cuzco e intentaron volver para reactivar la revolución; pero eso ya no era posible.

En el pueblo de Zurite fueron apresados los tres hermanos y, tras la formación de un Consejo de Guerra, se les fusiló el 29 de marzo de 1815 junto a Gabriel Béjar.

Angulo, Vicente. Cuzco (Lima), s. m. s. xviii – 29.III.1815. Revolucionario e independentista.

Hermanos Angulo

Vicente Angulo fue uno de los hijos de esta familia cuzqueña, junto con José y Mariano, que alcanzó notoriedad en los años anteriores a la independencia por su decidida participación en el conato revolucionario de 1814 en la ciudad imperial junto al brigadier Mateo Pumacahua. Junto a su hermano Mariano se dedicó al comercio desde joven, no teniéndose mayores datos sobre sus estudios o sobre cómo se vinculó con las ideas revolucionarias. Ya para 1810 los Angulo estaban enterados de los sucesos de Buenos Aires, por lo que empezaron a tomar conciencia de que había llegado la hora de luchar por la emancipación del Perú.

Sin embargo, Vicente Angulo, como Pumacahua, era un funcionario más de la burocracia colonial, siendo teniente de Caballería del Cuzco, por lo que tenía a su mando una cierta cantidad de tropas. Entre tanto, la situación en el Cuzco comenzó a volverse tensa a raíz de la elección que debía llevarse a cabo para elegir a los miembros del cabildo constitucional. Esto último fue una novedad que se implantó tras la promulgación de la Constitución de Cádiz de 1812 que llegó al Cuzco en diciembre de ese año. De esta manera, la nueva Carta Magna debía ser proclamada, pero el presidente de la Audiencia no lo hizo y generó el reclamo de una serie de ciudadanos, dirigidos por el abogado Rafael Ramírez de Arellano, los cuales firmaron un memorial amenazando con no reconocer a los miembros elegidos para el cabildo si no se aceptaba primero la nueva Constitución. Tras estos sucesos, el presidente interino del Cuzco, el brigadier Mateo Pumacahua, mandó apresar a Ramírez de Arellano, con lo cual el día de la elección, en febrero de 1813, un tumulto de personas venció a la guardia y logró entrar al cuartel en el que estaba recluido Ramírez logrando liberarlo.

Así, el ambiente en la ciudad del Cuzco era de inquietud al llegar el año 1813, por lo que los proyectos revolucionarios comenzaron a tomar forma. El 5 de octubre de 1813 las autoridades coloniales cuzqueñas tomaron nota de que se estaba planeando iniciar un levantamiento, siendo los responsables de ese hecho Vicente Angulo, Gabriel Béjar, Juan Carvajal y algunos otros. La advertencia se repitió el día 9, sólo que esta vez el levantamiento tenía el apoyo de los oficiales Marcelino Vargas y Matías Lobatón que estaban de guardia. La delación dio resultado y ese mismo día fueron apresados Vicente Angulo, Gabriel Béjar y Juan Carvajal; siendo recluidos en un cuartel acusados del delito de infidencia.

En los días siguientes también fueron arrestados José Angulo, el mendocino Manuel Hurtado de Mendoza y el vicario de la parroquia del Triunfo José Feijoo. Tras algunos meses en que el proceso se siguió en Lima, Feijoo y Vicente Angulo fueron liberados bajo fianza; pero el resto siguió detenido, a pesar de lo cual tuvieron la suficiente libertad para poder obtener el apoyo de la tropa que estaba en el cuartel e iniciar su levantamiento el 2 de agosto de 1814. Así, aquel día apresaron al presidente de la Audiencia y a todos sus oidores (a excepción de Manuel Lorenzo de Vidaurre), además de otras autoridades. Pronto iniciaron las campañas militares, siendo tres las expediciones que realizaron: hacia Puno, Huamanga y Arequipa. La primera estuvo al mando del sacerdote tucumano Ildefonso Muñecas y José Pinelo; llegó a La Paz en septiembre de 1814, pero pronto tuvo que retroceder ante el avance de las tropas realistas que comandaba el brigadier Juan Ramírez. La expedición a Huamanga estuvo a cargo de Béjar, Mariano Angulo y Hurtado de Mendoza, quienes se enfrentaron a las fuerzas del coronel Vicente Gonzales en Huanta siendo derrotados. Finalmente, será la expedición a Arequipa la que logrará los mayores éxitos, estando al mando de ella el brigadier Mateo Pumacahua y Vicente Angulo.

Este grupo contó con cerca de cinco mil hombres, armados la mayoría con picos y hondas y sólo una minoría con fusiles, además de caballería y piezas de artillería. En Arequipa el mariscal de campo Francisco Picoaga, el intendente José Gabriel Moscoso y el brigadier Pío de Tristán iniciaron los preparativos para la defensa de la ciudad; sin embargo, el ejército revolucionario de Pumacahua y Vicente Angulo los vencieron en Apacheta el 9 de noviembre de 1814, consiguiendo con ello controlar la ciudad. Angulo era el lugarteniente de Pumacahua, ocupándose del asunto referido a los bienes que podían obtener los revolucionarios para la expedición que llevaban a cabo, además de mantener una correspondencia con los patriotas del Río de la Plata. Al saber de la proximidad de las tropas de Ramírez, Pumacahua decidió abandonar Arequipa y marchar al Cuzco llevándose consigo a Picoaga y Moscoso, que fueron ejecutados en enero de 1815. Ramírez se estableció en Arequipa en diciembre de 1814 y quedó estacionado allí por dos meses para preparar a su ejército, saliendo para Lampa en febrero de 1815. En estas circunstancias Vicente Angulo le dirige una carta a Ramírez el 28 de febrero de ese año en la que protestaba de la manera como se estaba desarrollando la guerra, y le pedía iniciar conversaciones para llegar a un armisticio; pero el general realista no aceptó entrar en negociaciones y le pidió su sometimiento a la autoridad del Rey: “[…] Abramos los ojos, señor general, tratemos como hombres, y no como enemigos. Porque doy de caso que V.S. concluya con nuestro ejército: que tome la capital, que el cuchillo y el suplicio devaste nuestra provincia: que ufano proclame las glorias de su triunfo: ¿acaso la América se ha pacificado? ¿Volverá el antiguo orden de cosas? ¿El español y el americano se hermanarán para siempre? El ejemplo de las provincias beligerantes, ese fuego inextinguible, su constancia sin igual, y la rivalidad que se acrecienta, hacen ver que son inútiles los conatos de la fuerza, que los ejércitos sólo dominan en el terreno que ocupan y que los corazones, aunque tímidos en el instante conservan en su interior otra esperanza. ¿Y qué remedio para una pacificación general? No encuentro otro que el de la pluma: la espada, lo repito, triunfa en el momento y languidece luego”.

Después de varios movimientos de las tropas, el 11 de marzo de 1815 se llevó a cabo la batalla final cerca de Umachiri en la que los revolucionarios fueron derrotados. Tras la derrota, Pumacahua y Angulo se fugaron al Cuzco, siendo ambos apresados semanas después. El primero fue detenido gracias a una delación de uno de sus servidores en Maranaganí, y fusilado por órdenes de Ramírez. Entre tanto, los Angulo huyeron del Cuzco e intentaron volver para reactivar la revolución; pero eso ya no era posible.

En el pueblo de Zurite fueron apresados los tres hermanos y, tras la formación de un Consejo de Guerra, se les fusiló el 29 de marzo de 1815 junto a Gabriel Béjar.

Algunos años después, el Congreso de la República emitió un decreto el 6 de junio de 1823 declarando beneméritos de la Patria a una serie de personajes que lucharon en las décadas anteriores a la independencia.

De esta manera, Ubalde, Aguilar, Pumacahua y Vicente Angulo (mas no sus otros hermanos) fueron los que recibieron este reconocimiento póstumo para “borrar de cualquiera parte del territorio todo padrón que infamase la memoria de aquellos individuos”, como decía el decreto.

Busto del Precursor Vicente Angulo en el Panteón Nacional de Los Próceres

José Gabriel Béjar

Fue un clérigo y militar peruano, uno de los dirigentes de la Rebelión del Cuzco de 1814, por lo que es considerado como prócer de la Independencia del Perú.

José Gabriel Béjar fue párroco de la Iglesia de la Compañia del Cuzco, cuando, ganado por la causa independentista, usó su ascendiente sobre sus feligreses para alentar la lucha por la libertad. Fue uno de los principales actores en las alteraciones ocurridas en el Cuzco en 1813, con motivo de la elección del Cabildo constitucional. Involucrado en una conspiración que planeaba el asalto del cuartel de la ciudad, el 9 de octubre de 1813 fue denunciado y apresado, junto con Vicente Angulo, Juan Carvajal y otros.

Producida finalmente la revolución el 3 de agosto de 1814, Béjar fue liberado. Fueron destituidos los mandatarios realistas, se proclamó la independencia del Perú y se creó una Junta Gubernativa en el Cuzco, conformaba por Mateo Pumacahua, Domingo Luis Astete y Juan Tomás Moscoso. A partir de entonces, Béjar tuvo un papel protagónico en la lucha revolucionaria.

le fue conferido el grado de brigadier y se le concedió uno de los mandos de la expedición enviada hacia Huamanga, junto con Mariano Angulo y el argentino Manuel Hurtado de Mendoza. Las milicias realistas que debieron marchar al puente de Pampas para contener a Béjar, se sublevaron y se pasaron al bando patriota. Este suceso facilitó a los revolucionarios cuzqueños la ocupación de Huamanga, realizada el 20 de setiembre de 1814.

El virrey José Fernando de Abascal envió desde Lima tropas bien pertrechadas y disciplinadas, bajo el mando del teniente coronel Vicente González. Parte de esas fuerzas la conformaba una columna de 120 hombres del célebre Regimiento de Talavera de la Reina. Llegados a Huanta, los realistas se reforzaron con 500 milicianos, ya que los huantinos se mantenían fieles a la corona española. Béjar y Mendoza salieron de Huamanga para enfrentarlos, al frente de cinco mil hombres, trescientos de ellos con fusil. Se libró la batalla de Huanta, el 30 de setiembre de 1814. Las acciones duraron tres días, luego de los cuales los patriotas se replegaron, abandonando Huamanga, que fue reocupada por los realistas.

Los patriotas se reorganizaron en Andahuaylas y volvieron a enfrentarse a los realistas en la sangrienta batalla de Matará, librada el 27 de enero de 1815, donde fueron nuevamente derrotados. La represión realista fue igualmente sanguinaria. Los patriotas se retiraron nuevamente a Andahuaylas, cruzando el río Pampas y organizaron nuevas partidas de guerrilleros que atacaban incesantemente a los realistas de González.

Ya reorganizados, Béjar y Hurtado de Mendoza avanzaron nuevamente hacia Huamanga, aprovechando que había allí una escasa guarnición de talaverinos. Sus fuerzas sumaban 800 fusileros, 18 cañones, 2 culebrinas y 500 indígenas. La vanguardia patriota estaba al mando de José Manuel Romano, apodado Pucatoro (toro rojo). Pero al saberse que los realistas habían vencido a Pumacahua y a Vicente Angulo en la batalla de Umachiri, y que tras ocupar el Cuzco avanzaban hacia Abancay, cundió el desaliento entre las tropas peruanas, pues de pronto se vieron en amenazados de quedar entre dos fuegos. Surgió entonces la traición de Pucatoro, que dio muerte a Hurtado de Mendoza y se entregó a los realistas con todas sus fuerzas, el 14 de abril de 1815.

Béjar huyó y llegó a reunirse con los hermanos Angulo, planeando levantar nuevas fuerzas. Pero los vecinos de Zurite apresaron a todos ellos y los entregaron al general realista Juan Ramírez Orozco. Conducido al Cuzco, se les sometió a proceso sumario ante un Consejo Militar, siendo sentenciados a muerte. Béjar, los hermanos Angulo y otros jefes patriotas fueron ejecutados en la Plaza de Armas de Cuzco, el 29 de marzo de 1815.

ÁREA DE PRENSA

Hermanos Angulo
Fuente: Bibl.: L. Antonio Eguiguren, La Revolución de 1814, Lima, Dirección General de Instrucción Pública, Sección de Instrucción Media y Superior, 1914; E. San Cristóbal, La Revolución del Cuzco (1814), Lima, Imprenta Gloria, 1919; M. de Mendiburu, “Angulo, D. José, D. Vicente y D. Mariano”, en Diccionario Histórico-Biográfico del Perú, t. II, Lima, Imprenta Enrique Palacios, 1932, págs. 28-57; J. Cornejo Bouroncle, Pumacahua: La revolución del Cuzco de 1814; estudio documentado, Cuzco, H. G. Rozas, 1956; M. Aparicio Vega, “La Revolución del Cuzco de 1814”, en Colección Documental de la Independencia del Perú. Tomo III. Conspiraciones y Rebeliones en el siglo xix, vols. 7 y 8, Lima, Comisión Nacional del Sesquicentenario de la Independencia del Perú, 1974.
José Gabriel Béjar
Fuente: Mendiburu, Manuel de: Diccionario histórico-biográfico del Perú. Parte primera que corresponde a la época de la dominación española. Tomo II. Lima, 1876. Roel Pineda, Virgilio: Conatos, levantamientos, campañas e ideología de la independencia. Incluida en Historia del Perú. Perú Republicano. Tomo VII. Cuarta edición. Lima, Editorial Mejía Baca, 1982. ISBN 84-499-1611-9.Tauro del Pino, Alberto: Enciclopedia Ilustrada del Perú. Tercera Edición. Tomo 3. BEI/CAN. Lima, PEISA, 2001. ISBN 9972-40-152-5.Varios autores: Historia General del Ejército Peruano. Tomo IV. El Ejército en la Independencia del Perú. Volumen 1: El Ejército: protagonista principal en la Independencia del Perú. Comisión Permanente de Historia del Ejército del Perú. Talleres de la Imprenta del Ministerio de Guerra, Lima. Primera Edición, 1984.

 

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EFEMÉRIDES: 26 DE MARZO DE 1933 COMBATE DE GUEPPI, CONFLICTO CON COLOMBIA

Para el 26 de marzo de 1933, como inicio del avance del destacamento colombiano Putumayo por el sector del Alto Putumayo, bajo el mando del coronel Roberto Rico, se dará el ataque a la aún sin reforzar debidamente, guarnición peruana de Güeppí.

Las fuerzas colombianas contaban con una fuerza de ocupación de dos (02) batallones reforzados
y dos (02) baterías de artillería embarcadas en dos (02) cañoneras, un (01) buque transporte, un (01) remolcador, cuatro (04) lanchas medianas a motor y doce (12) canoas grandes.

En total, unos mil cincuenta y siete (1057) efectivos. Las fuerzas peruanas estaban al mando del capitán Víctor Tenorio con ciento noventa y cuatro (194) hombres, entre oficiales y personal de tropa.

Es decir, casi el equivalente al efectivo de una (01) sola compañía reforzada. El objetivo inmediato colombiano era apoderarse de la guarnición de Gueppí y seguir avance por el río Putumayo estableciendo guarnición en el sector de Calderón.

El ataque se inicia con un fuerte bombardeo aéreo en coordinación con la artillería proveniente de las cañoneras colombianas y en tierra emplazadas en las islas Chavaco y Peruana N° 1. Por la superioridad de fuerzas, el desembarco colombiano se realiza por distintos sectores donde enfrentarán a la resistencia feroz escalonada en trincheras de las fuerzas peruanas.

Entre otros, destaca la acción del Sargento 1°  Fernando Lores Tenazoa junto a sus hombres, quien “cambia con frecuencia de posición para desorientar a sus enemigos y hacerles creer que son muchas las piezas que defienden su trinchera” (Zárate, 1965, p. 179) falleciendo en la defensa.

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Sargento segundo EP Fernando Lores Tenazoa

A las 1500 horas, ya con solo ochenta (80) sobrevivientes, el capitán Tenorio intenta un contraataque  que fracasa por la obvia superioridad cuantitativa enemiga. Tras siete (07) horas de heroica defensa, ya casi sin municiones, se inicia el repliegue de las fuerzas rumbo al Campamento Zuñiga a 14 km. de  Güeppí.

La persecución de las fuerzas colombianas finalmente se retraerá, convenciendo posteriormente al general Rojas tras esta experiencia la imposibilidad de poder llegar a la guarnición de Pantoja a través de la trocha que comunicaba a esta.

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Fuente Bibliográfica: Libro BICENTENARIO DEL EJÉRCITO REPUBLICANO DEL PERÚ 1821 – 2021
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EFEMÉRIDES: 22 DE MARZO DE 1880 – COMBATE DE LOS ÁNGELES – GUERRA CON CHILE

 

LA BATALLA DE LOS ÁNGELES
A pesar que el ejército chileno había conquistado los territorios de Atacama (boliviano) y Tarapacá  (peruano), pronto el gobierno chileno se dio cuenta que debía continuar la guerra para consolidar su presencia en los territorios ocupados, maniobrando sobre Tacna-Arica.

Por parte del ejército aliado, el plan de defensa se resumiría en defender Tacna, fortificar Arica, enlazarse con el Segundo Ejército del Sur y vigilar las pequeñas caletas del litoral, para dar la alerta del desembarco enemigo. El 25 de febrero de 1880, el primer escalón del ejército invasor desembarcó en  Ilo, lugar que encontraron abandonado.

Hasta los primeros días de marzo, descendió una fuerza superior a los 15,000 efectivos. Para iniciar su desplazamiento al sur, decidieron cubrirse en la dirección de Arequipa, destinándose un fuerte  destacamento de las tres armas, a órdenes del general Manuel Baquedano, con 5,000 hombres y 18  cañones, para enfrentar a las fuerzas peruanas que se encontraban en Moquegua, integradas por la primera división al mando del coronel Andrés Gamarra con 1300 efectivos.

El coronel peruano, informado de la presencia de las tropas sureñas, se desplazó a la posición del cerro Los Ángeles para compensar su inferioridad en medios con la ventaja del terreno. Por su parte,  Baquedano llegó a Moquegua el 20 de marzo y desplazó inmediatamente su destacamento hacia la zona denominada el Alto de la Villa, desde donde inició un minucioso reconocimiento de la posición peruana, concibiendo su plan de ataque.

A las 5 de la mañana del día 22 del referido mes, Gamarra fue atacado por las tropas invasoras con 3000 hombres de infantería, 900 de caballería, 16 piezas de artillería y 2 ametralladoras por los flancos  derecho, izquierdo y centro del cerro Los Ángeles y la quebrada de Tumilaca.

Por su parte, las tropas peruanas se defendieron bizarramente en los diferentes puntos de acceso y viendo después de dos horas de combate que la resistencia era rebasada, Gamarra ordenó el repliegue,  según consta en su parte de guerra:

[…] Flanqueado, pues, por Los Ángeles y recibiendo un fuego  mortífero que hacían los  enemigos del cerro de Estuquiña sobre la división, ya no me quedaba otra cosa que salvar esta de ser  cortada completamente, batida y destruida, por cuya razón ordené al jefe de  Canchis desfilara a tomar Yacango, y poco después lo siguió Canas y Granaderos.

Cuando estos cuerpos desocupaban el Arrastrado, tomo personalmente el mando de la primera de este último y me situé en la loma en la cual concluye el Arrastrado, a proteger la retirada de la fuerza; permaneciendo todo el tiempo que fue necesario, y después de haber perdido cinco hombres y cuando noté que las fuerzas del enemigo aumentaban en número continué mi marcha hasta colocarme a la altura del cerro Baúl. 

De donde ordené al sargento mayor graduado don Andrés Pujazón, que descendiese a Tumilaca a  proteger la retirada de las compañías que aún se batían; habiendo solo conseguido que se reunieran algunos cazadores de su cuerpo, los que se incorporaron en Torata a la división.

La compañía del Canchis que quiso tomar el camino de Quilin-quilin al Arrastrado, fue cortada por la caballería y tomó diferentes caminos habiéndose solo presentado el sargento 1°.

La columna de gendarmes, después de haber consumido sus municiones, pues no tenía de repuesto,  tomó diferentes caminos y la mayor parte se encuentra reunida. Una vez llegado con la división a Yacango, continué mi marcha sobre Torata, habiéndome parecido más conveniente tomar la posición de Ilubaya que el camino que va a Otora […] (Dellepiane, 1936, T. II, p. 548).

En el campo de batalla, por parte de los peruanos, 30 entregaron la vida y 70 resultaron heridos,  mientras que por el lado chileno los fallecidos fueron 100 y los heridos sumaron 240. Moquegua quedó en poder de las tropas invasoras, quienes inmediatamente iniciaron su desplazamiento con dirección al sur en pos de su siguiente objetivo: Tacna.

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Fuente: LIBRO BICENTENARIO EJÉRCITO REPUBLICANO DEL PERÚ 1821 – 2021
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EFEMÉRIDES: 22 DE MARZO DE 1781 – TUPAC AMARU II ES DERROTADO EN LA BATALLA DE TUNGASUCA

 

Nuevo Logo del CEHMP

La rebelión de Túpac Amaru no fue ni la primera ni la ultima, de toda una serie de revueltas en la que los indígenas ejercieron un indiscutible protagonismo. Pero desde luego se puede afirmar que fue la mas importante de todas y la que provoco mayores repercusiones, pues sus consecuencias que se extendieron por todo el virreinato Peruano e incluso traspasaron sus limites.

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Al finalizar el Sitio del Cusco, Túpac Amaru II se replegó hacia Tungasuca llegando el 13 de enero de 1781. Aquí reorganizó sus fuerzas y envió tropas al mando de Ramón Ponce hacia Paruro y Tomás Parvina hacia Urubamba. Poco después el Inca encabezó una campaña hacia Cotabambas (Apurímac).

Avanzó por Acos, Pillpinto, Accha, Omacha, Piti, Maras, Chuquibambilla y llegó a Cotabambas. A su paso reclutó hombres y acopió provisiones. Al saber que se acercaba el mariscal José del Valle al mando de un ejército formado en Lima, el Inca regresó a Tungasuca a mediados de febrero de 1781. Del Valle llegó al Cusco el 24 de febrero de 1781. Lo acompañaba el visitador Antonio de Areche.

En el Cusco, los realistas organizaron su gran ofensiva con gran rapidez y el 4 de marzo de 1781 salieron las primeras columnas rumbo a Tungasuca. Mientras tanto Túpac Amaru II cometió el error de no convocar a las tropas que actuaban en diversos frentes; es decir, no reforzó sus posiciones.

El 22 de marzo, el avance realista sufrió un golpe al pasar por Pucacasa, donde recibieron una gran descarga de fuego y piedras que los obligó a retroceder hasta Quiquijana. En su retirada, muchos hombres desertaron.

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Creyendo, que la campaña de Del Valle había terminado, el Inca cometió otro error: envió parte de su ejército a reforzar a los que combatían en Chumbivilcas, Caylloma y Urubamba. Pero los realistas se reorganizaron rápidamente y retomaron su ofensiva. El 6 de abril llegaron al llano de Checacupe, donde encontraron al ejército tupacamarista y lo rodearon. La columna indígena del realista Mateo Pumacahua inició el ataque, siendo seguidos por la vanguardia del ejército virreinal. Los rebeldes acudieron al choque, pero el fuego de los mosquetes y las embestidas de la caballería realista los arrasó completamente. Muchos tupacamaristas fueron muertos en el campo de batalla y los sobrevivientes huyeron dejando sus armas y municiones.

El mismo Túpac Amaru II estuvo cerca de ser capturado, pero su habilidad de jinete y la destreza de su caballo lo puso a salvo. Al llegar al río Vilcanota, el Inca se arrojó a las aguas y la cruzó nadando. Pudo haber muerto arrastrado, pero logró salvarse y buscó refugio en el pueblo de Langui donde fue traicionado por dos partidarios suyos, el mestizo Francisco Santa Cruz y el español Ventura Landaeta, siendo capturado el mismo día 6 de abril de 1781.

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EFEMÉRIDES: 19 DE MARZO DE 1933 ATAQUE AL PUERTO FLUVIAL TARAPACÁ CONFLICTO CON COLOMBIA

EL CONFLICTO DE LETICIA

La solución a los problemas territoriales con Colombia afectó, especialmente, el sentimiento de los pobladores del Oriente peruano, lo que sumado a las perturbaciones que en la economía de la región y en el comercio de Iquitos había determinado el incumplimiento por parte de Colombia del artículo 8 del Tratado de 1922, así como las hostilidades puestas en práctica contra la navegación y el tráfico comercial peruanos, determinaron que, en la noche del 31 de agosto al 1 de setiembre de 1932, un grupo de peruanos armados ocupe Leticia, con detención de las autoridades encabezadas por el intendente del Amazonas Alfredo Villamil Fajardo, lo que tomó por sorpresa a los gobiernos de Lima y Bogotá.

Plano de la parte norte del departamento de Loreto, según tratado de 1922

Si bien la ocupación había sido decidida por la Junta Patriótica el 27 de agosto, que recibió el apoyo de la Casa Arana (50 carabinas Winchester), esta se produjo días después y fue dirigida por los alféreces Juan La Rosa y Roberto Díaz, aunque en la mañana siguiente sería el ingeniero Oscar Ordoñez de la Haza quien asumiría el mando. (1)

El Presidente del Perú Luis M. Sánchez Cerro inicialmente reprobaría estos hechos, asegurándole además al Ministro de Colombia Lozano y Lozano que el Gobierno del Perú no estaba involucrado en estos sucesos. Sin embargo, posteriormente, los comandantes del Ejército, Marina y Aviación en Iquitos respaldarían la “reincorporación de Leticia”, produciéndose diversas manifestaciones populares a favor de los ocupantes. Todo lo cual provocaría que el Presidente peruano respalde la acción. A partir de ese momento, la situación comenzaría a complicarse al extremo que Perú y Colombia empezarían a adquirir armamento, en especial barcos y aviones.(2)

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Presidente Luis Miguel Sánchez Cerro

Luego de varios meses de notas y cables de uno y otro lado, Colombia decide el 16 de febrero de 1933 la ruptura de relaciones diplomáticas con el Perú, iniciando una exitosa campaña internacional dirigida a obtener su respaldo. Si bien en un inicio, el gobierno colombiano sostuvo que se trataba de un asunto de orden interno, luego cambiaría de posición, sometiendo la integridad del conflicto a la jurisdicción de la Sociedad de las Naciones.

Fue así, como el Consejo (3) de esta organización autoriza a Colombia a realizar operaciones para el restablecimiento del orden en Leticia, sin violación del territorio del Perú. (4)

Como consecuencia de esto, se produjeron algunas acciones armadas el 17 de marzo (la cañonera Pichincha y las tropas peruanas del puesto Cotuhé intercambian disparos),  el 18 de marzo (aviones peruanos atacan barcos colombianos en Tarapacá, en la parte norte del Trapecio sobre el Putumayo), el 26 de marzo (fuerzas colombianas atacan la posición de Gueppí, la que es ocupada después de un intenso combate), entre otros encuentros, principalmente a lo largo del río Putumayo. (5)

Ante estos hechos, la Sociedad de Naciones acuerda el 24 de mayo la cesación del fuego en todo el frente, la que es acatada a partir del día siguiente. (6)

El 25 de mayo de 1933, junto con el mexicano Francisco Castillo, Presidente del Consejo de la Sociedad de Naciones, los delegados del Perú y Colombia firman el Acuerdo de Ginebra, que contiene la “Fórmula de Modalidades”, consistente en un convenio conciliatorio para regular pacíficamente el incidente de Leticia. En virtud de este Acuerdo, el 23 de junio se produce la evacuación de Leticia para encargarse de la administración de la misma a una Comisión de la Sociedad de Naciones. (7)

El 24 de mayo de 1934 se suscribe el Protocolo de Paz, Amistad y Cooperación de Río de Janeiro y el Acta Complementaria que ponen fin al conflicto y el 19 de junio del mismo año la Sociedad de Naciones entrega Leticia a las autoridades colombianas. (8)

El Acta Complementaria ratificó la libertad de navegación y de tránsito, estableciendo algunas
normas sobre el comercio de cabotaje, medidas de policía, sanidad e inmigración, se previó un régimen aduanero especial (luego incorporado en el Convenio de Cooperación Aduanera de 10 de mayo de 1938), y se aseguró la navegación, el comercio y el tráfico peruano en la zona fronteriza, que el tratado de 1922 había perturbado. (9)

Esto puso fin al conflicto de Leticia, que trajo un total de 67 muertos colombianos y una cifra menor en el Perú. (10)

Se abre entonces un breve período de armonía y búsqueda de relaciones constructivas. En ese ánimo, el 20 de julio de 1936, ambos países celebran un Convenio sobre intercambio de publicaciones y otro sobre intercambio intelectual y cultural; luego, el 10 de mayo de 1938 se firma en Bogotá entre el Canciller de Colombia Antonio Rocha y el Ministro del Perú Ricardo Rivera Schreiber, el Convenio de Cooperación Aduanera previsto en el Protocolo de Río de 1934, estableciendo una tarifa aduanera
común y reglamentando el comercio fluvial entre las partes, previendo la presencia de policía de frontera y represión del contrabando. (11)

Esta buena situación, aunque pasajera, determinó que en 1938 ambos países decidieran elevar sus representaciones diplomáticas en Lima y Bogotá, a la categoría de Embajadas. (12)

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Fuente: LAS RELACIONES ENTRE PERÚ Y COLOMBIA – SERIE POLÍTICA EXTERIOR PERUANA – Autores Fabián Novak y Sandra Namihas – Instituto de Estudios Internacionales – Pontificia Universidad Católica del Perú.

(1) ULLOA, Alberto. Posición Internacional del Perú. Lima: Fondo Editorial del Ministerio de Relaciones Exteriores del Perú, 1997, p.192. BÁKULA, Juan Miguel. Perú: Entre la Realidad y la Utopía. 180 Años de Política Exterior. Tomo II. Lima: Fondo de Cultura Económica y Academia Diplomática del Perú, 2002, pp. 904 y 911. Sobre los aspectos financieros de esta guerra, véase: RESTREPO, Juan Camilo y Luis Ignacio BETANCUR. Economía y conflicto Colombiaperuano. Bogotá: Villegas Editores, comp., 2001, pp.107 y ss.
(2) BÁKULA, Juan Miguel. Perú: Entre la Realidad y la Utopía. 180 Años de Política Exterior. Tomo II. Lima: Fondo de Cultura Económica y Academia Diplomática del Perú, 2002, pp. 911- 913.     
(3) Los 13 Miembros del Consejo eran: Alemania, Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte, China, España, Francia, Guatemala, Estado Libre de Irlanda, Italia, México, Noruega, Panamá, Polonia y Checoslovaquia. TORRICO OBANDO, José Antonio Mariano. El problema de la frontera entre el Perú y Colombia en el Sector Atacuari-Leticia. Tesis de la Academia Diplomática del Perú, Lima, 2000, p. 26.

(4) BÁKULA, Juan Miguel. Perú: Entre la Realidad y la Utopía. 180 Años de Política Exterior. Tomo II. Lima: Fondo de Cultura Económica y Academia Diplomática del Perú, 2002, pp. 922- 923.

(5) Debe mencionarse que el 30 de abril de 1933, el presidente Sánchez Cerro fue asesinado justamente cuando pasaba revista a las tropas que iban a combatir con Colombia. Ese mismo día es nombrado Presidente del Perú, el general Oscar R. Benavides.

(6) BÁKULA, Juan Miguel. Perú: Entre la Realidad y la Utopía. 180 Años de Política Exterior. Tomo II. Lima: Fondo de Cultura Económica y Academia Diplomática del Perú, 2002, p. 924. RESTREPO, Juan Camilo y Luis Ignacio BETANCUR. Economía y conflicto Colombia-peruano. Bogotá: Villegas Editores, comp., 2001, p. 76. 31 ULLOA, Alberto. Posición Internacional del Perú. Lima: Fondo Editorial del Ministerio de Relaciones Exteriores del Perú, 1997, p.201.     
(7) BÁKULA, Juan Miguel. Perú: Entre la Realidad y la Utopía. 180 Años de Política Exterior. Tomo II. Lima: Fondo de Cultura Económica y Academia Diplomática del Perú, 2002, p. 926.

(8) ULLOA, Alberto. Posición Internacional del Perú. Lima: Fondo Editorial del Ministerio de Relaciones Exteriores del Perú, 1997, p.217.

(9) BÁKULA, Juan Miguel. Perú: Entre la Realidad y la Utopía. 180 Años de Política Exterior. Tomo II. Lima: Fondo de Cultura Económica y Academia Diplomática del Perú, 2002, p. 930.

(10) WAGNER DE REYNA, Alberto. Historia Diplomática del Perú 1900-1945. Lima: Fondo Editorial del Ministerio de Relaciones Exteriores del Perú, 1997, p. 259. Este Convenio sería sucesivamente modificado en 1964, 1970 y 1981. Esta última modificación actualizó su área de aplicación respecto del Perú, facultó a las partes al establecimiento de puertos libres, zonas francas u otros regímenes especiales más favorables de aplicación exclusiva en parte de sus territorios. El Protocolo modificatoriode 1981 ya no solo tenía un criterio comercial sino que persiguió un objetivo promotor de las actividades industriales en la región amazónica al brindar alicientes arancelarios a todas las industrias que al amparo del protocolo operasen ahí. VOTO BERNALES, Jorge. “Cooperación e Integración Bilateral con Brasil, Colombia y Ecuador”. En: BAHAMONDE BACHET, Ramón. Relaciones del Perú con Brasil, Colombia y Ecuador. Lima: CEPEI, 1990, pp. 219-221.

(11) WAGNER DE REYNA, Alberto. Historia Diplomática del Perú 1900-1945. Lima: Fondo Editorial del Ministerio de Relaciones Exteriores del Perú, 1997, p. 260.

(12) BÁKULA, Juan Miguel. Perú: Entre la Realidad y la Utopía. 180 Años de Política Exterior. Tomo II. Lima: Fondo de Cultura Económica y Academia Diplomática del Perú, 2002, p. 946.
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EFEMÉRIDES: 19 DE MARZO DE 1738 NACE EN SURIMANA URCOS JOSÉ GABRIEL CONDORCANQUI, TUPAC AMARU II.

 

Un 19 de marzo de 1738 nació José Gabriel Condorcanqui, Túpac Amaru. Cacique de Surimana, Pampamarca y Tungasuca, lideró junto con Micaela Bastidas la más grande rebelión indígena de nuestra historia.

Tupac Amaru 4Óleo sobre lienzo de Mario Salazar Eyzaguirre (1974).
Segundo retrato oficial de Túpac Amaru. Reproducción fotográfica.
Cortesía: Despacho Presidencial

 

José Gabriel Condorcanqui Noguera, Precursor de la Independencia. Nació en el cacicazgo cuzqueño de Surimana, provincia de Canas del departamento de Cusco.  Descendiente de la realeza inca, José Gabriel Condorcanqui, curaca de Surimana, Tungasuca y Pampamarca, adoptó el nombre de Túpac Amaru II y encabezó la más formidable revolución indígena de la época colonial, en protesta por el maltrato que recibían los indios por parte de los corregidores. Entre sus exigencias figuraba la supresión de los corregimientos y la creación de una Real Audiencia en el Cusco para una rápida administración de justicia, ya que solo existía la Real Audiencia de Lima para todo el territorio del Virreinato. A estos reclamos, se unió posteriormente su deseo de separarse del yugo español; es decir, su rebelión, originalmente de tendencia reformista, se convirtió en separatista. Para algunos analistas, fue el iniciador de la lucha por la emancipación política del Perú. 

Sin título 5José Gabriel Condorcanqui Noguera – Túpac Amaru II.
Óleo sobre lienzo de Etna Velarde (2010). Reproducción fotográfica.

La rebelión estalló el 4 de noviembre de 1780 en el pueblo de Tinta (50 leguas al sur del Cusco) y puso en movimiento a todo el sur del Virreinato del Perú, hasta la región de Charcas. Repercutió, además, en el resto de los dominios españoles de Sudamérica. 

Tupac Amaru 1Concurso de pintura Túpac Amaru (1970) – Autor: Ángel Chávez, Milner Cajahuaringa

El primer episodio de la revolución fue el apresamiento del odiado corregidor de Tinta, Antonio de Arriaga, quien fue ejecutado públicamente. Acto seguido, Túpac Amaru se puso en marcha hacia el norte contando con la simpatía y adhesión de los pobladores que, en su mayoría, estaban armados de picos, palos, hachas y sólo algunas armas de fuego. En estas condiciones, ganó la batalla de Sangarará, librada el 18 de noviembre de 1780. Pero no quiso todavía dirigirse al Cusco y prefirió retirarse a Tinta, donde el día 27, lanzó un manifiesto explicando las causas que le habían llevado a la sublevación. Poco después, a inicios de diciembre se dirigió al sur, atravesó la cadena del Vilcanota, pasó por Lampa, Pucará y penetró en Azángaro, extenso recorrido con el que pretendía ganar adeptos a su causa. 

El virrey Agustín de Jáuregui envió al Cusco al visitador José Antonio de Areche, con poderes extraordinarios para sofocar la rebelión, teniendo como ejecutar inmediato al mariscal José del Valle.

Es así como los españoles, con refuerzos llegados desde Lima, enfrentaron a Túpac Amaru, que ya por entonces (enero de 1781), se había decidido a atacar el Cusco. Sin embargo, este no pudo doblegar el poderío de las fuerzas realistas y sufrió sendos reveses en las batallas de Checacupe y Combapata, por lo que se vio obligado a retroceder. Los realistas, en su persecución, ingresaron a sangre y fuego a Tinta, que fue totalmente destruida. El inca, su mujer y sus tres hijos huyeron a la villa de Langui donde fueron apresados por la traición de un partidario suyo. Enseguida, fue a parar a manos de Areche. Sufrió atroces torturas, para que delatara a sus colaboradores cusqueños, pero permaneció hermético. Finalmente fue sentenciado a muerte. 

El 18 de mayo de 1781, en la Plaza de Armas del Cusco, Túpac Amaru II fue descuartizado a hachazos, luego de un intento fallido de desmembrarlo usando la fuerza de cuatro caballos.

Previamente, se le obligó a presenciar la muerte de su esposa Micaela Bastidas, de sus dos hijos mayores y de otros familiares y partidarios suyos. Su hijo menor, Fernando, fue enviado a los presidios de África. Sus miembros mutilados fueron enviados a distintos puntos del sur del virreinato y clavados en picas, para que sirviera de escarmiento a las poblaciones rebeldes. Sin embargo, el espíritu de lucha se mantuvo entre sus partidarios, quienes, encabezados por Diego Cristóbal Túpac Amaru (primo suyo), se mantuvieron en pie de lucha hasta principios de 1782.  

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EFEMÉRIDES: 17 DE MARZO DE 1815 EJECUCIÓN EN SICUANI DEL PRÓCER MATEO GARCÍA PUMACAHUA Y OTROS

Un día como hoy 17 de marzo de 1815, fallece en Sicuani, Cuzco, Mateo García Pumacahua Chihuantito, un militar y funcionario indígena del Virreinato del Perú.

Es considerado prócer de la independencia del Perú por liderar la Rebelión del Cuzco de 1814.

Mateo García Pumacahua Chihuantito, militar y revolucionario. Nació en 1748 en el pueblo de Chincheros, partido de Calca (Cuzco). Sus padres fueron don Francisco Pumacahua Inca, gobernador de Chincheros, y doña Agustina Chihuantito; ambos eran naturales del mismo pueblo y pertenecían al ayllu Pongo Ayamarca, de descendientes de los incas.

Se presume que Mateo haya estudiado en el colegio de indios nobles de San Francisco de Borja.

En 1770, tras la muerte de su padre, fue nombrado cacique y gobernador de Chincheros, en Cuzco. Sus principales deberes eran el encargo de velar por la fiel práctica religiosa, el mantenimiento del orden y la recaudación de tributos.

En 1773 se le confirió el rango de capitán de indios nobles en la provincia de Urubamba.

Alrededor de 1776 debió unirse en matrimonio con doña Juliana Carihuamán, natural del Cuzco, con la cual tuvo cinco hijos: Ignacia, Polonia, Francisco de Paula, Lorenzo y María Eusebia.

En 1783 recibe el título de coronel de milicias y en 1784 se le otorga el título de coronel de la infantería española. Combatió contra las insurrecciones de indígenas de Tupac Amaru II de 1780.

Obtuvo el ascenso a brigadier y la presidencia de la Real Audiencia del Cuzco.

Tras sus experiencias militares al lado de los realistas y después de conocer a los patriotas e ilustrados independentistas, abandona la real audiencia y se retira a Uruquillas. En 1813 es invitado a participar en la revuelta como presidente de una junta gubernativa emancipadora. Pumacachua acepta el cargo y envía tres expediciones para abrir un segundo frente de batalla contra el ejército realista en el Alto Perú.

Pumacachua lidera la tercera expedición junto a Vicente Angulo. Vencen a los españoles en la batalla de la Apacheta el 9 de noviembre de 1814 e ingresó a la ciudad de Arequipa al día siguiente.

Su ejército es vencido en la batalla de Umachiri, Puno, en 1815. Fue tomado prisionero el 11 de marzo en Sicuani y sentenciado a morir decapitado.

                                Busto del Prócer de la Independencia Brigadier Mateo García Pumacahua                                                                                               en el Panteón Nacional de los Próceres

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EFEMÉRIDES: 11 DE MARZO DE 1815 BATALLA DE UMACHIRI ENTRE PATRIOTAS Y REALISTAS

Recordamos la Batalla de Umachiri, donde muere Mariano Melgar

En esta batalla, ocurrida en marzo de 1815, caen prisioneros Mateo Pumacahua y Vicente Angulo.

El 23 de noviembre de 1814, el general español Ramírez, procedente de la Paz, donde había triunfado frente a los insurgentes cusqueños que habían ocupado la capital del Alto Perú, recibe información, al llegar a Puno, sobre la derrota de Picoaga en Arequipa y emprende su marcha hacia esta ciudad. La prevista llegada de Ramírez y la superioridad del ejército que dirige, obligan a Pumacahua y Angulo a retirarse de Arequipa para dirigirse hasta Sicuani con sus dos notables prisioneros:  Francisco Picoaga y José Gabriel Moscoso.

Advertido Ramírez que los insurrectos reunían sus fuerzas entre Ayaviri y Pucará, en el departamento de Puno, respondió el 29 de febrero a una misiva enviada por estos insurrectos el día anterior, con un mensaje que conminaba a los rebeldes a su rendición mientras avanzaba hacia la zona con sus tropas. 

La respuesta de los patriotas fue el rechazo a este pedido quedando así el escenario listo para el enfrentamiento bélico.

El 11 de marzo de 1815, las experimentadas tropas de Ramírez se enfrentan al bisoño cuerpo de soldados y voluntarios cusqueños integrantes del ejército rebelde en la Pampa de Umachiri.  Esta batalla significa la derrota final de la revolución de 1814 y el término del gobierno revolucionario del Cusco.

En esta batalla caen prisioneros el Brigadier Mateo Pumacahua y Vicente Angulo, junto el curaca de Umachiri y algunos jefes militares. 

                                                                                        José Angulo                                                                                                                                Capitán del Ejército peruano, conductor de la revolución 1814

El poeta Mariano Melgar, perteneciente al destacamento de artillería, también cae prisionero y es juzgado y fusilado en el mismo campo de batalla

Cuando lo van a fusilar, según cuenta la tradición, un oficial pretende colocarle una venda en los ojos, lo cual es rechazado por Melgar quien pronuncia palabras proféticas: “Póngansela ustedes, que son los engañados porque América será libre antes de diez años”.

PERSONAJES: 

Mateo Pumacahua: Curaca de Chinchero, participó en la campaña contra Túpac Amaru II y por ese apoyo, el gobierno colonial lo nombró Brigadier. Fue invitado como integrante de la Junta de Gobierno creada por la Revolución de Cusco de 1814.

                                                                       Brigadier Mateo García Pumacahua                                                                                                             Líder militar. Ejecutado en Sicuani el 18 de marzo de 1815                                                                                                    

Mariano Melgar: Poeta arequipeño reconocido por su composición de Yaravíes característicos de la región. Destacó por su precocidad en el aprendizaje de diferentes materias y se dedicó a la docencia siendo aún muy joven. Viajó a Lima y retornó a Arequipa para residir en Majes. Se encontraba en esta ciudad cuando Mateo Pumacahua asume el control de Arequipa.

                                                                             Poeta Mariano Melgar                                                                                                        Auditor de Guerra. Fusilado en la Batalla de Umachiri, el 11 de marzo de 1815

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EFEMÉRIDES: 10 DE MARZO DE 1524 CONCIERTO EN PANAMÁ, ENTRE PIZARRO, ALMAGRO Y LUQUE PARA LA CONQUISTA DEL PERÚ

Cuando aparecen en España las primeras noticias sobre el Perú, la sociedad hispana ya había asimilado en su imaginario la idea de que la recién descubierta América albergaba reinos inmensos, ricos en metales preciosos; que esperaban a ser descubiertos y conquistados.

La hazaña de Hernán Cortés al conquistar el imperio Azteca no hizo sino confirmar esta idea.

La llegada de las noticias del Perú a oídos de los españoles está relacionada con los progresivos descubrimientos geográficos que la colonización de América supuso.

Así, el Tahuantinsuyo hizo su aparición en el imaginario español a partir del descubrimiento de la Mar del Sur (hoy océano Pacífico).

La tradición indica que fue Panquiaco, hijo del cacique Comagre, quien habló por primera vez de Birú, una reino que describió como grande y rico; lo que despertó el interés de los españoles por las tierras al sur de Panamá.

El viaje de Pascual de Andagoya, así como similares expediciones que se realizaron hacia el sur de la costa del Pacífico, alimentaron este interés al recoger más referencias sobre este mítico reino.

En la ciudad de Panamá, haciendo oído a las noticias que circulaban sobre la existencia del fabuloso Birú, tres personas se asociaron con el fin de descubrir y conquistar dicho reino. Francisco Pizarro encabezaba dicha sociedad.

Era Pizarro natural de Trujillo de Extremadura, llevaba varios años viviendo en América; y había formado parte de varias expediciones por Centroamérica y el Caribe, incluyendo el viaje de exploración en el que Vasco Núñez de Balboa descubrió la Mar del Sur.

Francisco Pizarro

Diego de Almagro, natural de Almagro y de condición social equiparable a la de Pizarro, entró en la sociedad como encargado del aprovisionamiento para las expediciones de descubrimiento y conquista.

Finalmente Hernando de Luque, sacerdote y capellán de otras expediciones realizadas con anterioridad, debía encargarse de la financiación, aunque al final fue el licenciado Gaspar de Espinosa quien corrió con la mayor parte de la inversión.

Diego de Almagro

Hernando de Luque

A pesar de que nunca se ha encontrado un documento que lo pruebe, se entiende que hubo un acuerdo (probablemente de palabra) entre estos tres socios.

En él se habrían sentado los términos de la empresa de conquista, en los que se compartía la inversión, el riesgo y las ganancias de la empresa (dichas ganancias se cuantificaban, como es evidente, descontando lo necesario para reponer los aportes de otros inversionistas y hacer los pagos pertinentes a los funcionarios reales)

El 13 de setiembre de 1524 partió de Panamá el primer viaje de esta empresa de conquista. El mismo gobernador de Panamá, Pedro Arias Dávila, autorizó la expedición. La ruta trazada por los expedicionarios siguió, hacia el sur, la costa del Pacífico de las actuales Panamá y Colombia.

La travesía fue dura y probablemente desalentadora en muchos momentos.

En todo caso, tenemos diferentes razones para creerlo. Por un lado, el hecho de que la expedición regresara a Panamá sin traspasar los límites de la actual Colombia, nos habla de la falta de incentivos y de recursos encontrados para continuar el viaje.

Asimismo los estragos que los enfrentamientos con los nativos ocasionaron en la hueste conquistadora están tristemente ilustrados en la figura del mismo Diego de Almagro, quien regresó de esta primera expedición sin un ojo.

Finalmente los sugerentes nombres con que los miembros de la expedición fueron bautizando los lugares en los que hacían tierra, nos hablan de su desaliento y de las penurias que enfrentaron en el viaje (Puerto Deseado , Puerto Quemado y Puerto del Hambre, son claros ejemplos de ello).

El caso es que una vez alcanzada la desembocadura del río San Juan se puso fin al primer viaje y se inició el retorno a Panamá.

En 1526 partió el segundo viaje. En el mes de Agosto de dicho año se alcanzó nuevamente el río San Juan y esta vez la expedición continuó su camino hacia el sur. Sin embargo el viaje se hacía cada vez más penoso sin que se encontrara recompensas que justificara los sacrificios.

En medio de estas desalentadoras circunstancias, el piloto Bartolomé Ruiz descubrió una balsa de nativos cuando realizaba una misión de reconocimiento.

La captura de la balsa trajo como botín una inmensa cantidad de textiles, así como grandes cantidades de objetos de cerámica y de las tan ambicionadas piezas de metal.

Asimismo fueron capturados tres de los pasajeros de la balsa, quienes posteriormente fueron llevados a España, y más adelante servirían de intérpretes en la conquista del Tahunatinsuyo.

Una vez alcanzada la isla del Gallo, Diego de Almagro fue comisionado a Panamá con el fin de traer refuerzos y provisiones para la expedición. Sin embargo hombres y recursos no fue lo único que llegaría de Panamá.

El capitán Juan Tafur, será enviado por el gobernador de Panamá a la isla del Gallo con el fin de llevar de regreso a los expedicionarios.

Se dice que uno de los hombres de la expedición que legó con Pizarro a la isla del Gallo, envió un mensaje oculto al gobernador de Panamá en el que decía:

¡Ah señor gobernador!
Miradlo bien por entero
allá va el recogedor
y acá queda el carnicero

Así, ante esta revelación, Pedro de los Ríos (sucesor de Pedro Arias Dávila como gobernador de Panamá), habría enviado en respuesta a Tafur. Es en estas circunstancias en las que supuestamente habría ocurrido el famoso suceso de la isla del Gallo, en el que, se dice que Francisco Pizarro trazó una línea en la arena, ofreciendo así a sus hombres la elección entre volverse ricos si cruzaban la línea en dirección al Perú, o regresar a Panamá, seguros, pero pobres.

La tradición nos dice que sólo 13 hombres decidieron cruzar la línea y continuar con la empresa;

los demás retornaron a Panamá. Pizarro y los 13 del Gallo,se trasladaron la Isla Gorgona a esperar las provisiones y los refuerzos.. Estos llegaron finalmente , con Bartolomé Ruiz, en 1528. Aunque venía también una nueva orden del gobernador panameño conminándolos a que regresen a dicha ciudad, los expedicionarios optaron por continuar un poco más su exploración.

De esta manera alcanzaron finalmente la costa del actual territorio peruano al llegar por primera vez a Tumbes. Pedro de Candia, artillero y miembro del grupo de los trece del Gallo fue quien llegó y visitó Tumbes.

La descripción que hizo de este poblado y de sus riquezas, incitaron el avance hacia el sur, hasta la desembocadura del río Santa.

Luego de este reconocimiento, y ante los anhelados indicios de riquezas recién descubiertos, la expedición decidió regresar a Panamá para preparar el viaje definitivo de conquista.

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EFEMÉRIDES: 8 DE MARZO DE 1910 DÍA  INTERNACIONAL DE LA MUJER

Con motivo de celebrar el Día Internacional de la Mujer; compartimos con nuestros asociados y público en general el artículo preparado por el señor Historiador del Ejército Gullermo Sánchez Ortíz.

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Colaboración: Sr. Guillermo Sánchez Ortiz – Historiador del Ejército del Perú

HEROINAS Y COMBATIENTES EN LA GUERRA CON CHILE

Ha sido y es persistente en nuestra historia, la presencia de la mujer peruana heroica y combatiente. Las hubo desde siempre, y tendríamos que remontarnos al recuerdo de Mama  Huaco y Chañan Curi Coca, ñusta cusqueña vencedora de los Chancas, para ubicar en el tiempo a la primera representante de ellas. Podemos mencionar también a las valerosas mujeres que combatieron contra la dominación española, desde el momento mismo de la invasión al Tahuantinsuyo, hasta la revolución liderada por José Gabriel Thupa Amaro en 1780, siendo la máxima exponente de ellas Micaela Bastidas Puyucahua y las setentaicinco damas que integraron la “caravana de la muerte”, destinadas a destierro perpetuo a España por ser consideradas “infames seguidoras” de la revolución.

En la época de la independencia sobresalen la heroína huamanguina María Parado de Bellido; las temerarias y heroicas Toledo: madre e hijas; también las mujeres limeñas, criollas y mestizas que se entregaron muy seguras al ideal de la libertad. El combate del 2 de Mayo de 1866 distingue a la patriota Carmen Reyes, quien animaba y auxiliaba a los soldados,  y cuando sentía junto a su cuerpo las balas enemigas, exclamaba ¡viva el Perú! Y, en la guerra con Chile resalta la intervención de madres, esposas e hijas, desde Iquique hasta Ayacucho, cumpliendo múltiples servicios, con riesgo de su propia vida, en las operaciones militares para la defensa de la patria; e inclusive, tomando las armas para participar en los combates.

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María Parado de Bellido
sin-titulo Madre e hijas Toledo

 

LAS HEROINAS

Honor  y Gloria para Hortensia Zevallos de Ruiz, quien el 2 de noviembre de 1879 en Pisagua, luchó hasta morir en defensa de su familia y hogar; para Dolores, mujer valiente que peleó con bravura al lado de su esposo en las batallas de San Francisco y Tarapacá, logrando sobrevivir, pero rindiendo la vida durante la esforzada retirada del ejército peruano hacia el puerto de Arica; ejemplo de valentía y sacrificio fue también la tacneña Alcira Zapata, joven enfermera que murió en cumplimiento de su sagrado deber de brindar auxilio a los heridos en la batalla de Tacna el 26 de mayo de 1880. Otra heroína fue Hermasie Paget, religiosa francesa de los Sagrados Corazones, quien en enero de 1881 contribuyó a la salvación de Lima al pedir la intervención de su compatriota y amigo el almirante Abel Bergase du Petit Thouars, jefe de la escuadra francesa surta en la bahía del Callao.

En la sierra central, principal bastión de la resistencia patriota, como olvidar a Bartola Angélica Vásquez, intrépida guerrillera que estuvo entre los artífices de la victoria de Sierralumi; la heroicidad de la anciana Andrea Arauco de Peñaloza, madre del mayor EP Teodoro Peñaloza, quemada viva en su hacienda de Huamanccacca chico junto a su hijo y una joven criada; la gesta de Leonor Ordoñez Surichaqui, combatiente de las batallas de San Juan y Miraflores que, al mando de un pequeño contingente patriota, rindió la vida en el desigual combate de Antoshpampa el 22 de abril de 1882; y como olvidar asimismo la inmensa labor de Antonia Moreno de Cáceres,  quien con su fiel servidora Gregoria y Rosita Elías, impulsó el Comité Patriótico de la Resistencia, constituyéndose en activa conspiradora y proveedora de armas y pertrechos para el ejército de la resistencia, al cual se unió junto a sus menores hijas: Rosa Amelia, Zoila Aurora y Lucila Hortensia.

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Leonor Ordoñez

A esta relación debemos agregar con toda justicia, los nombres de Micaela Villegas Vincula, Martina Vincula y Salomena Javier, tenaces defensoras de Vilcabamba, Pasco; de Carmen Venturo, también pasqueña, de heroico accionar en la resistencia de Viscas; de Isidora Rodrigo y Tomasa Álvarez, quienes junto a los patriotas de Chota, protagonizaron conmovedoras escenas de heroísmo ante la presencia de las fuerzas invasoras; y de la valerosa iqueña Catalina Buendía de Pecho, que al grito de ¡No pasaran!, dirigió la defensa de San José de los Molinos hasta ofrendar la vida.

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Catalina Buendía de Pecho

LAS COMBATIENTES

Eterno recuerdo y gloria a la valiente Marta Reyes, conocida también como Marta “La Cantinera”, quien hiso la campaña de la Breña y a pie o a caballo se batió con singular arrojo contra los invasores; a Goya Oré, que armada de su carabina cruzaba la campiña de Chincha disparando a diestra y siniestra cuando oía el rumor de la presencia de los chilenos; al heroísmo de Bernarda Quea, guerrillera tacneña que se mostraba implacable con el enemigo y combatió hasta sucumbir al pie de su caballo, sin capitular jamás; a Úrsula Vargas, natural de el Callao, que rifle en mano luchó con bravura en las trincheras de San Juan, en la zona de Pamplona el 13 de enero de 1881; a la campesina Paula Fiada, nacida en Pasco, quien lideró con fiereza la resistencia de Vilcabamba contra las fuerzas chilenas que asolaban la zona.

En las faldas de Sierralumi se inmortalizó el 2 de marzo de 1882 la combatiente Candelaria Estrada, integrante de una unidad de galgueros que se batió con bravura en el paso Huáscar; poco después en Chupaca y Sicaya, marcharon de frente sobre los invasores las valientes y heroicas Rosa Pérez, Valentina Melgar y Joaquina Ávila Lindo, luchando hasta morir luego de protagonizar heroica resistencia en ambos pueblos. Las acciones de Huayucachi y Buques fueron también muestras del ingenio y capacidad creativa de la mujer andina, en ambos lugares el envenenamiento aparece como una modalidad de lucha contra los invasores del valle del Mantaro. Esta potencia combativa fue semejante en Arequipa, donde bravas hijas del Misti como Zaragoza Velando, Lastenia Villanueva y Juana Arenas participaron en la refriega en el cuartel militar que habían instalado los chilenos en el pueblo de Yarabamba el 21 de noviembre de 1883. Otra heroica combatiente fue la tacneña Manuela Chipana Mamani, quien peleó hasta morir al lado de su familia en la batalla de Arica.

Mención aparte el recuerdo y homenaje a la Rabona, aquellas sencillas mujeres andinas símbolo de patriotismo femenino que permanecen en el anonimato. Ellas acompañaron a los combatientes en todas las campañas; los alentaron, cuidaban el agua en los arenales desérticos de la costa, curaron a los heridos, les prepararon los alimentos, y no pocas tomaron el fusil de las manos de los caídos para remplazarlos en los combates. Se ignora cuantas de estas valerosas mujeres siguieron a las tropas y cuantas cayeron en los enfrentamientos.

rabona_y_soldado_peruano_by_gustavhistory_de3p763-fullviewRabona y Soldado Peruano by Gustavhistory on DeviantArt

Guillermo Sánchez Ortiz                                                                                       Historiador del Ejército del Perú

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Homenaje póstumo al Señor General de División EP FRANCISCO ANTONIO VARGAS VACA, ¿Qué significa ser militar?

En homenaje a nuestro Primer Vicepresidente del Consejo Directivo del Centro de Estudios Histórico Militares del Perú, General de División EP Francisco Antonio VARGAS VACA, presentamos el video que fue preparado por él para que sea compartido con el público en general de lo que significa ser militar. Palabras que describen también lo que fue en su vida; y que debemos tener en cuenta para ser un buen ciudadano y sobretodo el amor a la Patria.

Honor y Gloria!!! General de División EP Francisco Antonio VARGAS VACA.

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EFEMÉRIDES: 4 DE MARZO DE 1904 DÍA DE LA SANIDAD DEL EJÉRCITO CUYO PATRONO ES EL DR. JOSÉ CASIMIRO ULLOA

JOSÉ CASIMIRO ULLOA BUCELO (1829-1891)

El Dr. José Casimiro Ulloa Bucelo (1829-1891), fue un hombre dedicado al servicio de los demás en el área de la salud. Nació en Lima un 04 de marzo de 1829. Sus padres fueron don José Ulloa y Molina y doña Justa Bucelo. Estudió humanidades en el seminario de Santo TORIBIO y el 10 de agosto de 1844 se matriculó en la escuela de medicina llamada en ese entonces, Colegio de la Independencia. Este gran personaje de la medicina se graduó de médico en el año 1851.

Escritor, político y una de las figuras más importantes de la medicina peruana.
El más destacado médico polígrafo del siglo XIX, participante activo desde su juventud en cuanta empresa periodística y editorial se emprendiera desde la Medicina. Nació en Lima en una familia humilde e inició estudios en el Colegio de la Independencia, siendo protegido por Cayetano Heredia. Se gradúa en 1855 y forma parte del grupo de destacados discípulos de Heredia que son enviados a Francia para perfeccionarse en los adelantos de la medicina pero especialmente de la educación médica. Al igual que muchos jóvenes y siguiendo la influencia de Heredia comparte la docencia y el servicio al ejército.

Entre 1855 y 1856 es el principal defensor de las nuevas funciones que debería brindársele al Colegio de la Independencia al momento de integrarlo, como Facultad de Medicina de la Universidad de San Marcos. Se incorpora a su plana docente y contribuye con seguridad como Secretario de la Facultad a su afianzamiento y desarrollo. Durante la Guerra del Pacífico, en 1880, Piérola lo nombra Cirujano en jefe del Ejército del Perú. Organiza el servicio de Ambulancias y la atención de heridos en las batallas, por lo que es el patrono de la Sanidad Militar.

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Fallecimiento del Señor General de División EP. FRANCISCO ANTONIO VARGAS VACA; Miembro de Número y Primer Vicepresidente del Consejo Directivo del Centro de Estudios Histórico Militares del Perú.

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Honor y Gloria Gral. Div. EP Francisco Antonio Vargas Vaca

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EDITORIAL MES DE MARZO

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El mes de marzo tiene una gran injerencia en presentar la lucha de la Nación Peruana para recuperar la independencia y soberanía buscando restituirla a sus ancestros incaicos, al presentar el 10 de marzo de 1524 que se realizó el “Contrato de Panamá” entre Francisco Pizarro, Diego de Almagro y Hernando de Luque, que propició proceder a la Conquista del Perú.

El 22 de marzo de 1741 nace Thupa Amaro II, quien proyectó y proclamó la restitución de la hegemonía autóctona incaica en su Manifiesto Revolucionario, que diera origen a su Revolución del 4 de noviembre de 1780 y el 5 de abril de 1781 Thupa Amaro es derrotado, capturado y torturado.

Otro esfuerzo libertario fue realizado en 1815 por Mateo Pumacahua, en Arequipa y simultáneamente  en el Cusco, Angulo y Béjar; quienes fueron vencidos y ejecutados el 17 de marzo de 1815, Mateo Pumacahua, luego los patriotas Angulo y Béjar ejecutados el 29 de marzo de 1815.

En este mismo mes se llevó a cabo el 30 de marzo de 1822 el sacrificio heroico de María Parado de Bellido declarada “Mártir de la Gesta Libertaria”.

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EFEMÉRIDES: 28 DE MARZO DE 1822 FUSILAMIENTO EN AYACUCHO DE LA HEROÍNA MARÍA PARADO DE BELLIDO

Nacida en Ayacucho (Paras) en 1761 y ejecutada en Huamanga en 1822, María Parado de Bellido es considerada como una mártir de la independencia.

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María Parado de Bellido (1964). Etna Velarde. Óleo sobre lienzo.
Colección del Centro de Estudios Histórico Militares del Perú.

Al recorrer su biografía descubrimos que fue hija natural de Fernando Parado, un criollo altoperuano, y de Jacinta Jayo, una mujer indígena oriunda de la sierra central. Quechua hablante y cercana al mundo  rural, la intrépida y abnegada patriota contrajo matrimonio a la edad de 15 años con Mariano Bellido,  quien desde 1820 se desempeñaba como empleado de correos del distrito de Paras (Cangallo).

El matrimonio tuvo siete hijos y el mayor, Tomás, junto con María y su esposo abrazaron desde muy  temprano la causa patriota.

Con antecedentes previos, su patriotismo militante empezó a tomar fuerza  con el arribo de la expedición a la sierra del general Álvarez de   Arenales, luego del desembarco de  José de San Martín y sus huestes en la bahía de Paracas. Para comprender el sacrificio de María Parado de Bellido es necesario entender la coyuntura política  pero también socio-económica en la cual le tocó vivir.

En setiembre de 1820, el general San Martín, tras su desembarco en Paracas, encargó al general Arenales una columna cuyo objetivo era penetrar la sierra  para neutralizar a los realistas y estimular, asimismo, la causa patriota.

Arenales tomó Ica y, luego de  imponerse en Nasca, subió a la sierra central por Puquio y ocupó la ciudad de Huamanga, antes de  dirigir sus fuerzas al valle del Mantaro.

Luego de establecer relaciones con los habitantes de la zona, se trasladó hacia Cerro de Pasco y regresó posteriormente a Huaura, donde se encontraba instalado el campamento del general San Martín.

La llegada de Arenales a la sierra avivó el sentimiento tanto separatista como represor, este último  representado por las fuerzas realistas que reforzaron destacamentos en la sierra luego del arribo de San  Martín y la huida del virrey José de la Serna. En 1822, la autoridad española ordenó a las tropas del  general José Canterac, estacionadas en Jauja, que enfrentaran a los insurgentes.

Canterac encomendó al general Carratalá la tarea de reprimir el movimiento ayacuchano. Fue en ese contexto que Tomás Bellido, hijo de María, fue capturado y fusilado en Cangallo.

El dolor de perder a su hijo fue remontado con el activismo de sus padres, quienes prosiguieron  colaborando con el movimiento patriota en calidad de informantes.

Al respecto, el historiador Nelson Pereyra señala que el principal efecto de la Expedición Libertadora del Sur y de las proclamas de San Martín fue la reactivación de las guerrillas en la intendencia de Huamanga. Solo con el respaldo de las partidas de Pampa Cangallo pudo Arenales llegar a Huamanga y  continuar con su recorrido hacia la sierra central.

Mariano Bellido y algunos miembros de su entorno familiar, entre ellos su esposa María, decidieron  apoyar a las fuerzas patriotas en el crucial bienio 1820-1822. Tomás Bellido, uno de los hijos del  matrimonio, se enlistó en las partidas guerrilleras del patriota Cayetano Quirós, con quien su madre  mantenía correspondencia. Pereyra presume que Mariano Bellido y sus allegados complotaron contra  los españoles desde el año de la insurrección del Cusco.

Es por ello que las fuentes registran a otras personas con el mismo apellido como colaboradores de la  causa libertaria. No fueron solo las promesas de abolición del tributo las que llevaron a campesinos  como Mariano Bellido, María Parado de Bellido y demás pobladores de la zona guerrillera a apoyar a  los insurgentes en 1814-1815 y en 1820-1824, como plantea el historiador José Luis Igue.

El interregno  liberal y la Constitución gaditana, que otorgaba la ciudadanía a la población indígena,  generaron un espacio para su actuación política de acuerdo con Pereyra.

En los siguientes años no solo consiguieron la ansiada exoneración tributaria, sino también el poder en  pueblos, anexos y comunidades, el prestigio social y hasta imponer disposiciones y cupos sobre criollos  y mestizos.

Es el caso del citado José Bellido, nombrado como teniente gobernador del partido de Vilcashuamán en  1822, en pleno año de agitación guerrillera, como vimos antes, y del mismo Mariano Bellido, quien  adquirió poder y prestigio luego del fusilamiento de su esposa.

El liberalismo, al instaurar nuevos órganos de gobierno y una novedosa práctica política, constituyó,  subraya Pereyra, una rica experiencia política y mental que impactó y movilizó a diferentes sectores de  la sociedad regional.

Para los campesinos, en especial, el liberalismo fue una ocasión única para plantear  demandas, lograr la igualdad ciudadana y ocupar los espacios de poder local que en una coyuntura normal les eran negados.

De acuerdo con Pereyra, María Parado de Bellido constituye uno los arquetipos de una profunda movilización social, siendo su tarea transmitir información importante sobre el movimiento de los  realistas.

Sin embargo, y a diferencia de sus pares masculinos, la hazaña y sacrificio de María fueron silenciados a lo largo del siglo XIX. Ciertamente, si bien su ascenso al panteón de los héroes ocurrió en la centuria  pasada, la invisibilización de esta patriota tuvo que ver, de acuerdo con Pereyra, con las características  étnicas e incluso de género, a pesar de que ella —agregaríamos nosotros— no dudó en entregar al hijo  amado a la causa patriota, además de llevarse a la tumba el nombre de sus colaboradores.

A pesar de su dedicación y compromiso con el movimiento emancipador, los defensores de la  independencia en la sierra quedaron desguarnecidos cuando Arenales volvió a la costa y las fuerzas  realistas, al mando del general Carratalá, decidieron retomar los espacios en manos de los rebeldes,  ejerciendo en el camino una represión brutal.

Es en ese escenario de violencia desatada, de delación y venganza que es posible entender el papel que  María Parado de Bellido desempeñó a favor de la causa patriota.

Por ser analfabeta, María dictaba las cartas dirigidas a su esposo a un amigo, quien trasladaba la  información al cuartel del guerrillero Cayetano Quirós. De esa manera, los patriotas fueron alertados  sobre la futura incursión del ejército realista al pueblo de Quilcamachay, el 29 de marzo de 1822, y la  localidad pudo ser evacuada a tiempo.

En el bolsillo de la casaca de un guerrillero, caído en combate, los hombres de Carratalá encontraron la  carta que salvó la vida a muchos.

Espía de las montoneras de la sierra central y descubierta en esa condición, Parado de Bellido fue sometida a varias sesiones de tortura física y psicológica por parte del general José Carratalá, quien le  ofreció perdonarle la vida si revelaba los nombres de sus cómplices y delataba los planes de las fuerzas  insurgentes.

No lo hizo y escogió la muerte antes que la delación de un amigo: Matías Madrid. Por su decisión, que  salvó muchas vidas de patriotas peruanos, fue condenada a enfrentar un pelotón de fusilamiento, en la  Pampa del Arco, Ayacucho..

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Fusilamiento de María Parado de Bellido (1929). Consuelo Cisneros. Óleo sobre lienzo.
Museo de Arqueología, Antropología e Historia del Perú. Foto: Manuel Vásquez.

Su camino a la muerte fue difícil pero pleno de dignidad y amor por el Perú libre que ella ayudó, con su  vida, a consolidar. Custodiada por las fuerzas realistas, la heroína ayacuchana fue llevada a la plaza de  Huamanga. Para hacer la agonía más dolorosa, Carratalá dictaminó que en cada esquina un oficial  leyera la sentencia dictada por él, “para escarmiento y ejemplo de los posteriores por haberse rebelado  contra el rey y el señor del Perú”.

Parado de Bellido no fue avasallada y mantuvo una actitud altiva al ser conducida a la plaza del Arco, donde la esperaba el pelotón de fusilamiento. Luego de que se le preguntara por enésima vez los nombres de sus cómplices, la ayacuchana se negó y, dirigiéndose a sus verdugos, rechazó la conmutación de su pena que se le ofrecía por su traición: “No estoy aquí para informar a ustedes, sino  para sacrificarme por la causa de la libertad”, arrodillándose luego a rezar y a esperar la muerte, que  llegó mediante dos descargas de fusil.

Su cadáver fue sepultado en la iglesia de la Merced, mientras sus hijas quedaron abandonadas porque ni  siquiera fueron aceptadas en el monasterio donde fueron a buscar cobijo para sus desgracias.

Luego de  la consolidación de la independencia en la tierra de Parado de Bellido (Ayacucho, 1824), Simón Bolívar  otorgó a las hijas de la heroína una casa que había pertenecido a un soldado realista de Huamanga.

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Estatua de María Parado de Bellido. Plazoleta María Parado de Bellido. Huamanga, Ayacucho.
Foto: Dirección Desconcentrada de Cultura de Ayacucho – Raúl Mancilla.

Mujer de vanguardia, la heroína de Paras nos dio una lección realmente admirable de heroísmo y entereza ante la adversidad.

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EFEMÉRIDES: 27 DE FEBRERO DE 1829 – COMBATE DEL PORTETE DE TARQUI – GUERRA CON LA GRANCOLOMBIA

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El Combate de Portete de Tarqui fue el encuentro de vanguardias donde la infantería luchó con escasas municiones. Las bajas ascendieron a poco más de 1000 entre muertos y heridos. Los errores tácticos y la poca adecuación al clima de la zona, aunado a rivalidades entre Gamarra y La Mar sumaron para la  retirada.

Poco tiempo después, La Mar sería derrocado y desterrado a Costa Rica.

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EFEMÉRIDES: 25 DE FEBRERO DE 1778 – 244º ANIVERSARIO DEL NACIMIENTO DEL LIBERTADOR JOSE DE SAN MARTIN

José de San Martín y Matorras; nació el 25 de febrero de 1778 en el pueblo de Yapeyú, situado a orillas del caudaloso río Uruguay, que dependía del Virreinato del Río de la Plata.

  • Nombre: José Francisco de San Martín y Matorras
  • Padres: Juan de San Martín y Gregoria Matorras
  • Cónyuge: María de los Remedios de Escalada (m. 1812-1823)
  • Hijos: Mercedes Tomasa San Martín y Escalada
  • Rango: Generalísimo
  • Uno de los libertadores de Argentina, Chile y Perú.

Familia

Hijo de Juan de San Martín, nacido en España, y que fue teniente gobernador del departamento. Su madre, Gregoria Matorras, también española, era sobrina de un conquistador del Chaco.

Fue el menor de cinco hermanos: María Elena (1771), Manuel Tadeo (1772) y Juan Fermín (1774), nacidos en la Real Calera de las Vacas, jurisdicción de la parroquia de Las Víboras, y Justo Rufìno (1776), nacido en Yapeyú como su hermano José Francisco. Entre 1781 y 1784, la familia residió en Buenos Aires.

Cuando contaba dieciséis años, José De San Martín viajó a España debido a que su padre fue destinado allí.

Templete casa natal de José de San Martín en Yapeyú

Ejército español

Ingresó al Seminario de Nobles de Madrid y en 1789 comenzó su carrera militar en el regimiento de Murcia.

Participó en la campaña de África combatiendo en Melilla y Orán. En 1797 es ascendido a subteniente por sus acciones frente a los franceses en los Pirineos.

En Cádiz se vinculó con el grupo de americanos que conspiraba en favor de la independencia de Hispanoamérica.

Regimiento de Granaderos a Caballo

Al regreso a su país a los treinta y tres años, le fue reconocido el grado de teniente coronel y el Triunvirato le encomendó la creación de un escuadrón, que luego fue el célebre regimiento de Granaderos a Caballo.

Logia de Lautaro

Creó una sociedad secreta que se denominó la Logia de Lautaro para: “trabajar con sistema y plan en la independencia de la América y su felicidad”. Sus miembros principales, además de San Martín fueron: AlvearZapiolaBernardo MonteagudoJuan Martín de Pueyrredón.

En octubre de 1812, llegó la noticia de la victoria del ejército de Belgrano en Tucumán, y se produce en Buenos Aires un movimiento preparado por la Logia con el objeto de imponer a sus candidatos en el Triunvirato.

Segundo Triunvirato

Se nombró el Segundo Triunvirato constituido por: Juan José PasoNicolás Rodríguez Peña y Antonio Álvarez Jonte. Las primeras decisiones del Triunvirato son las de reforzar el ejército y mandar una expedición para que ponga sitio a Montevideo, ocupada por los realistas.

En enero de 1813 José Rondeau estrechó el sitio de Montevideo mientras en Buenos Aires, el domingo 31 de enero, se reúne la Asamblea General Constituyente, conocida en la historia con el nombre de Asamblea del año 13.

Se deciden reformas como: El nombre del rey de España desaparece de los documentos públicos; la Asamblea se declara soberana; se eliminan los escudos de armas y los títulos de nobleza; Se aprueban los colores de la bandera de Belgrano, el escudo nacional, el himno; se elimina la Inquisición.

El Triunvirato ordena a José De San Martín la protección de las costas del Paraná ante el desembarco de los realistas.

En la primera carga, el caballo de San Martín fue derribado trabando una pierna del coronel. El granadero Baigorria traspasó con una lanza a un soldado español que intentaba herir a San Martín. El soldado Juan Bautista Cabral echó pie a tierra y levantó el caballo permitiendo a su jefe incorporarse, entonces fue herido de muerte. A las pocas horas del combate, ya conociendo el resultado, pronunció las famosas palabras: “¡Muero contento! ¡Hemos batido al enemigo!”. La victoria había sido obtenida en pocos minutos. Los realistas escaparon por la barranca abandonando sus armas, cañones y estandartes.

Poco tiempo después se sabía del triunfo del General Belgrano frente a los realistas en la batalla de Salta.

Jefe del Ejército del Norte

Nombrado jefe del Ejército del Norte propugnó su plan de libertar a Chile y utilizar la vía del Pacífico para llegar al Perú, base del poder realista.

Fue gobernador de Cuyo y organizó el Ejército de los Andes, con el que cruzó la cordillera en una operación que le permitió dar una victoriosa batalla en la cuesta de Chacabuco (1817). Ocupó seguidamente la capital, donde rechazó el cargo de director supremo de Chile. En 1818 venció a los realistas en Maipú, consolidando la libertad de Chile.

El gobierno de Buenos Aires lo llamó para que participara con su ejército en la guerra civil que se había encendido en el litoral argentino, pero prefirió desobedecer esta orden y en 1820 desembarcó con una expedición en la costa del Perú.

Independencia del Perú

Después de casi un año de movimientos tácticos ocupó Lima y el 28 de julio de 1821 proclamó la independencia del Perú, cuyo gobierno ocupó con el cargo de Protector.


En julio de 1822 celebró en Guayaquil su entrevista con Bolívar, en la cual se trató la situación de América. Después regresó a Lima, donde declinó el mando.

Retirada

Retirado a la vida privada, José De San Martín regresó a Buenos Aires y en 1824 se embarcó para Europa. Regresó en el año 1829, pero no quiso desembarcar por no tomar parte en las luchas civiles que desgarraban a su país.

Vida privada

El 12 de septiembre de 1812 San Martín contrajo matrimonio con María de los Remedios de Escalada, que pertenecía a una familia distinguida y fundadora de la Liga Patriótica de Mujeres en Mendoza. Tuvieron una hija, Mercedes Tomasa San Martín y Escalada, nacida en Mendoza, el 24 de agosto de 1816. Remedios falleció en Buenos Aires el 3 de agosto de 1823.

“Retrato de Remedios Escalada de San Martín”. Medio cuerpo. Miniatura sobre marfil. Autor: Anónimo. (Medida: 59 x 75 mm). Donación de Remedios Oromí de Acosta, 4-VI-1909 (Foto izq.). “Retrato de Remedios Escalada de San Martín”. Busto. Miniatura sobre marfil. Autor: Carlos Durand, Mendoza, 1817. (Medida: 48 x 60 mm). Donación de los herederos de Federico N. Terrero, 10-IV-1923 (Foto der.).

Muerte

De vuelta en Europa, José de San Martín se estableció definitivamente en la ciudad puerto francesa de Boulogne-sur-Mer, donde falleció el 17 de agosto de 1850.

Casa del Libertador José de San Martin y Matorras en Boulogne-sur-Mer en Francia.

https://www.tripadvisor.com.pe/Attraction_Review-g196632-d3557938-Reviews-Casa_San_Martin-Boulogne_sur_Mer_Pas_de_Calais_Hauts_de_France.html

El 29 de mayo de 1880, durante la presidencia de Nicolás Avellaneda, fueron depositados en la Capilla Nuestra Señora de la Paz, ubicada en la Catedral Metropolitana de Buenos Aires.

Imagen frontal de la tumba del Padre de la Patria (Crédito: Mario Peredo/ TN.com.ar).

El mausoleo forma parte de la Catedral desde 1880 (Crédito: Mario Peredo/ TN.com.ar).

Cargos

  1. Protector del Perú – 3 de agosto de 1821 – 20 de setiembre de 1822
  2. Sucesor – Francisco Xavier de Luna Pizarro como Presidente del Congreso Constituyente
  3. Comandante en Jefe del Ejército Libertador del Perú – 19 de mayo de 1820 – 20 de septiembre de 1822
  4. 3er Comandante en Jefe del Ejército de Chile – 14 de febrero de 1817 – 20 de julio de 1820
  5. Predecesor – José Miguel Carrera
  6. Sucesor – Bernardo O’Higgins
  7. General en Jefe del Ejército de los Andes – 1 de agosto de 1816 – 20 de septiembre de 1822
  8. Sucesor – Enrique Martínez convertido en “División de los Andes”
  9. 3er Gobernador Intendente de Cuyo – 10 de agosto de 1814 – 24 de septiembre de 1816
  10. Predecesor – Marcos Balcarce
  11. Sucesor – Toribio de Luzuriaga
  12. 5º General en jefe del Ejército del Norte – 30 de enero de 1814 – 20 de abril de 1814
  13. Predecesor – Manuel Belgrano
  14. Sucesor – José Rondeau
  15. 1er Comandante del Regimiento de Granaderos a Caballo – 7 de diciembre de 1812 – abril de 1816
  16. Sucesor – José Matías Zapiola

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EFEMÉRIDES: 23 DE FEBRERO DE 1812 – ALZAMIENTO POR LA INDEPENDENCIA EN  HUÁNUCO POR JUAN JOSE   CRESPO Y CASTILLO

Como sabemos, tras la Batalla de Pasco, en la que el ejército libertador venció con éxito al ejército español, los huanuqueños expulsaron a las autoridades españolas y  declararon su independencia en presencia de Nicolás Herrera, comisionado enviado por Juan Antonio Álvarez de Arenales.

Juan Antonio Álvarez de Arenales

Debemos recordar que en la Independencia del Perú no hay un solo hecho, ni tampoco una sola batalla, sino que se trata de muchas acciones previas que suman hacia la liberación del país de la colonia española, y por eso los huanuqueños siempre recuerdan que su independencia no se habría podido lograr sin algo que sucedió 8 años antes, y se trata de la Rebelión de Huánuco, un suceso en el que personajes como Juan José Crespo y Castillo entregaron su vida en rechazo al virreinato.

Conozcamos un poco más de este suceso.

Juan José Crespo y Castillo

La numerosa población indígena sufría por entonces la tiranía y los abusos del régimen virreinal. La población criolla también estalló en descontento cuando las autoridades virreinales decidieron suprimir la libertad de cultivos decretada hacía poco por las Cortes de Cádiz (enero de 1812).

Como consecuencia de ello, muchos productores y comerciantes, especialmente de tabaco, fueron tratados contrabandistas, y como tales perseguidos por la autoridad virreinal. Se daba así el campo propicio para que indígenas y criollos se aliaran para luchar contra la dominación española.

Las Cortes de Cádiz

Crespo y Castillo organizó reuniones con los criollos de Huánuco afectados por la arbitraria política virreinal. Convencidos de que era necesario acabar con el “mal gobierno”, los criollos organizaron una rebelión y enviaron agentes a los pueblos vecinos para que anunciaran la llegada inminente de un “inca justiciero” o propusieran la expulsión de los “odiados españoles”.

Los indios de partidos de Panatahuas, Huamalíes, Huánuco y otras poblaciones vecinas, alentados por sus alcaldes, se sumaron en masa a la rebelión. Armados de palos, piedras, hondas y una sola escopeta, el 23 de febrero de 1812 convergieron hacia la ciudad de Huánuco. Se detuvieron en el puente de Huayopampa, donde derrotaron a un pequeño contingente realista.

Histórico puente de Huayopampa

Los criollos pactaron con los caudillos indígenas. Al día siguiente, todos los cerros que circundaban Huánuco aparecieron copados de indios. Los españoles fugaron apresuradamente de la ciudad y los indios ocuparon la ciudad, a la que sometieron al saqueo, respetando solo las casas de los criollos y mestizos.

La autoridad española fue destituida y en su reemplazo fue elegido Crespo y Castillo como jefe político y militar ( 26 de febrero de 1812 ).

Después de dichos sucesos, los criollos conformaron una junta de gobierno integrada por Domingo Berrospi, Juan José Crespo y Castillo y Juan Antonio Navarro. El jefe de la misma era Berrospi pero este fue destituido al poco tiempo a instigación de los alcaldes indios, acusado de pasividad. Crespo y Castillo asumió entonces el liderazgo de la junta.

Los alcaldes indígenas, en número de 25, dirigieron una comunicación al virrey en la que manifestaban que:

la insurrección no era contra el Estado, ni contra la monarquía, no contra la patria, ni contra la religión, sino contra los chapetones [españoles] opresores y tiranos.

Crespo y Castillo organizó y condujo a las fuerzas patriotas en persecución de los españoles, librando el combate de Ambo.

Los españoles, abrumados por el ataque masivo y bullicioso de las tropas indígenas, huyeron derrotados, con dirección a Cerro de Pasco (4 de marzo de 1812).

Los patriotas ocuparon Ambo. Ello causó gran preocupación entre las autoridades realistas. Crespo y Castillo retornó triunfante a Huánuco, presidiendo un desfile de fuerzas indígenas.

Llegó a afirmar que contaba con 15.000 hombres y que aún podía atraer más efectivos.

El virrey Abascal dispuso que el Intendente de  Tarma, José Gonzáles de Prada saliera a combatir a los insurrectos, equipando a sus fuerzas con cañones, fusiles y municiones.

Gonzáles de Prada se presentó con sus fuerzas ante Ambo, el 10 de marzo. Crespo y Castillo, al enterarse del movimiento de los realistas, dispuso la movilización de sus fuerzas más disciplinadas y se dirigió a Ambo equipado solamente con 100 escopetas y algunos fusiles con escasa munición.

Virrey José Fernando de Abascal y Sousa

Intendente José Gonzáles de Prada Falcón y Calvo

Gonzáles de Prada, con su fuerte contingente, avanzó sobre Ambo, el 17 de marzo. Los indígenas bajaron de las alturas que circundan Ambo y valerosamente se enfrentaron a las tropas realistas, pese a no contar con armamento adecuado. Cientos de ellos fueron masacrados y unas decenas capturados. A este encuentro sangriento se conoce como el combate de Puente de Ambo.

Los patriotas abandonaron Ambo y pasaron a Huánuco, y aunque Crespo y Castillo quiso organizar la resistencia, optaron finalmente por retirarse a los poblados vecinos. Los realistas entraron en Ambo y luego en Huánuco, el 19 de marzo, a la que hallaron despoblada.

González Prada salió de Huánuco en persecución de los cabecillas insurrectos, que contaban con un ejército de 2 000 hombres. Las fuerzas patriotas y realistas se encontraron cerca del mediodía y se libró una lucha encarnizada y desigual, cayendo abatidos cerca de 1000 patriotas.

Los indígenas se dispersaron y los cabecillas fueron capturados por González Prada.

Crespo y Castillo, juntamente con el alcalde pedáneo de Huamalíes José Rodríguez y el curaca Norberto Haro, fueron enjuiciados sumariamente y ajusticiados con pena de garrote, el 14 de setiembre de 1812, en la Plaza Mayor de Huánuco.

Antes de morir Crespo y Castillo dijo a viva voz: «Muero yo, pero mil se levantarán para ahorcar a los tiranos. ¡Viva la libertad! »

Prócer Juan José Crespo y Castillo en el Panteón Nacional de los Próceres

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